(A propósito…). El Angel de la Guarda; El Don de la Tinta; Los Duendes no Existen; Carta Abierta; Regalo de Navidad; Fenómeno del Niño; La Barrera; Sueños Guajiros, Rústicos, I, II (…Y III), IV, V, Ultimos.

(A propósito…)

EN EL TALLER, de la ENCICLOPEDIA
LIBRE UNIVERSAL EN ESPAÑOL

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TRABAJOS LITERARIOS
Silviano Martínez campos
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FANT.4- EL ANGEL DE LA GUARDA
De El Taller
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[editar] EL ANGEL DE LA GUARDA
Silviano Martínez Campos
—Oye niña, ¿Por qué siempre pides una ayudita para tu hermanito enfermo?, ¿De qué padece?
—De su mente.
—Pero ¿Por qué siempre te encuentro aquí y allá? El otro día estabas en el portal del centro, donde se compone el mundo. Luego frente a la escalinata del templo, donde se santifica, y ahora nos encontramos aquí, mientras reposo de la caminata. Andas por todas partes, te pareces a mí.
— ¿Cree que nos parecemos? Usted está medio viejo y yo apenas soy una niña. A no ser nos parezcamos en el gusto de andar por estos mundos.
—Para tu edad, razonas muy adulta. ¿Cuántos años tienes?
—Sin cuenta, pero podrían ser sesenta.
—Qué broma, si es mi edad. Cómo adivinas y es mucho tu parecido con una persona a la cual medio conozco. ¿Cómo te llamas? —Silvia.
—Es curioso, con un no agregado, se forma mi nombre. Mira niña, me intrigaste, quién eres o qué haces, de seguro alguien te platicó de mí, y te encomendó me fastidiaras. No sigas, porque vas a ocasionar me dé un mal que los adultos llamamos paranoia.
—Nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz. Yo lo conozco desde hace tiempo. ¿Recuerda cuando travieso, de un palo hizo escalera, la apoyó en la pared, sacó a la golondrina de su nido, la traía entre sus manos, la llevó a la cocina, pero el pájaro, atraído por el fuego escapó y fue a quemarse en el fogón? ¿Me va a negar ahora que su cariño por los animalitos es por sentirse culpable de haber chamuscado la golondrina?
— ¡Ay niña!, pareces fiscal, ya me acusaste, pero no te preocupes, peores cosas conocerás de mí, y no vas a pretender que las difunda. Síguele, me pongo en el banquillo.
— ¿Por qué, cuando adolescente, escapó del Seminario? Eso que escribe, bien podría ser un sentimiento de cura frustrado, antes de verdadero espíritu cristiano.
—Quiero a los padrecitos porque también a través de ellos se me dio el don, por eso no puedo ser anticlerical. Pero tampoco clerical, y tengo mis razones: el mundo no se divide, si en forma alguna debe dividirse, entre clericales o anticlericales, sino entre quienes obran la justicia o luchan contra ella.
—En sus entrevistas imaginarias maneja indistintamente el yo y el nosotros y hasta pretende hablar en nombre del homo sapiens, ¿No es eso megalomanía, delirio de grandeza?
—Aquí sí me perdonas, niña fastidiosa. ¿Qué no has echado una ojeada al mundo maltrecho en que vivimos?, ¿No ves que está desintegrándose y ante una eventualidad de desastre todo humano tiene el deber no sólo de hablar sino además de actuar por todos y junto con todos?
Hablar y actuar –-el pensamiento es también acción–, desde las páginas o las ondas; pero además, hablar y actuar en lo pequeño y en lo grande, desde lo comunitario, no sólo por buscar una mayor justicia, sino además para contrarrestar lo que haya de mortífero en la cultura que infesta las aguas, los vientos y los suelos. ¿O quieres cada aldea trastocada en basurero?
¿O no crees que muchos de nuestros males derivan de haber dejado el manejo de la vida pública a los ególatras y ambiciosos y por tanto es deber reivindicar la política, cada quien como quiera y pueda, en la sigla de su gusto o en ninguna, pero siempre participativos?
¿Crees apoco que si los cristianos todos y no sólo los del santoral hubiéramos alcanzado la coherencia entre el pensar, creer y obrar, el planeta estaría tan averiado?
—Te llegué al amor propio, no te enojes, ni solo descompusiste el mundo ni solo vas a componerlo, ya es mucho te pre-ocupes. Ni soy tu fiscal, aun cuando sí severa si te apartas del camino. En el curso de tu larga vida cuántas veces he tendido mi mano amorosa y previsora parea que no caigas al abismo. Nací contigo y te acompaño siempre, soy, pues, tu Ángel de la Guarda.
—Por allí hubieras comenzado, me estabas asustando. Pero dime, angelita, ¿por qué tardas tanto en hablarnos?, ¿Acaso intervienes sólo en momentos de crisis, cuando al parecer ya todo está perdido?
—Comencé a cortejarte, ¿lo recuerdas?, en aquellos bosques de África. Dabas entonces tus primeros pasos de encorvado, no por el peso de tu historia, sino porque no atinabas aún en decidir si clavabas tu mirada en la tierra, o alzabas la frente para aprender a mirar a las estrellas. Yo misma te embromé y en un dos por tres ya cazabas, y después saltando mares, cruzando continentes, llegaste a los rincones de la Tierra, te volviste agricultor, constructor de ciudades, aprendiste la palabra y la hiciste alfabeto, para llegar a tu mundo de hoy, manejando la imagen, la computadora.
—Hablas ahora del homo sapiens. Así en abstracto me siento más seguro. Lo general no compromete: puedo manejar cifras y hacer del hombre una ficha y trastrocarlo en cosa y en recurso. En lo particular, tengo qué meterme en los zapatos del hermano, como tú cuando pides para tu hermanito enfermo. Me intrigas, angelita. ¿Los ángeles también se enferman?
—Tengo un hermanito enfermo. Enfermo de su mente desde niño. Eran cuatro las semillitas regadas en su huerto, pero una al cruzar su cielo se averió y llegó dañada. Desde entonces hay pena, dolor, muerte, maldad y egoísmo en tu planeta; pero venimos al rescate y cual expertos caporales hemos lazado a tu Tierra para sacarla de las profundidades del abismo, llevarla al país de la luz y hacer de ella el corazón del cielo.
—Hablas no como ángel, sino además manejas tú también el yo-nosotros, cual si formaras parte de un equipo.
—Un equipo inmenso quizá. Tu Ángel de la Guarda está enlazado a una red amplia y diversa con miríadas de hombres que aman en selvas y desiertos, islas, continentes, aldeas y metrópolis y desde ese gran equipo conspiran por la vida y no todo en tu mundo está perdido.
Son quienes aman el pro-greso, no al grado de hacerlo ídolo y adorar su cara destructiva; aman la ciencia mas no como explicación última del hombre; la religión que libera, pero no en sus aspectos mortíferos que matan y enloquecen; la letra y la cultura, pero exaltan el espíritu. Son humanistas que sólo creen en el hombre y sus obras, pero también los humanistas-creyentes, con un pie aquí, y otro allá, o mejor, peregrinos constructores de la gran utopía que se les dona.
—Curiosa tu “Internet”. No me digas, angelita, que ha quedado establecida una especie de “Intercosm”, una trama de estrella en estrella, de galaxia en galaxia y de universo en universo y tú serías enlace, entre ángeles y planetas.
—Mi Internet es sólo modestamente planetaria. Une conciencias, une voluntades, afectos y aspiraciones, utopías y sueños, entre ellos hacer real el canto al que el gran Beethoven puso coros.
Soy ciertamente el Ángel de tu Guarda, mensajero de nuevos tiempos en tu Tierra, nacido en cada hombre desde que germina en él la semillita. Soy tu conciencia libre y responsable, engarzada con otras mil, al igual que responsables, libres.
Imagina tus redes tecnológicas y verás que enlazan mentes y mensajes, pero también estados financieros, planes, programas, coloquios de la ciencia, secretos del saber, es tu conocer profundo y muy diverso; pero hay otras redes donde se engarzan culturas, sanas costumbres perdurables, tradiciones sin fin desde tu cuna de África y todas conspiran para que seas uno, plural, diverso, animado por el espíritu del ascenso.
Una más en la cual el vaivén de cada rama, el aleteo de la hoja y la sonrisa de la flor hacen señas a hombres y animales y juntos todas vibran diversos y al unísono, animados por fuerzas misteriosas y por ellas habla el mundo en el canto de pájaros y en la voz del hombre, expresada en tres mil o más lenguas, en el Internet de lo viviente.
Y baja hasta el centro, donde se compone la sinfonía de lo real, se tejen los filamentos de las cosas, se trenzan los afectos, se elabora la trama de los sueños, nace el proyecto concertado de hacer de tu Cosmos un cielo, es la matriz, la madre, la energía creada en el primer instante, es la Internet de lo objetivo.
No llegas a él si no te despojas de lastres, tomas tú mismo un par de alas porque se vuela en sus espacios cruzando cielos tempestuosos, es la Internet de la poesía y el arte. Allí es donde intervengo yo, tu ángel, en concierto con muchos otros seres y juntos en red de comunión, agradecemos y alabamos, pedimos y ofrecemos, lloramos o reímos, sufrimos o gozamos, es la Internet de la plegaria.
Y sin dejar de ser tu Ángel de la Guarda, te enlazo con las Fuentes de la Vida, donde no hay nombre posible que agote su presencia, pero puedes darle cualquiera que apunte a las alturas. Por mí, uno te propongo: Sabiduría-Amor-Vida Verdadera que crea, enlaza y anima todas las Internet del cosmos y aquí en tu Tierra, sabiduría donada de pueblos y personas que puede y debe enderezar tu mundo y sólo así podrás curarte tú, quien eres mi hermanito enfermo.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, 28/V/1995, Ventanas, Pag. 9-B y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich.)
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Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.

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FANT.7- EL DON DE LA TINTA
De El Taller
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[editar] EL DON DE LA TINTA
Silviano Martínez Campos
(Para Miryam, Miguel y Emmanuel, quienes adolescentes, fueron llamados a la vida en un mundo adolescente, revuelto, sí, pero preñado de futuro)
Narciso Martínez:
La Piedad

