LAS SITUACIONES QUE NOS ESCLAVIZAN EN MÉXICO Y EN COAHUILA. OBISPO RAÚL VERA

(Tomado de http://analisisafondo.blogspot.com/)

jueves 15 de julio de 2010
OBISPO RAÚL VERA: LAS SITUACIONES QUE NOS ESCLAVIZAN EN MÉXICO Y EN COAHUILA

Homilía de Fr. Raúl Vera, O.P. en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe,
en la misa de la Peregrinación de la Diócesis de Saltillo

14 de julio de 2010


“Oye y ten entendido que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester?” (Nican Mopohua)

Hemos venido a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe un contingente de peregrinos representativo de toda la Diócesis de Saltillo, nos encontramos con cientos de hombres y mujeres de otras regiones y quizás otras y las mismas realidades, pero también peregrinos con quienes coincidimos ante los pies de nuestra madre María de Guadalupe, para expresar nuestra fe y alimentar nuestra esperanza en días que todo parece oscurecerse, en que la vida humana es maltratada y aniquilada con tanta violencia, cuando en nuestros hogares y comunidades del norte del país se vive con miedo e incertidumbre en la cotidiana lucha por la sobrevivencia. Sin embargo nosotros, como tantos y tantos de nuestros hermanos y de nuestras hermanas coahuilenses que no pudieron venir, creemos firmemente en las palabras consoladoras de María de Guadalupe a San Juan Diego y que hoy como comunidad de coahuilenses esparcida por todo el Estado y de manera especial también a cada una y a cada uno de nosotros y nosotras, ella nos dirige: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester?” Llenos y llenas de confianza, ponemos nuestra atención en la Palabra de Dios que hoy escuchamos junto a ella.

LA VIRGEN MARÍA Y SU HIJO NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, LA SABIDURÍA DE DIOS

El texto del libro del Escritura que se nos ha proclamado como primera lectura, está tomado de uno de los cuatro discursos de la Sabiduría personificada que se encuentran en los libros Sapienciales de la Biblia, tres de dichos discursos están en el libro de los Proverbios (Cf. Pr 1,20-33; 8,1-36; 9,1-6) y éste de donde está tomado el texto que se nos proclamó está en el libro del Eclesiástico o Sirácide, como también se le conoce (Cf. Si 24,1-22).

Precisamente a estos discursos, y muy particularmente el del Capítulo 24 del Eclesiástico, hace referencia el Prólogo del Evangelio de San Juan, para explicarnos el origen divino de nuestro Señor Jesucristo, quien es el Verbo, la Palabra eterna que estaba junto a Dios, que era Dios y que se hizo carne en el seno de la Santísima Virgen María, para venir a vivir entre nosotros (Cf. Jn 1,1-18).

La Virgen María sobresale como la discípula más eminente de su Hijo Jesucristo, que es la Sabiduría de Dios personificada –la Segunda persona de la Santísima Trinidad- que ha tomado de María nuestra carne humana y ha nacido de ella para vivir entre nosotros íntegramente en nuestra condición humana, como un hombre verdadero. Debido a esta cercanía en la que ella vivió con su Hijo y la identificación que alcanzó con él su vida terrena, y a la identificación que con él guarda ahora en el cielo, a donde fue llevada por su Hijo, glorificada ya en su cuerpo; debido a esto la Iglesia no duda en atribuirle cualidades de que goza su Hijo, la Sabiduría increada de Dios, cualidades que María tiene desde su condición de criatura.

El Nican Mopohua

En el texto de la narración de las apariciones de María de Guadalupe a San Juan Diego, atribuido a Antonio Valeriano, encontramos elocuentes signos que hacen referencia a esta identificación de la Madre de Jesús con la persona de su Hijo, quien es presentado ya en los libros sapienciales del Antiguo Testamento, como la Sabiduría personificada de Dios. Me detengo solamente en la narración de la Primera y la Cuarta apariciones:

Primera aparición:

Sucedió que había un pobre indio, de nombre Juan Diego según se dice, natural de Cuautitlán… Era sábado, muy de madrugada, y venía en pos del culto divino y de sus mandados. Al llegar junto al cerrillo llamado Tepeyácac, amanecía y oyó cantar arriba del cerrillo: semejaba canto de varios pájaros preciosos; callaban a ratos las voces de los cantores; y parecía que el monte les respondía.

