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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS, VI. Silviano Martínez Campos


SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS, VI. Silviano Martínez Campos

Publicado el abril 29, 2011 por silviano  | Editar

SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS, VI.

Silviano Martínez Campos

M E T A F O R A S D E U N E N S U E Ñ O

Y VARIACIONES SOBRE UN MISMO CANTAR

(Fotos de Silviano. En caso contrario, se indica)

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. (NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Weblog y otros sitios. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo (smc) Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Al individuo aquel (smc) Silviano Martínez Campos, por más que lo había intentado, no le había sido posible borrar de su mente aquella tremenda, a la vez que regocijante experiencia, a pesar de las décadas transcurridas. Más de alguna vez se le había ocurrido adjudicarse aquel primer versito del Dante: ”en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”. Pero especulaba que si bien podría aplicarse a sí mismo dicho pensamiento, el acontecer bien podría también llevarlo a encajar aquel versito en la gran crisis de la que ahora era testigo en de alguna manera; porque al fin y al cabo todo indicaba se había perdido el rumbo en algún momento de su historia, la misma del Homo Sapiens. Si bien la experiencia campirana le hacía rememorar tormentas en pleno día y luego tras ellas presenciar el espectáculo del Arco Iris, su atrevimiento no llegaba a tanto en un plan adivinatorio, o precognitivo y se contentaba con rememorar, como testigo de lo incierto, aquella su gran experiencia de haber incursionado, o llevado al fondo del sí mismo para luego regresar, agradecido, al mundo del recuerdo, más gratificante, éste de la vida “real”, en todo caso, que las aventuras en un mundo de laberintos, sí, pero también de luminiscencias. Y aun cuando en épocas de la propia biografía, no del todo equilibrada, había dejado de orar, ahora podía hacerlo también, fuera por necesidad de afirmación o por sentimiento de confianza, dirigiéndose al Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de nuestro Señor Jesucristo, Dios de todos nosotros, Dios también personal ( de él, de aquel individuo). Había llegado a la convicción de que a ese Dios soberano, Quien sin embargo solicita para sus fines amorosos, cooperación voluntaria de la criatura, no se le pueden poner condiciones, aun cuando bien que se presta al diálogo. Por eso aquellas experiencias en la dimensión oscura, pero también, y además en la dimensión luminosa donde la firma personal es definitiva, según así parece. Y esto , por muy descabellada que dicha especulación pareciera, al fin y al cabo ya podía aceptar que no es descabellado imaginar un Universo ( o más universos) multidimensional, sea robótico, o maquinal, con extraterrestres, y seres innúmeros. Pero tampoco desdeñaba su tradición poblada de ángeles, bienaventurados, u hombres y mujeres de buena voluntad a través de quienes Quien de veras las puede, puede comunicar sus mensajes, y aún desde la yerba, el pájaro, el monte, las estrellas y todo cuanto existe, cuantimás desde las profundidades del sí mismo humano. Aquel individuo había llegado a considerar además, que el Señor soberano lo es también, y sobre todo, en las profundidades del sí mismo humano , en los laberintos de la mente extraviada y, a pesar de todo, lo que parece locura, sea temporal o permanente, quizá también sea un modo, un vehículo para Quien, como El sepa, o a través de sus mismas criaturas, dé mensajes al hombre atribulado y con su poder los haga extensivos a todo el Homo Sapiens, a quien sus errores históricos le han hecho hacerse merecedor también, en los últimos tiempos, de Homo Demens, por cuanto él mismo se amenaza con el propio suicidio contaminador y depredante. Pero aquel individuo habría de considerar también que, como se dice, entre más oscura es la noche, más cercano está el amanecer. Porque después de todo, el poeta (Hölderlin, en Patmos), puede tener razón, entre más grande el peligro, más cerca está lo que salva o también ahora podría decirse: entre más grande el riesgo de la hecatombe planetaria, más cercano está Quien salva. O hablando a lo cristiano, el Cristo Cósmico, el Señor del Universo también es humano y por eso mismo, no ajeno a los sufrires de su hermano, sea el hombre concreto, sea el hombre comunitario, o aún planetario, porque al fin y al cabo a El se le atribuye haberlo dicho: tengo compasión de esta multitud. Y les dio de comer, el pan diario, pero también el “epiousios”, el supersustancial, el de allá, el de otras dimensiones, como dicen los sabios de la Tierra. Pero no, desde luego, el que con sus engaños pregonan los poderosos que también contribuyen a destruir con sus químicas a la trama de la vida, y al pan de los pobres, de los limitados. Aquel individuo creyó que se le daría la manera de expresarlo, la fue encontrando, y en el ocaso de su vida se atrevió también a considerar que sí, pueden tener razón quienes dicen que Dios es Pantocrator, por soberano y que el viento sopla por y donde quiere. Porque, su Espíritu agita no sólo las aguas turbias de hombres destructivos, sino también comunidades o multitudes o continentes, siempre que haya un soplo, entre todas ellas, de espíritu vital que busca la plenitud de todo lo viviente. Pero también convulsiona y agita, a ese que ahora se llama el Planeta Extraviado, o más claramente, a quien a sí mismo se ha denominado Homo Sapiens, en riesgo de perderse , por haberse extraviado del camino recto. Sería también porque clavó demasiado sus ojos en el suelo utilitario, o porque los fijó demasiado en las lejanas estrellas. Pero la gran sacudida le hizo ver que sí, su porvenir es el Cielo, pero hay tiempo aún, para arreglar su Tierrita, el cual es, en rigor, el planetita extraviado. (26—IV—011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: ante la debacle universal, aquel individuo sonreía al recordar aquello de hacía 35 años, que probablemente haría también sonreir al señor Jung. De todas maneras y a riesgo de bordar en lo nebuloso de las profundidades del sí mismo, se echó su rollo improbable, inverosímil, desconcertante, suculento y asaz “sicodélico”, conforme a la mentalidad de aquella época. De todas maneras corrió el riesgo y soltó su rollo de la siguiente manera: al bajar la escalinata de sus pequeña morada, vio en el borde un paquetito de Sal. Habría de caminar por Edison en mañana soleada y en la banqueta, aquella efervescencia (los cristalitos iluminados por el Sol) que él interpretó como estrellas y luego como lindas muchachas. Habría de cruzar la Alameda, todo atolondrado, rumbo a la avenida que parece aún se denominaba Niño Perdido. En todo caso, luego fue Lázaro Cárdenas. Pasó por el templo de San Francisco, el bello templo a donde a veces acudía a contemplar aquellas grandes pinturas de motivos franciscanos, el templo dedicado a Francisco. No recordaba si pasó a orar y si de plano en aquel tiempo no oraba. El caso es que aquel individuo siguió la caminata por Madero, rumbo a Bolívar. Poco antes de esta calle se sintió transformado en un ser bellisimo, luminoso con los colores del oro, tornasol su cuerpo y tachonada su frente de diminutas joyas y desde ellas y desde la diadema que coronaba su cabeza, recibía los destellos de lo alto. Ante tanta belleza, creyó no perder el buen juicio porque no cruzó la calle antes de la señal del semáforo. Creyó haber escuchado al de la voz que le dijo: respeto sus reglamentos. Fue un momento, giró hacia la izquierda, hacia Tacuba y frente a la casa perfumada creyó que el mensaje también era para los de la opulencia para que dejaran de destruir la Tierra. Llegó a una banca de la alameda y escuchó, objetivamente, claro, música folclórica mexicana que surgía de un conjunto colonial donde había un museo, o conjunto artesanal. Luego al caminar hacia el Poniente, un colega zamorano le habría de preguntar en torno a un sonado accidente en el Metro, del día anterior, tal vez. SUCULENTO EL RELATO, pero aquel individuo llegó a pensar que la vida se defiende, lo que es para uno es para todos y el hombre tiene futuro sólo que conforme a su libertad y dentro del respeto mutuo, deberá arreglar su mundo y hacerlo, mientras tanto, también habitable. Habría de afirmar después su convicción (se le había dicho haría más de dos mil años), que siempre hay lugar para la Esperanza. (3—III–011)

