EL IFE, CÓMPLICE DEL PEJE; TEMPESTAD EN VASO DE AGUA; MATOS, MITOS Y EL AUTOR (J. A. Aspiros). Salvador Flores LLamas

28–II–012

A c e n t o

El IFE, cómplice del Peje

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

La guerra sucia que el PRI desató contra el presidente Calderón por haber presentado, en una reunión privada con los consejeros de Banamex, una encuesta en que Josefina Vázquez Mota iba presuntamente a sólo 4 puntos de Peña Neto en las preferencias electorales, además de exhibir el pavor priísta, es un atentado a la privacidad.

Ya que están usando lo dicho ahí por Calderón para golpearlo (los diputados le dedicarán la sesión de hoy, martes 28, en vez de legislar) precisa recalcar que eso era del dominio estrictamente privado, y fue  indebido y tramposo divulgarlo, pero en Los Pinos se les hizo bolas el engrudo.

Los candidatos presidenciales del PAN, PRI y PRD estuvieron también con los consejeros de Banamex, y ni una palabra se supo de sus dichos, pues fueron juntas privadas, igual que la de Calderón, sólo que en ésta hubo espías que indebidamente difundieron lo que dijo Felipe y se armó la escandalera.

El plan priísta fue claro: el principal informador fue el empresario Eustaquio de Nicolás, ex condiscípulo de Peña Nieto en la Universidad Panamericana, y no es admisible que éste lo haya hecho espontáneamente, pues en política y menos tratándose del PRI –dada su experiencia y mañas- nada es casual.

Como no lo fue que el boxeador Márquez exhibiera un vistoso logotipo del PRI en el pantaloncillo durante su pelea con Manni Paquiao, la víspera de la elección de gobernador de Michoacán, que Humberto Moreira sentía que era vital para mantenerse en la cúspide tricolor.

(Tan es así que quieren premiar a Márquez con curul federal plurinominal).

Más tardó Eustaquio en soltar a los medios lo de la encuesta citada por Felipe que el PRI en armar la planeada acusación contra el Presidente, a la que  hizo eco inmediato el PRD y presentó en la FEPADE una denuncia, apoyada como acostumbra, en puros recortes de periódico; pero hay que golpetear a FCH.

Ayudó a la maniobra que Comunicación Social de Los Pinos no supo defender a su Jefe, y en vez de precisar que la junta había sido estrictamente privada, “sin prensa”, (como las de los candidatos) y, por tanto, no era publicable lo ahí tratado, salió –y tardíamente- a explicar que Calderón no mencionó ningún nombre de candidato y, por tanto, no le hizo propaganda a nadie.

Esa no era la cuestión; sino denunciar la burda maniobra de revelar la opinión personal de Felipe, que tiene todo el derecho a verterla en charlas privadas, como cualquier hijo de vecino, sin violar norma alguna.

Viene a cuento: con estos amigos, ¿para qué quiere enemigos el Presidente?

¿Por qué, mejor, el PRI no ha objetado ante el IFE los repetidísimos spots en que el apartidista actor Héctor Bonilla incita a rechazar “al partido más viejo” y “los 12 años de desperdiciar la alternancia”  e invita a darle oportunidad a quien ofrece gobernar para los pobres?

¿Esto no es proselitismo a favor de L. Obrador? ¿Creerá el IFE (que ordenó la emisión del spot) que los mexicanos somos tarados para no darnos cuenta de esta publicidad descarada al candidato izquierdista, que machaconamente la Tv repite en horario triple A, porque así lo programó el propio IFE?

Lo que, por cierto, no extraña, si éste permitió a Amlo recorrer varias veces el país en campaña presidencial desde fines de 2006 sin frenarlo. Eso da razón a quienes han señalado al presidente consejero del IFE, Leonardo Valdés como cómplice del Peje.  Pero cabe preguntar: ¿Y los demás consejeros del IFE?

¿Se trata de ayudar al nuevo taumaturgo, que respeta la ley y predica amor y paz, o al disfraz de su verdadera índole de violador de las normas, como lo ha  sido siempre?

El IFE hizo bien al retirar un spot en que el PVEM publicita que no descansará hasta que se aplique pena de muerte a los secuestradores, que no favorecía a ningún candidato. Pero, o todos coludos o todos rabones, reclama la gente.

Eso sí, López O. no se cansa de denunciar un complot en su contra, porque los canales de TV, para no conculcar el COFIPE, no han querido entrevistarlo en esta veda electoral, como tampoco a los demás candidatos.

Así las cosas, ¿alguien seguirá creyendo que Amlo ya cambió su autoritarismo y desprecio a la ley y su afán vengativo?

Lo que pasa es que, confinado en el tercer sitio de la lid presidencial, como está, ve la atención centrada en los dos punteros y patalea y hace escándalo.

Pobre Andrés, qué duro debe ser verse minimizado e ir cuesta abajo….

