MOSAICO, 15–VII–010

Martínez Campos, 15/VII/010
GUIA

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 15 de Julio.- CINÉFILO, CINÉFILO, LO que se llama cinéfilo, no me considero así. Pero no dejo de ver y apreciar algunas de las que considero buenas películas. Como algunas de guerra, pero he de precisar que las situadas, en la historia y precisamente en la segunda gran guerra. Claro, las espectaculares de allá del tiempo de los romanos o de los tiempos bíblicos. Sé que es arte y por lo tanto interpretación. No caigo en el anzuelo de los códigos tales, sean de Vinci o de cualquier otro, por más atractivos que sean y para mí son interpretación de hechos (reales o tenidos como supuestos).
En cuanto a mi afición a mis buenas películas de guerra, lo dejo a la siquiatría, si acaso, puesto que me considero pacífico. En cuanto a los espectáculos que se refieren a los tiempos del superpoder romano, lo dejo a mis frustraciones (y si acaso también a la siquiatría). Aunque sigo con lo mismo, CAMBIO DE FRECUENCIA para referirme de paso a una película con Pedro Infante y Silvia Pinal. Ella, encumbradita, de la clase más bien alta. El, popular y populachero, mecánico de autos por más señas. Por razones del oficio, se encontraron, inocente, ingenuamente se pusieron una borrachera de esas que hacen olvidar hasta de dónde viene uno y a dónde va y vinieron los malos entendimientos. Y que los casan. Y que empieza la pelea. Y que gana el pueblo.
Y cedió la pobre, pero como venía “de muy alto”, todo se le hacía dificilísimo. Pero ganó el amor, que al cabo es película. CAMBIO DE FRECUENCIA para “descender” al mundo real, el de la “realidad real” (esa que se palpa, se huele, se oye, se siente y no estoy seguro que todo mundo la vea). Es el caso de la tragedia entre la población, principalmente la pobrería, en Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. Como no acepto enfoques partidarios en esto, digo que muy bien encausados los esfuerzos de nuestras instituciones gubernamentales de todos los niveles, para encarar la tragedia.
Y muy bien encausada la generosidad de los mexicanos hacia las víctimas del desastre y en esto, me consta (viví allá 27 años continuos) , los habitantes de la gran urbe, México capital y su entorno, dan siempre el ejemplo. La tragedia multidimensional que ellos mismos viven, los hace más humanos y generosos, aunque el asunto esté dificilísimo.
AQUÍ, EN NUESTRA región, cuyo clima es considerado más bien benigno, llegaron las lluvias pero hasta ahora, salvo en el Valle de Penjamillo donde se han anegado tierras de cultivo, las acciones son más bien preventivas. Hasta el día de ayer, dice la presidencia de Penjamillo, se han inundado unas mil hectáreas de cultivos. Según comunicado, asegura el director de Desarrollo Agropecuario, Miguel Ángel Martínez Ruíz, que “se tienen registradas un promedio de 700 hectáreas de Maíz y alrededor de 300 de sorgo afectadas por el agua aun cuando las bombas del Cárcamo de Bombeo no han dejado de sacar el agua del Dren de Penjamillo”. Hasta el momento el sistema de bombeo ha funcionado, pero hay situación de alerta por las avenidas del Río Lerma, en los límites de Michoacán y Guanajuato, precisamente en el valle de Penjamillo. EN LA PIEDAD, las medidas son preventivas y dice la autoridad que con la obra en la ciudad, se han evitado inundaciones mayores, aunque hubo inundación en una calle de la Colonia Santa Fe.
Considera el alcalde Ricardo Guzmán que fue un éxito la construcción del drenaje pluvial que ha evitado inundaciones, como hace dos años, en amplia zona del centro. Sin embargo, falta ejecutar obras en proyecto, de mayor alcance, como es llevar a cabo la construcción del vaso regulador en la Presa de Aviña y la rectificación del arroyo Cinco de Oros,
proyectos que requieren de una inversión superior a los 20 millones de

pesos. NO POR VIVIR en climas considerados benignos, puede uno desentenderse de lo que ocurre en otros niveles, aquí mismo en nuestro país, cuantimás en el resto de este planeta, que ya más y más personas consideramos “nuestro”. Dice doña Martita Gómez, a propósito de cambios climáticos, que la naturaleza se está rebelando. Como si dijera :” no es como ustedes quieran”, sino como yo. Y ha de ser, porque los académicos consideran que pueden seguir las perturbaciones en torno a los ciclos de lluvia, con inundaciones y sequias y todo eso, mientras no se vuelva al equilibrio. Pero también nosotros (que formamos parte de la naturaleza y en ese sentido somos también naturaleza), podríamos responder: tendrás tus leyes, pero nosotros (je je, si somos lo mismo, nada más que a nivel de “inteligencia”) complementamos las tuyas. El asunto está peliagudo. Es dificilísimo, y hay quienes aseguran que la salida es posible, pero ciertamente dificilísima. Y es organizar todo, proyectar todo, con un valor perenne pero infalible, el amor. O nos amamos todos, o perecemos todos, dicen. Pero al nivel social, el amor (siguen con la prédica), se traduce en justicia social, solidaridad, generosidad, y buenas obras, no sólo de infraestructura, sino las obras de misericordia, que traducidas al ámbito laico, son las institucionales y las espontáneas. Valiosísimas, las preventivas desde luego, pero además las caritativas, que sólo el capitalismo egoísta e individualista las considera obsoletas, dicen. Y es dificilísimo, dificilísimo, renunciar uno a su status de consumista, pero sí se puede, sí se puede, dicen también.

(www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

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