Se paró Juan Diego a ver y dijo para sí: “…¿Dónde estoy?¿Acaso en el paraíso terrenal, que dejaron dicho los viejos, nuestros mayores? ¿Acaso ya en el cielo?” Estaba viendo hacia el oriente, arriba del cerro de donde procedía el precioso canto celestial. Entonces se hizo el silencio y oyó que le llamaban de arriba del cerrillo y le decían: “Juanito, Juan Dieguito”.

Fue subiendo el cerro, y cuando llegó a la cumbre, vio a una señora, que estaba allí de pie y que le dijo que se acercara. Llegado a su presencia, se maravilló mucho de su sobrehumana grandeza: su vestidura era radiante como el sol; el risco en que se posaba su planta semejaba una ajorca de piedras preciosas, y relumbraba la tierra como el arco iris.

Los mezquites, nopales y otras diferentes hierbas que allí se suelen dar, parecían de esmeralda; su follaje, finas turquesas; y sus ramas y espinas brillaban como el oro.

Se inclinó delante de ella y oyó su palabra muy blanda y cortés, como de quien atrae y estima mucho. Ella luego le habló y le descubrió su santa voluntad, le dijo: “Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador cabe quien está todo; Señor del cielo y de la tierra.

Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre; a ti, a todos ustedes juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mí confíen; oír allí sus lamentos, y remediar todas sus miserias, penas y dolores”.

“Y para realizar lo que mi clemencia pretende, ve al palacio del obispo de México y le dirás cómo yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo, que aquí en el llano me edifique un templo: le contarás puntualmente cuanto has visto y admirado y lo que has oído”.

“Ten por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has oído mi mandato, hijo mío el más pequeño, anda y pon todo tu esfuerzo”.

Cuarta aparición:

Después de que San Juan Diego ya había visto por segunda vez al Obispo Fray Juan de Zumárraga, y debería volver a él con una señal de la Señora del Cielo, él se encontró con ella por cuarta vez:

Juan Diego se inclinó delante de ella; y le saludó, diciendo: “Voy a causarte aflicción: sabe, Niña mía, que está muy malo un pobre siervo tuyo, mi tío; le ha dado la peste, y está para morir. Ahora voy presuroso a tu casa de México a llamar uno de los sacerdotes amados de Nuestro Señor, que vaya a confesarle y disponerle”.

“Pero si voy a hacerlo, volveré luego otra vez aquí, para ir a llevar tu mensaje. Señora y Niña mía, perdóname, mañana vendré a toda prisa”. Después de oír la plática de Juan Diego, respondió la piadosísima Virgen: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro que ya sanó”. (Y entonces sanó su tío según después se supo). Cuando Juan Diego oyó estas palabras de la Señora del Cielo, se consoló mucho.

La Señora del Cielo le ordenó luego que subiera el cerro donde antes tenían sus encuentros. Le dijo: “Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre del cerrillo, allí donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, júntalas, recógelas; Enseguida baja y tráelas a mi presencia”.

Al punto subió Juan Diego al cerrillo y cuando llegó a la cumbre se asombró mucho de que hubieran brotado tantas variadas, exquisitas rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan, porque a la sazón se encrudecía el hielo; estaban muy fragantes y llenas de rocío, de la noche, que semejaba perlas preciosas.

Luego empezó a cortarlas; las juntó y las echó en su regazo. Bajó inmediatamente y llevó a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; quien en cuanto las vio, las cogió con su mano y de nuevo las dejó en el regazo de Juan Diego, diciéndole: “Hijo mío el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo”.

“Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás bien todo; dirás que te mandé subir a la cumbre del cerrillo que fueras a cortar flores; y todo lo que viste y admiraste; para que puedas inducir al prelado a que te dé su ayuda, con objeto de que se haga y erija el templo que he pedido”.