((( Silviano Martínez,

Mosaico

Viernes, 04.03.2011, 09:24pm (GMT-5), En GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México.

LA PIEDAD, 3 de Marzo.- AQUELLOS GRITOS, MÁS bien ladridos, más bien ahullidos, eran lastimeros. Y lo hacía por las tardes, y casi todos los días.Por eso, tratando de interpretar los sentimientos de “El Chango”, pensabamos que su dolor por la ausencia era tan grande, tan grande, que lo expresaba en forma de lamentos. Si humano, hasta le hubiésemos atribuido una especie de lamento-oración, para que Chon, su amo, regresara a consolarlo. Pero no, El Chango no era humano, sino perro. Y su amo, don Encarnación, meses hacía que andaba por los “Iunaites” de bracero, cuando había contrataciones. Tiempo después andaría fuera de contrato, y cuando según contaba, al tratar de librar un tren, al caminar sobre un puente, saltó y se dislocó un brazo. El, tan trabajador, continuaría luego los cultivos de su “pedacera”, sus retazos de tierra ejidal, en Ziquítaro, el ombligo del mundo, dicho sea de paso. EN ESE OMBLIGO y en todos los ombligos del mundo, digo rancherías, poblados y aún zonas urbanas de nuestra región, el fenómeno de la emigración hacia los Estados Unidos se volvió común. Y no es por demás decir que según estudiosos, el fenómeno de la migración es universal, extendido e imparable. Causas económicas, necesidad de sobrevivencia, desde luego, pero no sólo. Pero en nuestro México, obviamente, lo mismo pero además la cercanía fronteriza con el país más rico y poderoso (hasta ahora) del mundo, según se dice. Y qué decir de su influencia cultural (a veces nos mandan lo peorcito) y las relaciones tan estrechas, que se ha llegado a decir, sobre nuestra dependencia, que llega a más del 80 por ciento en lo económico. Pero claro, la interdependencia es obvia y tal vez por eso ha cundido el temor por allá entre grupos, de que la invasión de la raza morena sea tan apabullante que se sientan amenazados. La invación a la inversa, pues. CUANDO CANDIDATO, UNA vez que le había ganado a Creel,Felipe Calderón Hinojosa preguntó por aquí, en referencia a la migración, que quiénes tenían parientes en los USA y que levantara el dedo el que sí. El fue el primero. Problema envolvente, pues. Y ahora, este tres de marzo, anda por allá el Presidente y, probablemente, además de otros asuntos bilaterales candentes, abordará con el Presidente Obama el tan reiterado, por real y acuciante, problema de la migración. CUANDO LA DESINTEGRACIÓN del sistema soviético, fines de los ochenta y principios de los noventa, se dijo que sus réplicas durarían unos 25 años. No sé si dentro de esas réplicas se incluya la actual convulsión en el Norte de Africa y en el Medio Oriente. En 1991, en su informe “La Primera Revolución Mundial”, el Club de Roma decía en su primer párrafo del capítulo VI, sobre “El Malestar Humano”: “Las ondas expansivas por los drásticos cambios de la gran transición no están respetando ninguna región ni ninguna sociedad. El cataclismo ha quebrado un sistema de relaciones y sistemas de creencias heredados, sin ofrecer ninguna guía para el futuro”. Claro, ahora todos lo vemos, no sólo quienes estudian el fenómeno, el “bailoteo” del Planeta nos envuelve a todos. Hay, sin embargo, pero en otros ámbitos de nuestra realidad, dijéramos dentro del gran motor del sentido, aquel que mueve al ser humano hacia la utopía del más ser, la inconmovible Esperanza. SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: ante la debacle universal, aquel individuo sonreía al recordar aquello de hacía 35 años, que probablemente haría también sonreir al señor Jung. De todas maneras y a riesgo de bordar en lo nebuloso de las profundidades del sí mismo, se echó su rollo improbable, inverosimil, desconcertante, suculento y asaz “sicodélico”, conforme a la mentalidad de aquella época. De todas maneras corrió el riesgo y soltó su rollo de la siguiente manera: al bajar la escalinata de sus pequeña morada, vio en el borde un paquetito de Sal. Habría de caminar por Edison en mañana soleada y en la banqueta, aquella efervescencia (los cristalitos iluminados por el Sol) que él interpretó como estrellas y luego como lindas muchachas. Habría de cruzar la Alameda, todo atolondrado, rumbo a la avenida que parece aún se denominaba Niño Perdido. En todo caso, luego fue Lázaro Cárdenas. Pasó por el templo de San Francisco, el bello templo a donde a veces acudía a contemplar aquellas grandes pinturas de motivos franciscanos, el templo dedicado a Francisco. No recordaba si pasó a orar y si de plano en aquel tiempo no oraba. El caso es que aquel individuo suguió la caminata por Madero, rumbo a Bolívar. Poco antes de esta calle se sintió transformado en un ser bellísimo, luminoso con los colores del oro, tornasol su cuerpo y tachonada su frente de diminutas joyas y desde ellas y desde la diadema que coronaba su cabeza, recibía los destellos de lo alto. Ante tanta belleza, creyó no perder el buen juicio porque no cruzó la calle antes de la señal del semáforo. Creyó haber escuchado al de la voz que le dijo: respeto sus reglamentos. Fue un momento, giró hacia la izquierda, hacia Tacuba y frente a la casa perfumada creyó que el mensaje también era para los de la opulencia para que dejaran de destruir la Tierra. Llegó a una banca de la alameda y escuchó, objetivamente, claro, música folclórica mexicana que surgía de un conjunto colonial donde había un museo, o conjunto artesanal. Luego al caminar hacia el Poniente, un colega zamorano le habría de preguntar en torno a un sonado accidente en el Metro, del día anterior, tal vez. SUCULENTO EL RELATO, pero aquel individuo llegó a pensar que la vida se defiende, lo que es para uno es para todos y el hombre tiene futuro sólo que conforme a su libertad y dentro del respeto mutuo, deberá arreglar su mundo y hacerlo, mientras tanto, también habitable. Habría de afirmar después su convicción (se le había dicho haría más de dos mil años), que siempre hay lugar para la Esperanza. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com, www.silviano.wordpress.com).

Silviano Martínez Campos)))

