ANÁLISIS A FONDO. Gómez Maza. DE PERIODISMO A PERIODISMO; MIEDO Y AUTOCENSURA

15-08-10
FRANCISCO GÓMEZ MAZA
ANÁLISIS A FONDO: DE PERIODISMO A PERIODISMO

• Reporteros, en el filo de la navaja

• Trabajan en estado de indefensión

Las empresas periodísticas están al filo de la navaja. Tienen que conjugar el derecho a informar y el derecho que les da la sociedad de consumo desperdicio a maximizar sus ganancias, En el momento actual, son las empresas mercantiles las que tienen más influencia en el espectro de la opinión pública, particularmente los medios electrónicos, la radio y principalmente la televisión. La guerra contra el crimen organizado, llamada ahora “batalla por la seguridad pública”, ha metido a los medios en un brete, en el que salen perdiendo los más débiles y en una que otra ocasión los poderosos, como Televisa, pero los que son más vulnerables son los reporteros que dedican su trabajo a investigar e informar de las actividades de las bandas del crimen organizado y de los operativos policiales militares. Los reporteros trabajan sin ninguna protección legal ni operativa. Son presa fácil de los poderes fácticos y de poderes institucionales que se ven afectados seriamente en sus intereses de grupo y personales por los reportes que los medios permiten que se publiquen. Uno que otro medio ha sido agredido por grupos de dudosa genealogía, que generalmente son asociados con el crimen y el narcotráfico. De acuerdo con las estadísticas del Comité de Protección a Periodistas, México es uno de los países más peligrosos del mundo para la prensa, según la investigación del CPJ. Más de 30 periodistas han sido asesinados y desaparecidos desde que el presidente Felipe Calderón asumió el cargo en diciembre de 2006.

Los periodistas son un eslabón en la cadena de crímenes de las mafias de las drogas, como bien lo reseña el Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet). El problema es que hay fallas en las investigaciones de la policía y que las leyes no son las adecuadas para garantizar la seguridad de los comunicadores. Las organizaciones de periodistas demandan al gobierno federal que se ocupe de las investigaciones de estos crímenes, usualmente confinadas al ámbito de las policías estatales, y que efectúe reformas legales para asegurar una impartición de justicia independiente y nacional. Las reformas reclaman la jurisdicción de la fiscalía federal en la investigación de crímenes contra periodistas. El gobierno, al que se reconoce respeto a la libertad de expresión, ha asignado varios casos a fiscales federales. Pero afirma que las leyes acotan la jurisdicción federal en la investigación de delitos cometidos en los estados. Las autoridades han presentado iniciativas para reformar leyes penales que incluyen las dos demandas de los periodistas, pero éstas afrontan la parálisis legislativa y ausencia de cabildeo oficial, pues el partido de gobierno no cuenta con mayorías en la Cámara de Diputados, por lo cual parecen condenadas al fracaso. Además, detrás de los asesinatos y atentados se encuentran también policías y en ocasiones militares que trabajan para la delincuencia organizada, según se ha comprobado en varias investigaciones. Como en otras ocasiones, tras la actual racha de ataques a periodistas, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agremia a dueños de medios de comunicación, reclama al gobierno mayor protagonismo en la investigación y sanción de los culpables. Según la Asociación de Periodistas del estado central de Zacatecas, los comunicadores, más que nunca, están en estado de indefensión. Las continuas protestas de asociaciones periodísticas contra los crímenes no parecen dar resultados.