Hemos venido a Fortalecer nuestra Esperanza

Todos conocemos el resto de la conmovedora historia que concluyó con la aparición de la primorosa Imagen de la Virgen María en la tilma de San Juan Diego, imagen que se conserva para su veneración en esta Basílica, según su deseo, expresado por medio del indio San Juan Diego ante el entonces obispo de México, Fray Juan de Zumárraga. Ella quiso quedarse aquí para mostrar y dar todo su amor, compasión, auxilio y defensa, a todos nosotros y a todas nosotras, juntos y juntas, como estamos aquí el día de hoy rogando por nosotros y nosotras, y por quienes nos esperan en Coahuila, y por todos los mexicanos y las mexicanas, y a las demás personas que la aman, la invoquen y en ella confían. Se queda para oír nuestros lamentos y remediar todas nuestras miserias, penas y dolores.

Venimos aquí convencidos de su poderosa intercesión por nosotros ante nuestro Dios y Padre y ante su Hijo nuestro Señor Jesucristo. Pues Él nació de ella cuando había llegado el tiempo oportuno, según los designios de Dios, el tiempo en que Él determinó apiadarse de manera definitiva de la humanidad entera, como nos dice el día de hoy la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas (Cf. Gal 4,4-7) que se ha leído. Dios mandó a su Hijo, nacido de una mujer, la Virgen María, para que infundiera en nosotros al Espíritu Santo, y de esta manera nos hiciera hijos suyos e hijas suyas, libres del pecado y de todas las esclavitudes al que éste nos somete. Esclavitudes que provienen de nuestras propias ataduras personales al pecado, o bien, ataduras que producen sobre nosotros los desórdenes sociales, efecto de los pecados estructurales que generan las asociaciones perversas, de quienes actúan conjuntamente, en búsqueda de intereses personales y de grupo, contrarios a la justicia y a los derechos de los demás y las demás.

La Virgen María, que pertenecía al sector desprotegido de su pueblo, que eran la gran mayoría de sus conciudadanos, proclama ante su pariente Isabel, su alegría por la intervención de Dios, a favor de los pequeños, de los humildes, de los abandonados por sistema social que imperaba en su tiempo. Ella se cuenta entre los más humillados y despreciados, cuando dice que Dios ha puesto su mirada en la “pequeñez de su esclava” (Cf. Lc 1,48); pero su más grande alegría proviene de su elección para protagonizar ese cambio profundo hacia la libertad que el niño que lleva en su seno viene a realizar en su pueblo (Cf. Lc 1,47. 49-55), y que con el anuncio de los pastores en Belén y del anciano Simeón en el templo de Jerusalén, ella comprenderá que esas bendiciones llegarán más allá de Israel, a todos los pueblos de la tierra (Cf. Lc 2,14.17-19; 29-32; Mt 2,1-12). Isabel la llamó dichosa porque creyó en Dios, quien por muchos medios le iría anunciado todas las cosas que sucederían en el mundo través de ese niño que es el Hijo del Altísimo, Hijo de Dios, que viene a establecer en medio del género humano un reino eterno (Cf. Lc 1,32-35); Isabel misma, ante ella, lo llama “mi Señor” (Cf. Lc 1,41).

Con la misma confianza que la Virgen le infundió a San Juan Diego, asegurándole su asistencia, para que colaborara en la obra evangelizador de su Hijo, venimos hoy nosotros a encomendarnos a ella, para colaborar en la obra de su Hijo desde nuestra Diócesis, pues estamos ya muy cerca de la fecha en que iniciaremos la programación del Plan Orgánico de Renovación Pastoral de la Diócesis de Saltillo.

Con su ejemplo, queremos evangelizar de manera profunda e intensa la región del país que nos corresponde como Diócesis, para transformarla con la fuerza del Espíritu Santo, pues muchas y muchos de entre nosotros y nosotras están siendo víctimas de múltiples formas de esclavitud. Aquí, ante nuestra madre santísima, no solamente nos preocupan las persona dañadas de nuestra propia tierra coahuilense, también ponemos ante ella nuestras preocupaciones por todas las personas que sufren más allá de nuestras fronteras diocesanas, estatales y regionales. También queremos colaborar con nuestro granito de arena a liberar de sus cadenas y cautiverios a tantos mexicanos y tantas mexicanas que padecen a consecuencia de los desórdenes estructurales, que teniendo a la base causalidades semejantes, afectan de diversas maneras a los habitantes de Coahuila y del país.

LAS SITUACIONES QUE NOS ESCLAVIZAN EN MÉXICO Y EN COAHUILA

Agresiones a “disidentes”

En Coahuila en este momento no sólo padecemos las carencias que nuestro hábitat desértico nos impone, sino que vivimos las inclemencias y daños de una especie de desierto más doloroso; vivimos el desierto de la Justicia, en un escenario inundado de violencia y represión. Tomando las pésimas prácticas que se han utilizado en otras partes de México, donde para reprimir se utilizan paramilitares, en este momento, por nuestros rumbos se disfraza de crimen organizado a los represores; se presentan grupos armados para reprimir, mediante la amenaza, manifestaciones de grupos inconformes ante las injusticias, o bien se amenaza personalmente a quienes piensan de un modo diferente o que tiene algún liderazgo que no conviene a quienes ostentan el poder, trátese de maestros, estudiantes o líderes con ideas distintas a las de quienes lo quieren manejar todo; prácticas que hemos visto en otros Estados de manera abierta, ahora se realizan de manera refinada y disfrazada en el noreste. Se ha llegado a dar el caso de que en un “levantón” realizado por personas enmascaradas, en los forcejeos le han arrancado la máscara a uno de ellos, resultando ser un funcionario municipal.

Las cuotas, los secuestros y las extorsiones
Existen policías que detienen a ciudadanos no para perseguir el delito, sino para entregarlos a delincuentes que los secuestran y golpean, lo que implica ganancia porcentual para dicho policía. La sed de poder y la ambición de tener, permea y corrompe autoridades que dejan actuar impunemente a los criminales. Estos tienen mayor eficiencia para cobrar cuotas y exigir rendición de cuentas, que la misma autoridad.

La violencia institucionalizada

En general, en México y en Coahuila vivimos un tiempo donde los regímenes políticos de México y del mundo parecen empeñados en mantener una regla a seguir: apostarle a la impunidad y a la injusticia. Los efectos de sus apuestas son el desmantelamiento y debilitamiento de los Estados, mediante cuestionables procesos democráticos que posibilitan mecanismos nacionales e internacionales para la operación de negocios de alto rendimiento económico, que permiten el enriquecimiento de unas cuantas personas, sin regulaciones claras para determinar el origen y destino del dinero. Todo esto ha generado un contexto de violencia institucionalizada, cuyo principal resultado es la pobreza creciente de la gran mayoría de la población, y su muerte.

La simulación de la legalidad

La falsa “legalidad” carente de toda dimensión ética, que se utiliza para no investigar y proceder en justicia contra las empresas, instituciones públicas y funcionarios que posibilitan el flujo de los recursos financieros y del armamento del crimen organizado, es el acuerdo. La “legalidad” que garantiza que las asociaciones delictuosas de grandes empresas acumulen más riqueza, aniquilando los derechos de los trabajadores es prioridad. La escandalosa “legalidad” que una juez y el máximo tribunal de la Nación, le han otorgado al Presidente de la República para dejar sin trabajo a 44 mil trabajadores y trabajadoras de Luz y Fuerza del Centro, es el escenario para la mayoría de los trabajadores de México, quienes quedan de esa manera expuestos a las medidas arbitrarias del Poder, como en este caso, que fueron sacrificados y sacrificadas de su fuente de trabajo y con ello del derecho a la vida para ellos, ellas y sus familias. 44 mil trabajadores, en aras del “bien supremo de la nación”; la “legalidad” para derogar los derechos laborales es lo que está impulsando el Estado, como lo hace en este momento el titular de la Secretaría del Trabajo, que violentando la autonomía de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que lo debe decidir, ya está negando de facto con sus declaraciones la recontratación de los trabajadores de Luz y Fuerza por la CFE, mediante la figura del Patrón Sustituto. La “legalidad” para sellar la Unidad 8 de la Mina Pasta de Conchos para encubrir y proteger a los dueños de Grupo México por la muerte de 65 mineros en el 2006 es la consigna. La “legalidad” para promover la pauperización de la gran mayoría de hombres y mujeres mexicanas con migajas como el aumento al salario mínimo de $2.58 pesos diarios, es lo que creen que merecen los nuevos esclavos, a quienes las empresas necesitan para garantizar mano de obra disponible para enriquecerse. La “legalidad” para aplicar condenas minoritarias a los militares acusados de violación sexual a 13 mujeres en Castaños, Coahuila, es la simulación de justicia a mantener.