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SUEÑO GUAJIRO, RÚSTICO: Aquel individuo no supo ni de dónde venía tan tremenda advertencia cuando el de la voz le dijo: le vamos a cambiar el código genético. Su confianza permaneció invariable, porque esa expresión metafórica, o acaso real, de provenir del de la voz, no podía ser más que biofílica. (7—IV–011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO.  Aprovecho para invitarlo a que lea mi fantasioso trabajo denominado LA INVASION, primeramente publicado en GUIA y que puede encontrar en los blogs mencionados abajo. De él, extraigo un pequeño texto, en homenaje al burro y sus antenas:  “—Duros, drásticos son, bichos malvados. ¿Quién a ustedes encomienda defensa de los reinos? Rey de la selva, al león reconocemos, al delfín animal inteligente tras nosotros; como fiel servidor al perro, nuestro amigo, y dócil criado nuestro al asno laborioso. Pero ustedes microbios del demonio, sólo dolores y penurias causan. Torpes, faltos de entendimiento tuvieron que escoger los ojos par manifestarse cuando a nuestro gran cerebro pudieron revelarse. —Dos razones te damos, mentecato. El león, rey de la selva, claudicó de su reino entre nosotros al dejarse enjaular y ser hazmerreír en circos y festines; negóse el delfín temeroso a dejar seguridades en sus mares y correr en tierra la carrera que ganaste; el perro fiel prefirió la garantía de su comida al lado tuyo y el impráctico borrico escogió ser tu esclavo, pero no olvides que con sus dos grandes antenas, más disponible está para oír las señales de los astros”. (10–II–011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO:   A aquel individuo se le mostró de tal manera la plenitud que le esperaba, que “protestó” y dijo lamentándose: no sólo yo, no sólo yo. El individualismo había sido derrotado en él. (3—I—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo captó estas expresiones: soy intuitivo. Amo afectivamente. Pero aquel individuo no sabía discernir si dichas expresiones provenían del de la voz, o por el contrario eran expresiones de la propia introspección en la hondura del sí mismo. O de plano, si ambas consideraciones eran válidas igualmente, sin mezclarse ni confundirse. Aquel individuo,  al haberse sentido capturado por el “crescendo” de El Barbero de Sevilla de Rossini, llegó a entender que el lenguaje de la música es más pleno, abarcante y profundo que el intelecto, para “entender” el mundo. (20—I—011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO:  aquel individuo llegó a comprender que el intelecto no tenía la última palabra en la explicación del mundo. Porque de alguna manera, el individuo aquel fue sorprendido por destellos de plenitud, al presentársele como medio para captar algunos de esos destellos regocijantes, mediante el animado “crescendo” de la obertura El Barbero de Sevilla del músico Rossini, o una “melodía” infantil improvisada de sus tiempos de infancia. (13—I–011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS:  en el umbral de su ancianidad, aquel individuo llegó a comprender algunas cosas, pero algunas otras, las más, bordaban los enigmas de las profundidades del sí mismo. No dejaba por ello de extrañarle aquel “interrogatorio”, ni sus finalidades, interrogatorio desde luego a cargo del de la voz. En todo caso, por la índole del contenido, no dejaba de admirarse de que no hubiese ningún asomo de presión o agresión, contrariamente a lo que sabía por terceros o por las sublimaciones del arte,  a que llegaba la infamia humana contra un ser indefenso (a) que caía en las garras de los sádicos de la Tierra. Así es que el de la voz le Espetó, debiera decir le pro-vocó al  individuo aquel, la pregunta de ¿es usted justo?, pero el individuo echó mano del recurso consignado en algún Evangelio de “Sólo Dios es bueno”,  pero sin palabras desde luego, tan sólo una referencia a sugerentes destellos, benévolos, por cierto, que provenían de no sabía dónde; ¿es usted un chingón?, preguntaba el de la voz. No soy la mamá de Tarzán, repuso aquel individuo. Dígame eso en términos más “intelectuales”, repuso a su vez el de la voz. Por qué cambió de ruta,  “preguntó” el de la voz, pero el individuo aquel no supo qué contestar; quién le dijo que se suicidara, planteó el de  la voz, pero el individuo aquel no logró articular respuesta; ¿lo acepta como líder?, planteó el de la voz, pero aquel individuo tenía el prejuicio contra líderes manipuladores y tuvo sus reservas de aplicarlo a  Quien consideraba libre de apetitos de poder y de dominio.   (6—I—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: en las profundidades de sí mismo, aquel individuo se dio cuenta de la enormidad del paquete, que lo sobrepasaba. Había alcanzado a entender una especie de mandato en el sentido de que no se diga por la palabra, lo que no se recibió por la palabra. Aquel individuo habría de recordar nociones tan comprometedoras como aquellas encerradas en la palabrita Pantocrator (Dios todopoderoso, por soberano), los misterios de Dios son inescrutables y el Espíritu sopla donde quiere. Aquel individuo era invitado, si se puede expresar así, a dar un mensaje, necesariamente de paz, por lo que objetó al de la voz y le “dijo”: para qué les sirvo como robot, permítanme poner en juego mis potencialidades creativas. Y, de plano, aquel individuo parecía rajarse cuando “dijo”: por qué no escogen a un intelectual. Al fin se dio por vencido y aquel individuo simplemente, en las profundidades de sí mismo, atribulado, “dijo” con sentimiento: me dono, me dono. Y prefirió pasar como loco, antes que fallarle, a quien consideró amoroso, con la suficiente autoridad como para hacer tan tremendas y esperanzadoras propuestas. Porque en algún “momento”, el de la voz le había dicho algo así como: no me conocerá más que por la… (y aquí, por alguna asociación, se sugería el nombre de una persona llamada Encarnación). (23—XII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO:  aquel individuo no sabía mucho de beisbol, pero se le sugirió en el tablero del partido, el “score” donde siempre, siempre, a la larga, ganaba el mejor partido: el de la vida (se suponía que con todas sus valoraciones como justicia, paz, encuentro y etcétera). (16—XII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo revivía en lo profundo del si mismo, imágenes de aquella guerra perpetua en la ficción de la novela “1984” de George Orwell.  Sin embargo, aquel enredo “cibernético” no fue perpetuo y regresó a la “superficie”, a un mundo de flores, insectos, cerros y arroyos. La nueva salida del sol era más gratificante que las oscuridades del desencuentro de los anteriores horizontes. (9—XII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RÚSTICO: Usted conoce toda mi vida, le dijo aquel individuo al de la voz. Usted me la está contando, repuso el de la voz. (2—XII—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS:  A aquel individuo lo conmovió la pregunta del de la voz: ¿quién le dijo que se suicidara?, porque no entendió nada, nada. Aquel individuo se precipitaba en la oscuridad de las profundidades del sí mismo pero en cierto “nivel” del precipicio, lanzó el grito salvador de “Viva la Vida”, y fue entonces cuando un coro regocijado se hacía eco desde las “alturas”, desde donde no se sabe mucho: “Quién como Dios”. Y aquel individuo habría de confiar luego, porque llegó “después” a afirmar: el que me lo dio (el mensaje de paz), no falla. (25—XI—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la hacen los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. (19—XI–010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se quedó desconcertado cuando el de la voz le dijo, algo así, como: “Pendejo, por qué hiciste eso”. El individuo no negó que había cometido muchas pendejadas, pero no le agarró la hebra a cuál se refería el de la voz. Pero luego pensó que también el Homo Sapiens (demens) había cometido pendejadas y en esas estaba, ahora, corrigiéndolas, je je. (11—XI–010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo no sabía cómo interpretar la inquietante visión: aquel signo “suástico”, no necesariamente luego en negativo, se levantó de sus cenizas de la central Europa, en veloz carrera pero a medio Atlántico se convirtió en guerrero azteca luminoso, tomó vuelo desde muy adentro del país vecino, y desde allí, cruzando México, se remontó hacia las estrellas; aquel individuo, en la postración en el abismo del sí mismo, creyó “oírle” al de la voz, la expresión aquella, del “soy intuitivo”; aquel individuo creyó escucharle al de la voz aquella expresión de “amo afectivamente”. La cosa se volvía peliaguda, tanto si tales profundidades eran fruto de la introspección, como si no. Porque quién era, aquel individuo, para poder atribuirle tales expresiones al de la voz. (7—XI—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: la resistencia de aquel individuo fue dura, pero cuando se dio cuenta que aquello era bueno y valía la pena (y además no había de otra), le dijo, con sentimiento y convicción, reiteradamente, al de la voz: “me dono, me dono…” ; pero “antes”, aquel individuo puso una más de sus objeciones: “pa’ qué les sirvo como robot, permítanme poner en juego mis potencialidades creativas”: no obstante, “antes”, aquel  individuo recibió del de la voz tremenda pregunta: “quién le dijo que se suicidara”, y el individuo, en las oscuridades del sí mismo, no supo qué contestar. (28—X—010)

