PRESIDENTE CALDERÓN, SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

(Tomado de Prensa, Presidencia de la República)

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El Presidente Calderón en el Programa Multianual de Cambio Climático Global 2012-2016
19 ene 2012 | Discurso

Ciudad de México, 19 de enero del 2012
Gracias.
Muy buenas tardes, amigas y amigos.
Saludo al Excelentísimo Embajador Earl Anthony Wayne, Embajador de Estados Unidos en nuestro país.
Al señor Thomas Delaney, Consejero para el Desarrollo de la Embajada de Estados Unidos y Director de USAID.
A todos los Embajadores del Cuerpo Diplomático acreditado en México aquí presentes.
A las señoras y señores Legisladores involucrados en temas ambientales.
A todos los integrantes de las Agencias de Cooperación Internacional aquí presentes y que van a operar esta importantísima suma de apoyo que el Gobierno de los Estados Unidos, a través de este Memorándum de Entendimiento, destina hacia México.
Saludo, también, a los empresarios, a los académicos, a los líderes de opinión que hoy nos acompañan.
A los especialistas en temas ambientales en economía verde, en reducción de emisiones, en deforestación.
A mis colaboradores del Gobierno Federal.
A los invitados especiales.
Querida Margarita.
Amigas y amigos:
Muy bienvenidos a Los Pinos, la casa de todos los mexicanos.
Me da mucho gusto que estemos hoy en este lugar para atestiguar todos la Firma de este Memorándum de Entendimiento para la Cooperación México-Estados Unidos en Materia de Desarrollo Bajo en Emisiones, Cambio Climático y Bosques.
Creo que, además, el lugar no podía ser mejor, no sólo por ser la Residencia del Gobierno, sino por llevar, además, este nombre, y porque el lugar, también, es bastante, bastante bonito.
La anécdota, por cierto. Tienen que saber que éste lugar se llama Los Pinos, no porque hubiera muchos pinos.
Aquí, de hecho, no había muchos, sino porque el General Lázaro Cárdenas, cuando decidió trasladar la Residencia Oficial del Presidente, que antes estaba en el Castillo de Chapultepec, aquí, a la exhacienda de la Hormiga, que fue expropiada durante la Revolución, le llamó Los Pinos, porque el rancho y el lugar donde procedía su esposa, doña Amalia Solórzano, también de Michoacán, de Tacámbaro, se llamaba, precisamente así, Los Pinos.  Y Tacámbaro sí es un lugar que tiene muchos, pero muchos pinos, por cierto.
Ya luego, algún predecesor mío mandó plantar muchos de estos pinos aquí. Algunos ya llegaron bastante creciditos, por cierto, según cuenta el anecdotario. Pero hasta aquí el breviario cultural.
Este instrumento, el Memorándum para la Cooperación México-Estados Unidos en Desarrollo Bajo en Emisiones, en Cambio Climático y Bosques, constituye un marco muy importante.
Es un marco de cooperación entre nuestros países para avanzar hacia una economía verde, para poner en práctica ya, sin mayor dilación, lo que hemos hablado y lo que hemos acordado en distintos foros internacionales, de integrar proyectos específicos financiados de desarrollo y de economía verde. Y va a implicar  inversiones hasta por 70 millones de dólares, provenientes del Gobierno de los Estados Unidos.
Se trata, como decía ya el Embajador Wayne, de la respuesta de México y Estados Unidos a los acuerdos tanto de Copenhague, pero especialmente de Cancún, tomados durante la COP-16, sobre financiamiento de arranque rápido para acciones específicas contra cambio climático, incluyendo la conservación de bosques y de selvas.
Éste es un paso sumamente importante en la ya larga historia de cooperación que existe entre nuestros países, y constituye una clara muestra  del reconocimiento al trabajo que se viene haciendo en nuestro país para enfrentar el cambio climático, el calentamiento global, y explorar vías de desarrollo sustentable para nuestro país y para todos los países.