La “Tragedia Humanitaria” del secuestro multitudinario a los Migrantes centroamericanos

En nuestra región noreste del país la omisión, corrupción e impunidad es también un común denominador, como se muestra en los siguientes hechos:

El secuestro de cerca de 10,000[1] personas migrantes centroamericanas, contabilizado esto solamente en el periodo del primer semestre de 2009, para mantenerles en casas de seguridad, con el fin de que sus familiares en Estados Unidos les rescaten mediante una aportación que llega a ser de hasta ocho mil dólares. Mientras tanto se les golpea diariamente, se les viola, a algunos los descuartizan o matan a golpes ante los demás, para amedrentarlos; pueden pagar con un riñón que se les extrae ahí mismo, si es que tienen salud para soportarlo. Se les mantiene con mínimas raciones de agua y de alimentos, y viven bajo constantes amenazas de muerte. En su mayoría son ciudadanos que vienen de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, quienes buscan una mejor calidad de vida para ellos y sus familias mediante trabajos mejor remunerados en los Estados Unidos de América. Entre ellos se encuentran mayoritariamente varones, pero también lo sufren mujeres y niños.
Esta situación de los migrantes centroamericanos ha sido calificada por el Doctor Rodrigo Escobar, Relator para migrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como “una verdadera tragedia humanitaria” [2] .

Aunque desde el año pasado se han denunciado los casos, advirtiendo que en estos secuestros con mucha frecuencia son cómplices policías y funcionarios públicos del INAMI (Instituto Nacional de Migración), el gobierno Mexicano no ha hecho nada al respecto. La impunidad en la que se mantienen estos crímenes, ha incrementado el número de víctimas. La política migratoria de México, más que proteger a los migrantes de la agresiones que padecen en nuestro país, se busca como objetivo administrar los flujos con el objeto de impedirles el paso a los Estados Unidos.

Los “desaparecidos”

Otra situación que se manifiesta y que conforme pasan los meses se va incrementando en el Estado de Coahuila, es la denuncia de las personas “desaparecidas” en diferentes municipios. El Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, tiene documentados 50 casos de personas que han “desaparecido”, sin que a la fecha, tanto el Gobierno estatal como el federal, realicen las investigaciones correspondientes.

En lugar de atender a las familias, los Gobiernos, tanto estatal como federal, se han encargado de invisibilizar la situación al crear un cerco informativo en los medios de comunicación. Según reporte en medios impresos, las denuncias en instancias federales y estatales en Coahuila han sido 200 desaparecidos; en Tamaulipas hay 500 denuncias, 109 en Sinaloa, 6 en Durango, 41 en Nuevo León, 200 en Baja California, 12 en Guerrero, 60 en Quintana Roo, 7 en Guanajuato, 4 militares en Chihuahua y 1 militar en Tamaulipas, es decir, 1,031 denuncias del 2008 a la fecha, en diez estados.[3]

De los contactos que tenemos con los familiares de Coahuila y otros estados, todos padecen la misma experiencia de abandono oficial para sus desaparecidos, en cambio no fue así para el caso del Señor Fernández de Ceballos, para quien se movilizaron inmediatamente autoridades estatales y federales y de diferentes agrupaciones. Parece que no todos los mexicanos valemos lo mismo, y un poco menos si se es mujer.
Agresión e intimidación a reporteros y Medios de Comunicación
Un tercer hecho gravísimo y del que Coahuila no está exenta de ello, es el aumento de agresiones, intimidaciones, amenazas y secuestros hacia reporteros y reporteras en los últimos dos años. Basta mencionar el asesinato de dos reporteros en Coahuila: Eliseo Barrón (2009) y Valentín Valdés (2010), y los tres ataques perpetrados en el mes de junio a oficinas de diferentes medios: El Sol de la Laguna, la repetidora de Televisa en Torreón y El Zócalo en Piedras Negras.

Amnistía Internacional en su informe 2010 menciona al menos 12 periodistas asesinados en el 2009 por temas relacionados con seguridad pública y corrupción. Y según datos de la Fundación para la Libertad de Expresión (Fundalex), en lo que va del año son 10 los periodistas asesinados en el país, lo que coloca a México como el país de mayor riesgo para el desarrollo de esta actividad.

