La Piedad. Despedida, al alcalde Ricardo Guzmán Romero

(Texto, tomado de GUIA de Zamora, Mich., México. http://www.semanarioguia.com; fotos de SMC, fecha del3 de noviembre))
“¡Justicia!”, clama La Piedad
Sabado, 12.11.2011, 09:51am (GMT-5)

Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 9 de Noviembre.- Es muy poco probable que la presente generación, aquí, recuerde horas tan tensas, llenas de pesadumbre y dudas, pero también del ejercicio del más hondo humanismo, ese del corazón, el del afecto, como las vividas durante las 24 horas desde la noche del miércoles, Día de Muertos, o en la tradición religiosa Día de los Fieles Difuntos, hasta la noche del día 3.

Monseñor Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, llega al santuario

Si han de interpretarse actitudes y comportamientos de toda una comunidad, 10 mil almas según los medios así lo manifestaron durante su presencia silenciosa, sólo interrumpida por un Padre Nuestro y un Ave María y un grito de ¡justicia!
En la explanada de la plaza principal frente al edificio de gobierno municipal y dentro del templo de El Señor de La Piedad, hechos ambos un solo espacio y un solo oratorio espiritual tan sólo dividido por la barrera física de las paredes, se manifestó el dolor y el desconcierto por la muerte de su alcalde, Ricardo Guzmán Romero.

Llegan los obispos auxiliares de Morelia, oriundos de La Piedad, Carlos Suárez Cázares y Juan Espinoza Jiménez

La Piedad había palpado en esas multitudes, y no sólo, que el asesinato de su alcalde, autoridad legalmente constituida, era también una agresión a la comunidad y no sólo a la persona del victimado y a su familia.
Pero el desconcierto, muy probablemente, también era real en personas acostumbradas a lidiar con el conflicto, las pugnas de intereses y la sinrazón que mueve estos días a México, no ajena por cierto a las tierras michoacanas.
Así es que por eso y no sólo para manifestar condolencias, tal vez se hicieron presentes aquí líderes partidarios afines al desaparecido alcalde, candidatos del mismo partido, en vísperas de comicios, y la misma autoridad máxima representada por el gobernador y el secretario de Gobernación federal, en ausencia por compromisos internacionales del mismo presidente de la República.
Todos, y no es de dudarse, porque aún no se ha comprobado que sean robots, con sentimientos de conmiseración por un ser humano agredido y asesinado, pero también por el compromiso político, o de gobernanza, de dar razón de los acontecimientos y confianza y Esperanza a una población lastimada.
Así es de que Luisa María Calderón Hinojosa, candidata del PAN a la gubernatura de Michoacán, y Ernesto Cordero, precandidato del mismo partido a la Presidencia de la República, se presentaron en la funeraria donde desde la mañana fue colocado el féretro con los restos mortales de Ricardo Guzmán.
Esa funeraria, sita en la calle Hidalgo, sería objeto de romería doliente de cientos de piedadenses, partidarios o no del alcalde. Y, desde allí, en línea recta, sería el paso del cortejo fúnebre, por la tarde, hacia el jardín principal y luego a la explanada de la plaza y luego al Teatro del Pueblo, donde se colocaría el féretro para un homenaje póstumo.

PASÓ LISTA DE PRESENTES
No, no estuvo ausente el alcalde sacrificado. Presidió la sesión solemne del Cabildo que tantas veces encabezó, incluido ese mismo lugar, durante los casi 4 años de su administraicón, la tercera de extracción panista en la historia de La Piedad.
Estuvo presente porque, en el acto protocolario, de rigor en la formalidad de estos casos, se pasó lista de presentes. A él en primer lugar y por él, síndico y regidores contestaron ¡presente! Habrían de documentar su presencia para la historia de un alcalde asesinado, José Padilla Alfaro (síndico suplente), Elia del Socorro Rizo Ayala, Oliverio Campos Cuamba, Alejandro Espinoza Avila, José Arturo Melgoza Tafoya, Rosa María Aguilar Solorio, José González Torres, Tarcicio Lara Mendoza, Alicia Ojeda Pérez, Nicolás Hermosillo García, Adriana Hernánez Iñiguez, Rafael Magdaleno y Román Solorio Solorio.
Terminaba la tarde y comenzaba la noche, conforme al nuevo horario y a las 4 de la tarde y minutos, el secretario del Ayuntamiento, Adrián Rafael Jiménez, habría de pronunciar emotivas, profundas palabras, de esas que traspasan la formalidad para incursionar en el lenguaje del amor y el afecto, de ese que supera y trasciende al logos humano, para incursionar en el otro, el otro Logos, omnicomprensivo que incluye también la compasión.
Porque el maestro Jiménez dijo que cuando existe amor, no hay nada que pueda vencer la voluntad y así se refirió, en sus palabras, “al amor que tuvo siempre nuestro amigo, nuestro presidente Ricardo Guzmán, por todos y cada uno de los habitantes de esta tierra, La Piedad, sin distingos”.
Y ratificó lo dicho, al afirmar que, el alcalde victimado, dedicó su vida, el tesoro más precioso que puede dedicar una persona a la causa noble que entiende que es la verdadera. Qué tesoro más grande puede ofrendar una persona, nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos, ya lo dijeron. El dio su vida por un mejor mañana para todos, los de ahora y los que vendrán.

