CÓMO SALIR DEL CALLEJÓN. Salvador Flores Llamas

Council of the European Union - Open Doors Day

Image by ines saraiva via Flickr

A c e n t o
Cómo salir del callejón
SALVADOR  FLORES LLAMAS
Estados Unidos, el mayor mercado de enervantes, no frena el lavado de dinero de los narcos mexicanos, permite les contrabandeen armas de alto poder, y así hasta sabotea  el combate de México al crimen organizado.
Eso es tan evidente como la luz del día, pese a frecuentes declaraciones de sus altos funcionario de que tal embate es corresponsabilidad de ambos lados y que ellos secundan a nuestro país en él.
Dar atole con el dedo es la tónica de los gringos.
Se dicen, por ejemplo,  campeones de la democracia, mas vemos cómo en Medio Oriente los pueblos se rebelan contra dictadores que llevan 20 y hasta 40 años en el poder, a quienes EU apoya y aun aporta fuertes cantidades, como los 1,400 millones de dólares anuales que entregaba a Moubarak en Egipto.
Por así convenir a sus intereses.
También es claro que los  yanquis siempre han tratado de sojuzgar a México por su proximidad geográfica, y no es descabellado pensar que hoy están felices con que nos desangremos en la guerra al narco, que frena nuestro avance económico-social y quedamos más a su merced, pues hasta ayudan a las mafias  y lanzan constantes críticas a nuestro gobierno.
Por otro lado, siempre ha habido políticos totonacas de oposición que  exigen al gobierno pare en seco a Wáshington y rompa con él. Pero si  llegan al poder, se portan serviles, pues su propósito es desprestigiar a la autoridad para sustituirla.
Es larga la lista de gobernantes nuestros que se supeditaron a ellos: si Juárez derrotó a los conservadores  y a Maximiliano fue porque se les entregó; la muestra más palpable es el Tratado McLane-Ocampo, que el propio Senado de EU rechazó , evitó la traición de los liberales y que entregaran buena parte de nuestro territorio.
Carranza recibió armas y apoyo yanqui para vencer a sus contrarios; Obregón pujó porque lo reconocieran como presidente: los Tratados  de Bucareli  eran otra entrega de nuestra soberanía, que no cuajó, porque también los rechazó el gobierno estadounidense.
Calles era manejado por el embajador Wilson,  quien le sugirió frenar el conflicto religioso y aportó el texto que Portes Gil, pelele de Plutarco, propuso a los  obispos para los arreglos.
Ante hechos tan lacerantes para la dignidad nacional, debemos concluir que el gobierno mexicano tendrá que rascarse con sus propias uñas en su embate al crimen organizado, pues ya basta de demagogia de la Casa Blanca y de las migajas del Plan Mérida, intrascendente prácticamente.
No puede contarse con ellos para combatir a los cárteles, pues más bien los favorecen. Así será  imposible  vencerlos, y la guerra se prolongaría indefinidamente.
México debe, por tanto, encontrar pronto el camino para salir de ese callejón, aparentemente sin salida.
Por otra parte, la compleja relación diplomática México-EU ha generado numerosas anécdotas, como ésta:
A mediados de agosto de 1960 llegó presuroso a Palacio Nacional (allí despachaban los presidentes) el embajador Fulton Freman a solicitar audiencia con López Mateos, a quien invitó a visitar al presidente Eisenhower15 días después.
Tan pronto salió el diplomático, ALM ordenó a su secretario particular Humberto Romero dar  la noticia de que había aceptado la invitación de Ike para visitarlo en Palms Spring (el Camp David de entonces).
Días después hubo una gran protesta popular ante la embajada gringa por tal visita, y la policía repartió  toletazos para frenar a la turba, con saldo de  rostros sangrantes, que ocuparon las primeras planas de los periódicos al día siguiente, junto con la nota y comentarios como:
¿A qué va López Mateos a EU? ¿A entregarnos más? Y otros más mordaces.
El presidente instruyó a Humberto le formara una carpeta con esas primeras planas y editoriales.
Ya en Cam David y tras los preámbulos, Eisenhower planteó a ALM que militarizara la frontera para impedir la salida de tanto “espalda mojada” (los ilegales de de hoy) porque en la campaña presidencial los demócratas lo atacaban furibundamente por no parar esa  inmigración.
Ante eso, López Mateos mostró a Ike la colección periodística de los rostros ensangrentados durante la protesta ante la embajada, y argumentó
–Sr. Presidente, el solo anuncio de mi visita a Ud. provocó manifestaciones tan airadas, si militarizara la frontera incendiaría a México, lo que -Ud. comprende-  resultaría fatal.
–¿Qué sugiere entonces, Mr. President?
Que dejemos pasar un tiempo para que se apacigüen las olas, ya después tomaré providencias
–¿Cómo cuanto tiempo será necesario esperar?, inquirió Ike.
Unos 6 meses.
López Mateos persuadió a Eisenhower. Sólo que  6 meses después éste ya no era presidente, pues Kennedy asumió el poder el 20 de enero de 1961.
Talento político o malicia indígena… Pero el mexicano le hizo la faena al gringo en esa ocasión.

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