MOSAICO, 24–VI–010

Martínez Campos, 24/VI/010
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MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 24 de Junio.- RECUERDO HABERLE, TIEMPO ha, escuchado a un biblista que, en la parábolas, el mensaje está en la comparación. Desde luego, supongo que, esas joyas de sabiduría, en cuanto hechas texto son un género literario. Pero en el caso de los corridos, no sé cómo se clasifiquen, puesto que combinan voz y letra. De todas maneras, a mi me llamaban la atención aquellos corridos de antes, donde siempre había balazos (también en los de ahora. je je) pero se enmarcaban en dramas personales más bien. Como el caso de la pobre de Rosita Alvirez que murió a balazos por andar desairando, o aquellos que siempre terminaban con su mensaje del vuela, vuela, palomita. Aunque mi retentiva no pasaba más allá del título en cuanto a memorizarlo, el cantar quedaba, desde luego, grabado para el resto de la vida. Es el caso de aquel que empezaba con: “El 24 de junio, el mero dia de San Jun, se celebraba una fiesta, en este pueblo de…” y de allí en adelante se me borraba el nombre. Pero ahora con estas formidables tecnologías, y dado que hoy es precisamente 24 de junio, me permite ayuda a mi memoria la letra de unos párrafos de dicho corrido, que me pesqué en http://www.buenas-tareas.com LO QUE A MI me admira de mi mismo, es que ese corrido del 24 de junio, no me llamaba la atención por los balazos, ni desaires de muchachas ni nada de eso, sino por la lluvia. Y no sé que diría de esto el señor Freud, ni me animo a especularlo porque sólo he leído de él temas comentados por otros. Mi resistencia, tal vez, a encontrarme, en el pozo del mi mismo, dramas parecidos al complejo de Edipo, o complejos peores, o la lucha eterna entre el Eros y el Thanatos. Por eso preferí, como lector, claro, al señor Jung y sus profundidades, o al señor Fromm, y su formidable tarea de desnudar a nuestra civilización enferma y depredadora. Pero eso también es otro cantar. VUELVO, PUES, A lo de la lluvia con eso del 24 de junio, porque para este día, pero antes, unos 40, 50 años, poco más o menos, ya estaba, salvo excepciones de años de sequía, en su plenitud la temporada de lluvias, el campo reverdecido, una que otra res desaparecida y hecha tasajos, porque al ir a buscar agua durante las primeras tormentas, caía en los barrancos y era necesario sacrificarla. Claro, hablo de Ziquítaro, el ombligo del mundo dicho sea de paso, y su pequeño entorno, pero en nuestra región el clima era el mismo, con su ciclo de lluvias más o menos estable. Palpo seguido, tras un elemental saludo, preocupación en las personas porque no llueve. Cierto, han llegado lloviznas, como la de anoche. Pero no es suficiente, no sólo para mitigar el calor, sino para que los cultivos tradicionales aquí, como el maíz, se den como antes y, lo muy importante, los embalses, grandes o chicos, se llenen para riego, o para el ganado. Lo bueno, entre la preocupación en el ambiente (humano), es que llegamos a darnos cuenta un poco más de las implicaciones de nuestro clima regional con el general. Ojalá en noviembre, durante la reunión climática, auspiciada por la ONU, con México, como anfitrión, se dé un paso más, ahora en acciones, para adaptarnos y atenuar efectos en eso del cambio climático global, que nos incluye, hasta el lugarcito donde pisamos. QUIERO A LOS padrecitos, lo he dicho, y lo he escrito, porque ellos me formaron y me siguen formando. Pederastias aparte, por lo demás un fenómeno marginal e ínfimo, muy doloroso ciertamente, supongo que ellos también están sufriendo mucho estos cambios tan radicales de nuestra época, cuando el mismo estatuto clerical está radicalmente cuestionado, como un producto histórico, por lo tanto modificable. Si fui un poco clerical por formación, ya no lo soy (tapoco anticlerical), pero siempre y ahora, lo observará mi posible lector, cito autoridad de escritores clérigos, aunque no sólo leo a curas. Por eso recuerdo aquella opinión del jesuita Enrique Maza, en el sentido de que la reacción multitudinaria del pueblo mexicano ante la primera visita del Papa Juan Pablo II a México (fue igual en las subsecuentes), fue un fenómeno místico. Los comunes y corrientes llegamos también a captar que lo místico es la profundización en el misterio de la vida y que hay místicas no sólo cristianas, sino de cualquier religión o de ninguna, y que las hay constructiva y destructivas. Basándome pues en tales autoridades, digo lo que tal vez haga reir: el fenómeno universal, o casi, del mundial de futbol y sus efectos, es un fenómeno místico, aun cuando esté entreverado con la omnipresente comercialización. Buscamos explicarnos el mundo en el sitio cuadrado, por universal, de una cancha. Con 22 oficiantes y uno que preside la asamblea y un público visible por miles, e invisible por milones, que por lo común lanza exclamaciones a (a veces también imprecaciones) a manera de oración, en homenaje al cuerpo humano, sus habilidades y su colorido expresado en la diversidad de culturas del mundo.
(www.lapiedadymiregion.woredpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

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