QUE GRACIAS A GUZMAN ROMERO, LA PIEDAD ES MEJOR
Y aseguró que La Piedad es ahora un hogar mejor en mucho gracias al esfuerzo de Ricardo Guzmán Romero, lo que provocó aplausos de la multitud, unas 7 mil o más personas, que llenaban la explanada frente al Teatro del Pueblo.
En su turno y en representación de la sociedad civil, habló el arquitecto José Antonio León Heredia, quien resaltó en primer lugar la personalidad de Ricardo Guzmán Romero, el alcalde asesinado.
Pero luego, en la segunda parte de su mensaje, expresó que “si algo nos une a todos los que estamos aquí, es que reprobamos la violencia, que en un México unido se debe buscar, un México que busque el bien común con orden, en paz y tranquilidad”.
Esta noticia que nos consterna, no solamente consterna a La Piedad, no solamente le duele a Michoacán, le duele a México, tenemos que mantenernos unidos y decir un ¡ya basta!
Y en una expresión pública de fe, dentro de una sesión de Cabildo, lo que antes hubiese escandalizado a exigentes espiritus liberales el orador se refirió al desaparecido como hombre de fe: “Nos decía que al principio de su gobierno, había encomendado su período al Señor de la Piedad. Con esa tranquilidad sabía que iba a hacer las cosas bien. Por lo tanto, compañeros, vamos a entregar a nuestro hermano Ricardo al Señor. Y como él hubiera querido, vamos a rezar un Padre Nuestro.” Dijo que el desaparecido frecuentemente asistía a misa al templo de enfrente y luego pidió al público presente rezar también un Ave María.
Dentro del templo esperaba también una multitud para participar en la misa que presidieron obispos de Morelia monseñor Alberto Suárez Inda y los obispos piedadenses Carlos Suárez Cázares y Juan Espinoza Jiménez.
Habría de retrasarse un poco la celebración, porque según pudo apreciarse, al final del acto protocolario en el Teatro del Pueblo, llegaron el gobernador michoacano Leonel Godoy Rangel y el secretario de Gobernaición federal, Francisco Blake Mora, para montar una guardia.
Ante ellos, desde la multitud surgieron gritos de ¡justicia, justicia!, de lo que dieron cuenta los medios.
Y dentro del templo, ante el féretro, se sucederían montando guardia, copartidarios, colaboradores, amigos y personajes de la vida pública, del alcalde victimado.
Hugo Anaya, el colaborador cercano del alcalde y ahora candidato a la presidencia municipal, inamovible del féretro. Antes, también visiblemente agobiado, se veía entre la multitud al frente del Teatro del Pueblo, mientras se rendía homenaje a quien fuera su compañero en el Cabildo municipal.
Multitudes invisibles siguieron, desde la noche del asesinato, a través de las ondas y el día de los funerales, a través de los medios, incluidas transmisiones televisivas, las informaciones y los homenajes.
Y no sólo personajes de la vida pública como el diputado Arturo Torres Santos, o los senadores José González Morfín, Santiago Creel Miranda, ex alcaldes como Jaime Mares Camarena y Alipio Bribiesca Tafolla y otros muchos, pasaron al templo a orar por el victimado presidente municipal de La Piedad, Ricardo Guzmán Romero, a quien se calificó como mártir.

Monseñor Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, llega al santuario


MENSAJE DEL ARZOBISPO SUÁREZ INDA
Emotiva homilía, la del arzobispo de Morelia. Y en la página de Internet de la Arquidiócesis de Morelia, el propio arzobispo habría de afirmar que “Estamos a una semana de la jornada electoral en Michoacán. Ante todo, debemos cobrar conciencia de la importancia de este ejercicio democrático, de la participación popular que determinará quiénes llevarán la gravísima responsabilidad de gobernar los Municipios y el Estado, así como aquellos que habrán de legislar durante el próximo período de tres años y ocho meses.
“El artero asesinato del Alcalde de La Piedad, Lic. Don Ricardo Guzmán Romero, perpetrado el pasado miércoles viene a perturbar seriamente el clima social y pretende, sin duda, atemorizar a los candidatos y a toda la sociedad. Quienes actúan cobardemente y se atreven a derramar la sangre de un ser humano y, en este caso, de una persona constituida en autoridad legítima, merecen la reprobación más enérgica.
“Es el momento de reaccionar con entereza y no doblegarnos ante la fuerza bruta que trata de inhibir a los ciudadanos. Los candidatos saben bien el riesgo que conllevan sus aspiraciones de estar al frente siempre a favor de la justicia y de la paz. Es indispensable que la ciudadanía apoye decididamente con su voto y colaboración leal a quienes conducirán la administración pública.
“El acudir masivamente a las urnas será una expresión clara de que preferimos abiertamente el camino civilizado y estamos convencidos de que es posible recuperar la confianza en nosotros mismos y en nuestras instituciones. No estamos fatalmente sometidos al odio que siembra el Maligno en los corazones. El mal puede y debe ser sofocado con la fuerza del bien y de la razón.
“Por otro lado es, ahora más que nunca, indispensable y urgente el recurso a la oración. Cristo, nuestra Paz y nuestra Esperanza, es el único que, a través de su Espíritu, puede sanar heridas y darnos un corazón nuevo capaz de perdonar y comprometerse en la construcción de un mundo fraterno.
“Les pido que durante esta semana ofrezcamos el Rosario a Nuestra Señora de Guadalupe y la Hora Santa del Jueves para implorar del Señor la reconciliación de los adversarios, la conversión de los criminales, el respeto a la vida y la concordia en las familias, pueblos y ciudades.
Vaya desde aquí mi sincera y más sentida condolencia a los familiares y colaboradores de Don Ricardo, mi cercanía a todo el pueblo del municipio de La Piedad y el insistente llamado a que de manera decidida podamos revertir la dinámica destructiva con un trabajo sensato, perseverante y audaz”.

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