El Memorándum de Entendimiento que acabamos, o que se acaba de suscribir, establece las bases para diversas cosas.
Uno. Desde luego es para promover la cooperación entre nuestros países, a fin de fomentar una mayor coordinación intergubernamental, para incorporar el desarrollo bajo en carbón en la formulación de políticas públicas.
Segundo. Es también, un instrumento que nos permitirá fortalecer nuestras capacidades, tanto técnicas como institucionales. Nos permitirá, también, investigar o propiciar la investigación en temas ambientales, en particular, temas de eficiencia energética.
Nos permitirá, también, promover la amplia participación de todos los sectores de la economía y de la sociedad, pero particularmente, de los sectores involucrados en temas forestales y con una dimensión muy importante y que afortunadamente ha retomado la importancia de vida que es la dimensión social de los proyectos ambientales, particularmente, en materia forestal.
Y digo, ha retomado, porque, a partir de la COP-16, de Cancún, en que se adoptó ya formalmente los mecanismos de reducción de emisiones por deforestación y degradación de suelos, es decir, se aceptó finalmente, diría yo, que conservar los bosques y acrecentarlos es una manera notablemente positiva para reducir el cambio climático, algo que no estaba claramente reconocido en el Protocolo de Kioto.
A partir de entonces, pueden agilizarse muchos proyectos vinculados a la materia forestal. Y digo que toma o retoma su dimensión social de vida, porque es, precisamente, en las áreas forestales, en el caso nuestro, en nuestro país, en las selvas y bosques de México donde viven millones y millones de mexicanos, particularmente en comunidades indígenas pobres que con un desarrollo comunitario adecuado, acompañado por muchas de las organizaciones aquí presentes y beneficiarias de los fondos de este memorándum, podrán verdaderamente hacer, no solo acciones de preservación y explotación razonable de esos bosques, acordes con el desarrollo sustentable, sino también, verdadero desarrollo comunitario, desarrollo social y generación de ingreso para las comunidades.
Nos permitirá coordinar las acciones conjuntas que permitan cumplir los compromisos que ya hemos asumido voluntariamente en materia de cambio climático en el caso de México y en el caso de los asumidos por Estados Unidos ante organismos internacionales.
Sin duda, ese instrumento y todo lo que él deriva van a ser muy importantes para continuar nuestro esfuerzo en el combate a este fenómeno y en la adaptación a sus efectos.
Como parte de este esfuerzo, también, quiero comunicarles que hemos puesto en marcha ya el Programa Multianual de Cambio Climático 2012-2016, hoy lo anuncio, que a través de sus dos principales componentes, será de una gran utilidad para que México siga avanzando en el tema de Economía Verde.
Por un lado, en primer lugar, nos va a permitir desarrollar un sistema eficaz de monitoreo, de reporte y de verificación de emisiones. Otro renglón muy importante que fue aprobado en la Conferencia de las Partes de Cancún.
Lo que es, obviamente, fundamental para poder establecer medidas específicas de reducción de emisiones de carbono, y participar, incluso, en los mercados de carbono, así llamados en el mundo.
Qué implica esto.
Hasta ahora, ésta es una medida bien importante porque antes no había una medición internacional de lo que se hacía, había una expresión, quizá, de buena voluntad de todos, y no siempre había la medición adecuada.
La COP-16 establece mecanismos de verificación, y hoy, México, en este Programa Multianual contra el Cambio Climático, estamos ya estableciendo nuestros mecanismos de verificación, de reporte y de monitoreo.
Además, podremos implementar la estrategia de desarrollo baja en carbono, que nos permitirá avanzar hacia una Economía Verde, y que tendrá componentes orientados a fomentar, desarrollar y ampliar la adopción de energías limpias, tecnologías de mayor eficiencia energética, etcétera, por un parte.