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SUEÑOS GUAJIROS RUSTICOS: ante el acelere en los torbellinos de las profundidades del sí mismo, aquel individuo fue invitado a poner los pies en la Tierra, porque el de la voz le dijo: no me conocerá más que a través de… y se le presentó la imagen o una referencia de una persona que se llamaba Encarnación; el individuo aquel se admiró de la grandeza prometida al ser humano y le dijo al de la voz: a poco hasta en eso somos libres; lo que de ninguna manera entendió aquel individuo fue cuando se le dijo: le vamos a cambiar el código genético. Porque al de la voz no lo podía atribuir nada, nada, nada, contra el hombre. (21—X—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: “Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos. ¡Sí se puede”!, dirás, ¡sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario” (De A2K o El Error del Milenio), en las direcciones web abajo anotadas); aquel individuo estaba en lo más profundo de la oscura caverna del sí mismo de tal manera que sólo le quedaba una pizca de razón y por eso se decía, a sí mismo, aquello de El que me lo dio (el mensaje para salir) no falla, y no falló; aquel planetita extraviado estaba precipitándose a gran prisa en la oscura caverna de las profundidades del mundo sideral, pero unos caporales al parecer “extraterrestres” lo lazaron y lo volvieron a la luz de la superficie, a la luz de la Vida; aquel individuo se había precipitado en la caverna oscura del desencuentro, pero su Tierrita fue rescatada para ponerla junto al Gran Fuego y hacerla así el Corazón del Cielo (14—X—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: cuando al individuo aquel se le hizo ver de alguna manera el porvenir (personal y comunitario) que le esperaba, estalló de asombro. No sólo yo, exclamó ante el de la Voz, a quien le dijo: me voy a volver loco. Pero el de la voz sencillamente le repuso: nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz. (7—X—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. ¿Quién le dijo que se suicidara?, se le  preguntó al individuo aquel, por quien tenía autoridad para hacerlo. El individuo luego habría de entender que no se trataba sólo de él, sino la pregunta cierto que abarcaba mayores horizontes. (26—VIII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo se confrontó con el de la voz y, ante alguna eventualidad de juzgar a alguien, le dijo: yo no los juzgo. Pero el de la voz simplemente repuso: ellos (¿los seres humanos?) se juzgan solos. Y de ser así, pues nos estamos juzgando, y está pesado nuestro juicio histórico, je. (11—VIII—010)

