RECIPROCIDAD O MUERTE


(Artículo de Leonardo Boff. Tomado de Servicios Koinonía, Columna Semanal de Leonardo Boff)

Reciprocidad o muerte
2009-06-26
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Desde que los seres humanos decidieron vivir juntos, establecieron un contrato social no escrito, en el que formularon normas, prohibiciones y propósitos comunes que les permitieran una convivencia mínimamente pacífica. Después surgieron pensadores que le dieron un estatuto formal, como Locke, Kant y Rousseau.
Todos esos contratos históricos tienen un defecto: suponen individuos desnudos y acósmicos, sin el mínimo vínculo con la naturaleza o la Tierra. Los contratos sociales ignoran y silencian totalmente el contrato natural.
Más todavía: a partir de los padres fundadores de la modernidad, Descartes y Bacon, se implantó la ilusión de que el ser humano está por encima y fuera de la naturaleza, con el propósito de dominarla y poseerla.
Este proyecto continúa llevándose a cabo mediante la guerra de conquista que se sigue con la apropiación de todos los recursos y servicios naturales. Atrás queda siempre un rastro de devastación de la naturaleza, y de deshumanización brutal.
Antes se hacía la guerra para apropiarse de regiones y pueblos. Hoy ya se han conquistado todos los espacios, y lo que se lleva es una guerra total y sin cuartel contra la Tierra, sus bienes y servicios, explotándolos hasta la extenuación. La Tierra no tiene ya descanso, refugio o espacio al que replegarse.
La agresión es mundial, y la reacción de la Tierra-Gaia está siendo también mundial. La respuesta es el conjunto de varias crisis, agrupadas en el devastador calentamiento planetario. Es la venganza de Gaia.
No tenemos otra salida que no sea reintroducir consciente y rápidamente lo que habíamos olvidado: un contrato natural articulado con el contrato social. Se trata de superar nuestro arrogante antropocentrismo y de poner todas las cosas en su lugar, y a nosotros junto a ellas, como parte de un todo.
¿Qué es un contrato natural?: Es el reconocimiento por parte del ser humano de que él está inserto en la naturaleza, de la que recibe todo, y el reconocimiento de que debe comportarse como hijo de la Madre Tierra, devolviéndole cuidado y protección para que ella continúe haciendo lo que siempre hace: darnos vida y medios de vida.
El contrato natural, como todos los contratos, supone reciprocidad. La naturaleza nos da todo lo que necesitamos, y nosotros, en contrapartida, la respetamos, y reconocemos sus derechos de existir y preservamos su integridad y vitalidad.
Al contrato exclusivamente social debemos añadir ahora el contrato natural de reciprocidad y simbiosis. Renunciamos a dominar y a poseer, y nos hermanamos con todas las cosas. No simplemente las utilizamos, sino que, al usarlas cuando lo necesitamos, las contemplamos, admiramos su belleza y organicidad, y cuidamos de ellas.
La naturaleza es nuestro anfitrión generoso, y nosotros somos sus huéspedes agradecidos. No vamos a establecer una tregua en esta guerra sin fin, sino que vamos a establecer una paz perenne con la naturaleza y con la Tierra.
La crisis económica de 1929 ni por un momento se preguntó por la naturaleza y por la Tierra. Su presupuesto ilusorio era que ellas estarían siempre ahí, disponibles y con recursos infinitos. Hoy la situación es distinta. Ya no podemos dar por descontada la Tierra con sus bienes y servicios. Éstos se han evidenciado finitos, y ya hemos sobrepasado su capacidad de reposición en un 40%.
¿Cuándo es traído a debate ese factor, a la búsqueda de soluciones para la crisis actual? Estamos siendo dominados por economistas –en su gran mayoría, verdaderos “idiotas especializados” (Fachidioten), que no ven sino números, mercados y monedas, y olvidan que comen, beben, respiran y pisan suelos contaminados. O sea: que sólo pueden hacer lo que hacen porque están asentados en la naturaleza, que les posibilita hacer todo lo que hacen, especialmente dar razones al egoísmo y a las barbaridades que la actual economía hace, perjudicando a millones y millones de personas, y que van minando la base que la sostiene.
O restablecemos la reciprocidad entre la naturaleza y el ser humano, y rearticulamos el contrato social con el contrato natural, o tenemos que aceptar el riesgo de ser expulsados y eliminados por Gaia. Confío que en aprenderemos a partir del sufrimiento y del uso del poco buen sentido que todavía nos queda.