Y por otra, además del monitoreo, reporte y verificación, a través del Programa de Reducción de Emisiones provenientes de deforestación y degradación de bosques en México, se va a apoyar los esfuerzos que ya hacemos los mexicanos para establecer un sistema de REDD, de REDD Plus nacional, a partir del actual mercado voluntario de crédito de carbono en áreas forestales.
Así, con el trabajo conjunto del Gobierno Federal, de los gobiernos locales, pero, en particular, el esfuerzo de organizaciones no gubernamentales, de ejidos, de comunidades agrarias, de comunidades forestales, el programa nos va a ayudar a aprovechar ventanas de oportunidad económicas.
Por ejemplo, no sólo el mercado de bonos de carbono internacionalmente puesto en práctica, sino, en particular, el mercado de carbono que está surgiendo en estados como California, en Estados Unidos; que tiene un gran apetito, digámoslo así, por proyectos verdes, y nosotros tenemos muchos proyectos verdes que vender, entre comillas, el sistema busca eso, regular mecanismos de mercado que permitan crear los incentivos económicos correctos para ello, y esto nos va a permitir, estoy seguro, poder entrar a ese mercado.
Al mismo tiempo, vamos a buscar, desde luego, nuevas formas de reducir emisiones en el sector forestal del país.
Como lo he expresado insistentemente, estoy convencido de la necesidad de que el mundo, y eso incluye a México y a los países en desarrollo, no podemos obviar esta responsabilidad, no podemos excluirla con el argumento de la pobreza. Es necesario que el mundo transite de sus actuales prácticas de producción, de consumo y de interacción con el medio ambiente, hacia una economía sustentable, una economía verde.
Tenemos que encontrar un modelo de crecimiento con menores emisiones de carbono, que son las precursoras del cambio climático y tenemos que encontrar la manera de cómo adaptarnos a las consecuencias, también, del cambio climático.
Como ustedes saben, no se trata de una opción filantrópica nada más, no se trata de un buen deseo, no es nada más, como se decía en mis tiempos, una buena puntada, de hablar de temas ambientales, ni es una cuestión de moda. Se trata ya de un asunto de viabilidad civilizatoria.
Vean ustedes los problemas que tenemos, los problemas vinculados, nada más, con el cambio climático.
Qué más expresión, qué mayor expresión de cambio climático queremos ver que el que se está viviendo en México, en 40 por ciento, una buena parte de su territorio y en Estados Unidos, la peor sequía que se haya tenido nunca; es decir, por lo menos, desde que hay registros de precipitaciones pluviales en nuestro país y en Estados como Texas, por ejemplo.
La peor sequía que se vive es claramente una expresión de cambio climático, eso está fuera de duda, hasta gramaticalmente es un cambio climático.  Y deriva, evidentemente, de la exacerbación de las emisiones de carbono, que a lo largo de un poco más de un siglo hemos hecho como humanidad y que ahora nos toca corregir.
Y no se trata de proponer al mundo un freno al crecimiento, porque eso es insensato y es imposible, sino se trata de construir una alternativa viable de crecimiento económico con justicia social y con armonía con el medio ambiente.
Y eso se puede lograr si encontramos, precisamente, estos mecanismos de reducción de emisiones, desde eficiencia energética hasta ahora los mecanismos de REDD Plus, de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Suelos.
Este fenómeno, el cambio climático, que incluye las sequías o incluye las inundaciones que, también, padecemos, o la ferocidad de los huracanes.
A muchos norteamericanos sorprendió que el año pasado un huracán no vino a parar aquí, a las costas de Quintana Roo, o a las islas del Caribe, sino pasó exactamente por la Quinta Avenida de Manhattan, en Nueva York, también, es una expresión de cambio climático.
Este es un fenómeno actual y además con consecuencias, también, actuales y enfatizo otra cosa, y con costos económicos, también, actuales.
Pregúntenos al Gobierno Federal. Estamos destinando varios miles de millones de pesos a remediar, precisamente, las consecuencias del cambio climático sea de inundaciones, sea de sequías.
Afortunadamente ya hemos cambiado, incluso, la normatividad para que se considere desastres naturales no solo inundaciones o terremotos o huracanes, sino también sequías. Y con ello estamos ayudando con varios miles de millones de pesos a las poblaciones que tienen problemas de sequía en el país.
Hemos adquirido cientos de vehículos de todo tamaño para transporte de agua potable, recipientes, tinacos, aljibes, que son manejados comunitariamente; programas de suministro de alimentos, programas de empleo temporal, que están dando ingreso a las poblaciones, con lo cual estamos compensando y adaptando, precisamente, a este fenómeno climático.
Pero este desafío, amigas y amigos, va implicar crecientes costos de adaptación y lo mejor que podemos hacer sensatamente los países es, con todo y nuestros problemas económicos, también, actuar en este frente de desarrollo ambiental, de desarrollo sustentable antes de que sea demasiado tarde para todos los países.
En otras palabras. Implica costos económicos enfrentar el cambio climático, sí, pero esos costos son varias veces menores que los costos que implicará no enfrentar ahora el cambio climático, es decir, si hoy los países con todos los problemas económicos que tenemos no tomamos acciones concretas para reducir las emisiones y a través de ellas frenar, así sea en parte, el cambio climático, lo que pagaremos mañana será varias veces menor que lo que estaremos dejando de pagar hoy.
Como ya lo he señalado. Yo comparto la tesis que sostuviera hace muchos años, casi 40 años. 40 años para ser exactos, el Club de Roma, cuando afirmó que había dos brechas que ponían en peligro la subsistencia de esta civilización, que era la brecha entre el hombre y la naturaleza y la brecha entre el Norte y el Sur, entre ricos y pobres, trátese de personas o trátese de países.
Este Memorándum de Entendimiento con toda proporción guardada, por supuesto, con lo limitado que puede ser cualquier cantidad de recursos dada la magnitud de las necesidades que hay, también, es una manera de cerrar esas dos brechas entre un país del Norte, digamos, así geopolíticamente entendido, como es Estados Unidos, y uno del Sur como es finalmente México, un país en desarrollo. Y además, un esfuerzo conjunto para cerrar la brecha entre el hombre y la naturaleza.
Ese es el tipo de políticas que tenemos que poner en práctica.
Sé, también que el actual contexto económico de crisis, de déficit en los Estados Unidos, de crisis económica en Europa, de posible recesión en aquellos lugares, para muchos no es el mejor momento para hablar de medio ambiente y que, incluso, esta materia se excluye de alguno de los temas de discusión en las reuniones de líderes más importantes del mundo.
Sin embargo, si hemos de hablar de crecimiento, por qué no hablar, de una vez, de Crecimiento Verde. Si hemos hablar de desarrollo, por qué no pensar ya en el nuevo tipo de desarrollo que requiere la humanidad en el Siglo XXI.
Y para ello, sí se requieren inversiones fuertes, pero podemos empezar por inversiones modestas, acordes con la problemática que estamos viviendo todos los países, pero que pueden tener resultados eficaces.
Es cierto. Aún tenemos altísimos costos de entrada en tecnologías de energía renovable, por ejemplo, en la energía solar. A todas luces, el día que sepamos aprovechar, eficientemente, la energía solar, habremos resuelto una gran cantidad de estos problemas. Pero, hoy por hoy, generar energía a base de sol tiene  dificultades económicas importantes.
Sin embargo, amigas y amigos, podemos empezar, y empezar masivamente con acciones que tienen  un valor presente neto positivo, es decir, acciones que son negocio o que implican, incluso, beneficio económico para consumidores o para Gobierno. Es decir, no sólo benefician al medio ambiente, sino beneficia a la economía, generan empleo, y generan ingreso. Ahorran dinero público.
En primer lugar.  Todas las medidas cuya aplicación implica un bajo costo y altos beneficios ambientales y económicos. En México, hemos puesto en marcha varias de estas medidas.