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DADO QUE NUESTRO mundo humano (no el astronómico) está totalmente alrevesado, ahora comienzo este MOSAICO al revés, o sea alrevesado. Con dos sueños guajiros, pues, pero de esos sueños comunes, no de esos sueños más profundos, de las oscuridades del sí mismo. Y los cuento, tal como “me los contó aquel individuo”. Resulta que el individuo aquel llegó a un monte rodeado de penumbra, a la cima que más parecía una zona arqueológica. Porque allí estaba un monolito (de piedra, claro) con un dibujo en relieve, de un ave con sus alas extendidas. El individuo aquel, curioso, quería saber quién era, o a quién representaba, aquel diseño artístico puesto allí por no sé quién. Miró hacia arriba y se encontró en las alturas con un pequeño sol, dorado, que le envió el mensaje telepático: es diosa. El enigma estaba descifrado. El otro sueño es más enredado porque, le adelanto, se trata de una rápida, vertiginosa carrera, rumbo al “sueño americano”. Aquel individuo se situaba en un llano, en medio de la penumbra y de pronto sintió el apremio de huir, porque alguien a quien no identificaba, le daba una corretiza. Pero en un momento, si aquí puede hablarse de momentos, se le unió Salvador (un amigo de la infancia). Ambos continuaron la carrera, llegaron a una especie de tobogán, de resbaladilla de esa de los parques infantiles, se deslizaron por ella y llegaron a una estancia elegante, como despacho de abogado, con las paredes adornadas con motivos cuadrados. Ya la hicimos, como que pensó aquel individuo, una estancia muy apropiada para el reposo, con libros para leer muy quitado de la pena, huido del mundanal ruido. Pero no, vino otro apremio y hubo necesidad de lanzarse contra las paredes elegantes, romper una de ellas, salir y continuar la carrera. Individuo y guía, que lo conducía hacia el país de la abundancia, llegaron a un estanque oscuro, se echaron ambos un clavado y se sumergieron en las aguas negras (nada más de color, no de olor). Allí se perdió el guía, y el individuo se encontró en otra estancia, con un sillón ejecutivo de cuatro gajos y un cetro, un librito amarillo de esos que dicen “Dios llega al Hombre” y un grupo de mujeres enlutadas, una de ellas que lo esperaba. Esa era la meta, y no el llamado sueño americano. Yo no sé qué diría el señor Jung de todo esto, pero lo que sí sé decir es que mejor cambio de frecuencia, luego de afirmar que en estas cuestiones el individualismo sale sobrando, porque se trataría, en todo caso, de una aventura compartida. (27-V-010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS: A aquel individuo lo conmovió la pregunta del de la voz: ¿quién le dijo que se suicidara?, porque no entendió nada, nada. Aquel individuo se precipitaba en la oscuridad de las profundidades del sí mismo pero en cierto “nivel” del precipicio, lanzó el grito salvador de “Viva la Vida”, y fue entonces cuando un coro regocijado se hacía eco desde las “alturas”, desde donde no se sabe mucho: “Quién como Dios”. Y aquel individuo habría de confiar luego, porque llegó “después” a afirmar: el que me lo dio (el mensaje de paz), no falla.

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. Aquel individuo pareció entender que, el de la voz, le proponía, a un determinado Personaje, como su dirigente y por eso le preguntó: ¿lo acepta como líder?. Pero el individuo dudó, puesto que la idea de líder estaba totalmente contaminada por el poder de un sistema manipulador y corruptor. Aquel individuo pareció entender que el de la voz le hacía una propuesta sorprendente: usted me enseña el lenguaje campesino, y yo le enseño el lenguaje de las (alturas). Aquel individuo se agarró haciéndole preguntas al de la voz, hasta llegar a una fundamental ¿a poco hasta en eso somos libres?. No hubo respuesta, pero parece que la misma vida se encargaba de responderlas. Aquel individuo, ante tan insólitas propuestas, se atrevió a decir: sé distinguir los planos. Eso le daba a entender que el mensaje de vida era para todos, en un respeto completo, total, a la libertad del hombre y de sus reglamentos, y de sus instituciones. Aquel individuo cedió, fue lanzado a las profundidades del sí mismo y fue cuando escuchó el grito liberador: ¡Viva la vida!, coreado regocijadamente por el equipo de vivientes. (1—VII—010)

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SUEÑOS GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la haccn los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. 28—XI—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: A aquel individuo se le mostró de tal manera la plenitud que le esperaba, que “protestó” y dijo lamentándose: no sólo yo, no sólo yo. El individualismo había sido derrotado en él. (3—II—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS: En el umbral de su ancianidad, aquel individuo llegó a comprender algunas cosas, pero algunas otras, las más, bordaban los enigmas de las profundidades del sí mismo. No dejaba por ello de extrañarle aquel “interrogatorio”, ni sus finalidades, interrogatorio desde luego a cargo del de la voz. En todo caso, por la índole del contenido, no dejaba de admirarse de que no hubiese ningún asomo de presión o agresión, contrariamente a lo que sabía por terceros o por las sublimaciones del arte, a que llegaba la infamia humana contra un ser indefenso (a) que caía en las garras de los sádicos de la Tierra. Así es de que el de la voz le Espetó, debiera decir le pro—vocó al individuo aquel, la pregunta de ¿es usted justo?, pero el individuo echó mano del recurso consignado en algún Evangelio de “Sólo Dios es bueno”, pero sin palabras desde luego, tan sólo una referencia a sugerentes destellos, benévolos por cierto, que provenían de no sabía dónde; ¿es usted un chingón?, preguntaba el de la voz. No soy la mamá de Tarzán, repuso aquel individuo. Dígame eso en términos más “intelectuales”, repuso a su vez el de la voz. Por qué cambió de ruta, “preguntó” el de la voz, pero el individuo aquel no supo qué contestar.; quién le dijo que se suicidara, planteó el de la voz, pero el individuo aquel no logró articular respuesta; ¿lo acepta como líder?, planteó el de la voz, pero aquel individuo tenía el prejuicio contra líderes manipuladores y tuvo sus reservas de aplicarlo a Quien consideraba libre de apetitos de poder y de dominio. (6—I—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo no sabía cómo interpretar la inquietante visión: aquel signo “suástico”, no necesariamente luego en negativo, se levantó de sus cenizas de la central Europa, en veloz carrera pero a medio Atlántico se convirtió en guerrero azteca luminoso, tomó vuelo desde muy adentro del país vecino, y desde allí, cruzando México, se remontó hacia las estrellas; aquel individuo, en la postración en el abismo del sí mismo, creyó “oírle” al de la voz, la expresión aquella, del “soy intuitivo”; aquel individuo creyó escucharle al de la voz aquella expresión de “amo afectivamente”. La cosa se volvía peliaguda, tanto si tales profundidades eran fruto de la introspección, como si no. Porque quién era, aquel individuo, para poder atribuirle tales expresiones al de la voz. (4—XI—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la hacen los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. (18—XII—010)