Además de que las fuerzas gubernamentales son capaces de acallar la libertad de expresión de los informadores, y con ello el derecho a la información de los ciudadanos, el narcotráfico también ha hecho un paradigma del trabajo periodístico. Los periodistas que cubren dicha fuente se ven obligados a recurrir a diversos recursos con tal de guardar su seguridad. Los reporteros optan por ya no poner sus nombres en las notas de investigación y resumirlo bajo un “De la redacción”. De igual forma, varias publicaciones omiten los nombres de los cárteles y escriben simplemente “el crimen organizado”, en vez del Cártel del Golfo, del Pacífico etcétera; todo para evitar represalias. Incluso, los periodistas procuran salir a la calle con chaleco antibalas como prenda común. Además, los periodistas procuran no fungir como portadores de noticias para los mismos cárteles, por lo que ya no publican los narcomensajes que van acompañados de alguna amenaza. A causa del gran problema que representa el incremento en las agresiones hacia los comunicadores, el gobierno federal ha implementado diversas acciones; pero ninguna de éstas ha demostrado ser eficaz para la defensión del gremio periodístico. Tal es el caso de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra Periodistas (FEADP), creada en el 2006 durante el gobierno de Vicente Fox. De acuerdo con el informe presentado por Artículo XIX, organización internacional que defiende la libertad de expresión, la fiscalía no mostró ningún resultado favorable sobre su actuación debido, entre otras cosas, a la falta de presupuesto, de autonomía y de tipificación de los delitos, además de que resulta ser ineficaz y burocrática. Aunado a lo anterior, la federalización de los delitos contra periodistas entra, desde el inicio de cualquier proceso, en una disyuntiva: ¿qué es ser “periodista”? La adición del artículo 50, fracción I de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, para que los jueces penales federales conozcan sobre los delitos cometidos en contra de periodistas o con el propósito de interferir o limitar el ejercicio de la actividad periodística, parece no ser lo suficientemente específica como para fungir a favor de los comunicadores.
http://analisisafondo.blogspot.com/
http://lacomunidad.elpais.com/analisisafondo/2010/8/15/analisis-fondo-periodismo-periodismo
analisisafondo@cablevision.net.mx
analisisafondo@gmail.com

Francisco Gómez Maza
http://analisisafondo.blogspot.com/

+++++

16-08-10
FRANCISCO GÓMEZ MAZA
ANÁLISIS A FONDO: MIEDO Y AUTOCENSURA

• Nueva palabra en el diccionario mexicano: “narcocensura”

• Y los periodistas siguen exigiendo protección al gobierno…

Los reporteros, ante la amenaza de los sicarios y traficantes de drogas, se las están ingeniando con lo obvio: la autocensura. Es decir, todos los días, desde que dios amanece, comienzan a medirle el agua a los tamales. Y es que la vida no retoña y muchos tienen que mantener esposa e hijos, y al tiempo realizar su trabajo de investigar, escribir y publicar los dichos y los hechos de este lastimero “combate por la seguridad, como rebautizó recientemente el presidente Felipe Calderón Hinojosa a la guerra contra el narcotráfico. La vida cotidiana de los periodistas pende de un hilo; tienen que vivir, juzgar y actuar profundamente conscientes para evitar una bala, para no caer en manos de secuestradores, para salir indemnes y continuar viviendo. Y por tanto es muy comprensible que utilicen la técnica de la autocensura; de ocultar su nombre bajo el sucedáneo de esa muletilla que dice “De la redacción”, por ejemplo, o simplemente no darle crédito a sus notas o reportajes, sobre todo cuando involucran a los barones de los poderes fácticos del crimen organizado, o a políticos involucrados con las bandas de narcotraficantes. La madrugada de este lunes leí un reporte de Los Angeles Times, que revela con pelos y señales la vida que viven los reporteros mexicanos en estos tiempos de ira, de odio, de confrontación violenta, de ejecuciones, de secuestros, de ‘levantones’, de sangre y muerte. El artículo del diario angelino se titula: “Bajo la amenaza de los cárteles mexicanos de la droga, los reporteros callan” Los periodistas saben que los traficantes de drogas pueden secuestrarlos o matarlos y salirse con la suya. El colega Tracy Wilkinson, reportando desde Reynosa, Tamaulipas, un estado enclavado en el noreste de México, nos cuenta que “narco censura” es una nueva palabra que ha entrado a formar parte del léxico de la guerra contra las drogas en México.