Atareada como estoy en reparar el mundo que descuacharrangaste, había retardado mi comunicación contigo, en cumplimiento del “hasta luego” después de mi última visita sorpresiva y antes de viajar a la ONU para soplar amor y paz y justicia a los poderosos de tu Tierra.
Pensé de momento enviarte un telegrama, pero si no entiendes ensayos y discursos, cuantimás ni captarás textos sencillos donde domina El Verbo.
Consideré también usar la imagen y las ondas, pero hay demasiado ruido en los alambres. O telepatearte a la antigüita como lo hace toda musa, pero averiaste el hilo conductor del sentimiento y el afecto.
Así es de que me uní a la moda de la carta, por más que no sea nada novedoso y nadie haya superado al Cicerón o a Pablo.
Me extraña, mi Narciso, y me tienes intrigada, que al final de aquel coloquio haya tu vanidad asegurado el “parece que capté, con mucho, ¿sabes?”, o que hayas reclamado en voz alta un apellido, con riesgo de dañar finas y lindas sensibilidades, al amparo de purezas del lenguaje.
Un tope en la pared (con almohada de por medio) te pongo de castigo y tú mismo coloca en tu cabeza dos enormes orejas de burro con las cuartillas en que escribes, porque a cada paso que das un resbalón ocurre en tu lenguaje, y tu habla coloquial de “lapsus pendejus” está llena.
Después de este regaño de mi parte en la epístola pues yo paso a lo siguiente:
Las cosas desde acá se ven de la patada y no me refiero desde luego a fieras zancadillas que se están dando unos a otros los poderosos de tu Tierra. Pero sí al hecho de que en vez de hacer formal la unificación humana a través del máximo foro de la ONU, parece que formaron aquí un cuerpo de bomberos para apagar en todo el mundo los fuegos que ellos mismos atizaron.
De todas maneras y a lo mejor sin darse cuenta, un hecho positivo sobrevino: por vez primera se unieron todas las naciones en sus jefes y ése es el principio, no lo dudes, de contactos mejores y más hondos para armar en los treinta años convenidos, el rompecabezas en que parece haberse convertido tu planeta.
No es mi intención cargar tu mente de polaca planetaria, sino darte una receta para tus fines personales y el caso es que en este primer mundo desenrollado, muchas computadoras encontré, infinidad de máquinas, de objetos, de confort y bienestar, abuso de los bienes, juegos al por mayor y diversiones.
Mucho se escribe, mucho se lee y hay gente buena; pero se escribe para el cerebro sobre todo y a través del bit y la pantalla. Aunque la haya por allí, no encuentro en abundancia la tinta que te tengo preparada y la receta de doy. Porque si esperas idílica paz, tranquilidad perfecta, armonía familiar y dechado de perfección en donde pisas, para poder hablar y escribir, llegará el momento en que te quedes mudo.
La fórmula que doy no es desde luego la famosa E=mc2, que ni siquiera entiendes, porque para eso no estabas preparado. Si hubiera sido así, no hubieras inventado la bomba ni acelerado la técnica y chapuceado prematuramente en las profundidades de tu Cosmos para sacar, como aprendiz de brujo, los secretos que nunca digeriste y por el contrario quisiste unir tu ritmo a los acelerados ritmos del electrón y el átomo.
Pero tu corazón humano sí está preparado para escribir tu historia con tinta de lágrimas, lágrimas del alma y sintonizarla con otras lágrimas y encontrar nuevamente la energía de los ideales, de grandes utopías y sueños de grandeza compartidos.
Escribe pues con lágrimas del alma y verás en poco tiempo que con ellas abonas la aridez de tus desiertos y de ellos nacerán tiernos musgos que pronto vitalicen la sequedad estéril a fuerza de exprimir los sentimientos por la fórmula y la matemática, la acumulación y el negocio.
Me rehuso desde luego a entrar en el juego de la competencia y el mercantilismo que he palpado, pero reclamo nombre, logo, diseño y derechos de la tinta que he inventado para ustedes, lleve así también ella marca de origen, y por eso La Piedad, Misericordia la he llamado.
Con afecto y conmiseración de mí, La Musa
Musa de los Vientos:
En algún lugar de la selva humana
Me ha dejado pensativo, desde luego, el Prólogo de tu carta, que para mí es más bien buena noticia y sospecho la escribiste en alguna isla desierta (de piedad y de misericordia) en la babel de hierro en que se ha convertido nuestra selva humana.
Acepto desde luego tu regaño, el tope me lo dí (almohada de por medio) y las orejas de burro quedaron debidamente colocadas. Pero ignoro, mi Musa de los Vientos, cuáles puedan ser tus fuentes generalmente bien informadas, pues lo que realmente escribí fue el “parece que capté, no mucho, ¿sabes? Y noto en ello por cierto alguna diferencia.
Desde luego que acepto insinuaciones de Narciso, ya se me quitará, no llevo prisa y no le doy importancia a un apellido porque a estas alturas, lo sospecho, ni mi nombre verdadero lo conozco. Porque dicen por ahí que las musas nos tienen nombres reservados a nosotros, que se conocerán de veras cuando lleguen a su fin las grandes batallas de la historia o cuando las batallas personales sean ganadas en cada uno de nosotros. De los lapsus pendejus sí, no digo nada, es mi especialidad y los someto a tu escrutinio sabio.
Llevas grandes avances, Sabia Musa, en aquellas cuestiones del idioma campirano, aunque a veces te noto alrevesada. Si como pretendes te enseñe lenguaje de los mártires de los ampos y tú en cambio me ilustras en el de las alturas, llevas las de ganar, nuestra retentiva es limitada, pero en cambio no el corazón y la paciencia, que ponemos al servicio de la cultura de la Internet y la computadora.
Desde allá donde estás ves los asuntos de esta tierra, pues, de la patada. Qué diremos nosotros, los mirones: cartas van, cartas vienen y en cada una de ellas flora más la tragedia en que nos han hundido desde siempre la codicia del poder y del dinero; y si las zancadillas se entrecruzan en calendarios sexenales, llueven por todos lados las primeras piedras, convertidas en ácidas lluvias de dimes y diretes.
Veo sin embargo mucho positivo en todo esto, porque siempre es mejor debatir, con la esperanza que domine el verbo (no la hiel). Porque duelen menos epítetos, reclamos; si chingadazos llueven y desmadres (lenguaje del campo es, lo aprendí en la infancia), siempre mejores son que luchas intestinas a base de pedradas.
Mucho te ha de extrañar, oh Musa de los Vientos, en tu última excursión por estos suelos, que hayamos construido cultura formidable. Si no te han informado ya, te comunico, que es una tecnología maravillosa surgida del poder del intelecto, y en ella misma vemos el reflejo del fecundo poder que anima El Verbo en los confines inmensos de este Cosmos.
Algo debió fallarnos, no lo dudo, pero tratamos de enmendar, si lo has notado, con encuentros de pueblos y naciones, ligando la razón con el afecto, propiciando contactos fecundantes, entre pueblos de oriente y occidente, combinando los cantos y poemas que heredaron vetustas tradiciones, con febriles afanes modernistas en búsqueda de síntesis fecundas.
Abunda la maldad, reconocemos; abundan injusticias, eso es obvio; pero pa’ allá vamos, es notorio, después de tempestad viene la calma, después de tropezones las enmiendas. Y si tienes paciencia, no lo dudo, a vuelta de unos años, si regresas (aunque bien que lo sé, nunca te has ido), un mundo encontrarás nuevo y más justo, a la medida de tus fines nobles.
No me parece extraña tu receta de la piedad como tinta para escribir la historia. Según la tradición, la tinta se inventó en el pueblo hebreo, mas recibió marca de origen un día de Navidad y te respeto la patente, que ha perdurado, también, en nuestros días, rescatada por los Santos Inocentes.
Estaría de acuerdo con la experiencia campirana, que tormentas bulliciosas, pasajeras, menos la tierra empapan que lloviznas. Y esas tenues lloviznas de las lágrimas, como las de una madre dolorosa, fecundan más las almas, con la piedad que tu nos enseñaste.
( Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, 4-B, 17/XII/1995. Y en ETCETERA. Semanario, La Piedad, Mich., 11/XII/1995)
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FANT.8- LOS DUENDES NO EXISTEN
De El Taller
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[editar] LOS DUENDES NO EXISTEN
Silviano Martínez Campos

—Eso que tu escribes, de que los duendes no existen, no es cierto: sí existen.
—Son seres imaginarios, no existen.
—La imaginación existe.
—Pero no los duendes.
—Entonces por qué cuando se va uno que otro gazapo en una página dicen que es el duende de las redacciones.
—Para suavizar las cosas. Recuerdo aquella vez, en los tiempos de los linotipos, un compa, al transcribir la nota de una no muy cortés diferencia, la cual decía que los interfectos se agarraron a puñetazos, le quitó a la palabra la sílaba ñe y cómo le fue, tres días de suspensión.
—Esas son cosas del oficio, el compa estaba desvelado y distraído, o fue un lapsus de lenguaje, eso pasa en las mejores familias.
Como con los copistas de antaño que equivocaban un acento y los sabios de este tiempo tienen qué sudar tinta para desentrañar el manuscrito.
—Y dicen que alguna vez hombres letrados se pasaron un siglo discutiendo una iota (i) en una palabrita que cambió la historia. —El único que hasta ahora ha cambiado la historia, a fondo, es Jesús, la palabrita debió referirse a El.
—Zapatero, a tus zapatos, escribe de lo que sabes.
—Me quedo mudo.
—Te ayudo. Escribe sobre los duendes, ¿o ahora te falló la musa?
—Anda ocupada pacificando Yugoslavia o investigando en Europa cómo, cuándo, dónde y por qué un ser humano puede juntar sus ahorritos de cien millones de dólares en unos cuantos años y, sobre todo, para qué.
—Corrige eso, cómo anda pacificando Yugoslavia, si ya no existe, porque ahora es puro ex. ¿Ves cómo te enredas?, así te enredaste con los duendes, que no existen, pero has creído en ellos (Ejem, en nosotros).
—También he creído en los dioses, en las hadas, faunos, ninfas y musas y sin embargo no existen.
—Te agarré, con que no existe tu musa.
—Y ahora cómo te digo que no. Bueno, espíritu juguetón, sí existes, pero no sigas viendo por sobre mis hombros lo que escribo, así nunca voy a terminar, va a salir ilegible y ni tú sales en letras de imprenta.
—Quedamos en que existo.
—Sí, pero eres ente de razón.
—Tú mismo confesaste que no has terminado de leer a Platón y a Aristóteles, así es que no sabes filosofía.
—Pero sí razonar.
—Pero no sabes filosofía y entonces no puedes afirmar que soy ente de razón.
—Pero si eres ente de razón, entonces existes.
—Te gané, existo, soy ente de razón. Soy ser imaginario.
—Me trambuluqueaste. La imaginación es eso, imagen, realidad virtual.
—Pero si eres parvulito en computación y ya estás hablando de realidad virtual.
—Me enredaste de nuevo, pero yo hablo de otra realidad virtual, la Internet de los sueños y tú eres del mundo de los sueños.
—Entonces existo, soy ente de los sueños. Ahí te va un cuatro: por ejemplo, si te digo esto: Dios no existe, somos todos nosotros, que contestas.
—Que sí existe, somos todos nosotros. Yo no dije que somos todos nosotros, sino que sí existe.
—Voy mano. Lo dijiste porque Alguien Amoroso te lo estaba insinuando de otra manera. Es el caso, dices que no existo y aceptas te eche una manita en tu escrito.
—Pero por sobre los hombros, estás de mirón y los mirones son de palo.
—Mirón, pero existo. Si es que nada más soy mirón, tú respondes de tus lapsus y yo de mis travesuras.
—Esto es cuento de nunca acabar. Ahí te va un cuatro. Siempre que me veo en apuros, recurro a mi musa y cuando no lo he hecho, he caído en el lodo. Ella me dio la clave ternaria para agarrar el ritmo de la vida. En el Ta ta ta de una canción ranchera, ¿dónde está el tiempo clave del compás del tres por cuatro, en el primer Ta, o en los otros dos tas?
—Simple, en el Ta primero. Un tiempo, el fundamental, el fundante y al mismo tiempo los otros dos. Como si dijeras, Uno y luego Dos, Tres.
—Voy mano. Te agarré, la clave está en El Tata junto. El amor no se mide en tiempos ni en compases, ni con el cerebro (aunque ayuda) sino con el corazón, o sea el afecto y la entrega. Se da y se recibe y nunca se acaba. ¿Ya ves?, eres ente de razón y nada más.
Y tú, ente de razón, también despoblaste el mundo de dioses y fantasmas, faunos y nereidas y ahora no sabes qué hacer con tus máquinas asépticas y te refugias en la realidad virtual de tus fórmulas y tus tecnocracias. Le hiciste el feo a la poesía y a la virtud.
—Quedamos tablas. Y aunque como aquel mosco que dijo andamos arando, ayudaste a redactar mi escrito, te propongo lo dejemos aquí, con un himno a Jesús, El Cristo, la verdadera realidad. No olvides, estamos en Navidad.
—Aunque ente de razón, estoy de acuerdo con Su soberanía cósmica, aún sobre duendes y fantasmas, aun cuando comienza con los afligidos dolorosos, víctimas de las insanias de tu Tierra y desde allí para todos y todo tu Universo.
Pero un himno desentona en esta polémica duenderil y te sugiero mejor transcrivas las notas aquellas sobre lo que escuchaste de sabio biblista, allá por los setenta, en torno al “Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres en quienes El se complace, de Lc . 2,14.
—Buen final, me ganaste, no hallaba la salida. Las notas, con su crédito al Doctor Manuel Jiménez F. Bonhomme (el Padre Manuel), sin considerar el origen del texto, son más o menos:
KABOD=Yavé está en su gloria. La gloria que está en el trono, esencia de Dios, contenido de Dios.
Dios llena las alturas, la superioridad de Dios. El llena todas las cosas, está por encima de todas las cosas=teología de los ángeles (canto).
SHALOOM= concepto de plenitud activa (paz en la Tierra), la creación va a ser llevada por Dios a una plenitud.
HESED= amor, ternura, benevolencia, misericordia. Para los hombres hay un don extraordinario, la benevolencia de Yavé.
KABOD= Dios tiene su gloria. SHALOOM= la creación será transformada, HESED= benevolencia de Dios. TODO ESO FUE JESUS.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich, México, Las Ventanas, Pag. 5-B, 24/XII/1995: Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich., 18/XII/1995)
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FANT.9- CARTA ABIERTA
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Silviano Martínez Campos
Musa de los Vientos:
Había pensado escribir esta carta con el título de “a quien corresponda”, pero me parece, además de comercial, impersonal y poco comprometido.
Así es de que opto por un destinatario personal, con nombre y todo y ¿quién más que tú, mi Musa de los Vientos?, tan abierta y comprensiva cundo me veo en aprietos, cuando mayormente me nacen los deseos de escribirte, por aquello de que vamos al nopal sólo cuando tiene tunas o sea sólo cuando nos las vemos apretadas.
Y como últimamente al parecer te he perdido la pista, ruégote y suplico recojas mi carta del primer buzón que encuentres, ya sea en la atribulada Yugoslavia, en la hambrienta África o en la sociedad de la opulencia con manchas de racismo o en cualquier sitio del planeta sufriente y extraviado, donde probablemente estés enderezando sentimientos de humanidad que nosotros hemos derrumbado.
Tengo en cuenta la receta que hace meses me diste, de escribir con la tinta que tú has inventado, la piedad y las lágrimas que de ella brotan.
Pero permite por esta vez usar también roja tinta del corazón rasgado y has de disculpar, no es que haya leído últimamente novelas de rosa subido y te parezca cursi, sino he vivido la plenitud del sufrimiento, al ver sufrir en agonía (lucha) de años, de meses, de semanas y días, a mis señores padres.
Claro, ellos murieron en lapso de 16 días uno del otro, pero mi familia pasó por una gran crisis y, qué te cuento, también de corazones desgarrados y a lo mejor también por el no entender y el no poder.
No juzgo, pero hay situaciones que más bien parecen de catarsis, purificadoras y yo, por mi parte, no lanzo primeras piedras y te pido, si a bien tienes, esclarezcas mi mente, temples mis emociones y purifiques mis afectos, si no para entender, por lo menos para ver un poco en medio de lo oscuro.
Tú me entiendes y habrás de disculpar, mi Musa de los Vientos, por aquello de que alguien intercepte mi carta, por abierta, el que escriba en tono tan personal, cuando hay tantas dificultades en este mundo revuelto que visitas.
Corro ese riesgo y estoy abierto a la crítica, pero no aguanté el deseo de contarte parte de lo que me ha sucedido. Hasta luego y corro también el riesgo de tu silencio respetable.
Narciso Adolorido:
Mucho te falta, mi Narciso, para entender mi tecnología de la comunicación. No bien habías empezado a escribir tu cara, cuando capté al instante tu lenguaje.
No por palabras rebuscadas que utilizas en alguno de tus párrafos, estilo Corín Tellado, ni por el esmero que pones, sin lograrlo, en engarzar las cuentas de tus pensamientos.
Sino por el palpitar de corazones, que capté de inmediato, como el palpitar del corazoncillo de aquella inocente pequeñita cuyo pecho oprimiste a tu oído para curiosear en las fuentes de la vida que “comienza”, o tal vez para captar los latidos del Universo, durante el sepelio de tu padre anciano, símbolo de la vida que “termina”.
Tu carta pues la saqué del buzón de tu alma y la leí con el código que improvisaste allá en aquellos tiempos y ahora, cuando escribías o poco antes cuando ponías “musiquita” a tu padre, valiéndote de los conciertos y las sinfonías del gran Mozart, en los “cassetitos” que te regaló pareja amiga, a quienes también yo hice un regalo sorpresivo.
Si crees que sólo arreglo dificultades planetarias, me parece que estás equivocado. Intervengo desde luego con mis sugerencias (mas las decisiones son tuyas) en cuestiones del hambre y el desarme, del desamor estructural en que se ha sumido tu planeta.
Pero también soplo y sugiero salidas en asuntos de corazones y mentes desgarrados, no importa que mis susurros se capten y acepten luego, o más después, en meses, en decenios.
Si doña Benita falleció el 28 de marzo a las 83 y don Chon el 13 de abril a los 87, lo supe desde antes que tú me dieras la noticia.
Subían hacia mí, la Musa de los Vientos, aromas perfumados engarzados en cuentas del rosario; misas concelebradas por paisanos orantes y devotos; cantos esperanzados de ángeles de falda, súplicas y lamentos de otros ángeles de rebozo, que palpaban con sus manos, como tú con el alma, la hondura del dolor y del sufrimiento.
Y cuidados también de ángeles de alba bata, que ponían en el papel la fórmula y el remedio, o antes en el cuerpo de tu madre, la ciencia del bisturí, la transfusión y el aparato.
Designios hay, mas no imposiciones y, quien te dice, Narciso Adolorido, que no sólo las fiestas se comparten. También hay sufrimientos y cruces compartidos.
Asómate si quieres a hospitales, consultorios y palpa enfermedades y miserias por cientos y millares y millones. Pero hay, como dicen pensadores, enfermas sociedades opulentas y enfermas sociedades por el hambre.
Se te dio la tarea, bien lo recuerdas, de crecer y crecer y dominar la Tierra, pero no destruirla, no es lo mismo. Y en tus afanes de saberlo todo, exploraste de más sin medir las consecuencias y sembraste el planeta de injusticias, escombros y desechos, causas de enfermedades y miserias.
Arregla pues tu casa, tu planeta y luego que lo arregles te quejas de mi, y pongo lo que falte. Pero una cosa sí que te adelanto, te auguro buen fin, te lo aseguro.
Usa tu fantasía pues más te vale que peques por exceso que por falta. Y si Benita de joven era cantadora y sólo enfermedades marchitaron su semblante, imagínala ahora rebosante de fulgor, juventud, sonrisa eterna.
Y si Chon días antes de su postración definitiva te había dicho llorando en su patio: “ya no puedo trabajar”, imagínalo ahora trabajando, pero no para compartir entre sus críos los gajos de naranja, sino para compartir junto con otros de su cielo, gajos de estrellas y galaxias y anunciando en escalas del trombón que Dios es Grande.
Porque si en reunión pueblerina había acuñado el dicho de “yo también vine”, en forma de protesta por el involuntario olvido, imagínalo haberle dicho al Creador: “yo también vine” y el Creador presuroso contestarle: “por supuesto”.
Y luego la presentación protocolaria llamando a seres queridos antes, ahora ocupados en asuntos exteriores en universos infinitos que alegres y festivos dan la bienvenida a Chon y a Benita. Porque habría ocurrido presentación obligada de la Madre Santa, a quien aclamaba en su penar la madre dolorosa.
Y luego el saludo de Sofía, Josefa, Teófilo, Filoteo, Teodoro, Doroteo, Francisco, Onofre, Justino, Serafín, Altagracia, Agustín, Mónica, Damián, Concepción. Amparo, Roque, mártires, confesores, vírgenes, clérigos o laicos.
Y entonces sí la sorpresa de encontrarse con ángeles humanos festivos, relucientes, que en cada mirada prodigan una alabanza, su sonrisa improvisa sinfonías, su saludo contagia contraseña perfumada, para seguir buscando niveles y niveles, pero no aislados, donde cantan coros, ejecutan orquestas y proyectan constructores de universos con creatividad donada.
Ellos mismos, Benita y Chon, asumiendo la sorpresa de sentirse ángeles, mensajeros de infinito cuando fueron a su manera en su vida pasajera.
Pero si crees, mi Narciso vanidoso, que el cielo es asunto personal y familiar, estás equivocado. Individualismos destructores y clanes voraces son privativos de tu Tierra, asolada por el desamor y la locura de la acumulación y el lucro.
En el cielo caen diariamente como rosas fragantes, perfumadas, millares de rosas, de almas, como la Teresita imaginaba hacerlas llover sobre la Tierra. Y si tu, tan afecto a las seguridades de tu posesión y tu saber quieres fórmulas te doy la de aquel pensamiento que capturaste al vuelo: “a la casa del Padre volvemos todos o ninguno”.
A ti, homo sapiens tecnologizado, la misma palabra “cielo” te parece una patraña y o bien has manejado en la propaganda su concepción como opio o ilusión de poetas, te hablo el lenguaje de las dimensiones que han descubierto tus físicos, los más allegados a los límites del mundo.
Imagina pues a la larva convertida en mariposa que luego después remonta muy altos vuelos a su escala, porque la comparación del grano de trigo que muere para dar nueva vida, de plano, no la entiendes ni la captas.
Así comprenderás que el mundo es sorpresivo y sobrepasa los esquemas de tus fórmulas vejestorios a las cuales te acoges por miedo a tu futuro de ángel.
Ángel de carne y hueso con misión de peregrino en tu Tierra, tu planeta, de hacerlo habitable, pródigo en piedad y misericordia. Porque aquello de “busquen primero el reino (soberanía) de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”, sigue actual por siglos y siglos. Así te lo aseguro, Narciso vanidosos, adolorido, pues crees que sólo tú sufres o tú gozas, así te lo aseguro yo, tu Musa.
Musa de los Vientos que os ama y soy principio y fin de todo lo que empieza, principio y fin de todo lo que “acaba”, testigo fiel de todo lo posible y hago realidad de de todo lo que sueñas, cuando tus sueños son tejidos con amor, piedad, misericordia, con hilos finitos de belleza, mezclados de bondad y de ternura.
Sueños de corazones destrozados por la incomprensión o la penuria; sueño enlazados en el amor de la plegaria; sueños regados con lágrimas del alma o sueños cultivados con lágrimas del cuerpo; sueños tejidos en la soledad del aislamiento creativo, voluntario, o sueños tejidos por el latir de corazones mil que tantean en la mínima comunidad o en la comunidad planetaria, en busca del sentido quizás perdido.
Pero nunca perdido, porque un afecto que nace nunca muere, una utopía que nace nunca muere, sino es abono para otra más grandiosa. La utopía de llegar a ser realmente hombre, desde aquí por supuesto pero “allá” por supuesto, porque a ello invita quien para el que lo acepte, Hombre Perfecto, Hombre-Dios, sufrió y murió y es El Viviente a fin de que ninguno de sus hermanos hombres desespere y espere actuando y conformando desde ahora el cielo que le tiene diseñado.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventana, Pág. 5-B, 21/IV/1996. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, 15/IV/1996)
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FANT.10- REGALO DE NAVIDAD
De El Taller
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[editar] REGALO DE NAVIDAD
Silviano Martínez Campos
— ¡De seguro fuiste a comprar los regalos para compartir entre tus numerosas amistades!
— ¡Otra vez tu!, ¿por qué te da por interrumpir cuando escribo?, Ahora le tocaba a La Musa, no a ti.
—Observé el título de tu escrito y me dije: este Silviano está en mis dominios, no es tan objetivo. Además, tan dadivoso, de seguro ya fuiste a mercar tu regalo. Te vi en el centro curioseando aparadores.
—Nada más curioseando, duende indiscreto, la curiosidad es lo único que nos dejó el neoliberalismo. Están de moda los hermanos incómodos y tú eres uno de ellos. Qué es eso de mercar, te creía más moderno.
—Mercar no es arcaísmo, es tan de moda que todo el mundo le está tributando adoración. Por lo demás, soy duende cibernético. Acabo de regresar de la antigüidá y me traje en equipaje uno que otro arcaísmo, para tu regalo.
—Así es, estoy por recibir arcaísmos. El otro día recibí el don de un amora y me lo regaló un niño.
—Estás muy alrevesado, lo que tú quieres decir es que te regalaron un amor.
—Un amora. Pero mira, duende juguetón, dicen que no se puede regresar al pasado y volver, así es que no fuiste a la antigüidá. En cambio sí puedo viajar al futuro y traer de regreso mi presente. Voy y vengo y te traigo un amora.
—Voy y vengo y te traigo un amor.
—Voy y vengo y te traigo un amora.
—Voy y vengo y te traigo una cruz.
—Voy y vengo y te traigo una esperanza.
—Voy y vento y te trago una A.
—Voy y vento y te traigo una Z-
—Voy y vengo y te traigo un pez.
—Voy y vengo y te traigo pan y vino.
—Me trambuluqueaste, ¿cómo viajas al futuro?.
—Dí tu primero, ¿cómo viajas al pasado?.
—Me trepo en la espalda del tiempo y dejo llevarme por sus alas. El aleteo en su vuelo me transporta poco a poco a las regiones donde surgen los sueños. Capto las claves perdidas y desando el camino guiándome por el parpadeo de las estrellas o el suspiro de los grillos. Te toca.
—Eso está muy oscuro y ni es tan original. Yo atrapo un rayo de sol y como la araña en su hilo me transporto a la velocidad del pensamiento, vago por galaxias y universos y te traigo noticias de lo maravilloso. Sigues.
—Eso es sicodélico y ni tan original. Yo hago mía una canción ranchera, desentraño su compás terciario o cuaternario y me remonto al tiempo en que el hombre cantaba y bailaba en amistad con plantas y animales aceptando los aplausos de la Luna. Sigues.
—Eso es premoderno, ya hasta la pisamos. Yo pido prestado a Mozart y a Beethoven ese compás terciario y cuaternario, los comparo con tu canción ranchera y luego verifico si en ellos pueda estar la clave del mundo. Vas.
—Eso es megalómano. Yo pregunto a una etnia, arcaísmo viviente, por qué se conforma sólo con tierra, pan, escuela, medicina, le respeten su ser y su pasado y la dejen vibrar con su cultura enamorada del Universo. Te toca.
—Eso es anticuado. Por eso estoy de acuerdo y pregunto a un imperio, a un potentado, por qué siega su futuro cerrando el paso a la gran ciudad del mundo, la gran Jerusalén de la unificación humana, e impide hacer real la utopía de la Nueva Tierra. Sigues.
—Eso es ideológico, además de pretencioso. Te regalo el arcaísmo del pez, y de paso una cruz: ICHTHUS (pez, en griego) =Iesus Christos Theou Uios Soter=Jesucrisato, Hijo de Dios, Salvador.
—Te regalo un Amor A y de paso una esperanza. Amora, aroma de Navidad, la sonrisa de un niño callejero.
—¿Y cómo viajaste al futuro?
—De la primera A, el presente, a la segunda A, el futuro. Regreso leyéndola al revés y te regalo un amora, un aroma, el aroma navideño de la sonrisa de un niño, un regalo navideño recibido en la calle, uno de esos días atribulados. ¿Y cómo regresaste al pasado?.
—Igual, te dije que era Amor, lo leí al revés y resulta Roma, y es lo mismo. Al calvario se regresa por Roma y por Roma se viaja al futuro. Para regresar lo lees al revés y queda AMOR. Es lo mismo: Amor, Roma, A Roma, Aroma, Amor A.
—Ahora tú me trambuluqueaste. Nada de eso es novedoso, se me hace que ambos la regamos.
—De eso se trata, muchachito, de regarla. Regar por todos lados la noticia de que la sonrisa de un niño, recibida con devoción, puede darte la clave del mundo. ¿O a poco en el Jesús niño no podemos estar recibiendo el regalo de la sonrisa de Dios?
—Ora sí te agarré, duendecillo, con que te incluyes, ¿por qué? —Porque soy tú mismo que te preguntas desde el presente y te contestas desde el futuro. En cambio, tú eres un traidor.
—Ya lo sabía, ni me cuesta reconocerlo. A lo largo de la vida no sólo me he traicionado a mí mismo, sino he sido traidor al negar en hechos y palabras la buena noticia que nos cayó desde las alturas.
—No hombre, eres un traidor porque tráis desde el presente al futuro los lamentos del hombre afligido, las quejas contra los hermanos incómodos, las angustias de los torturados por la vesanía o el hambre, en los aromas de las oraciones concertadas en la comunidad creyente.
—Y tú eres también un traidor porque tráis al presente la esperanza vital cifrada en la sonrisa de un niño, la confianza en una comunidad orante, la certidumbre de que quien hace la paz y la justicia está sacando para él y para todos, el pasaporte hacia la Tierra Prometida, el gran Regalo de Navidad, me lo dijo un pececito.
—Siempre que nos trenzamos en polémica quedamos tablas. Te dejo, escríbele a tu musa.
—Musa de los Vientos: por culpa de un duende entremetido, no logré elaborar una carta navideña dirigida a ti, en la cual pretendía pedirte, como regalo de Navidad, me dieras paz y bien y lo hicieras extensivo a mis familiares, amigos de Guía, Etcétera, Porqué, colegas y a todo el mundo y, desde luego, a mis posibles lectores.
—Narciso pretencioso: tus deseos sean cumplidos. Desde la muerte (es un decir) de Chon y de Benita, te me había olvidado, así es que para comunicarme hoy contigo, me disfracé de duende y has de disculpar la treta.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas Pág. 4-B, 22/XII/1996. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich., 17/I/1997 )
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FANT.12- FENOMENO DEL NIÑO
De El Taller
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[editar] FENOMENO DEL NIÑO
Silviano Martínez Campos
Musa de los Vientos:
Este fenómeno de El Niño me tiene sumamente perturbado por lo cual, comprenderás mi inquietud, acudo a ti, mi Musa de los Vientos, en busca de una explicación lo más a razón acomodada.
Se me ocurriría como explicación, que el Gran Sol, nuestra Estrella Refulgente, hubiese provocado ese fenómeno activador de temperaturas amorosas en las aguas superiores del Océano, con las perturbaciones consiguientes que nos tienen admirados.
Pero se me ocurriría, también, como creen algunos, que ese fenómeno hubiese surgido de nuestra propia Tierra, conforme a sus propias leyes y fuera, eso sí, una de las grandes manifestaciones junto desde luego con otras de la maravilla de esta creación, que culmina con el hombre, aunque para ellos sea no más que madre naturaleza.
Desde luego no hay ciencia que haya desentrañado del todo este fenómeno, por lo cual considero deberá dejarse en las dimensiones del Misterio, cuantimás en este siglo de descubrimientos sin fin que nos tienen del todo atolondrados.
Grande ciertamente es el desconcierto, Musita, y no porque ese fenómeno pueda provocar signos sorprendentes, como que los huracanes aumenten mil veces su potencia o caiga nieve en sitios nunca vistos.
Consterna en este fin de siglo y de milenio, ni siquiera encontrar explicación, aun cuando hubiera tempestades (no de arena) en desiertos de Sonora o los del Africa, o sequías en el Amazonas o en Alaska.
A como están las cosas, ni con esas señales veríamos el mensaje en el fenómeno de El Niño, perturbador como el que más, a pesar de estar en mucho nosotros perturbados; y no me refiero desde luego y tan solo a las grillas planetarias, debates sin fin de cuanta idea hayamos concebido o el desencadenamiento de los poderes dominantes de la sinrazón y el dinero.
No es que te exija explicaciones, no es mi papel, Musita, pero si tú quisieras, bien me ayudarías abriendo entendederas y los ojos en torno a este fenómeno de El Niño.
El cual según la tradición de nuestra ciencia humana, aparece por los días de Navidad y en el curso de los siglos y de siglos a veces son fuertes sus efectos como huracanes, terremotos…es sin embargo su verdadera fuerza la suavidad con que mueve los cambios en el clima de las almas, aquellos invisibles para la simple vista.

Narciso Perturbado:
Ni aun cuando el fenómeno de El Niño hiciera caer en vez de nieve rosas o en lugar de ciclones esparciera los perfumes de todas las flores de la Tierra, encontrarías la explicación conforme a tu ciencia, tus descubrimientos y avances portentosos.
Y es que tus microscopios, telescopios y aparatos hicieron romas tus entendederas, incapaces de volar más allá de tus leyes máximas de medición, como la velocidad de la luz y encontrar las entretelas del Misterio. Pero espero un poco lo entiendas o por lo menos lo vislumbres.
Adriana, Arrianita se llama y es tu sobrina. Conoces su carita y has visto su cuerpecillo de muñeca viviente, morena como tu pueblo. Carita de Luna llena vestida a la vieja usanza, su vestidito estampado de verde y amarillo. Verde como la esperanza puesta en la semilla que germina para florecer meses más tarde en plantita salerosa que danza con el viento .Amarillo como el color dorado de la forja donde se hacen los hombres, el horno del sí mismo.
Su carita solecito mañanero acariciador de almas que tierno aún se convierte en la “cobija de los pobres”, alegría en la casa del sufrimiento, la casa de los sufrientes.
La caricia de su sonrisa, la mueca graciosa de su boquilla o el brillo cautivador de sus ojitos negros o el gesto de su pequeño rostro que aún para decir no lo dice con la gracia de la inocencia o te endilga una retahíla de balbuceos como queriendo hablar, tal vez como si su pensamiento fuera más veloz que su incipiente lenguaje.
Déjame recrear tu memoria para hablar del Angel de la Guarda que no olvidabas aún en tu infancia, puesto de centinela en tu Tierra para impedir que la locura los destruya.
Es el fenómeno de El Niño que nace, como ella cada día, por siglos de siglos, para regenerar el mundo transido de quejas y lamentos.
Esto para evitar los rezongos repetidos de ti, homo sapiens, desde aquel inicial de Caín que eludía el bulto de su hermano, hasta los actuales que en la frontera de la desesperanza repiten la misma cantilena de siempre de que “si sabías que me ibas a hacer esto, pa’ qué me creatres”.
Navidad permanente, como aquella primera en que según la hondura del texto bíblico, “quien es la Palabra se hizo hombre”.

Musa de los vientos:
Has de perdonar, Musita, pero no aprendo. No es sin embargo mi intención sobrecargarte de quejas, de lamentos, sino tan sólo formularte algunas preguntitas, de las cuales fue la primera la supradicha del fenómeno de El Niño.
Cúrome en salud, desde luego, antes de que tú te me adelantes. No preguntaré por tanto sobre la madeja de corrupción, violencia e injusticias en que nos hemos enredado en México, tu pueblo, porque podrías replicar no sin razones—como ya reflexionan y debaten analistas—que es resultado de poderes omnímodos que perpetuaron su dominio.
Habrías de decir también que así como todos fuimos cómplices sumisos, todos seríamos solución, como se dijo. Cómo iba a preguntar, aunque respondas, por qué nuestros bosque se vuelven arenales y por qué se acabaron los tlacuaches, armadillos y siguen pereciendo las especies.
O, por qué, como dicen estudiosos, cambios de clima se avecinan si a su tiempo no los detenemos, porque podrías señalarme muchos porqués: apetito voraz de las potencias indigestas de petróleo o el hambre pertinaz de los leñeros que derriban palizadas o de quienes acaban con sabrosas y cándidas huilotas.
Mis preguntas más bien son las siguientes: ¿cuál es la razón de mi existencia?, ¿por qué las navidades se repiten?, ¿es cierto que los ángeles existen?, ¿por qué nuestros difuntos no regresan?, ¿cuál es el camino más corto para el cielo?, ¿es cierto que el amor lo vence todo?.
Narciso Inquisitivo:

De veras que atosigan tus preguntas y me extraña el rigor de su secuencia. Contesto, sin embargo, una por una, porque si no después en mí cargas la culpa.
Que cuál es la razón de tu existencia: pues que tu Navidad de niño, cargando tu pequeña crucecita, tenga su plenitud, o sea tu cielo, labrado por ti mismo, conforme al modelo diseñado por el fenómeno de El Niño. Por qué las navidades se repiten: para cubrir vacantes y vacantes creadas por el fenómeno de El Niño, que manda por millares y millares diariamente de ángeles y arcángeles al cielo.
Si es cierto que los ángeles existen: pues te diré que sí, de carne y hueso. Miradas relucientes como chispas de estrellitas, engarzadas en caritas redonditas, como la Luna Llena del fenómeno de El Niño.
Por qué nuestros difuntos no regresan: pues porque de verdad nunca se han ido, como tampoco se retira de nosotros el misterioso fenómeno de El Niño.
Y cuál es el camino más corto para el cielo: pues entrar en el ojo del huracán provocado por el fenómeno de El Niño. Mírate en los lucerillos de sus ojitos negros, verdes, azulados o castaños. Recréate maravillado en su carita de Luna Llena: resplandores de esperanza.
Acepta su chispeante sonrisita, mensajera suave y amorosa de Papá Diosito, o si prefieres caricia por siempre bondadosa de Mamá Diosita, que te invita con ella a la esperanza. Para que tu mundo nunca jamás se hunda en la penuria, en la injusticia. Y la casa que es del sufrimiento explote hoy, mañana en reluciente mansión del paraíso. Eterna, permanente Navidad que te sugiere, el misterioso fenómeno de El Niño.
Si es cierto que el amor lo vence todo: pues pregúntale con ganas al perenne, por siempre milenario, fenómeno de El Niño…JESUS, del JESUS NIÑO.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Las Ventanas, Pág. 2B-3B, 21/XII/1997.)
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FANT.14- LA BARRERA
De El Taller
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[editar] LA BARRERA
Silviano Martínez Campos
¡Bienvenido!, cruzaste la barrera donde se borra el tiempo. Privó tu sentido de premura y sucedió lo que temías y deseabas con angustia: el fin del mundo. Bienvenido al país de los sueños y de las utopías, al reino sin horizontes y a la comunidad sin límites. Bienvenido a la sociedad planetaria y al cuerpo y al espíritu común de la raza, la única, la humana. Al único idioma que una y no que divida, al único gobierno que promueva y no que oprima.
Bienvenido a la única civilización planetaria, la humana, en la que todos tienen pan y lo comparten, en la que comulgan todos con el espíritu del progreso y la justicia. Bienvenido a la comunidad del amor y de la solidaridad donde se acaban los poderes opresores y las acumulaciones medrosas y egoístas. Bienvenido a la comunidad del saber compartido, donde no existen secretos opresores de pueblos y personas.
Bienvenido también a la comunidad del gozo, donde no hay esclavitudes del cuerpo y del alma que impidan la plenitud a la que eres convocado.
Bienvenido al templo de la adoración, cuadrado, por universal, como la Nueva Jerusalén, tan universal como tu Tierra y tu Universo, sonde todos dan gracias por el vivir y el ser y el existir, conscientes de que en El vivimos, nos movemos y somos.
Bienvenido a la dimensión donde se recupera el sentido de lo bello, tanto en la contemplación de la libélula como en la mosca o la abeja, así como la conversión a lo admirable del firmamento estrellado. Donde se hace real la hermandad del agua, del fuego, del Sol, de la Luna y hasta de la muerte, como predica Francisco. Bienvenido al reino de la sonrisa que transforma caras tristes por el dolor del cuerpo, o el sufrimiento, el verdadero real, del espíritu.
Bienvenido al reino del hombre que escudriña universos y hurga las entrañas de la Tierra par arrancarle todos sus secretos. Y luego los divulga para que todos coman, no haya hambres, miserias y dolores. Tu mundo pasó, se acabó tu mundo. Atrás quedaron las cámaras de tortura donde la locura humana hace sufrir a otros hombres en aras de la adoración de sistemas o ídolos de barro. Atrás quedó la locura de tu siglo que sacrificó 40, 60, 80 millones de víctimas en el seudoaltar del poder de la raza o del dinero o del petróleo o de la rapiña organizada.
Atrás quedaron las hambrunas en Africa, donde nacimos, generadas en su origen por el apetito voraz de los Epulones coloniales. Atrás quedaron las epidemias modernas generadas por la falta de entendimiento del hombre consigo mismo. Quedaron también atrás los intentos insanos de clonar seres humanos por el apetito voraz de investigar sin freno ni medida. Atrás quedaron los millones de victimas de la esterilización o el aborto, por miedo a que crezca demasiado el ejército de hambrientos y quede asegurada la glotonería de los poderosos.
Atrás quedó la falta de entendimiento por ideologías cruzadas que no van a la verdad (la vida real) del hombre sino encubre los perennes apetitos de dominio. Atrás quedó el hombre viejo. Bienvenido al Siglo XXI y al Tercer Milenio. En él y durante él descubrirás que el mundo es maravilloso. Tus telescopios Hubbles, que ahora detectan nidos de galaxias, escudriñarán todos los rincones de tu mundo y traerán de regreso para ti, maravillas de sorpresas. Y podrán traerte además la buena noticia de que el Universo es habitado para que así pierdas tu miedo a la soledad en estos espacios infinitos que hacen perturbar las mentes de filósofos. Tal vez llegarás a comprender que el filosofar no ha pasado de moda ni el buscar el sentido de las cosas y así acabará tu borrachera consumista y aturdidora con ruidos e imágenes.
Bienvenido al en perspectiva sicológica nuevo siglo e incipiente milenio. También tal vez encontrarás en esta nueva dimensión del tiempo el sentido profundo de las cosas y dejarás de adorarte a ti mismo o a tus sistemas y burocracias. Si algo ha de enseñarte la crisis del A2K o error del milenio, será que tus obras tecnológicas, aun cuando maravillosas, son vulnerables y hay algo más que tus máquinas y tus cajas fuertes. Tal vez después percibas que la buena nueva, la verdadera Noticia, ya está sembrada en tu Planeta. Y que no son erradas las utopías de bienaventuranzas con tal que comiencen a practicarlas desde ahora.
Entonces tal vez comprendas la solidaridad de lo invisible que traspasa dimensiones y que tu Tierra es un vivero de ángeles. Así lo percibimos, así lo afirmamos tus amigos: los Santos Inocentes sacrificados a lo largo de la historia, al Molock del dinero, del poder o del crimen.
¡Bienvenido al nuevo mundo de gozo, transformado!, una vez traspasada la barrera de tu miedo.

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Pág. 26, 2/I/2000)
Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web 2

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS
De El Taller
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[editar] SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS
Silviano Martínez Campos
(NOTA:Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Web. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña (despierto, por supuesto, ya sean grandezas, quimeras o imposibles) se le atribuyen “sueños guajiros”. Y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos los sueños fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo. Sacadas un poco de contexto, pero aún así dichas pinceladas subterráneas pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o se perdieron en la desmemoria, en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos. Pero ya aparecerán.)
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CAMBIO DE FRECUENCIA para citar un propio sueño guajiro, rústico: “Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos”…”¡Sí se puede, dirás, ¡sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario”. (“A2K o el error del Milenio”, GUIA, Febrero 28 de 1999, 3-B, Mi Ziquítaro y ahora El Taller). ( 14 de Abril del 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:36 11 jun 2010 (UTC) como que le reclamaba “al de la voz”, a la manera de Job, que “si sabías que me ibas a hacer esto para qué me creates”. El de la voz de alguna manera replicó que “si no les gustó como lo hice, háganlo a su manera”. Tal vez el de la voz apelaba a la responsabilidad y qué cada cual la asuma, porque aquel individuo alcanzaba a decirle “perdóname”. Pero como única respuesta, el de la voz sólo decía: AMO, AMO, AMO…Sea como sea, parece que el individuo se dio por vencido, porque tal vez “después” alcanzó a “decir”: “el que me lo dio, no falla”. Conclusión del sueño guajiro: ¡ Siempre hay lugar para la Esperanza!.…(5 de Mayo del 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO, que apunta “hacia arriba y hacia adelante”: Aquellos cuatro seres míticos, antropoformos, se congregaron , corriendo de prisa, desde todos los confines, en medio del caos y la penumbra y confluyeron frente a un altar, cuyo sagrario apuntaba hacia lo oscuro del misterio. No sé “dijo”uno, cuando yo vine, ya estaba, aludiendo al misterioso altar. Lo que sugiere que así estamos hechos, necesitamos algo, a Alguien que, no puede ser menos que amoroso, nos supere…Si no, nos invade el miedo violento (7 de Julio del 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: De que se enredó, se enredó: estuvo dura la cáida del caballo. Pero aquel individuo no se mareó con las profundidades, sino con las alturas; no con lo oscuro, sino mas bien con lo luminoso; no con lo feo, sino por el contrario con lo bello; no con lo “banal” sino con lo grandioso; no con el “presente” trágico, sino con el “futuro” gozoso. Así es de que le dijo al de la voz: “me voy a volver loco”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz”.(21 de Julio del 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: A veces decimos que entendemos, pero no entendemos nada. Lo que pasa es que hacemos afirmaciones perentorias, “definitivas”, “irrefutables”, contundentes, sobre todo en cuestiones políticas, ideológicas, y nos cerramos a la razón del otro. Y resulta que aun cuando lleguemos a la conclusión del sabio griego en aquello de que “sólo sé que no sé nada”, no lo aceptamos, por lo menos en público. Por eso aquel individuo de plano se enredó en “la dimensión desconocida”, más truculenta que en la serie cinematográfica del mismo nombre. Y eso por haber naufragado en las profundidades del sí mismo. Fue así que se encontró con, o fue encontrado, por alguna Presencia. Y fue entonces cuando le preguntó al de la voz: “¿En qué me vas a convertir, en cucaracha?, nada más que no pierda mi conciencia”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “Se quedará a ayudar al Homo Sapiens”.(24 de Noviembre del 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo no supo cómo interpretar la visión y si su contenido era amenazante, o por el contrario previsor: Una caverna dorada, con matices amarillentos y rojizos poblada de seres semirrobóticos, humanoides, maquinales, con armaduras sofisticadas, no medievales, más bien de entidades astronáuticas, todos moviéndose lenta, lenta, pausada, pausadamente. Dentro de uno de ellos, su estructura era un esqueleto…El símbolo de la muerte.(8 de Diciembre del 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se vio de pronto envuelto dentro de un Universo Robótico. Seres maquinales, luminosos en matices amarillentos y rojizos, equipados con cascos a la manera de astronautas. Su penetración en la mente sugería proporcionar informaciones sobre las medidas de lo real, tan grandes o más, que las usadas por astrónomos en sus mediciones de parsecs y kiloparsekcs, Algo tan grande, algo tan inmenso, que el individuo prefirió el tocar un cuerpo humano que alcanzar una estrella, el tararear una tonada infantil o un motivo clásico, que escudriñar el infinito. Y aquel individuo descubrió después el valor de ser vivo, de ser hombre. Y luego agradeció y adoró. (5 de Enero del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo creía que ya todo, todo, se había acabado, pero de pronto apareció una Nueva Tierra: grande, redonda, luminosa, blanca y azul como fue vista por los astronautas desde la Luna. Blanca y azul como La Inmaculada, morena como La Guadalupana. (12 de Enero del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo de plano se enredó en sus propias profundidades. Fue cuando la voz benevolente, que lo hacía apuntar su ser hacia algo bello y plenificante, por lo mismo indecible, le “dijo”: Dios no existe: somos todos nosotros. Pero el interpelado le repuso: sí existe: somos todos nosotros. ¡Cómo enreda la dialéctica!, porque el interpelado no quería decir que “somos todos nosotros”, sino que “sí existe”. En estas cuestiones lo mejor es ser humilde…( 2 de Febrero del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se encontró en los sótanos del sí mismo. Y de alguna manera entendió, o le fue dado entenderlo, que en el fondo no hay poder que lo haga atentar contra sí mismo, porque el máximo valor es la Vida. Por eso “gritó” cuando se despeñaba: ¡Viva la Vida!, mientras algún coro festejaba la conocida expresión de ¡Quién como Dios!, en reconocimiento a Quien de veras las puede y no falla.. Y el individuo siguió viviendo…(16 de Febrero del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo creía que todo se puede preguntar y que se pueden llevar los estilos del oficio a planos indecibles. Por eso el de la voz le dijo: no haga preguntas. Pero el individuo sacó de inmediato su “carnet” de periodista, es decir, creía que allí se podía también preguntar. Y sí, sí tuvo respuestas. Pero todavía no alcanza a digerirlas…Porque en esos planos, no funciona la curiosidad sino todo, todo, tiene sentido pedagógico y no se pueden lastimar las conciencias de los débiles…Porque allí, sí se ama.(23 de Febrero del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, al haber traspasado la dimensión del discurrir centrado en el sí-no, hacia el discurrir comunitario, “cibernético”, se dio cuenta que en aquella red se podía regresar a una base de datos más amplia y podía detectarse, en la “computadora” compartida, por ejemplo, santo y seña de un ancestro del Renacimiento, verificar con la información actual y luego expresarlo, traducirlo, a diferentes lenguas y signos. La “red” subjetiva de la que hablan parasicólogos (Oscar G. Quevedo), más “poderosa” y más humana y plenificante que la entrelazada por los satélites y las máquinas de los guerreros que lanzan con ellas sus tremendas bombas “inteligentes”. La red, que tal vez espere, siglos o milenios más delante, al ser hombre si éste sobrevive a sus propias locuras….(2 de Marzo de 2006)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no quería queso, sino salir de la ratonera, cuando penetró en el intrincadísimo mundo simbólico del sí mismo. De alguna manera tal vez lo atrapó la angustia, mala agorera de tanto problema, aquí sí que planetario, porque algún resquicio de Esperanza le quedó. Así es que su Planetita se despeñaba hacia el abismo, pero unos “caporales” con escafandras al estilo extraterrestre, sacando sus reatas lazaron a la Tierrita para rescatarla. No sé si allí, en esa dimensión simbólica, haya antes o haya después, el caso es que ante tanta calamidad, apareció una Tierra nueva, azul y blanca como la Inmaculada, reluciente, así como la veían los astronautas desde la Luna. Es de suponerse que una Tierra regenerada, capaz de albergar de nuevo arroyitos donde los niños campesinos tomen agua durante sus correrías campiranas. Y donde los ciudadanos de la “civitas”, ciudad, de la “urbs”, de la urbe, confíen de nuevo en el agua entubada. ( 9 de Marzo de 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo percibió dentro del abismo del sí mismo, una como chispita de razón, pero mezclada con la angustia vital de que no pudiera alcanzar el puntito rojo que lo abrigaría. Al fin lo alcanzó y se perdió en él. A lo mejor gracias a ello luego descubrió la maravilla del estar vivo (26 de Abril de 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo tuvo un sueño “real”, normal, no de esos sicalípticos que ocurren con motivo de enfermedades, crisis síquicas de fondo, o algo por el estilo. Sueño arquetípico, dirían los estudiosos, de esos sueños que vienen y se quedan. Al dicho individuo le daban una corretiza por un llano, debió ser en su ombligo del mundo, porque no hallaba la puerta y buscaba escapar de los perseguidores, invisibles por cierto. En un momento dado se le allegó Salvador (así se llamaba) como guía y se le sumó en la carrera, en busca del sueño americano, es decir, de la tierra prometida. La idea era llegar a los USA, desde luego, así es que se sumergieron “migrante” y guía (suena feo decir pollero), en una especie de tobogán, como de esos juegos de los parques, que llaman resbaladilla. Pero no llegaron a la tierra prometida sino a una estancia elegante, sobria, iluminada, como un despacho de abogado. Lugar a propósito para instalarse, supongo que con libros y todo. Pero no, alguna premura hizo que el individuo rompiera las elegantes paredes (supongo que de madera) con motivos ornamentales cuadrados y siguió la corretiza, pero no se veían los perseguidores. Ambos, individuo y guía, se sumergieron enseguida, mediantne una especie de clavado de nadadores expertos, en un estanque oscuro. Allí se perdió la noción y también el guía. El individuo llegó a una estancia de otro nivel. Un sillón de ejecutivo con cuatro gajos y un cetro, un librito amarillo, que contenía La Palabra, un grupo de mujeres enlutadas, de entre las cuales le esperaba una. Esa era la tierra prometida, y no los USA…¡Apa sueñitos! A lo mejor significan que la condición humana está “diseñada” para algo más que los pleitos por la vida y los pleitos callejeros por el poder. (27 de Abril de 2006)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: El Gran Hermano de la novela y de la fantasía, pretendía controlarlo todo y hasta hacía la guerra para conservar la “paz”. El Gran Hermano, el de la realidad, hacía hombres libres, tanto, que el interfecto le preguntó admiradísimo al de la voz ¿a poco hasta en eso somos libres? No hubo respuesta, pero desde luego se avizoraban grandes sorpresas. (20 de Junio del 2006)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: para quien dirigía la competencia, era muy importante el centro delantero, pero no desestimaba el trabajo de conjunto, el actuar de todo el equipo…(P:D. …”la democracia es el modo menos imperfecto de organizar la vida pública…debió decir en el anterior MOSAICO, en lugar de perfecto. (22 de Junio del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, TUSTICO: aquel individuo de plano se sentía desorientado. Habitaba un planeta que estaba a punto de caer en el abismo, pero unos caporales con escafandras de astronautas extrarterrestres, lazaron la Tierrita y la halaron para evitar se despeñara. Las máscaras que cubrían tanta infamia planetaria se precipitaron en el abismo. Y sea como sea, en su momento surgió una nueva Tierra, reluciente, blanca y azul, como la vieron los astronautas terráqueos desde la Luna (27 de Julio de 2006)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no sentía lo duro sino lo tupido, al encontrarse en la dimensión desconocida, en la película de la interioridad del sí mismo. Por eso le preguntó al de la voz, con cierto humor: ¿en qué me vas a convertir, en cucaracha? nada más que no pierda mi conciencia. Pero el de la voz le repuso: se quedará a ayudar al “homo sapiens”. Lo que es para uno, es para todos, podría decirse. Y habría qué ser humildes: ni uno solo descompuso el mundo, ni uno solo, lo va a arreglar. Es una tarea titánica, sí, pero comunitaria. (10 de Agosto del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo de seguro reclamó algo al de la voz, tal vez en torno al funcionamiento del mundo, porque el de la voz le replicó: si no les gustó como lo hice, háganlo a su manera. A poco hasta en eso somos libres, dijo el reclamante. No hubo respuesta. Es el precio del gran don de ser libre… (23 de Noviembre del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo quedó atrapado, en su inteligencia, por el Universo Robótico. La máquina pensante lo llevaba, a través de todos los puntos cardinales, a medirlo con los años luz, parseks y kiloparsecs que utilizan como escala los astrónomos y ni por eso aquello tenía fin. Aquel individuo comprendió lo gratificante de que su Tierrita fuera colocada frente al gran fuego y así la vida dentro de ella fuera valorada como una amorosa invención. Comprendió el valor del sentimiento y que de momento era más importante tocar un cuerpo humano que alcanzar una estrella. (7 de Diciembre del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo fue el primero en sorprenderse, desconcertarse, caer en la total ignorancia de saber quién era, al verse transformado, en plena calle y en plena gran urbe, en otro ser, entre humano y ángel, revestido de luz iridiscente y coronado (a) de una diadema, a través de la cual eran recibidas inefables señales amorosas de lo alto. Habría de entender después cuánta razón tienen las prédicas milenarias (universales por plurales) que apuntan hacia el insondable valor del ser humano, a quien se regala, pero no sin él, una realeza que trasciende las miserias del poder, del tener, del creer saber y del miedo, que lo hacen resistente a la grandeza prometida. (21 de Diciembre del 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo no hallaba la puerta, compungido, arrepentido de lo que había o no había hecho. Tuvo qué pedir perdón, pero el de la voz no lo lanzo a las tinieblas y sólo le dijo: “amo, amo, amo”. (4 de Enero de 2007)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo percibió que todo en la naturaleza y en la obra humana estaba cifrado en vistas a su plenitud y su trascendencia. Lo mismo el ritmo terciario, o cuaternario de una canción ranchera que la sinfonía u obertura de un gran músico. Y que era tarea humana descifrarlo, en la admiración, el gozo, o la acción que promueve, no la que esclaviza.(25 de Enero del 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no sentía lo duro sino lo tupido. Pero en la frontera percibió que sí, que vale la pena, porque la palabra, La Palabra, realmente se está haciendo historia. ( (21 de Junio del 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, a quien se le dio como representación (gráfica) el Planeta Azul visto y fotografiado por los astronautas desde la Luna, se tomó en serio aquello de la Nueva Tierra. La de aquí, la histórica, y la de allá, la de la Promesa. (5 de Agosto de 2007)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo vio la película, pero le fue borrada inmediatamente de su mente. Fue mejor, y se volvió más humilde, en eso del conocer. Y ante eso, percibió que la salida más humana es el ORAR, y el trabajar. Y luego también esperar. Porque de lo contrario, si leyera las cosas al revés, el mundo le parecería no sólo RARO, sino absurdo para el constructor de utopías. (6 de Septiembre de 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: el temor de aquel individuo era real, luego de haber incursionado, llevado o no hasta allí, por terrenos fronterizos donde se tambalean el ser y el sentido. Pero no estaba perdido. Allá, en el horizonte oscuro, surgió la Nueva Tierra, el planeta azul y blanco, como la Inmaculada, como el visto por los astronautas desde la Luna. (19 de Septiembre del 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se admiraba, desde lo hondo de si mismo, de que el día de la gran fiesta fueran vigentes tanto los bailes exóticos caribeños como las danzas pintorescas de los de Guerrero, los de Michoacán y de todas las geografías. Y que pasara el examen y cruzara la frontera, todo lo bueno que había hecho el ser humano en su búsqueda; pero no sólo las grandes creaciones artísticas, como dicen pensadores, sino cosas tan sencillas como el canto infantil La Víbora de la Mar hecho danza, ejecutada en vivo por adultos redimidos.(11 de Octubre del 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo percibía que los cuatro seres “antropomorfos” se habían congregado, veloces, desde las cuatro direcciones. Habían llegado a un altar, símbolo de lo sagrado. Uno de ellos simplemente dijo: “no sé, cuando yo vine, ya estaba aquí (el altar)”. Pero el altar, con fondo de tinieblas, apuntaba hacia arriba, hacia el no saber.(18 de Octubre del 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, que de alguna manera se percibía en situación anímica confusa, atípica, caminaba por la calle céntrica de la gran urbe, entre el ruido y el tráfago de las máquinas, poco más allá del templo de San Francisco, por Madero hacia Bolívar. De pronto se sintió transformado, o más bien poseído, en o por un cuerpo de luz bello, reluciente, tachonada su frente de joyas diminutas iridiscentes, coronada su cabeza de una diadema luminiscente mediante la cual recibía destellos de lo alto. Fue un momento y al tratar de cruzar la calle, esperó la luz del semáforo. El de la voz le había dicho simplemente: respeto sus reglamentos. Aquel individuo habría de entender después que en el ser humano lo atípico no es lo que viene, sino lo que está, no es lo de “adentro”, sino lo de “afuera” y que sí, en lo personal tanto como en lo comunitario “es el arquitecto de su propio destino” pero no sólo, porque le ha sido dada la gran palanca, la del sentido plenificante, para transformarse y para transformar su mundo. Y para el cristiano, esa gran palanca es Alguien como nosotros y algo más, Jesús a Quien confesamos como El Cristo, el Mesías. (25 Octubre 2007).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo de plano se hacía bolas con los nombres. Le decía licenciado a quien no era licenciado, le decía doctor a quien no era doctor, apoyándose en la promesa de que lo iba a curar, hasta que se le ocurrió el nombre de señor, dicho con extrañeza y con respeto. Pero el de la voz no repuso nada. A lo mejor no tenía nombre. Y a lo mejor le quedaba más bien el nombre de hermano. Y a lo mejor, también, los nombres son cosa humana, para entendernos, o para enredarnos…Y si son sólo siglas, huecas de contenido, está peor. (16 de Noviembre de 2007).

Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).
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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, II (Y…III)
De El Taller
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Martínez Campos, 2–23/II/08
EL TALLER (De la Enciclopedia Libre Universal en Español)
SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, II (…y III)

Silviano Martínez Campos
(NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Web. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo. Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)

…IMAGINEMOS UN SUEÑO guajiro, rústico: 4 entidades o seres vagan por quién sabe dónde, por espacios insondables. De pronto llegan volando a un sitio en torno al cual se congregan. Es como altar, con su protuberancia como sagrario que apunta a las alturas oscuras del misterio. Uno de ellos dijo, tratando de explicar el “hallazgo”: no sé, cuando yo vine, ya estaba aquí. ( 12 de Agosto de 2004).

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HABLEMOS DE SUEÑOS guajiros, rústicos: un pobre mortal deambula por una calle de la ciudad de México, la urbe tan agitada como las que más en el mundo. Pongámoslo en la calle Madero, por ejemplo. En medio del tráfago se siente poseído por u n ser, que parece ser él mismo, bello, luminoso, con luminosidad multicolor donada, de arco iris, su cabeza coronada con diadema luminiscente que recibe a su vez luminiscencias por bellas, insondables, de lo alto, o de lo profundo. Se ve tentado a cruzar la calle, antes del alto del semáforo, atenido a su belleza pero una voz le advierte: respeto sus reglamentos. Sueños guajiros que apuntan, si acaso, a afirmar que lo que es para uno, es para todos y el ser humano es bello, bello, bello. Y a pesar de los pesares, tiene futuro. Después de todo, en estos tiempos de desfondamiento, lo improbable parece ser lo más cierto. (19 de Agosto de 2004).

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UN SUEÑO GUAJIRO, rústico: un planeta extraviado está a punto de despeñarse en los abismos siderales muy oscuros. Pero unos caporales echan mano de sus reatas, lo lazan, lo rescatan y lo vuelven a su lugar. (2 de Septiembre de 2004).

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…YA ME ENREDÉ con esto, mejor hago referencia a un sueño guajiro, rústico, más simple y menos enredado: en una caverna dorada, como de fuego pero sin quemar, danzan lenta, pausada, silenciosamente unos como seres humanoides con armaduras, a la manera de los guerreros medievales pero esos “uniformes” son modernizados estilizados. No bailan sino se mueven pausada, rítmicamente sin que nadie les toque ni los dirija. Surge en el fondo de uno de esos seres la visión de su interior, uno como esqueleto, en realidad su estructura ¿o algo , o alguien aprisionado?, ¿Sería la muerte? Quién sabe. ¿O será la muerte anunciada para la robotización radical? Quén sabe. Con eso de que estas cosas de la muerte, que conmemoramos el martes, son tan simples en su expresión: somos mortales. De lo demás no sabemos…Pero esperamos. (27 de Octubre de 2004).

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SE ME FUE el santo al cielo (más bien el “espacio” electrónico en la pantalla) y este Mosaico me salió totalmente ambiental y se hace tarde para “enviarlo” a GUIA donde son tan benevolentes en la espera (siempre que su servidor no abuse). Por tanto, lo terminaré con un sueño guajiro, rústico: Aquel individuo veía la imagen de una especie de caporales astronautas o extraterrestres, que rea en mano lazaban al Planetita Extraviado para que no cayera en el abismo. Debieron lograrlo, porque surgió después la Nueva Tierra, como la vieron los astronautas desde la Luna, reluciente, blanca y azul . Morena como la Guadalupana; blanca y azul como la Inmaculada. Una Nueva Tierra regenerada después de sus dolores de parto ecológico. ¡Uf!…Siempre hay lugar para la Esperanza (pero la Esperanza activa, según la idea del sicólogo Erich Fromm). (9 de Junio de 2005).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO, que apunta “hacia arriba y hacia delante”: aquellos 4 seres míticos, antropomorfos, se congregaron, corriendo de prisa, desde todos los confines, en medio del caos y la penumbra y confluyeron frente a un altar, cuyo sagrario apuntaba hacia lo oscuro del misterio. No sé “dijo” uno, cuando yo vine, ya estaba, aludiendo al misterioso altar. Lo que sugiere que así estamos hechos, necesitamos algo, a Alguien que, no puede ser menos que amoroso, nos supere…Si no, nos invade el miedo violento. (10 de Junio del 2005)

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NO ME ALCANZÓ el espacio para mis rollos mosaiqueros habituales. Sólo he de afirmar que el planeta extraviado lazado por los caporales del espacio, al que hice referencia en el sueño guajiro, rústico, anterior, a pesar de sorpresa de nubarrones, tormentas y cambios climáticos, surgirá luego como una Nueva Tierra: blanca y azul como la Inmaculada. La ventaja de los sueños guajiros (las utopías), es que no son ni comprobables ni refutables. Allí no vale más que la “ciencia” de la Esperanza. (8 de Septiembre de…).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: a veces decimos que entendemos, pero no entendemos nada. Lo que pasa es que hacemos afirmaciones perentorias, “definitivas”, “irrefutables”, contundentes, sobre todo en cuestiones políticas, ideológicas, y nos cerramos a la razón del otro. Y resulta que aun cuando lleguemos a la conclusión del sabio griego en aquello de que “sólo sé que no sé nada”, no lo aceptamos, por lo menos en público. Por eso aquel individuo de plano se enredó en “la dimensión desconocida”, más truculenta que en la serie cinematográfica del mismo nombre. Y eso por haber naufragado en las profundidades del si mismo. Fue aquí que se encontró con, o fue encontrado, por alguna Presencia. Y fue entonces cuando le preguntó al de la voz: “¿En qué me vas a convertir, en cucaracha”, nada más que no pierda mi conciencia”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “Se quedará a ayudar al Homo Sapiens”. SIEMPRE, SIEMPRE, HAY una Benevolencia salvadora. Con tal de que extendamos nuestra mano para aceptar la caricia, el refugio, la invitación a la vida, de la mano tendida hacia la nuestra, y salgamos de los abismos en los que nos metemos o nos meten…Sea como entendamos la mano tendida: el ser querido, el próximo, el discurso en el libro, en el medio de comunicación, o en el llamado del Angel de la Vida, quien tiene mil recursos para hacerlo con cada quién. Porque como dice el sabio (Sto. Tomás, y no recuerdo dónde): “quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur”, lo que quiere decir que según el sapo es la pedrada. O más literalmente expresado: lo que se recibe, se recibe a la manera de quien lo recibe…PD: sean personas, sociedades o pueblos y, ¿por qué no?, el mismísimo Homo Sapiens (Demens, dicen algunos). (24 de Noviembre del 2005).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo se vio de pronto envuelto dentro de un Universo Robótico. Seres maquinales, luminosos en matices amarillentos y rojizos, equipados con cascos a la manera de astronautas. Su penetración en la mente sugería proporcionar informaciones sobre las medidas de lo real, tan grades o más, que las usadas por astrónomos en sus mediciones de parsecs y kiloparsecs. Algo tan grande, algo tan inmenso, que el individuo prefirió el tocar un cuerpo humano que alcanzar una estrella, el tararear una tonada infantil o un motivo clásico, que escudriñar el infinito. Y aquel individuo descubrió después el valor de ser vivo, de ser hombre. Y luego agradeció y adoró. (5 de Enero de 2006).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo, al haber traspasado la dimensión del discurrir centrado en el sí-no, hacia el discurrir comunitario, “cibernético”, se dio cuenta que en aquella red se podía regresar a una base de datos más amplia y podía detectarse, en la “computadora” compartida, por ejemplo, santo y seña de un ancestro del Renacimiento, verificar con la información actual y luego expresarlo, traducirlo, a diferentes lenguas y signos. La “red” subjetiva de la que hablan parasicólogos (Oscar G. Quevedo), más “poderosa” y más humana y plenificante que la entrelazada por los satélites y las máquinas de los guerreros que lanzan con ellas sus tremendas bombas “inteligentes”. La red, que tal vez espere, siglos o milenios más delante, al ser hombre si éste sobrevive a sus propias locuras. (2 de Marzo de 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo vio sobre la región michoacana a las palomas mensajeras, advertidas de que si van al paraíso, “sopre él volando están”. Milenios después, la codicia y la complicidad del poder caciquil con el dinero, convirtieron al paraíso prehistórico en casi un desierto…Salgo de la realidad virtual hacia la “realidad real” y escucho el concierto mañanero, en los prados cercanos, de las torcacitas, las conguitas. Nuestra Tierra, averiada y todo, es realmente un paraíso…perdido en las inmensidades. (16 de Marzo de 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se había enredado de tal modo0 por siglos de condicionamientos en torno a personas y situaciones, que no encontraba la salida razonable para contestar, cuando el de la voz le preguntó qué opinaba sobre Benito Juárez. El individuo sólo acertó a destacar el mérito del personaje, de haberse remontado desde su origen indígena a las cimas del poder. Pero en el fondo le quedó al individuo el sentimiento desconcertante: en su duda para la respuesta, quedaba de manifiesto el enredo en que se había metido durante dos mil años de historia “del pensamiento”, o más. Entonces no lo percibía, pero tampoco era descabellado el hecho de estar pasando por un “juicio universal”, en el sentido histórico de estar revisando todo su pasado y su presente y su “porvenir”. Se le había movido el tapete, y un cambio de paradigmas, de modelos de representarse las cosas y de rehacerlas en todas las dimensiones de la vida, apuntaba hacia una nueva era, la nueva etapa en la aventura de ser humano… (23 de Marzo de 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no veía lo duro sino lo tupido, en su incursión en las profundidades del sí mismo. El de la voz le preguntó: por qué cambió de ruta. El individuo no supo qué contestar. Pro es de recordarse el comienzo de la Divina Comedia del Dante: “en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura por haberme apartado del camino recto”, aplicable a personas, a grupos y a la especie, creo. (6 de Abril de 2006)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo estaba totalmente derrotado en su mente, confuso y sin horizontes: allí sí era real el dicho de que se encontraba en u n callejón sin salida. Por eso no podía identificar al de la voz y lo trató de licenciado. No soy licenciado, se le dijo; sí, doctor, ¿no dice que me va a curar?; no soy doctor, se le repuso. Y aquel individuo no buscó más títulos y se dio por vencido, sólo acertó a decirle: Sí Señor. Lo que quiere decir que la verdadera curación de la semillita dañada al cruzar su cielo antes de aterrizar, no está en la máscara, en la apariencia, sino en el fondo; no en la superficie, sino en las profundidades…¡Uf!. (18 de Mayo de 2006).
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Sarita nos dejó turulatos a Lupita y a mi, cuando de buenas a primeras dijo: “Cuando yo nací, había poca gente. Yo redimí al mundo… (hizo breve pausa)… y así me fue”. Desde su enfermedad mental expresó algo que aún no digiero, ni digeriré. ¿Una incursión en el inconsciente colectivo?. ¡Quién sabe!. Con eso que hay tantos enigmas en la dimensión desconocida. Tan insondable, como los agujeros negros. Pero al menos dicha dimensión sí permite que salgan de ella destellos de la palabra, o quizás de La Palabra…(21 de Febrero de 2008)

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…Y III

ELABORADO PARA, Y DEDICADO ESPECIALMENTE A EL TALLER
EL TALLER.- Aquel individuo, desde la postración en las oscuridades del sí mismo, oía los golpeteos metálicos reales en la noche del taller real, en la redacción del diario. Por no sé qué mecanismos en los subterráneos de sus propias fuerzas telúricas, parecía entender dichos golpeteos como la fragua en el construirse desde sus propias profundidades. Habría de captar después que el ser hombre (especie) además de una llamada, una voca–ción a lo mismo, es una forja. Y que los golpeteos en los viejos yunques de la fragua no son castigo, sino duros moldeos para dejar luego el modelaje delicado, en el taller del alfarero. O en el delicado trabajo del decorador, que aromatiza con azahares lo que será, a fin de cuentas, el nuevo cuerpo, el cuerpo real. O en el pincel del artista–pintor, para que retrate lo que es o parece y diseñe mediante el instrumental de sus sueños, lo que podría ser. O en el músico–artista que se monta con su asombro en la sinfonía de lo real para decirnos en el canto, o en la orquesta, que el ser hombre también es ser creador de sinfonías, aun cuando de momento parezca todo desentonar por la tragedia del desamor, o la falta de entendimiento entre nosotros mismos. O en el esquema siempre nuevo de quien escudriña los sentidos, para darnos un vislumbre no de lo que podría ser, sino de lo que realmente será. O en el cronista de lo trágico, que nos da cuenta de las infamias de la historia guardadas en la memoria, o en los escondrijos de la desmemoria de cada pueblo y de las que tal vez nadie pueda lanzar primeras piedras. O en el cronista de lo actual que da cuenta de las infamias de quien le teme al otro y por eso estructura poderíos o ídolos potentados o imperios de por sí perecederos. O más bien se teme a si mismo, podría decirse, y se espanta de su propia grandeza. O en el poeta que canta al amor, a veces con canto devaluado por la palabrería ambiental. Pero más bien, en el poeta de la vida que lo practica en los arrabales de la condición social humana y vuélvese el amante del otro, llámese, ese amante, Francisco, Vicente, Damián o Juan o Martin Luther King o Teresa de Calcuta, o Nelson Mandela, o las miríadas de amorosos, preclaros o anónimos que han tejido la historia con fibras de Esperanza. El taller, pues, de la raza, la única, la humana. La raza humana que hace actual aquello que se dijo sobre los dolores de parto, ahora en la clínica redonda de la Tierra. Imagen siempre actual y referida a lo grande, al nuevo hombre, más que colectivo, comunitario que nace llorando, dando alaridos en su asombro, al asomarse, entre los escombros que deja el poder–dominador, a una nueva vida diseñada y puesta en práctica por el soñado poder–servicio. La transformación, o metamorfosis del sí mismo, personal o comunitario. Siempre acompañado, pero ahora lo sabe, con el resto de los vivientes en este insondable y delicado sistema que el sabio bautizó como Gaia, pero desde siempre muchos lo han referido como la familia humana, o la creación. Grande, cósmica idea, tampoco contradicha, ahora, por los aleteos iniciales del Big-Bang, cuando se diseñó todo con los instrumentos de La Sabiduría y El Amor, aun cuando hubiese sacudimientos insondables con la gran explosión, el gran grito del parto inicial. La energía seminal paterna que siembra mediante fuerzas insondables universos, galaxias, estrellas, planetas y lunas. Y los conductos y senos maternos amorosos que la riegan y la cultivan con la leche nutricia de Su Vida… Y COMO TODOS estos pensamientos van hoy hacia EL TALLER, los dedico desde luego, como mi homenaje–agradecimiento a quienes primero me acogieron: LadyInGrey, KillOrDie (ATW-KOD), Lourdes Cardenal, Roy Fokker. Y luego a todos quienes con su arte y su pensamiento, que aquí también es arte, participan en esta forja que se hace con diseños, letras, fractales, pinceles electrónicos, intercambios, debates, cantos…..Y sueños. (La Piedad, Mich., México, mañanita del sábado 23 de Febrero del 2008. Silviano Martínez Campos).

Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).
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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, IV
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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, IV Silviano Martínez Campos
=(NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Weblog y otros sitios. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:45 11 jun 2010 (UTC). Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)
SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Al individuo aquél (smc)–Silviano Martínez Campos 16:58 11 jun 2010 (UTC), por más que lo había intentado, no le había sido posible borrar de su mente aquella tremenda, y a la vez regocijante experiencia, a pesar de las tres décadas y media transcurridas. Más de alguna vez se le había ocurrido adjudicarse aquel primer versito del Dante: “en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”. Especulaba que si bien podría aplicarse a sí mismo dicho pensamiento, el acontecer podría también permitir encajarlo en la gran crisis de la que ahora era testigo; porque al fin y al cabo todo indicaba, se había perdido el rumbo en algún momento de su historia, la misma del Homo Sapiens. Si bien la experiencia campirana le permitía rememorar tormentas en pleno día y luego tras ellas presenciar el espectáculo del Arco Iris, su atrevimiento no culminaba en afán adivinatorio, o precognitivo y se contentaba con rememorar, como testigo de lo incierto, aquella su gran experiencia de haber incursionado, o llevado al fondo del sí mismo para luego regresar, agradecido, al mundo del recuerdo. La vida “real”, en todo caso, más gratificante que las aventuras en un mundo de laberintos, sí, pero también de luminiscencias. Y aun cuando en épocas de la propia biografía, no del todo equilibrada, había dejado de orar, ahora podía hacerlo también, fuera por necesidad de afirmación o por sentimiento de confianza, dirigiéndose al Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de nuestro Señor Jesucristo, Dios de todos nosotros, Dios también personal ( de él). Había llegado a la convicción de que, Quien es soberano, sin embargo solicita para sus fines amorosos, cooperación voluntaria de la criatura, y no se le pueden poner condiciones, aun cuando bien que se presta al diálogo. Por eso aquellas experiencias en la dimensión oscura, pero también, y además en la dimensión luminosa, donde la firma personal, aun cuando “cibernética” es definitiva, según así parece, por cuanto se incursiona en el país del amor y de la verdadera condición de hombres libres. Y esto, por muy descabellada que dicha especulación pareciera, al fin y al cabo ya podía aceptar que no es descabellado imaginar un Universo ( o más universos) multidimensional, sea robótico, o maquinal, con extraterrestres, y seres innúmeros. Pero tampoco desdeñaba su tradición poblada de ángeles, bienaventurados, u hombres y mujeres de buena voluntad a través de quienes Quien de veras las puede, puede comunicar sus mensajes, y aún desde la yerba, el pájaro, el monte, las estrellas y todo cuanto existe. Aquel individuo había llegado a considerar además, que el Señor soberano lo es también, y sobre todo, en las profundidades del sí mismo, en los laberintos de la mente extraviada y, a pesar de todo, lo que parece locura, sea temporal o permanente, quizá también sea un modo, un vehículo para Quien deveras las puede. Porque la Potencia, amorosa, de seguro no tendría límites si de ayudar al hombre atribulado se tratara. Aquel individuo habría de considerar después, en su búsqueda de explicaciones al embrollo del sí mismo, que después de todo, el poeta puede tener razón, y parafraseándolo, podría pensarse que entre más grande el riesgo de hecatombe planetaria, más cercano está Quien salva. O hablando a lo cristiano, el Cristo Cósmico, el Señor del Universo también es humano y por eso mismo, no ajeno a los sufrires de su hermano, sea el hombre concreto, sea el hombre comunitario, o aún planetario, porque al fin y al cabo a El se le atribuye haberlo dicho: tengo compasión de esta multitud. Aquel individuo creyó que se le daría la manera de expresarse, la fue encontrando, y en el ocaso de su vida, más de tres décadas después, se atrevió también a considerar que sí, pueden tener razón quienes dicen que Dios es Pantocrator, por soberano y que el viento sopla donde quiere. También por eso, tal vez, Su soplo amoroso vaya dirigido a ese que ahora se llama el Planeta Extraviado, o más claramente, a quien a sí mismo se ha denominado Homo Sapiens, en riesgo de perderse , por haberse extraviado del camino recto. Pero la gran sacudida le hizo ver que sí, su porvenir es el Cielo, pero hay tiempo aún, para arreglar su Tierrita, la cual es, en rigor, hoy por hoy, el planetita extraviado. (5—I—010)
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=SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo ni por asomo hubiera pensado que aquellas cosas sucedieran en la calle, y en plena urbe desde entonces caótica. Porque luego del templo de San Francisco, por Madero y cerca de Bolívar, fue transformado en ser luminoso y bello, capaz de recibir destellos de lo alto. Después habría de pensar, y creer, que el hombre unidimensional fue un invento de la sociedad tecnológica y capitalista y, por el contrario, el ser humano, como las tradiciones lo han afirmado desde siglos y milenios, camina construyendo su historia, pero incursionando siempre, a tientas desde luego, en la dimensión desconocida, más plenificante que en la película del mismo nombre. (1–X–09)
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SUEÑO GUAJIRO RUSTICO: aquel individuo, en la postración, en la oscuridad del centro de si mismo, se percibía como parte de un juicio universal. Y tal vez fuese cierto, pero en algún momento salió del lado oscuro del si mismo, para encontrarse que el sueño había terminado con un amanecer luminoso (5—XI—09
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: en un momento dado, aquel individuo percibió, o le fue dado hacerlo, que también un son tarasco (purépecha), una danza guerrerense, un baile caribeño, o una danza infantil, eran rescatados del tiempo para la eternidad. Para la Vida verdadera, en la Nueva Tierra que sería colocada para regocijo, frente al Gran Fuego. Se trataba de hacerla, así, el corazón del mundo. (8—X—09)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: no les gustó mi mundo, háganlo a su manera, pareció entender aquel individuo que le decía el de la voz. Pero el individuo aquel después habría de entender que también es un gran peso el ser libre, y que la tentación de la fuga por evasión, para dejarle el paquete a los que vienen, también es grande (12—XI—09)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo se quedó turulato, aturdido, desconcertado, cuando creyó entender que el de la voz le decía, algo así como ¡quién le dijo que se suicidara!. Y aquel individuo no supo qué contestar, porque llegó al límite del no saber. Pero en las oscuridades del sí mismo, ya había percibido que en esta vida no todo es tinieblas. Y ante las amenazas del naufragar en el océano de las profundidades del sí mismo, no en lo oscuro, sino en lo luminoso, le dijo al de la voz: me voy a volver loco. Pero el de la voz sencillamente le dijo: nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz. Y aquel individuo afirmó su convicción de que el que se lo dio (ese mensaje), no falla. Y ha de ser, porque como dijo el poeta, entre más cercana está la amenaza, mas cercano está lo que salva. O dicho en otras palabras, entre más oscura es la noche, más cercano está el amanecer, como también suele decirse. Y aquel individuo luego habría de llegar a considerar que la humildad no ha pasado de moda, ni tampoco las siete obras de misericordia. Sólo que habrían de traducirse al hombre tecnotrónico. (17—XII—09)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: en la zona fronteriza entre el suelo de la Madre Tierra donde se ponen los pies, y los abismos de las profundidades del sí mismo, aquel individuo veía despeñarse al planetita extraviado, pero la salvación venía de los caporales extraterrestres que la lazaron para rescatarla. Lejos estaba, aquel individuo, de pensar que, décadas después, a ese proceso de salvamento del planetita extraviado, estarían sumados centenas, miles, millones de mujeres—hombres que no querían más adorar al dio$ de e$te mundo. Porque ya empezaban a distinguir las fronteras, entre los dos países, el país del ser y el país del tener, donde estaba el intríngulis de las cosas (30—VII—09)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, extraviado en las profundidades del sí mismo, había perdido el Norte, la brújula de su orientación. No dejó de ser reconfortante para él percibir que su Tierrita fue colocada frente al gran círculo de fuego, para hacerla, como planeta vivo, el corazón del cielo. Le había servido de referencia para captarlo, la portada de aquel librito denominado “Dios llega al Hombre”, en cuyo diseño estaba el planeta y sobre su esfera el diseño de la gran cruz, plantada, clavada precisamente sobre el astro, y apuntando desde luego hacia las alturas. Para aquel individuo, su Tierrita era el ombligo del mundo. (24—IV—08)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, V
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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, V–Silviano Martínez Campos 22:43 11 jun 2010 (UTC) +++++

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, Silviano Martínez Campos =(NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Weblog y otros sitios. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:45 11 jun 2010 (UTC). Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 22:43 11 jun 2010 (UTC), por más que lo había intentado, no le había sido posible borrar de su mente aquella tremenda, a la vez que regocijante experiencia, a pesar de las décadas transcurridas. Más de alguna vez se le había ocurrido adjudicarse aquel primer versito del Dante:”en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”. Pero especulaba que si bien podría aplicarse a sí mismo dicho pensamiento, el acontecer bien podría también llevarlo a encajar aquel versito en la gran crisis de la que ahora era testigo en de alguna manera; porque al fin y al cabo todo indicaba se había perdido el rumbo en algún momento de su historia, la misma del la del Homo Sapiens. Si bien la experiencia campirana le hacía rememorar tormentas en pleno día y luego tras ellas presenciar el espectáculo del Arco Iris, su atrevimiento no llegaba a tanto en un plan adivinatorio, o precognitivo y se contentaba con rememorar, como testigo de lo incierto, aquella su gran experiencia de haber incursionado, o llevado al fondo del sí mismo para luego regresar, agradecido, al mundo del recuerdo, más gratificante, éste de la vida “real”, en todo caso, que las aventuras en un mundo de laberintos, sí, pero también de luminiscencias. Y aun cuando en épocas de la propia biografía, no del todo equilibrada, había dejado de orar, ahora podía hacerlo también, fuera por necesidad de afirmación o por sentimiento de confianza, dirigiéndose al Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de nuestro Señor Jesucristo, Dios de todos nosotros, Dios también personal ( de él). Había llegado a la convicción de que a ese Dios soberano, Quien sin embargo solicita para sus fines amorosos, cooperación voluntaria de la criatura, no se le pueden poner condiciones, aun cuando bien que se presta al diálogo. Por eso aquellas experiencias en la dimensión oscura, pero también, y además en la dimensión luminosa donde la firma personal es definitiva, según así parece. Y esto , por muy descabellada que dicha especulación pareciera, al fin y al cabo ya podía aceptar que no es descabellado imaginar un Universo ( o más universos) multidimensional, sea robótico, o maquinal, con extraterrestres, y seres innúmeros. Pero tampoco desdeñaba su tradición poblada de ángeles, bienaventurados, u hombres y mujeres de buena voluntad a través de quienes Quien de veras las puede, puede comunicar sus mensajes, y aún desde la yerba, el pájaro, el monte, las estrellas y todo cuanto existe, cuantimás desde las profundidades del sí mismo. Aquel individuo había llegado a considerar además, que el Señor soberano lo es también, y sobre todo, en las profundidades del sí mismo humano , en los laberintos de la mente extraviada y, a pesar de todo, lo que parece locura, sea temporal o permanente, quizá también sea un modo, un vehículo para Quien, como El sepa, o a través de sus mismas criaturas, dé mensajes al hombre atribulado y con su poder los haga extensivos a todo el Homo Sapiens, a quien sus errores históricos le han hecho hacerse merecedor también, en los últimos tiempos, de Homo Demens, por cuanto él mismo se amenaza con el propio suicidio contaminador y depredante. Pero aquel individuo haría de considerar también que, como se dice, entre más oscura es la noche, más cercano está el amanecer. Porque después de todo, el poeta puede tener razón, entre más grande el riesgo de hecatombe planetaria, más cercano está lo que salva. O hablando a lo cristiano, el Cristo Cósmico, el Señor del Universo también es humano y por eso mismo, no ajeno a los sufrires de su hermano, sea el hombre concreto, sea el hombre comunitario, o aún planetario, porque al fin y al cabo a El se le atribuye haberlo dicho: tengo compasión de esta multitud. Y les dio de comer, el pan diario, pero también el “epipisousios”, el supersustancial, el de allá, el de otras dimensiones, como dicen los sabios de la Tierra. Pero no, desde luego, el que con sus engaños pregonan los poderosos que también contribuyen a destruir con sus químicas a la trama de la vida, y al pan de los pobres, de los limitados. Aquel individuo creyó que se le daría la manera de expresarlo, la fue encontrando, y en el ocaso de su vida se atrevió también a considerar que sí, pueden tener razón quienes dicen que Dios es Pantocrator, por soberano y que el viento sopla por donde quiere. Porque, su Espíritu agita no sólo las aguas turbias de hombres destructivos, sino también comunidades o multitudes o continentes, siempre que haya un soplo, entre todas ellas, de espíritu vital que busca la plenitud de todo lo viviente. Pero también convulsiona y agita, a ese que ahora se llama el Planeta Extraviado, o más claramente, a quien a sí mismo se ha denominado Homo Sapiens, en riesgo de perderse , por haberse extraviado del camino recto. Sería también porque clavó demasiado sus ojos en el suelo utilitario, o porque los fijó demasiado en las lejanas estrellas. Pero la gran sacudida le hizo ver que sí, su porvenir es el Cielo, pero hay tiempo aún, para arreglar su Tierrita, el cual es, en rigor, el planetita extraviado. (1—I—010)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se quedó desconcertado por aquella visión de la pareja primordial. “El” desparramaba su semilla generadora de galaxias, constelaciones y estrellas a la manera de un rehilete de fuego pirotécnico. “Ella” rociaba con su feminidad y con su leche materna, aquel manto estrellado para darle vida generadora de afectos y amores, según aquel individuo alcanzó a entender la metáfora. (2—III—010)
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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010).
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Martínez Campos, 27/V/010 GUIA MOSAICO Silviano Martínez Campos LA PIEDAD, 27 de Mayo.- DADO QUE NUESTRO mundo humano (no el astronómico) está totalmente alrevesado, ahora comienzo este MOSAICO al revés, o sea alrevesado. Con dos sueños guajiros, pues, pero de esos sueños comunes, no de esos sueños más profundos, de las oscuridades del sí mismo. Y los cuento, tal como “me los contó aquel individuo”. Resulta que el individuo aquel llegó a un monte rodeado de penumbra, a la cima que más parecía una zona arqueológica. Porque allí estaba un monolito (de piedra, claro) con un dibujo en relieve, de un ave con sus alas extendidas. El individuo aquel, curioso, quería saber quién era, o a quién representaba, aquel diseño artístico puesto allí por no sé quién. Miró hacia arriba y se encontró en las alturas con un pequeño sol, dorado, que le envió el mensaje telepático: es diosa. El enigma estaba descifrado. El otro sueño es más enredado porque, le adelanto, se trata de una rápida, vertiginosa carrera, rumbo al “sueño americano”. Aquel individuo se situaba en un llano, en medio de la penumbra y de pronto sintió el apremio de huir, porque alguien a quien no identificaba, le daba una corretiza. Pero en un momento, si aquí puede hablarse de momentos, se le unió Salvador (un amigo de la infancia). Ambos continuaron la carrera, llegaron a una especie de tobogán, de resbaladilla de esa de los parques infantiles, se deslizaron por ella y llegaron a una estancia elegante, como despacho de abogado, con las paredes adornadas con motivos cuadrados. Ya la hicimos, como que pensó aquel individuo, una estancia muy apropiada para el reposo, con libros para leer muy quitado de la pena, huido del mundanal ruido. Pero no, vino otro apremio y hubo necesidad de lanzarse contra las paredes elegantes, romper una de ellas, salir y continuar la carrera. Individuo y guía, que lo conducía hacia el país de la abundancia, llegaron a un estanque oscuro, se echaron ambos un clavado y se sumergieron en las aguas negras (nada más de color, no de olor). Allí se perdió el guía, y el individuo se encontró en otra estancia, con un sillón ejecutivo de cuatro gajos y un cetro, un librito amarillo de esos que dicen “Dios llega al Hombre” y un grupo de mujeres enlutadas, una de ellas que lo esperaba. Esa era la meta, y no el llamado sueño americano. Yo no sé qué diría el señor Jung de todo esto, pero lo que sí sé decir es que mejor cambio de frecuencia, luego de afirmar que en estas cuestiones el individualismo sale sobrando, porque se trataría, en todo caso, de una aventura compartida. (27—V—010)

Yo, el autor de este trabajo, (autor) lo publico por este medio bajo la licencia de
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Esto es válido internacionalmente.

Copyright (c) año autor. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).
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LOS ULTIMOS SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS
SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. Aquel individuo pareció entender que, el de la voz, le proponía, a un determinado Personaje, como su dirigente y por eso le preguntó: ¿lo acepta como líder?. Pero el individuo dudó, puesto que la idea de líder estaba totalmente contaminada por el poder de un sistema manipulador y corruptor. Aquel individuo pareció entender que el de la voz le hacía una propuesta sorprendente: usted me enseña el lenguaje campesino, y yo le enseño el lenguaje de las (alturas). Aquel individuo se agarró haciéndole preguntas al de la voz, hasta llegar a una fundamental ¿a poco hasta en eso somos libres?. No hubo respuesta, pero parece que la misma vida se encargaba de responderlas. Aquel individuo, ante tan insólitas propuestas, se atrevió a decir: sé distinguir los planos. Eso le daba a entender que el mensaje de vida era para todos, en un respeto completo, total, a la libertad del hombre y de sus reglamentos, y de sus instituciones. Aquel individuo cedió, fue lanzado a las profundidades del sí mismo y fue cuando escuchó el grito liberador: ¡Viva la vida!, coreado regocijadamente por el equipo de vivientes. (1—VII—010)
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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo se confrontó con el de la voz y, ante alguna eventualidad de juzgar a alguien, le dijo: yo no los juzgo. Pero el de la voz simplemente repuso: ellos (¿los seres humanos?) se juzgan solos. Y de ser así, pues nos estamos juzgando, y está pesado nuestro juicio histórico, je. (11—VIII—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. ¿Quién le dijo que se suicidara?, se le preguntó al individuo aquel, por quien tenía autoridad para hacerlo. El individuo luego habría de entender que no se trataba sólo de él, sino la pregunta cierto que abarcaba mayores horizontes. (26—VIII—010).

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