Leonardo Boff

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Estampas del Jardín de La Purísima 4


En La  Piedad (Foto smc)

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Estampas del Jardín de La Purísima 3


En La Piedad (Foto smc)

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MOSAICO, 25–VI–09


Martínez Campos, 25/VI/09
GUIA
MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 25 de Junio.- SERIA UNA GRAN arrogancia pretender que un periodista, aún en los más altos niveles, pudiera tener una visión completa de la cosa pública, aun cuando su penetración, según competencia y fuentes informativas, sea de la mayor competencia. Menos en un rincón de la geografía y con medios siempre limitados. Pero la endiablada intuición, a esa que se hacía referencia en la viejísima ley de imprenta (sin el calificativo de endiablada, claro), permite a veces hilar opiniones más o menos razonables que puedan pretender decir algo de la verdad cotidiana, si se trata del diarismo, o un poco más sopesada en el tiempo, si se trata de medios menos acelerados. Y si por razones de temperamento, estilos o cuando se deja llevar uno por lo que se puede, suele ser el centro cívico buen lugar para “sacar” alguna nota periodística que valga la pena, o vislumbrar cómo andan los recovecos del poder en eso de las cuestiones de interés comunitario, sobre todo si el interés se intensifica en época de elecciones, en el nivel que sea. Y LUEGO NO deja uno de ver las cosas con cierta ironía, pero guardando el límite del respeto, para no caer, de nuevo, en la arrogancia. Por eso digo: queríamos cambios, pues aquí están. Y sucede que a veces, sin medir alcance de las expectativas, porque la mera verdad no adivinamos el futuro, espera uno grandes cosas, y no sobrevienen grandes, sino grandísimas. Porque, por lo menos en la cosa pública, deveras que hay cambios. No digo que en otras dimensiones de la vida ni micho menos al nivel planetario, porque en esos niveles, no se han presentado cambios, sino hecatombes; no pequeñas temblorinas, sino terremotos y tsunamis; no los cambios de regímenes de cada día, sino caídas estrepitosas de imperios; tanto estos últimos si son los del poder como los del dinero, tanto los del pensamiento, como los que tratan de dar sentido a la vida. COMO DIGO, SIN ser taurófilo y respetando gustos y aficiones de cada quien, me acojo a ese dicho que dice: no es lo mismo torear los toros que verlos desde la barrera. O dicho de otro modo más fino, cada quien desde su óptica porque al fin y al cabo una opinión se genera desde una óptica personal, siempre subjetiva y eso de la objetividad en la información, es un cuento. ASÍ QUE HA cambiado algo. Alternancia en dos ocasiones, en el nivel federal y no afirmo que Fox haya sido perfecto y sabio y no digo que Calderón sea, como otros a sí mismos se atribuyen, salvador de la Patria, pero sí “hay la lleva” y la lleva bien, a mi juicio. Y si Beatriz regresa, nunca podrá establecerse de nuevo un sistema calcado del anterior. La Revolución Mexicana y lo que generó, fue única. ALTERNANCIA EN DOS ocasiones en Michoacán y algo va quedando. Y si regresan los que se apropiaron los tres colores o llega el de los colores inmaculados, no podrá ser igual y sería difícil, dificilísimo, editar los mortíferos cacicazgos que no sólo segaron vidas sino destruyeron comunidades de generación en generación. ALTERNANCIA EN DOS ocasiones aquí en La Piedad y algo ha cambiado, en estilos y procederes. Y aunque algunos del equipo anterior no se han retirado, no volverá a establecerse el esquema que impedía, incluso, el establecimiento aquí de una factoría o un establecimiento comercial aunque, dicho sea de paso, estos cambios empezaron desde antes, porque en esto no hay maniqueísmos y ninguno podemos atribuirnos perfección angelical, ni los que opinamos. PERO AUN CUANDO ahora la plaza esté desolada (por carencia de mitines y por las obras de remodelación), de mucho debieron servir aquellas concentraciones multitudinarias de Cárdenas, Fox, Cedillo. O en otros sitios pero aquí mismo, de Calderón, Labastida, y de los candidatos de todos los nivele y colores partidarios. Y de mucho debieron servir los ires y venires de dirigentes y funcionarios como Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Castillo Peraza, Leonel Godoy, Demetrio Sodi, Heberto Castillo, Felipe Calderón, a quienes entrevisté en los cafés céntricos (a éste último brevemente, a su salida de un acto partidario, cuando dirigente del PAN); y a Andrés Manuel López Obrador, al abordarlo junto con colegas. PERO AHORA LA plaza está en la desolación política. Ni mítines porque cambiaron los esquemas políticos y la crisis de la influenza exporcina los remató. Y los “hostigados” candidatos a diputados ya no sienten lo duro sino lo tupido. Yo sí votaré, y por nombres, no por abstracciones, aun cuando respeto posiciones ajenas. Voté por Cárdenas, dos veces, luego por Fox, luego por Calderón. Voté por candidatos con nombres y apellidos, en todos los niveles. Ahora, daré mi voto a quien considere, faltan días. En la democracia, como la estamos aprendiendo, y mientras no cambiemos las reglas, eso sí, con las protestas del caso, nos bastarán de momento políticos que no sean ladrones, ni violentos y, como puedan, por lo menos se esfuercen por practicar la justicia en sus terruños. DESPUES DE ESTA hecatombe cívico—política, lo razonable será llegar a la siguiente etapa: disminuir el número de diputados, acabar con los plurinominales, dejar la gestión (por manipuladora en casos) de los legisladores en sus respectivos distritos y ámbitos, en un secundario, pero muy secundario lugar; y debilitar más aún a la partidocracia, no tanto escuela de políticos, sino nidal en muchos casos de “grillos” y arribistas.