Todos estos hechos evidencian la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos, así como la expresión, la información y la verdad a la que todos y todas tenemos derecho. Esto tiene que ver con la renuncia al deber de proteger y garantizar los derechos humanos, a la corrupción de miembros de las instituciones que debieran procesar a los responsables y que en lugar de dedicarse a hacer cumplir la ley, han decidido aliarse con los delincuentes para ponerse a su servicio y con ello permitirles que impongan sus reglas a la sociedad.

La devastación del “Alex”
A todo esto se suman, en las últimas semanas, los graves efectos del huracán “Alex”, que dejó a su paso afectaciones en el patrimonio y vida de miles de familias en el noreste mexicano, particularmente de las que menos tienen y que exigen a la autoridades estatales y federales anteponer el Derecho a una vida digna para la población, en la tarea de reconstrucción que tendrá que impulsarse.

Para ello es indispensable no sólo el apoyo de alimentos en un primer momento o de mobilario, sino que las autoridades implementen una política que favorezca a cada familia y se le garantice a cada una el espacio para vivir dignamente y sin riesgos, superando el mero asistencialismo.

La reconstrucción implica también las necesarias obras de infraestructura que sirvan a administrar el agua proveniente de la precipitación pluvial que fenómenos meteorológicos como el Huracán “Alex” provocan, como es la creación de represas y el dragado y desensolve de los causes naturales de ríos y arroyos. Las predicciones de los especialistas es que, debido al Calentamiento Global, los Huracanes cada vez tendrán mayor capacidad devastadora, tanto por las altas velocidades de los vientos, como por las cantidades exageradas de lluvias que provocan. Esto exige tomar las medidas preventivas convenientes.

FORTALECIDOS EN NUESTRA FE Y NUESTRA ESPERANZA, TRABAJEMOS POR LA JUSTICIA Y EL DERECHO, EL AMOR Y LA SOLIDARIDAD ENTRE NOSOTROS Y NOSOTRAS

“Oye y ten entendido que es nada lo que te asusta y aflige ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester?”. Nos llevamos estas palabras de María de Guadalupe grabadas en nuestro corazón, y como San Juan Diego, sintiéndonos sus embajadores y embajadoras muy dignas de confianza, regresemos a Coahuila a trabajar por la restauración de la justicia y el derecho en nuestro Estado y en todo México, para que reconstruyamos nuestra tierra con la fuerza del amor, la solidaridad y la fraternidad.

Para ello contamos con la fortaleza que nos da la conciencia que readquirimos ante María de Guadalupe de ser la familia de Dios, de ser hermanos y hermanas para trabajar juntos y juntas por la paz en el país y en Coahuila, así como también por la vida digna y plena para todos los habitantes de esta tierra. Tenemos certeza de que contamos con la ayuda y la bendición de la Madre de Dios por quien se vive. Hemos preparado un Plan de Pastoral durante estos últimos 8 años de vida de la Diócesis, y con este Plan nos proponemos realizar una evangelización integral en la región del Estado que ocupa nuestra Diócesis. Esto lo lograremos si desde una evangelización profunda de todos y todas quienes la formamos, llenos y llenas del Espíritu Santo, firmes en los valores del Reino de Dios: del Amor, la Santidad y la Gracia, la Justicia y la Verdad, la Libertad y la Paz, trabajamos organizadamente por la transformación profunda de nuestra región y por la transformación verdadera de México. Que Dios, que es Padre y Madre, nos acompañe. Y que la Virgen María de Guadalupe, nos de su protección y nos guíe en nuestro camino de regreso a nuestros hogares. Les imparto con mucho afecto mi bendición, a ustedes aquí presentes, y a los hombres y mujeres de nuestra Diócesis. Que así sea.

________________________________________
[1] Informe Especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre los Casos de Secuestro de Migrantes, p. 9. Disponible en http://www.cndh.org.mx/INFORMES/Especiales/infEspSecMigra.pdf
[2] Intervención en la Audiencia Temática del 22 de marzo del 2010, sobre Secuestros a Personas Migrantes Centroamericanas en Tránsito por México.
[3] Levantados, la otra cara del narcotráfico y Paso del norte, tierra de levantones, Contralinea, junio 23 y 30 del 2010.

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