Reporteros y editores, por miedo o por precaución, se ven obligados a escribir lo que los traficantes quieren que escriban, o simplemente se abstienen de publicar toda la verdad, en un país donde los miembros de la prensa son cotidianamente intimidados, secuestrados o asesinados. Qué gran tiroteo, cuenta Wilkinson. El otro día, cerca de un centro comercial de Reynosa, convoyes de pistoleros pasaron zumbando por las calles y dispararon contra otro durante horas, paralizando la ciudad. Pero usted no va a leer sobre ello en esta ciudad fronteriza con el estado estadounidense de Texas. Ante la escalada de guerra contra las drogas, que ha llegado al salvajismo, uno de los subproductos devastadores de la capacidad de matanza de los narcotraficantes es escalofriante. Tratan de cooptar a periodistas mal pagados y nada protegidos, obsesionados por su complejo de culpabilidad de que están fallando en su misión periodística de informar a la sociedad. “A los reporteros les encanta el periodismo; les encanta la búsqueda de la verdad; los quiero para realizar un servicio civil e informar a la comunidad. Pero aman más su vida”, dijo un editor de Reynosa, que declinó ser identificado por temor a enemistarse con los cárteles. “No nos gusta el silencio. Pero es la supervivencia.” Se estima que 30 periodistas han sido asesinados o han desaparecido desde que el presidente Felipe Calderón lanzó su ofensiva militar contra poderosos carteles de la droga, en diciembre de 2006, haciendo de México uno de los países más mortíferos para los periodistas en el mundo. Pero un aumento feroz de la violencia, incluido el secuestro de cuatro periodistas, ocurrido el 26 de julio, ha empujado a la profesión a una crisis nunca antes vista, y ha captado de nuevo la atención internacional e impulsado el activismo de periodistas mexicanos y mexicanas.

Las Naciones Unidas enviaron una misión la semana pasada para examinar los peligros a la libertad de expresión. El 7 de agosto, en un despliegue sin precedentes, cientos de reporteros mexicanos organizaron, a lo largo y ancho del país, una serie de manifestaciones para exigir el fin a los asesinatos de sus colegas, y condiciones de trabajo seguras. Pocos asesinatos son investigados, y el clima de impunidad da lugar a más derramamiento de sangre, dice un informe de próxima publicación del Committee to Protect Journalists (Comité de Protección a Periodistas) con sede en Nueva York. “No es cobardía de los periodistas. Es falta de respaldo”, le dijo a Wilkinson el locutor Jaime Aguirre. “Si me matan, no pasa nada”. En los estados fronterizos de Tamaulipas y Chihuahua y en los estados del centro y sur de Durango y Guerrero, los reporteros dicen que son muy conscientes de que los traficantes no quieren ver noticias locales para “calentar la plaza”, para llamar la atención sobre la producción y el tráfico ilícito de drogas, y sus esfuerzos para someter a la población. Publicar tales noticias obligaría al gobierno a enviar tropas y obstaculizar sus negocios. Cuando unos convoyes de narco sicarios descaradamente descargaron sus armas contra guarniciones militares en Reynosa, atrapando a soldados, fue noticia de primera plana en el diario Los Angeles Times en abril. Después, dos periodistas fueron detenidos brevemente por los paramilitares ‘Zetas’, El magullado y estrangulado reportero Bladimir Antuna, en Durango, fue recuperado el año pasado con una nota garabateada que decía: “Esto me pasó a mí… por escribir demasiado.” Reporteros y editores en Tamaulipas y Durango dicen que habitualmente reciben advertencias telefónicas, cuando publican algo que a los traficantes no les gusta. Más a menudo, a sabiendas de que sus publicaciones son monitoreadas incluso dentro de sus salas de redacción, los reporteros evitan publicar cualquier cosa que corra el riesgo de ser catalogada como de categoría cuestionable. O simplemente se apegan a lo que dicen los boletines oficiales, que pueden confirmar un incidente, pero que no ofrecen detalles. “Si no hay nada oficial, no publicamos nada”, dijo un editor de un periódico del norte. “Me pone muy enojado. Por qué me inclino ante las demandas de esas personas. Pero tengo que calcular el riesgo.” Los periodistas mantienen también un ojo en ciertos sitios de Internet afiliados con carteles de la droga: si ven que en ellos se difunde un tiroteo o un ataque con granadas, los reporteros saben que ellos pueden también publicar dicha información. Las redes sociales como Twitter han llenado algunos vacios, burlando la narco censura. Y un secreto “narco blog” ha comenzado a publicar numerosos videos de los secuaces y sus víctimas, no importa cuán horribles sean. Pero, dicen los residentes, estos medios de comunicación han sido usurpados también por los narco traficantes, que utilizan el sistema para difundir rumores y producir pánico entre la población. Periodistas de todo México se han movilizado como nunca antes, corriendo la voz, exigiendo que las autoridades actúen para proteger a los periodistas que cubren la “batalla por la seguridad…”

http://analisisafondo.blogspot.com/
analisisafondo@cablevision.net.mx
analisisafondo@gmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: