José Hernandez Moreno, Astronauta Piedadense, Aclamado en estas Tierras


Martínez Campos, 25/XI/09
GUIA

Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 25 de noviembre.- Doña Julia Moreno y don Salvador Hernández, se notaban visiblemente conmovidos y no era para menos, ya que habían presenciado, minutos antes, las grandes expresiones de simpatía y admiración de gran parte de piedadenses, hacia su hijo el astronauta de la NASA José Hernández Moreno, recibido por gente joven como un héroe espacial, y por todos como un paisano triunfador.
A pregunta de este reportero sobre su sentir, ella, doña Julia dijo solamente: “Ay, estoy muy contenta y muy agradecida con todo el pueblo por como lo ha recibido y les doy las mil gracias por quererlo tanto”. Y él, don Salvador, agregaría por su parte: “Nos sorprendimos mucho, es una sorpresa muy bonita que nos tenían aquí. Estamos muy agradecidos con todos, con las autoridades , con toda la gente, en ver la forma en que han recibido a mi muchacho y lo han apoyado y yo les estoy plenamente agradecido”.
Los padres del astronauta de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio norteamericana se dirigían hacia el edificio municipal, acompañados del secretario del Ayuntamiento Hugo Anaya, mientras José su hijo permanecía metros atrás, en la explanada de la plaza y frente a un costado del templo parroquial, firma que firma autógrafos.
Allí, el astronauta rodeado de público, gente menuda sobre todo, estudiantes, mujeres, permanecía junto al presidente municipal y rodeado también de personal uniformado de vigilancia, junto a una placa metálica en su honor, que se le había presentado sobre una alfombra azul.
La placa, colocada sobre tapete azul, presentada allí por el alcalde Ricardo Guzmán a José Hernández y a sus padres don Salvador y doña Julia, y a la que con toda probabilidad se le encontrará el sitio adecuado, expresa que el doctor José Hernández Moreno, primer astronauta de ascendencia piedadense, participó el 28 de agosto del 2009, en la misión espacial del transbordador Discovery, a la estación espacial internacional.
A ese rincón de la plaza principal, se habían trasladado el astronauta y acompañantes, del estrado que fue instalado frente al monumento a Hidalgo, al Oriente del jardín, para que desde allí presenciaran el resto del desfile en el que ellos mismos habían participado. La atención de algunos de los presentes bajo la instalación, según se apreciaba, estaba más en José Hernández que en el contingente que desfilaba.
El astronauta, sin embargo, distribuía su tiempo contemplando a desfilantes, aplaudiendo a los contingentes de escolares que participaban, y saludando a niños que de manera espontánea (o tal vez persuadidos por las mamás algunos) se subían al estrado para saludar al paisano que subió a los cielos espaciales.
UN DESFILE SINGULAR
Había transcurrido el desfile, como habían anunciado las autoridades, desde las inmediaciones del Parque Morelos, frente al parquecito adjunto denominado Don Venustiano Carranza, por el recorrido que comprendió parte de la avenida Mariano Jiménez, para pasar por el costado Poniente de la plaza principal a espaldas del Teatro del Pueblo, para tomar calles 20 de Noviembre, 16 de Septiembre, Hidalgo y culminar en calle Pedro Chavoya, frente al Monumento a Hidalgo, precisamente a pocos metros de la fuente nueva, obra de la remodelación en curso de la plaza.
Estas mismas calles, y otras, ven todo el año desfilar, dentro del calendario cívico desde luego, a contingentes de escolares desde pequeños de jardines de niños hasta estudiantes de nivel superior, según el caso; así como de contingentes de grupos sociales plurales, además de por motivos diversos, según el clima social o político del momento.