Por ejemplo, los Programas de Ahorro y Eficiencia Energética en hogares y en empresas. Programas como el que tiene la Secretaría de Energía, el Programa de Cambia tu Viejo por uno Nuevo, que implica ya la sustitución de un millón y medio de refrigeradores en los hogares mexicanos, con lo cual, está ahorrando energía el ama de casa, está ahorrando energía el Gobierno, que todavía subsidia la electricidad en hogares de bajo ingreso.
Habrá que cambiar ese esquema en el futuro por un sistema de transferencias mucho más dirigidas a la gente pobre pero, por lo pronto, implica un ahorro económico para el consumidor, para el Gobierno y, también, genera miles de empleos de trabajadores mexicanos, que están produciendo esos refrigeradores en Celaya y en otras partes del país.
O el Programa de Sustitución de Lámparas Incandescentes, la sustitución de focos, por lámparas ahorradoras. No tengo el dato preciso, pero se trata, aún en la primera etapa del programa, de más de 42 millones de lámparas, que vamos a sustituir en el corto plazo. Ya llevamos más de una decena de millones de ellas.
Y que es el programa de sustitución de lámparas más grande del mundo, y que va a implicar ahorros importantes en  consumo de energía, ahorros importantes en emisiones de carbono, y ahorros importantes en dinero.
Programas como los de Vivienda Verde. Hoy, todas las hipotecas del INFONAVIT, el más de medio millón de  hipotecas que para trabajadores de bajos ingresos da el INFONAVIT, todas estas son Hipotecas Verdes.
Por qué.
Porque van a hogares que tienen calentadores solares para agua, lámparas ahorradoras, sistemas de ahorro de agua, etcétera, etcétera. En fin.
Amigas y amigos:
Este tipo de medidas, las medidas que tienen un valor económico, un valor presente neto positivo, tienen y pueden implementarse ya masivamente, y permitirían, aún, en un contexto de crisis económica mundial, tener un beneficio inmediato para el medio ambiente y para la economía.
En segundo lugar. Podemos seguir con acciones que pueden ser crecientes en su costo, pero que siguen implicando un beneficio económico neto positivo a largo plazo, y un alto beneficio de carácter social.
Y yo aquí encuadraría, por ejemplo, todas las acciones que desarrollamos en México en proyectos forestales y, particularmente, bajo el paraguas del Programa ProÁrbol, el Programa de Pago de Servicios Ambientales.
Por qué.
Porque aunque implica un costo este programa, primero, en los casos, por ejemplo, de explotación forestal racional, trátese de comunidades indígenas propietarias de bosques, o trátese de plantaciones comerciales, presenta un valor económico neto positivo.
Porque a largo plazo, esos bosques sin perder su densidad, sin perder su esencia, se vuelven un negocio lícito y rentable para esas comunidades, que no tienen que recurrir al talamontes para tener un ingreso que depreda, simple y sencillamente, el bosque; ni tienen, tampoco, que mirar los árboles como si fueran simplemente un museo. Pueden utilizar los árboles sin bajar la densidad del bosque, explotarlo razonablemente y darle de comer a sus familias.
Este es un proyecto, el pago de servicios ambientales, la preservación de esas áreas forestales, que cuesta económicamente, pero que tiene un valor económico, positivo en el largo plazo, porque esos árboles a la vuelta de 10, 15 años, 20 años, que son explotables, tienen un alto rendimiento económico, y tiene un valor social inmenso que también debe de aplicarse.
Ese es el mérito de este Memorándum, también, que va dirigido a muchos proyectos forestales que están siendo llevados a cabo en el país por varias organizaciones no gubernamentales tanto mexicanas, como de origen americano, pero que están trabajando en nuestro país.
Y un tercer escalón, diría yo, de medidas por el Crecimiento Verde, que nos permiten tomarlas al mismo ritmo que va creciendo y perfeccionándose el conocimiento tecnológico.