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25–II–012

A c e n t o

Tempestad en vaso de agua

SALVADOR  FLORES  LLAMAS

El presidente Calderón se reunió en privada con los consejeros de Banamex. Al responder a la pregunta de cómo veía la lid electoral, citó una encuesta, ya dada a conocer por el PAN, según la cual Peña Nieto aventaja a Josefina con 4 puntos (casi empate técnico) y desató la ira de los priístas.

Sensato fue el revire de Peña: sugirió al PAN que cambie de encuestadora; pero Pedro Joaquín Coldwell y otros jerarcas priístas pidieron se enjuicie al mandatario por intervenir en la liza comicial, y dijeron que eso prueba que habrá una elección de Estado.

Ciertamente se excedieron, quizá por extrañar  que ellos no puedan realizar tal elección de Estado a la usanza del viejo PRI, e hicieron una tempestad en un vaso de agua.

En todo país civilizado, el jefe de Estado o de gobierno interviene en actos comiciales; aquí, una ley electoral demasiado restrictiva se lo veda; pero Felipe no violó esa norma en una charla privada, sin acceso a los medios, en la que contestó interrogantes y para hacerlo citó la encuesta, conforme a la cual Josefina le pisa los talones a Enrique.

Cierto, o no, eso indica ese sondeo.

Era una junta privada; las filtraciones las hizo gente interesada, como el empresario Eustaquio de Nicolás, ex compañero de Peña en la Universidad Panamericana y quien acaba de agasajarlo con un banquete en Sinaloa.

Aún no acababa de responder Calderón, cuando Eustaquio salió a dar el pitazo a los medios, y se sumaron otros consejeros indiscretos.

Sancionar por eso al Presidente indica que ya no podría verter ni opiniones personales ni  en privado y sería legalizar el espionaje. Lo que pasa es que el PRI busca valerse de todo para intimidar y evitar que cualquier funcionario del gobierno lo toque con el mínimo pétalo de una rosa.

(Esto trató de capitalizarlo el Peje con su doblez proverbial: él declaró que no atacaría a Calderón para no hacerle el juego al PRI, pero lanzó al PRD y al Movimiento Progresista a denunciar al Presidente ante el IFE. Así mostró de nuevo  su hipocresía  y que su amor y paz es puro cuento).

El PRI demandó a la Cocoa ante la FEPADE por supuesta grabación (ilegal) en que exhortaría a comprar votos para ser candidata al gobierno de Michoacán; ni siquiera en la elección constitucional. Y eso hace un año.

Los tricolores le tiran a todo lo azul que se mueva, a ver si dan en el blanco, sin importar el ridículo y denunciar el miedo que tienen a que Josefina se acerque a Enrique, quien ciertamente lleva la delantera, pero perdió puntos con sus dislates en la FIL de Guadalajara, el salario mínimo, el precio de las tortillas, la prole y el “no soy ama de casa”.

Más le vale al PAN aceptar que el PRI va con todo para defender a su gallo y no reparará en medios ni recursos, máxime que le surgen más problemas a diario, como el del gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, quien ya sabía del peligro de un zafarrancho en el penal de Apodaca, y no lo conjuró.

El mismo le echó gasolina al fuego al nombrar de director de esa cárcel a Jerónimo Andrés Martínez, quien había sido corrido por corrupto de Santa Martha Acatitla en el DF, y ahora se descubrió que cobraba 40 mil pesos mensuales en Apodaca por dejar pasar todo a los criminales, hasta armas.

Por eso no extrañó  que el domingo 18 los custodios permitieran la fuga de 30 miembros de Los Zetas y luego el ingreso de otros 200 de la misma mafia al dormitorio de los integrantes del Cartel del Golfo, que masacraran a 40.

Eso no se remedia con sustituir al secretario de Seguridad Pública estatal, general Jaime Castañeda con el divisionario Javier del Real Magallanes. La iniciativa privada neoleonesa volvió a insistir en el cese de Rodrigo Medina, que desde el inicio se ha distinguido por eludir los problemas de seguridad, y los ha agravado.

Medina se convirtió en otra rémora para Peña Nieto, y presume ser muy su  amigo, como si éste no tuviera de sobra con tanto ex gobernador indiciado que quieren colgársele y con recomendados, tipo Juan Ignacio Torres Landa, a quien apadrina Arturo Montiel para candidato a gobernar Guanajuato, y ya perdió hace 6 años.

Tampoco el PAN escarmienta, ya perfiló a Fernando Larrazábal, alcalde de Monterrey, para diputado federal plurinominal, pese a que se rebeló contra el CEN cuando le exigió separarse de la alcaldía para que se investigara a su hermano Jonás, que cobraba fuertes sumas a los casinos del municipio.

Pesó más la presión de Ernesto Cordero, que el prestigio del partido  y el agravio que hizo a su jefe nacional Gustavo Madero, a quien desobedeció.

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25–II–012

(Proporcionado por Salvador Flores Llamas)

Textos en libertad

Matos, mitos y el autor

Por J. Antonio Aspiros V.

Para la Ing. Fidelia Vázquez Moreno (Tía Fide). QEPD.