Pero esta vez las madres y padres de familia no iban a ver pasar a sus pequeñitos en desfiles de primavera o a los jóvenes haciendo piruetas , tablas gimnásticas multicolores, danzas folclóricas; ni el público variado a ver pasar a ciudadanos de enérgica voz clamando por justicia en algún asunto crítico del momento, o a los líderes encabezando a sus huestes durante una marcha partidaria.
Por el contrario, iban los pequeñitos acompañados de sus madres y padres, los escolares organizados por sus maestros y el público interesado por la noble curiosidad y la admiración, para centras su vista y su emoción, más que en algún contingente de los que participaron, en una sola persona: el joven astronauta norteamericano José Hernández Moreno, él también mexicano con todas las de la ley, pero además por ascendencia y por corazón, según se percibe por sus expresiones públicas.
Se percibía el interés y la admiración por quien era centro de atenciones, en los posters referidos a su misión espacial, en los letreros alusivos a lo mismo, adornos multicolores en las calles, pequeños vestidos con trajecitos, overoles blancos o azules a tono con el estilo de la NASA y, sobre todo, los gritos festivos de la chiquillería y la solemne, festiva presencia de la banda sinfónica del estado, que desparramaba por todas las calles la maestría de sus interpretaciones de música nuestra.
HUBO PARA TODOS
A nadie escapa que el acto apoteótico (como se decía antes, de manera considerada fuera de lugar ahora), triunfal, podría aprovecharse para cobijarse bajo la fama del paisano triunfador por mérito propio desde luego, pero también por el beneficio de la infraestructura formidable, en el área, de su país de nacimiento.
Y no estaría fuera de lugar considerarlo en primer lugar los medios, que no podemos perder la oportunidad de una noticia de primer orden, un esbozo de crónica, o un trabajo igualmente hecho gracias a la buena fuente que siempre será una personalidad como la suya.
Pero también la sombra del triunfador podría alcanzar al político que muy oportunamente se hace presente para llevar el agua a su molino, como se dice, o del arribista que siempre puede pescar algo de la fama ajena.
El caso es que José Hernández Moreno, ante el público piedadense, no se presentó en traje formal como en un acto oficial ni fue mucho tratado como doctor ni como ingeniero, ni oportunamente tal vez presentado como triunfador para ocultar la injusticia que significa no dar en el nuestro, las oportunidades que se encuentran en otros países. Pero sí su atuendo era el traje (no sé si sea apropiado llamarlo overol), que dá más la impresión de trabajo, talacha y actividad, aun cuando como hombre de ciencia fue presentado y desde luego debió conducirse como tal, en centros académicos como un Tecnológico, o un bachillerato.
Pareció entenderse que el astronauta de la NASA, también paisano nuestro por su ascendiente, fue percibido aquí como triunfador; como surgido de la entraña campesina que continuó en su tierra natal; como hijo de una familia migrante que se fue para buscar mejores horizontes de vida; como hombre que bordó el misterio al viajar a la frontera espacial de nuestro Planeta Azul y contemplar con otra visión los cielos estrellados, abordar su convicción de que urge ahora la unificación humana y al criticar la ceguera de los poderosos que con su conducta lo impiden.
Pero en el templo, donde prácticamente recibió un homenaje, José, que allí también fue en su presentación el doctor José Hernández Moreno, fue recibido como un hijo de la Iglesia, asiduo practicante y hombre que conduce su vida no sólo por la ciencia y la técnica, sino por las convicciones de su fe que lo hacen por eso un hombre de servicio al prójimo.
FUE DIA DE LOS VÍTORES
Y DE LOS RECONOCIMIENTOS
Aquí, el 19. Fue el día de los vítores, de los aplausos, día cordial, de simpatías y admiraciones. En Ticuítaco, La Piedad y ciudad de México, fue el día de los reconocimientos (homenajes también) y consideraciones de más amplia perspectiva por cuanto, en los discursos, se incursionó abiertamente en el ámbito social, triunfos y expectativas de algo mejor para la Patria (patria, el lugar de los padres) del ingeniero, doctor José Hernández Moreno.