Y es, precisamente, ahí donde el tratamiento de aguas residuales, la captura y disposición de carbono, que, también, se ha avanzado en ello.
Ahora, en la Conferencia de Durban, la generación eólica, que tiene ya perfiles de alta rentabilidad, sobre todo cuando se eleva el precio del gas natural; la electricidad fotovoltaica, la energía solar, etcétera.
Tiene lugar, incluso, la propia energía nuclear, independientemente de que tiene un debate que resolver, tanto por los riesgos que implica, como por el debate que hay, incluso, ambiental, respecto de ella, particularmente después de los eventos de Japón.
Todos esos constituirían para mí una tercera etapa que el mundo tiene que abordar para acelerar la ruta del diseño del crecimiento verde para el mundo. En fin.
Ya he dicho que en México hemos puesto en marcha muchas de estas políticas públicas. Eso nos está permitiendo reducir nuestras emisiones ya respecto de la tendencia que teníamos y espero que acudamos a la meta y podamos cumplir la meta que nos hemos fijado de 50 millones de toneladas de reducción anual. En fin.
Amigas y amigos:
Sin duda, el cambio climático es un tema del futuro y estoy convencido de que se puede y se debe diseñar salidas para la crisis actual en el mundo de carácter económico y, al mismo tiempo, salidas, también, para el dilema ambiental que estamos enfrentando los seres humanos.
Ya está pagando, particularmente, la población más pobre las consecuencias del cambio climático y es hora de actuar, en lo inmediato y en el lugar, ayudando a la población, como lo estamos haciendo, en Durango, en Zacatecas, en Chihuahua.
Estuve hace unos días, incluso, en la propia Sierra Tarahumara, dormí allá y estuvimos trabajando, precisamente, en la supervisión de todos los proyectos para apoyar a la población rarámuri, a la población tarahumara, con los problemas que tiene, derivados de estas circunstancias ambientales. Estaré pronto en Zacatecas, y estuve en Durango, también, recientemente.
Pero no basta el trabajo local, ni basta el suministro de provisiones o agua potable, se necesitan medidas de largo plazo que enfrenten estructuralmente y a nivel global la problemática del cambio climático.
Finalmente, amigas y amigos, una reflexión. Acabamos de, también, el tema ambiental requiere un gran esfuerzo educativo y cultural, se acaban de publicar varias cosas que tengo aquí conmigo.
Le hago un comercial aprovechando que está aquí el doctor Sarukhán, que es la publicación que hizo de Patrimonio Natural de México, Cien Casos de Éxito, que publicó con la ex Secretaria Julia Carabias, el doctor Sarukhán, Javier de la Maza, Carlos Galindo, una cosa maravillosa que ojalá ahí CONABIO nos pueda ayudar.
Hay otros textos que estamos haciendo de biodiversidad de la SEMARNAT que no traigo en este momento, pero que estamos ya poniendo a disposición de un millón de profesores y de bibliotecas públicas en todo el país y que implica un gran esfuerzo para enseñar a nuestros habitantes a este respecto.
Y finalmente. El esfuerzo que estamos haciendo, amigas y amigos, en este tema ambiental y en muchos otros, es un esfuerzo que va a rendir frutos especialmente en el largo plazo. Y yo digo que no importa, que la clave es que rinda frutos que beneficien a las generaciones futuras.
A mí en lo personal no sólo me gusta el tema, sino personalmente también me gusta mucho plantar árboles, no pretendo emular esa historia del hombre que plantó árboles de Jean Giono, sino más bien aprendí a tener respeto por ese tema y a tratar de hacer nuestra propia parte.
En lo personal he plantado, yo no sé si ya centenas de árboles, yo creo. Personalmente de mi esfuerzo y de mi peculio, como decían los romanos, también, he plantado miles y ya como Gobierno en esta Administración hemos plantado como cuánto será la cuenta. Un millón, no perdón, mil 400 millones de árboles.