El 24 de febrero se cumplirán 34 años del hallazgo de la diosa azteca Coyolxauhqui en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México. Es decir, casi siete lustros de que este reportero conoció al entonces director del Proyecto Templo Mayor, Eduardo Matos Moctezuma, quien sigue activo en la divulgación de la historia prehispánica y la inagotable investigación arqueológica en un suelo, el mexicano, rico en esa materia.

Durante diez meses de aquel 1978, el entonces reportero de la agencia de noticias Notimex acudió dos veces por semana a cubrir las informaciones sobre el espectacular descubrimiento no sólo de la diosa de la Luna -la de los cascabeles en la cara, hija de Coatlicue y frustrada matricida victimada por su hermano, el dios guerrero Huitzolopochtli-, sino de cientos de valiosas construcciones y piezas más de la civilización azteca.

Hoy recuerda aquellos sucesos porque Matos Moctezuma habló en estos días de ‘mitos y verdades en la historia mexica’ con motivo del XXXIV aniversario de aquel hallazgo fortuito, y mencionó entre ellos el de la leyenda del águila y la serpiente -el escudo nacional- y las versiones descabelladas sobre la identidad de Quetzalcóatl, ese personaje acerca del cual, el otrora presidente José López Portillo escribió una novela interesante.

Haber sido enviado por la agencia noticiosa del gobierno mexicano a cubrir las informaciones del Templo Mayor, no fue impedimento para que el reportero registrara en sus notas, además de la versión oficial, todo lo de interés adicional que hallaba al paso, algo que al profesor Matos nunca le gustó y, sin embargo, se estableció una relación de respeto y colaboración que llegó hasta la concesión de una extensa entrevista publicada en varios números de la revista En Todamérica (IX/1990-IV/1991), con motivo del bicentenario de la arqueología mexicana, iniciada cuando el 13 de agosto de 1790 fue localizada la diosa madre Coatlicue y, poco después, la Piedra del Sol (calendario azteca) y Chantico, otra deidad del panteón mexica.

Impaciente ante las preguntas, pero cortés al responder a todas, cuando fue hecha aquella entrevista Matos Moctezuma endureció el gesto tras que el reportero le mostró un libro de su autoría, El gran reportaje de los mayas (Posada, 3 ediciones); leyó mucho del mismo por un largo rato y luego lo guardó, junto con sus comentarios.

Tal vez porque esa obra no fue publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sino por una empresa comercial, el maestro Matos no la conocía, como tampoco Los dioses secuestrados, saqueo arqueológico en México (Sedena, 1987), del mismo autor, ni que éste había recibido un reconocimiento de manos del presidente Miguel de la Madrid (Certamen Nacional de Periodismo) por un reportaje sobre los códices prehispánicos.

De regreso a aquel 1978, el reportero recuerda cómo se disgustaba el apreciado antropólogo cuando recogía declaraciones indiscretas o no autorizadas del arqueólogo Eduardo Contreras y luego le prohibía volver a tener contacto con los periodistas, o cuando el informador divulgaba versiones de los trabajadores, según las cuales habrían sido hechos hallazgos de la época colonial, presumiblemente objetos de oro. Porque, curiosamente, en el Templo Mayor se encontró de todo, menos artículos de ese metal precioso del que existe el también probable mito del tesoro de Moctezuma.

Ese emperador, por cierto, es fundador del linaje al que pertenece don Eduardo Matos Moctezuma,  a quien ahora se recuerda en estas líneas por su obra científica y como divulgador a través de libros, publicaciones periódicas, conferencias y programas de televisión.

Pero era imposible soslayar en las informaciones de hace 34 años, por ejemplo los debates suscitados por unas declaraciones de la directora de Planeación del Departamento del Distrito Federal, Ángela Alessio Robles, según las cuales serían expropiados 40 mil metros cuadrados para ampliar las excavaciones, lo cual alarmó a los comerciantes y vecinos del rumbo, quienes se ampararon.

O la reacción airada del director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional, Jorge Alberto Manrique, y la polémica que sostuvo con el del INAH, Gastón García Cantú, porque el primero dijo que en el Templo Mayor cuando mucho se encontrarían “los restos de un perro” y se oponía a la eventual desaparición de edificios coloniales.

No obstante que el presidente López Portillo había tomado la que llamó “sencilla decisión de decir: exprópiese, tírese y que surja el pasado de México”, el profesor Matos se comportó siempre con una conducta institucional y con apego a la objetividad derivada del análisis de los hallazgos, más que a atizar el fuego de las polémicas que tanto interés periodístico suscitan, como las muy recientes sobre FIL-Peña Nieto y los plagios de Sealtiel Alatriste.

En las primeras décadas del siglo XX el arquitecto Ignacio Marquina elaboró una maqueta del centro ceremonial azteca según la cual, éste abarcaba tal extensión que, si realmente se hubiera cumplido la decisión de López Portillo, hasta la catedral metropolitana -bajo la cual hay restos de edificios prehispánicos- hubiera tenido que ceder su lugar a las excavaciones.

Por ello es plausible la mesura y formalidad de don Eduardo Matos Moctezuma, a quien deben mucho la investigación arqueológica y su divulgación. (antonio.aspiros@gmail.com)

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