Estampas del Jardín de La Purísima 2


En La Piedad (Foto smc)

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Estampas del Jardín de La Purísima 1


En La Piedad (Foto smc)

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Padres de más de cuatro


FANT.27.- PADRES DE MAS DE CUATRO
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Martínez Campos, 10/III/96

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[editar] PADRES DE MAS DE CUATRO

Silviano Martínez Campos

“Soy padre de más de 4”, es una expresión popular, entre nosotros, para dar a entender un sentimiento de afirmación que muchas veces raya en la actitud dominadora que llamamos machismo.

“Soy tu padre”, se decía antes, por lo menos entre niños y adolescentes, para dar a entender un cierto ascendiente o una cierta dominación, por lo menos en las querellas un tanto en broma, un tanto en serio, que se dan entre gente menuda.

Y había una canción mas o menos insultante, aunque nadie se escandalizaba por ella puesto que hasta se tocaba en público, la cual giraba en torno al personaje central, el chivo padre, que como todo campesino sabe, es el que encabeza la chivada.

Pero a la protección del padre acudían y acuden los niños pequeños como recurso de defensa cuando no se puede más en sus pequeños pleitos callejeros y esgrimen la consiguiente amenaza: “Le voy a decir a mi papá”.

O cuando se trata de presumir, dicen: mi papá es esto (y sigue la letanía de títulos y cualidades) o mi papá tiene esto ( y sigue la lista de posesiones que desde luego el otro no tiene). Es una nececesidad de asegurarse, en el apoyo del padre propio y a costa del ajeno.

Cuántas consideraciones podrían hacerse con motivo del Día del Padre, festividad realmente nueva, aunque matizada de mercantilismo para balancear la más tradicional y mayormente arraigada del Día de la Madre.

“Pa” y “ma” parecen ser en muchas partes primeros balbuceos de los infantes cuando comienzan a hablar y, según los estudiosos, en por lo menos algunos de los idiomas de nuestra área cultural, es el origen de la palabra padre.

Plantean también los estudiosos como posibilidad el que en una época lejana de la historia hubiera dominado la madre, en lo que se llamó matriarcado, etapa posteriormente sustituida por la del patriarcado, que lleva milenios.

Pero si las mujeres se ponen listas y continúan minando las concepciones vigentes del patriarcado, puede que dicha era no dure mucho. Cuál pudiera ser la direccón que tomen las cosas, nadie sabe; pero tal vez una solución intermedia sea que lleguemos al dominio del hijo, que en muchos casos y familias ya está vigente.

COMIENZAN LAS DIFICULTADES

Pobrecitos padres, cuando no les llueve les llovizna. En una actitud conmiserativa hacia ellos, habría qué considerar el oficio de padre ahora como el más difícil.

Comenzando por los padres solteros muy jóvenes, que pican y corren y, aun cuando no son muchos, los hay. Porque es una verdadera lástima que dejen embarazada a la muchacha y luego no acepten su paternidad. Pero nadie les enseñó a ser padres a edad temprana.

O los padres que sin ser solteros, por azares del destino o a resultas de “una metida de pata”, llegan al matrimonio jóvenes y cuando menos lo espean ya son padres de, ahora sí, más de 4. Cuando al lado de ellos hay a su vez unos padres amorosos y solidarios, no hay problema. Pero cuando se les deja solos a los pobres, ¡Cuántas penalidades!.

A los padres a quienes sin ser muy “chavos” ni muy viejos, los tiempos les han movido el tapete. Nos enseñaron a ser padres de otra manera, con el ejemplo a veces autoritario, a veces complaciente, a veces débil, pero funcionaba.

Mas se vino el gran cambio en nuestro entorno, y ahora parece que las cosas no funcionan. Claro, cuando quiere uno que marchen bien, porque habrá alguien a quien le sea indiferente siquiera que funcionen.

Sin embargo, los padres más atribulados deben ser los de mayor edad, digamos los ancianos. Muchos creen que a ellos de plano se les pasó el tren. Que ya no sirven par nada y aun cuando no tengan ya hijos en edad de crianza, continúan como padres para sus nietos pero ya nadie los toma en cuenta.