Por supuesto y como se sabe y eso no es novedad para nadie, muchos de ellos, evidentemente, no sobreviven, porque esa es la regla de la deforestación, pero cualquiera que sea el porcentaje de supervivencia y hemos mejorado bastante en nuestras tasas, el Secretario dice casi 60, déjenme bajarle dos rayitas y pónganle 40 y aunque sea 20.
El hecho es que de cada 100 árboles que dejes, por lo menos deben quedar 20, 30, 40 o 50, pero la clave es no dejar de plantar, no dejar de hacer proyectos integrales.
Hoy, los mecanismos de REDD Plus que acordamos en Cancún, más este Memorándum que financia ese esfuerzo de REDD Plus fundamentalmente, va a ser muy importante para seguir avanzando en ese esfuerzo.
Ahora. Esos árboles que hemos plantado, amigas y amigos, evidentemente, no los veremos, al menos yo como Presidente, crecer a tal grado de que tengan una fronda y den sombra, den frutos, etcétera.
Otros los verán y otros disfrutarán esa sombra. Yo espero hacerlo, además, ya en mi calidad de ciudadano común. Pero muchas de las cosas que estamos haciendo en este Gobierno tienen esa lógica.
Nosotros estamos sembrando para el futuro. Nosotros estamos transformando para el futuro. Nosotros estamos ahora plantando una semilla que cuidamos, que ya ha brotado, que ya es una planta, que estamos regando, que estamos cuidando, que estamos fortaleciendo para que mañana dé frutos.
Y lo mismo estamos haciendo en materia social, con el Seguro Popular y la cobertura universal de salud; o con las universidades que creamos para los muchachos.
Que en materia de seguridad, donde estamos, por un parte, primero, cortando la cizaña, quitando la cizaña que tanto daño hace y que se queda con los nutrientes, y que es, de alguna manera, por ejemplo, los criminales, los estamos enfrentando.
Pero no sólo eso, estamos abonando y preparando la tierra, construyendo nuevas instituciones, que es el segundo eje de nuestra estrategia, instituciones de policía nueva y confiable, Ministerios Públicos confiables.
Y, también, estamos plantando una semilla, que no son sólo esas instituciones nuevas, sino, también, reconstruyendo un tejido social ampliamente dañado por la desigualdad y la inequidad, y que estamos reconstruyendo a través de oportunidades de salud, oportunidades de educación, oportunidades de esparcimiento.
Y por qué no, también oportunidades de ingreso digno, como el ingreso que ahora tienen cientos, o quizá miles de comunidades indígenas en México, indígenas y no indígenas, que viven en áreas boscosas y selváticas, y que gracias a ProÁrbol, y gracias a este esfuerzo, hoy, pueden tener un ingreso pequeño, si ustedes quieren, pero, a final de cuentas, ingreso que les permite hacer lo que esas comunidades quieren, y que es cuidar y respetar sus bosques y sus selvas.
Así que, agradezco mucho Embajador. Le pido que transmita al Presidente Obama nuestro saludo y también nuestra gratitud porque USA está empezando este año con un esfuerzo muy importante de colaboración con los países en desarrollo, en particular, con México en estos temas ambientales.
Sé de la problemática que se tiene tanto en Estados Unidos, como en México. Sé de, lamentablemente, la incomprensión y el rechazo que los temas ambientales tienen en ciertos sectores del Congreso Norteamericano, ojalá eso se supere, porque es indispensable la participación responsable y el liderazgo de Estados Unidos a nivel global en la agenda del desarrollo sustentable.
Pero con estos hechos, con estas palabras, con estos apoyos, creo que es cómo construiremos, precisamente, ese Camino Verde. A final de  cuentas, como dice ese refrán oriental: Un viaje de mil leguas comienza con un paso. Y este es un paso muy importante en el camino correcto.
Muchas felicidades.

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