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. SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. Aquel individuo pareció entender que, el de la voz, le proponía, a un determinado Personaje, como su dirigente y por eso le preguntó: ¿lo acepta como líder?. Pero el individuo dudó, puesto que la idea de líder estaba totalmente contaminada por el poder de un sistema manipulador y corruptor. Aquel individuo pareció entender que el de la voz le hacía una propuesta sorprendente: usted me enseña el lenguaje campesino, y yo le enseño el lenguaje de las (alturas). Aquel individuo se agarró haciéndole preguntas al de la voz, hasta llegar a una fundamental ¿a poco hasta en eso somos libres?. No hubo respuesta, pero parece que la misma vida se encargaba de responderlas. Aquel individuo, ante tan insólitas propuestas, se atrevió a decir: sé distinguir los planos. Eso le daba a entender que el mensaje de vida era para todos, en un respeto completo, total, a la libertad del hombre y de sus reglamentos, y de sus instituciones. Aquel individuo cedió, fue lanzado a las profundidades del sí mismo y fue cuando escuchó el grito liberador: ¡Viva la vida!, coreado regocijadamente por el equipo de vivientes. (1—VII—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo revivía en lo profundo del si mismo, imágenes de aquella guerra perpetua en la ficción de la novela “1984” de George Orwell. Sin embargo, aquel enredo “cibernético” no fue perpetuo y regresó a la “superficie”, a un mundo de flores, insectos, cerros y arroyos. La nueva salida del sol, era más gratificante que los oscuridades del desencuentro de los anteriores horizontes. (9—XII—010). SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo revivía en lo profundo del si mismo, imágenes de aquella guerra perpetua en la ficción de la novela “1984” de George Orwell. Sin embargo, aquel enredo “cibernético” no fue perpetuo y regresó a la “superficie”, a un mundo de flores, insectos, cerros y arroyos. La nueva salida del sol, era más gratificante que los oscuridades del desencuentro de los anteriores horizontes. (9—XII—010).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo no sabía mucho de beisbol, pero se le sugirió en el tablero del partido, el “score” donde siempre, siempre, a la larga, ganaba el mejor partido: el de la vida (se suponía que con todas sus valoraciones como justicia, paz, encuentro y etcétera). (16—XII—010).

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SUEÑOS GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la haccn los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. (18—XI—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: En las profundidades de sí mismo, aquel individuo se dio cuenta de la enormidad del paquete, que lo sobrepasaba. Había alcanzado a entender una especie de mandato en el sentido de que no se diga por la palabra, lo que no se recibió por la palabra. Aquel individuo habría de recordar nociones tan comprometedoras como aquellas encerradas en la palabrita Pantocrator (Dios todopoderoso ,por soberano), los misterios de Dios son inescrutables y el Espíritu sopla donde quiere. Aquel individuo era invitado , si se puede expresar así, a dar un mensaje, necesariamente de paz, por lo que objetó al de la voz y le “dijo”: para qué les sirvo como robot, permítanme poner en juego mis potencialidades creativas. Y de plano, aquel individuo parecía rajarse cuando “dijo”: por qué no escogen a un intelectual. Al fin se dio por vencido y aquel individuo simplemente, en las profundidades de sí mismo , atribulado, “dijo” con sentimiento: me dono, me dono. Y prefirió pasar como loco, antes que fallarle, a quien consideró amoroso, con la suficiente autoridad como para hacer tan tremendas y esperanzadoras propuestas. Porque en algún “momento”, el de la voz le había dicho algo así como: no me conocerá más que por la… (y aquí, por alguna asociación, se sugería el nombre de una persona llamada Encarnación). (22—XII—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS: A aquel individuo lo conmovió la pregunta del de la voz: ¿quién le dijo que se suicidara?, porque no entendió nada, nada. Aquel individuo se precipitaba en la oscuridad de las profundidades del sí mismo pero en cierto “nivel” del precipicio, lanzó el grito salvador de “Viva la Vida”, y fue entonces cuando un coro regocijado se hacía eco desde las “alturas”, desde donde no se sabe mucho: “Quién como Dios”. Y aquel individuo habría de confiar luego, porque llegó “después” a afirmar: el que me lo dio (el mensaje de paz), no falla. (25—XI—010).

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((( FANT3

ENCUENTROS CERCANOS

Silviano Martínez Campos

— Entiendo que anda usted con dificultades.

—Ando, y no encuentro la puerta, ya no siento lo duro sino lo tupido; hacia donde quiera que dirijo mis pasos, topo con barreras a tal punto que creo encontrarme en un callejón sin salida.

— En qué puedo ayudarlo, creo me llamó usted.

— Lancé un S.O.S. (Save Our Soul, salve nuestra alma), a las cuatro direcciones del Universo; mi ser atribulado se encuentra como una tempestad marina, que debe ser espantosa, según cuentan quienes han experimentado las furias del mar. Usted respondió a mi lamento. Cualquiera que sea su planeta, gracias señor extraterrestre.