Sí señor, se acabó el tiempo en que el anciano era considerado un guía para la familia y una especie de patriarca. Lo que decía era mandato para la familia, pero ahora hasta los nietos lo corrigen y le dicen: “No abuelito, ya no es así, eso era en sus tiempos”.

Una categoría de padres merece especial tolerancia: los padres autoritarios, dominadores y represivos que tenían (o tienen si aún los hay) al hijo como propiedad. Por ellos sí los tiempos pasaron de noche, ya que ignoraban o ignoran que el hijo también tiene derechos y, aun cuando esté obligado al respeto, al amor, no está obligado a la sumisión abyecta, autodestructiva. Y la falta de sumisión es lo que más lastima a los padres autoritarios y por ello sufren cuando el hijo se defiende. Algo incomprensible para dichos padres, por eso merecen tolerancia.

PERO HAY DE PADRES A PADRES

De todas maneras, es muy padre ser padre. Es toda una bendición el haber recibido el don de la paternidad, el ser instrumentos para que la fuerza creadora del Universo se manifestara en un nuevo ser. Pero también es un aprendizaje ser padre. El comenzar una vida de experiencia novedosa e ir creciendo como padre junto con el hijo y al mismo tiempo ir descubriendo que de alguna manera vas reproduciéndote en él, en lo más noble que hay en ti pero ¡Ay!, a veces también en tus defectitos o defectotes.

El don de la paternidad biológica tal vez no se dé a todos. Y el don de la paternidad espiritual en sus máximas expresiones, tampoco. Pero todos podemos ser padres de más de 4 en el don de humanidad, lo que también es una bendición. Es gratificante ser un padre así, en una paternidad que, ésta sí, puede comenzar desde joven y prolongarse durante toda la vida.

Padre de un pensamiento que sirva para que otro prójimo a su vez encuentre la mejor manera de vivir. Padre de una actitud que a su vez haga ver al otro que la vida vale la pena, aun cuando a veces se manifieste en forma trágica.

Padre de una iniciativa, grande o pequeña, que permita activar voluntades para que las cosas mejoren, en la familia, en la sociedad y en el mundo. Padre de un sueño, que facilite a quienes te rodean, captar la diferencia entre lo que realmente vale y lo que aun cuando útil, es transitorio. Padre de un ideal compartido, que te permita no perder los estribos en medio del vendaval de los tiempos postrimeros del siglo y del milenio.

Y por encima de todo, paternal (aunque no paternalista) porque trates de ver con tolerancia la miseria ajena y en lo que puedas remediarla, porque después de todo hay alguna coincidencia de la propia limitación.

Aun cuando haya padres irresponsables, dominantes, autoritarios, más que por maldad por inercia y atavismos sociales, nunca deja de estar vigente la sabiduría tradicional que invita a respetarlos y amarlos. Esa sabiduría que conservan muchos padres ancianos, aparentemente inútiles, pero que de alguna manera calladamente conservan la savia de la vida.

En medio de una humanidad en dificultades, donde está faltando la verdadera fraternidad (no sólo la escrita en los textos), la verdadera maternadad (no sólo la de las celebraciones), la verdadera paternidad bien podría contribuir a nulificar la mentalidad de que “cada quien se rasque con sus uñas”, porque de ser así algunos las tienen más grandes y hacen mayores alborotos, como en el caso de los violentos.

Un espíritu abierto no tiene por qué temer la vorágine de los cambios que nos envuelven, mismos que al parecer no significan otra cosa que una metamorfosis o transformación (su significado es el mismo), una recreación, un renacimiento de la especie y con ella tal vez de toda la vida, a pesar de las apariencias en contra.

En ese sentido, los fundamentalismos (querer conservar a toda costa todo como está o estaba), aunque socialmente inadecuados y hasta riesgosos, representan un refugio ante el cambio y tal vez (sin justificarlos) en el llamado período de transición sea una necesidad al servicio del equilibrio mientras se ve más clara la dirección que llevamos.

Para el creyente, la dirección es hacia una Potencia superior, un Misterio de paternidad (o maternidad) que a nuestro modo de ver científico de hombres contemporáneos, causó la gran explosión del Universo y entretegió galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y posiblemente vida esparcida por todo el Universo.

A esa Potencia creadora que sobrepasa al Cosmos, a ese “Pantocrator” (Todopoderoso, por Soberano), a esa Presencia Amorosa, los cristianos lo llamamos Padre. Pero como Jesucristo, también lo podemos invocar cariñosa y confiadamente como “Abba” (papá). O sea, dicho a la mexicana: “Papá Diosito”, el que cura (salva) de todas las heridas que podamos causar los padres de la Tierra.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mih., México. VENTANAS, 5—B, 10 de Marzo de 1997)

Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web

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