MOSAICO, 2-VIII-012

Virgen María

Virgen María (Photo credit: alejoserrano)

Gas Flows Toward Black Hole in Galaxy NGC 3115...

senor de la piedad, la piedad michoacan

senor de la piedad, la piedad michoacan (Photo credit: juanpiadoso)

Martínez Campos, 2/VIII/012

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 2 de agosto.- BUENO, OBVIO ES decirlo, mis enfoques no son académicos, hablo desde la calle, o sea desde el acontecer, como pretende ser todo enfoque periodístico, sea desde los altos niveles o desde los pequeños, modestos y terrenales niveles, como se ve ahora, ambos igualmente importantes. Digo esto, porque el acontecer, que nos influye desde luego a todos, desde los potentados hasta los parias sociales que ellos han hecho , no da más que para dolores de cabeza. Como eso que está sucediendo en Europa, que ni los economistas entienden, si no ya estaría todo resuelto. Rectifico, más bien sí lo entienden, pero se topan con el gran poder, el de los potentados o el de los Estados. Aún dentro de nuestras fronteras, el desencuentro entre facciones que da por resultado el olvido del bien común predicado pero no vivido, porque tal vez confundimos los planos, el de lo utópico, que podrá ser y realmente viene, con lo factual, lo que realmente se necesita y se puede hacer en el aquí, y el ahora.  Entre esos dos niveles, considero, está la lucha por el poder y las rebatingas (rebatiñas) por el mismo, a ver cuál es el que me va a quedar en la Cámara o en la administración. Y claro, en esa lucha feroz,  los demás son los culpables y por aquí, en mi parcela de la tribu, del clan, del grupo usufructuario de la parcela partidaria, inocentes palomitas. Lucha encarnizada, pues, por el poder, aquí, y donde quiera. POR ESO HAY remansos, oasis gratificantes (nunca he estado en el desierto, pero lo supongo, je je), como son las fiestas pueblerinas o de ciudades medias, como la nuestra y, si de la prédica plenificante oída y escuchada (asimilada), llevamos algo a la calle, puede que a la larga los ritmos del la vida nos vayan llevando a enderezar el barco (tampoco he nunca estado en un barco, pero supongo que así parece, je, je) de la tierrita y de la Tierra. Entre las diversas fiestas, tanto cívicas como  de tradición religiosa, se cuenta la de la Asunción de la Virgen María, aquí. Allá por los ciuncuenta, el entonces párroco y luego arzobispo, don Estanislao Alcaráz  Figueroa, instituyó la devoción del quincenario, en la parroquia, ahora santuario, de  El Señor de la Piedad. Rezos, peregrinaciones, misas, actos festivos,  entrega de palomitas de  papel como ofrendas de actos  piadosos, antes de la fiesta central el día 15. Ayer fue el inicio del quincenario, actuación de la siempre competente banda de música de Santa Fe del Río, de Penjamillo, castillo de artesanos de Toluca, por la noche; y la misa central, también por la noche, concelebrada, presidida por el arzobispo de Morelia, monseñor Alberto Suárez  Inda. DE LA HOMILÍA del arzobispo, extraigo algunos pensamientos que transcribo enseguida, y no le pongo comillas a los párrafos, por no responsabilizar al señor arzobispo de alguna falla de oído, o teclazo indebido de mi parte: …mis queridos hermanos de este pueblo santo de Dios, de esta querida ciudad de La Piedad. Con gusto he aceptado la invitación del cura párroco de estar con ustedes en el inicio del quincenario, tradición hermosa, arraigada en esta ciudad y en otras poblaciones, en otras parroquias de nuestra diócesis. Preparación intensa para celebrar con fruto esta fiesta de la asunción de María en cuerpo y alma al cielo. Y ahora pido disculpa de no poder estar el día 15 porque al día siguiente tendremos la ordenación de cuatro nuevos sacerdotes… Comparto una breve reflexión que se me ocurrió hoy al pensar en este misterio de la asunción. Subir, llegar más alto, es siempre un ideal, un anhelo, una aspiración de todo ser humano. En cambio, eso de bajar o hundirse,  debe ser para nosotros como signo de un fracaso, algo que nadie desea. Cuando uno llega a la cima de un monte, una experiencia que yo tuve desde niño, de joven, subir montañas, pues uno goza del paisaje, la contemplación desde una perspectiva más amplia. No se diga cuando uno tiene la oportunidad de volar, desde el avión, qué mirada se extiende, tan amplia, donde las ciudades, el campo. Qué será mirar el mundo desde un satélite, desde estas naves espaciales: contemplar los mares, continentes. Esto es desde un punto de vista digamos, material, físico; pero subir en el plano espiritual, es algo más grande. Para el pueblo de Israel las montañas representaron siempre un lugar privilegiado del encuentro con Dios. Moisés tuvo esa experiencia…En la vida de Jesús, lo acompañan también, fueron el escenario donde el vivió experiencias muy significativas: en el monte Tabor, recordamos cómo los apóstoles con Jesús tuvieron ese gozo de contemplarlo radiante, pero fue una experiencia muy breve, pasajera. En el Monte Calvario…el Señor experimentó el dolor más intenso, pero también hasta cierto punto, breve el paso…REFIRIÉNDOSE A LA  Virgen María, el arzobispo dijo que de alguna manera desde el cielo sigue sensible a nuestro cansancio, a nuestro llanto, a nuestras súplicas. Respecto al quincenario, expresó monseñor Suárez Inda que se puede comparar a una escalera de quince gradas que vamos subiendo poco a poco para acercarnos a donde ya llegó ella… En nuestra diócesis, parroquia de Tarímbaro, hay una imagen muy antigua que lleva la advocación de Nuestra  Señora de la Escalera. Cada escalón, se puede decir, se puede aprovechar para cumplir un propósito, para ejercitarnos en una virtud, como ejemplo nada más: que cada día podamos hacer un ejercicio de paciencia, dedicarnos con seriedad al trabajo, perdonar al prójimo, prestar un servicio al hermano, ayudar al prójimo, visitar un enfermo, obras de misericordia; soportar en silencio una dificultad, un rato de estudio, escribir a una persona a quien tanto le debemos y queremos expresar, consolar al triste, meditar la palabra de Dios, rezar el santo rosario, adorar al Santísimo, hacer una buena confesión, compartir la alegría que tienen otros…Y así, esas palomitas serán verdaderamente signo de nuestra elevación. Sigamos esa celebración con una inmensa confianza, que no estamos solos, que desde el cielo nuestra Señora sigue siendo nuestra madre, ella nos consuela, ella es causa de nuestra alegría. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com). (Las fotos de la fiesta, de Silviano Martínez Campos)

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