En Ticuítaco, una de las 42 comunidades de La Piedad, cuna de doña Julia y de don Salvador, el día 18 y con la presencia del Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa, se puso de relieve el mérito del hijo de esa comunidad.
Según la información, el alcalde piedadense Ricardo Guzmán Romero, aseguró: “José dice que su receta es la tenacidad, la buena educación, no tenerle miedo al trabajo y el apoyo de la familia. Por eso, nuestro reconocimiento a don Salvador y a doña Julia, por inculcar esos valores y esa disciplina. Nuestro reconocimiento a ti José, por tu ejemplo.”
“Quiero decirte que nos sentimos muy orgullosos de ti, porque nunca te has olvidado de tus orígenes y porque te sientes orgulloso de tus raíces piedadenses, de tus raíces michoacanas, de tus raíces mexicanas”, le expresó.
Y además que “En este día que nos congregan las palabras y los sueños que se hacen realidad, quiero agradecer también al señor Presidente, al señor Gobernador, su voluntad de ayudarnos en muchas obras de gran impacto para La Piedad y para la región. Obras de gran trascendencia.”
Y refirió el apoyo del gobierno federal para la construcción de la obra carrertera Libramiento Norte, sobre la que ese día había dado el banderazo de inicio de trabajos el Presidente de la República, obra con lo que se desfogará el gran tráfico que confluye en La Piedad desde carreteras procedentes del Bajío y que congestionan avenidas céntricas de la ciudad piedadense.
En Ticuítaco, según se anunció, se construirá una plaza cívica, cuya primera piedra colocó el Presidente Calderón, llevará dicha obra el nombre del astronauta y, en fin, dicha comunidad será transformada.
El Presidente de la República, en gira por Michoacán, había inaugurado el día 18 la Escuela Secundaria Técnica número 140, al Norte de la ciudad, dado el banderazo para las obras mencionadas del Libramiento Norte, y colocado la primera piedra de la nombrada plaza cívica de Ticuítaco.
LA BIENVENIDA OFICIAL
En la ciudad de México, en la residencia oficial de Los Pinos, había el Presidente dado la bienvenida al astronauta de la NASA y paisano nuestro, José Hernández Moreno.
Allí el Primer Mandatario de la nación había expresado, refiriéndose a Jose Hernández, que: “A mucho orgullo y en nombre de todos los mexicanos le doy la más cordial bienvenida al ingeniero, al doctor José Hernández. Y lo felicito por la muy exitosa misión que a los ojos del mundo acaba de completar y que dejó muy en alto el nombre de México. Todos nos sentimos muy honrados de su trayectoria, de lo que usted ha hecho, de lo que sigue haciendo por salir adelante. Y, desde luego, muy honrados también de tenerlo en nuestro país.”
Y además que “El ingeniero Hernández Moreno, tal como él nos lo ha relatado, es orgullosamente hijo de padres michoacanos, miembro del equipo actual de astronautas de la NASA, la principal agencia espacial del mundo.”
“Y la historia, la brillante historia de vida de José Hernández es y debe ser un ejemplo no sólo para los mexicanos, sino también para americanos; en fin, para cualquier persona que se aprecie, o tenga aprecio por la vida y por la realización personal. En especial, debe ser un ejemplo para los jóvenes en nuestro país.”, agregó el Presidente.
“Y es una muestra de que con voluntad, con esfuerzo, con perseverancia, es posible llegar muy lejos y llegar muy alto. Y literalmente, José ha llegado muy, muy alto. Ha llegado a lo más alto que ha llegado cualquier ser humano, que es allá, quién sabe cuántos miles de kilómetros fuera o de la superficie de la Tierra”, dijo también el Primer Mandatario, para agregar en otra parte de su discurso de bienvenida, que “ Yo siempre he creído, como él, que los límites nos los ponemos nosotros mismos. Y que cuando se tiene disciplina, cuando se tiene tenacidad, podemos llegar tan alto como queremos, como ha llegado él.”
