MOSAICO, 5–VIII–010

Martínez Campos, 5/VII/010
GUIA

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD., 5 de Agosto.- CÓMO NO RECORDAR a mi tía Rafaila, a sus dos, tres ajos, unos chilitos verdes, unas cebollitas. Doña Rafaela Cerda Carranza y doña María Cerda Carranza, mi abuela materna, eran hermanas. Por eso en algo se parecían. Llegaban con su rebocito bien cobijado y debajo de él, por las cercanías de su brazo, un envoltorio amoroso para doña Benita Campos Cerda, su sobrina, su hermana, mi mamá. Allá por los tiempos de la división en Ziquítaro, el ombligo del mundo dicho sea de paso, los rencores, las divisiones y los balazos provocaron una “diáspora” de familias y unas fueron a dar a Caurio, otras a Panindícuaro y otras más lejos, lejos. Tiempos aquellos cuando los apasionamientos descomponían familias de los mismos apellidos, fuesen Martínez o Campos, o de otros, pero todos emparentados. Tiempos éstos, cuando el recuerdo nos llama a la tolerancia, porque nuestros padres y abuelos fueron hijos de su tiempo, recién pasada la agitación revolucionaria, conformándose el México agrario. ASÍ ES DE que mi tía Jesús y mi tía Socorro Mora, se quedaron en Panindícuaro con su familia y los trabajadores hijos y esposos, cultivaban hortalizas en aquella tierra feraz. Mi tía Rafaila visitaba, pues, a sus hijas, recibía el don de ellas hecho fruto de la tierra y regresaba para compartir dos, tres ajos, unos chilitos verdes y unas cebollitas, con su sobrina doña Benita. CLARO QUE NINGUNA persona, ninguna familia, ninguna etnia o nación, clase o círculo, es cien por ciento modelo. Pero siempre son fecundas las obras generosas, más las que son generadas por el amor, sea el compartir un ajo recibido, o el altruismo de un millonario. La vida nos enseña que, entre la pobrería, no todos compartimos ajos, ni entre los ricachones, no todos comparten dinero, y menos millones. ES LA ERA de las grandes cajas de resonancia de los medios, cuando cualquier promoción de hombres públicos puede parecer propaganda de sí mismos o como se dice, el llevar agua a su molino. Por eso, como que no se le cree a primeras de cambio a los millonetas norteamericanos en número de 40, que prometen compartir la mitad de sus fortunas entre la pobrería, mediante obras de caridad. Pero al mismo tiempo, como que sí se les cree, porque dan argumentos más o menos convincentes: uno, piensan en sus hijos, implicados cuando grandes, en los mismos problemas de las futuras generaciones; y dos, se apuntan razones más serias y globales, como el prevenir o paliar los efectos, en el futuro, de los cambios climáticos. Porque según la información, 40 empresarios norteamericanos prometen donar por lo menos la mitad de sus fortunas multimillonarias, en vida o después de muertos, motivados por el “inversor Warren Buffett y el fundador de Microsoft, Bill Gates y su esposa Melinda Gates”. The giving pledge (La promesa de donar) se llama la campaña. Uno de los donantes dice que “Si uno quiere hacer algo por sus hijos y demostrarles amor, lo mejor es apoyar a esas organizaciones que se ocupan de lograr un mundo mejor para uno y sus hijos”. Y otro, que la educación “Es la clave para nuestra supervivencia como especie. Tenemos que planificar nuestro futuro colectivo, y el primer paso son los instrumentos sociales, emocionales e intelectuales que proporcionamos a nuestros hijos”. EL BUEN EJEMPLO cunde (desgraciadamente también el “desejemplo”, el mal ejemplo cunde) y ojalá llegue a nuestro territorio, al cual por lo general llegan los “malos ejemplos” de la sociedad vecina. Y así, para poner un ejemplo: las 300 familias que dicen fueron las beneficiarias de la Revolución Mexicana, donen no digo la mitad o más de sus fortunas heredadas, sino aunque sea una décima parte. Es de imaginarse a un contador sumando los capitales acumulados a la buena, dentro de las leyes, pero al amparo del poder, o a la mala, haciendo trampas mil y pagando salarios de miseria a sus trabajadores. Aunque esto parece utópico y primero se acaba el mundo antes de que se realice, otra cosa más fácil: que los millonarios beneficiados por el FOBAPROA, el famoso fondo bancario de protección al ahorro, según la lista que se publicó a su tiempo, regresen el dinero para que no lo siga pagando el pueblo contribuyente. Pero como esto es todavía muy dificilísimo, que los incluidos más tramposamente, sin siquiera requerirlo, regresen lo que ellos sí, se robaron. MEJOR CAMBIO DE frecuencia para entrar al mundo de la utopía, la utopía real si así puede decirse, la utopía con los pies en la tierra, y en la Tierra. Dentro de ella, siguen vigentes y seguirán por mucho tiempo, los postulados de las obras de misericordia, expresadas repartiendo ajitos o chilitos, por el puro gusto de hacerlo, o imbricadas con sentido social, en obras de real beneficio común. Pero ahora, ante la debacle, la hecatombe planetaria, se están planteando utopías en serio, como el reparto de millones, y en dólares, entre millonarios, para obras sociales. La reforma radical de las Naciones Unidas, única instancia a la vista, para controlar el desorden, en un planeta desquiciado. Buena la idea, propuesta desde la academia, de olvidar la palabrita crecer más, para imponer una política del decrecer, refiriéndose a la economía planetaria. Si seguimos creciendo, nos seguiremos hundiendo, parece argumentarse. Y qué bueno la proliferación de organismos civiles que contrarresten la destrucción. Y qué bueno que se geste (creo que para allá vamos) un ecumenismo de base, o sea acuerdos, coincidencias en lo básico para la sobrevivencia, entre creyentes, aunque cada confesión mantenga sus ortodoxias y prácticas, al fin y al cabo todos son caminos hacia la Patria (Matria) prometida.
(www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

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