Y José Hernández Moreno, habría de asegurar en su turno que: “Aunque nací en los Estados Unidos y soy americano, no hay que negar eso, orgullosamente soy americano. Creo que hay en el corazón lugar para querer y pertenecer a dos países, porque me considero también yo un mexicano; no sólo porque lo dice el artículo 30 de nuestra Constitución, sino porque fui criado tal como ha sido para mí un gran orgullo ser parte de este maravilloso país.”
RELATÓ SU EXPERIENCIA
“Mi historia se ha ido construyendo a base de esfuerzo, un esfuerzo que me orilló a migrar para lograr mi meta. Es por eso que veo con gran beneplácito que México empieza a ver que invertir en ciencia es darle la oportunidad a gente como yo, porque millones de mexicanos esperan salir adelante y conquistar sus sueños. En pocas palabras, la ciencia es el futuro de México.”, dijo también.
Y en el último acto abierto en La Piedad, José Hernández Moreno asistió a una misa dedicada a él, donde recibió reconocimientos de la comunidad católica, a la que pertenece.
Al principio de su homilía, el párroco Jesús Alcázar dijo: “Nos hemos reunido hoy para dar gracias a Dios por un hombre que ha sabido luchar y ha triunfado en la vida: el doctor José Hernández Moreno quien acaba de ser integrante como responsable técnico de la Misión STS-128 del Transbordador Discovery de la Estación Espacial Internacional.”
“Venimos a celebrar la eucaristía porque estamos conscientes y seguros de que la mano de Dios y la mirada amorosa del Señor de la Piedad mucho ha tenido qué ver con el logro de nuestro amigo y paisano José.”, expresó el presbítero y agregó : “Y hoy estamos, mis queridos hermanos, celebrando la fiesta del amor de Dios manifestado en nuestro hermano José. Dice el padre Teilhard de Chardin: llegará el día en que después de aprovechar el espacio, aprovecharemos para Dios las energías del amor. Porque cualquier misión que el ser humano emprenda, no tendrá valor si no hay amor que la sustente.”
Porque “Sabemos que nacimos para cosas más altas y que hemos recibido todos los talentos que se necesitan para triunfar en la vida. Por tanto, no hemos de conformarnos con la cotidianidad de las ofertas ordinarias de la vida, lo que podemos alcanzar sin mucho esfuerzo: sino hemos de crecer con metas cada vez más elevadas, sin olvidarnos que nuestro fin último descansará en Dios y que el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia le logra abrir” dijo el padre Alcázar en su mensaje al astronauta, a sus familiares y a los fieles.
En su visita a México, el astronauta piedadense también visitó el asilo de ancianos local, la escuela de educación múltiple de Los Ayala, Penjamillo donde se reunió con algunos alcaldes y políticos de la región y continuó a Morelia, donde recibió desde luego reconocimiento de las autoridades locales y estatales.
El gobernador michoacano Leonel Godoy, había estado aquí acompañando al Presidente Calderón en La Piedad. En Ticuítaco, Godoy habría de subrayar: “Ahorita que veníamos entrando aquí, a Ticuítaco, el Presidente de la República le decía a José que veía casas bien hechas aquí; detrás de cada casa está una historia de esfuerzo, de familias que han apoyado a los que se fueron, y los que se fueron apoyan a los que se quedan; y que eso logra que veamos esa mejoría en las comunidades de donde son originarios”.
Además, dijo Godoy, “El Bajío michoacano tiene una amarga tradición de migración. Y no tendría nada de malo, es bueno, la migración enriquece culturalmente a los países donde llegan, nuestros migrantes mexicanos cada vez son más influyentes en los Estados Unidos y en Canadá, y eso, lo reitero, es muy bueno; pero eso debería de ser una opción de vida y no una forzada obligación. Y eso es lo que debemos de evitar y es lo que tenemos que hacer los órdenes de Gobierno.”

“Aquí en Ticuítaco nosotros debemos de ratificar nuestro compromiso, los tres órdenes de Gobierno, para que si alguien quiere salir del país lo haga por deseos de superarse y no porque tenga que buscar forzadamente mejores condiciones de vida.”, expresó el gobernador michoacano.
“Por eso, esta plaza va a ser un homenaje a José Hernández Moreno, pero también va a ser un homenaje a la memoria de nuestros migrantes, de los migrantes del Bajío, de los migrantes de La Piedad, de los migrantes de Ticuítaco, de los migrantes de México y que demostrará, esta plaza será símbolo de ese gran esfuerzo, ese gran sacrificio que hacen muchas mujeres y muchos hombres que prefieren arriesgar su vida por tener trabajo honrado.”
De todo hubo, desde planteamientos, posiciones, aparente autocrítica, en algunos casos pareció un poco de oportunismo, por lo demás legítimo, pues no salen sobrando las relaciones, pero aquí, en las calles de La Piedad, José Hernández Moreno, no sólo fue visto como triunfador, sino un modesto personaje, por ser de los nuestros, que sin embargo incursionó en los misterios de la ciencia pero con su viaje espacial.
Incursionó más todavía en el enigma de nuestro mundo, que, sin embargo, aun cuando no lo haya dicho él así, al parecer lo percibió extraviado, dividido por las fronteras que le han fosilizado los poderosos de aquí, de allá y de más allá. Pero los niños, al jugar por la expresión de sus caritas en las calles de La Piedad, lo percibieron como un hombre por imitar, porque tiene los pies bien puestos en la tierra, pero también sabe volar, pero por sobre la Tierra.

WIKIPEDIA, foto en la página correspondiente a José Hernández Moreno, el astronauta de origen piedadense


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MOSAICO, 26–XI–09


Martínez Campos, 26/XI/09
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MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 26 de Noviembre.- A MI MODO de ver, a José Hernández Moreno, el astronauta de origen piedadense que nos visitó, no se le ve, entre nosotros, como hombre de poder político, sino como paisano triunfador. Como un hombre del saber, y del poder, sí, pero del poder hacer, la pericia de quien sabe manejar, y muy bien, los instrumentos que da la civilización tecnológica. Y sí, cuenta, el origen del paisano, origen humilde (desde la óptica social) de su familia, como todas las nuestras que emigran. Buena la emigración, creí entender que decía el gobernador Leonel Godoy Rangel, en su discurso en Ticuítaco, por cuanto culturaliza, pero cuando es forzada por la necesidad, allí no es buena y habrá qué buscar las causas. Entre nosotros, en nuestra región y en muchas partes del país, fueron variadas. El reparto de tierras para la generación rural postrevolucionaria, alcanzó para los agraristas de aquellos tiempos, pero no ya para sus descendientes. La conformación de nuestra vida política centralizada en un sistema autoritario (algunos dirían que fue necesario, hasta cierto tiempo), que generó, o por lo menos toleró caciques feroces que ahuyentaban a quienes no eran de su círculo dominante; la educación vinculada al terruño, “intelectualizada” después y en muchos casos tal vez ya disfuncional para vincular a la comunidad; los generadores de valores, anclados en muchos casos en el pasado y desafortunadamente, en muchos casos demasiado vinculados a los grupos de poder y de privilegio locales, siempre defensores de su propios privilegios, por lo tanto. En fin, y tal vez por eso, o por espíritu de incursionar en lo diverso, en la aventura de conocer y vivir otros modos de vida, nos fuimos hacia el país de la abundancia y no atrapó lo que dice el “slogan”, el sueño americano. Para bien, o para mal, según se vea, nos volvimos dependientes de los USA. Y creo que apenas, estos días, un Jefe de Estado nuestro, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, acaba de reconocer que la gran crisis nos golpeó más por nuestra dependencia del país vecino. Esa dependencia venía de lejos, disfrutábamos de los beneficios, pero no veíamos los riesgos. O si los sabíamos, no lo deciamos. LE PREGUNTÉ A doña Julia Moreno que cómo lograron educar a su hijo, una celebridad ahora. Ella me repuso: Estuvimos al pendiente de ellos, de los hijos, porque llegan (llegaban) a la casa, y no sabe uno ni con quién andan. Los hijos son Salvador, Leticia, Gilberto y José . Don Salvador dice que el corazón de Ticuítaco, los de aquí, y los de allá, ha estado con su hijo. Sobre las expresiones de simpatía para su hijo en todas partes, dice don Salvador que “todo es importante para nosotros”, no importa el tamaño de la población. SEA POR SER día laborable, sea por alguna otra consideración, el caso es de que muchas bancas en el templo de El Señor de la Piedad, reservadas mediante lienzos blancos, se quedaron desocupadas. Por lo común en actos públicos dentro de los templos no se presentan aglomeraciones en torno a los personajes y los fieles guardan su distancia en su lugarcito. Los únicos atrabancados a veces, y por oficio, somos los periodistas o fotógrafos a fin de asegurarnos la grabación o la foto. LUEGO DE LA misa, el párroco Jesús Alcázar invitó a José y a su familia, a pasar al presbiterio para hacerle un obsequio de un cuadro con imagen de El Señor de la Piedad. El párroco externó su sentir de que, en el Año del Sacerdote, los presbíteros estarían encantados de tomarse la foto con el astronauta. El padre Alcázar le presentó a los presbíteros concelebrantes, mencionando la parroquia de su adscripción: Salvador Aguilar y Manuel Alcántar; Samuel Anguiano, Guillermo Moncada; Ricardo, Lupe Ramírez, Rafael García, Moisés Santoyo y Ricardo; padres Javier, Poncho, Gabriel Mares, y Jorge Landín. POR EL DIA dedicado a recordar que se lucha para que la mujer no sea víctima de la violencia, sobre todo masculina en su propio hogar, desde luego en México se publicitó el drama que sufren muchas y se dan orientaciones para que ellas se defiendan, en grupos dedicados a ello. Se reconoce que es un hecho cultural, el machismo ancestral que no se acaba. Aquí, se veían durante la marcha respectiva, mantas o pancartas portadas por mujeres, con letreros sugestivos como éstos: ¡El silencio es cómplice de la violencia, no calles, denuncia!; Los hombres y las mujeres no son enemigos, combate la violencia; protégete. Participaron instituciones el Instituto Municipal de la Mujer, el Instituto de la Juventud local, Cruz Roja y, desde luego el DIF, encabezado por su presidenta la señora Carmelita López, esposa de Ricardo Guzmán, el alcalde. DIRIA YO QUE debiera uno seguir el ejemplo de doña Julia, y criar a los hijos con cuidado, que desde luego incluye vigilancia y atención. Como dicen pensadores, los discursos o sermones son desde luego valiosos, pero la actitud fundamental es el cuidado. Y si le da uno su dimensión social, tanto mejor. Y si le da uno su dimensión planetaria, tanto mejor. José, el astronauta, vio a nuestro planeta azul desde el espacio y ojalá todos pudiéramos verlo así. Pero considero que sí podemos verlo desde nuestros cerros, nuestros bichos, nuestras yerbas, pero sobre todo en las caritas bonitas como lunas redonditas, de esas que se vieron por cientos en el desfile—homenaje al astronauta piedadense. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

El astronauta José Hernández Moreno, en misa


Lo acompañan sus padres doña Julia, don Salvadory sus hermanos Gilberto Salvador y Leticia. Foto presidencia municipal

En el templo del Señor de la Piedad, los fieles acompañaron al astronauta en misa


Foto de presidencia municipal de La Piedad

En Ticuítaco, colocación de la primera piedra de la plaza cívica, que llevará nombre de astronauta


Estuvo allí el Presidente Felipe Calderón. Foto de presidencia municipal de La Piedad

Un obsequio del astronauta José Hernández, para el gobernador Leonel Godoy


Foto de presidencia municipal de La Piedad