— Confía usted en los extraterrestres y está bien, aunque los pinta monstruosos, guerreros, conquistadores y hasta chupasangre. Es bueno confiar en alguien aun cuando mejor sería confiara también en usted mismo.

— ¡Quién nos salvará de esta hecatombe de no ser ustedes los extraterrestres! Porque déjeme contarle, si usted no lo sabe, es interminable la letanía de nuestros males. Las leyes de este planeta, sabrá usted, determinan que nos comamos unos a otros. Me refiero desde luego a seres no movientes y a los semovientes: unos ni se mueven del lugar donde nacen y otros pisan cualquier lugar aunque no sea suyo. Entre estos últimos nos contamos los inteligentes y estamos a punto de “cuando el destino nos alcance”, comernos también entre nosotros, en forma de galletita.

—…

— Creo que no me entendió, su silencio lo dice. El caso es que muchos seres inteligentes, unos mil millones, tienen dificultad de comerse a los no movientes y a algunos de los semovientes.

— No sea rebuscado, tortuoso, retorcido. Por qué no dice claramente que hay hambre en su mundo, los bienes son mal repartidos, el SIDA los acosa, los flagelos del narcotráfico, violencia, terrorismo los desquician; cambios climáticos los asustan; treinta guerras dan idea de su desequilibrio global y, en su ombligo del mundo, su México, se acabó el desarrollo estabilizador, unos veinticuatro muy inteligentes se quedaron con la parte del león, los volvieron a saquear y tampoco pudieron defender el peso.

—Sí me entendió, conoce parte de la historia, pero no ha terminado la letanía: las cosas están de tal manera descompuestas, que muchos de esta Tierra creen que es acabamiento de mundo y al dos mil no hemos de llegar.

—Así decían el sesenta ¿recuerda?, y muchos apresuraron su casorio. Debe ser igual ahora. ¿No cree que la vida amenazada por defenderse más tiende a difundirse?; pero vamos con el acabamiento de mundo, ¿No cree más bien que el mundo que ha conocido ya se acabó y usted no se ha dado cuenta y todos esos grandes gemidos de su letanía no son sino estertores que anuncian nueva vida?

—No entiendo, señor extraterrestre.

—Voy a llevarlo de la mano, vea y entienda cómo es ahora su planeta. Tome su directorio y verá que puede comunicarse por el aparatito a cualquier lugar del mundo (“o casi”); vea su noticiero preferido, haga a un lado manipuleos interesados y entérese de las catástrofes de cualquier rincón del mundo (aquí sin “casi”); vaya al aeropuerto internacional más cercano y desde allí viaje a cualquier lugar; no se lo recomiendo si no lleva visa y una talega de dólares, pero allí está la posibilidad al alcance de su mente.

—No siga, para saber eso no requiero consultar a extraterrestres. También sé que ya pisamos la Luna, pero en vez de plantar la bandera de la Tierra, izamos la de un país pionero en la astronáutica. El mundo se encamina a su unidad, pero hasta ahora la ONU rehúsa la forma de gobierno mundial democrático y participativo que deje a un lado pretensiones hegemónicas de los viejos imperios o pretensiones de dominio por los dineros de potentados financieros.

—Volvamos pues a lo pequeño. Vuélvase contemplativo. Siéntese junto a un hormiguero, o junto a una colmena o un avispero, no tan cerca, por supuesto. Observe a los animalitos, cómo todos trabajan, todos tienen su lugar, todos comen del aporte común y no hay jerarquías dominantes sino de función y de servicio. Pero no calque su modo de vida a la suya social, porque sus ciudades se vuelven inhabitables. No olvide que la lucha a muerte contra la propiedad terminó con la muerte del sistema. Pero tampoco desestime que la propiedad sin coto ni medida también puede terminar con el sistema y de paso con la Tierra.

—Eso también lo sabemos, nuestra inteligencia clasifica día a día ensayos, estudios y serias consideraciones en periódicos, libros y memorias electrónicas.

—Volvamos pues a lo grande. Vuélvase contemplativo. Mire de vez en cuando hacia arriba, cuente las estrellas de su galaxia y luego cuente las galaxias sin olvidar, desde luego, la descubierta el otro día y verá cuán grande y variado es, qué bello y qué asombroso su Universo. Esa es su casa.

O mire hacia abajo a lo pequeño y vea hasta sus confines donde se borra el tiempo y dé gracias porque hay límites en su mundo y en usted, así está mejor porque no se pensará omnipotente, reconocerá sus límites y así será plenificado.

—Ya lo sé, pero eso no es noticia, perdí el sentido del asombro.

—Creo haber detectado la causa de sus males. Su pequeñez lo apena y siéntese marcado por la grandeza del mundo descubierto; y se refugia, para sentirse grande, en las arcas de sus cajas fuertes, en la madeja de su poder; lo indigestan sus juguetes tecnológicos o la abundancia de su mesa o se aturde con ruidos e imágenes. Su miedo lo ha hecho más violento. Es cuando olvida lo que es compartir, cuando la ley fundamental en su planeta es donarse los unos a los otros, los no movientes y los semovientes, como quiso explicarme, para que todos coman del pan propio y del ajeno.

—También eso lo sabemos los inteligentes, sólo que no ha bajado de la idea al afecto ni el afecto ha motivado la mano que comparta.

—Puesto que ya lo sabe todo, debo decirle sólo que bajé del reino de los sueños para ayudarlo a usted, el homo sapiens. Misionero soy del país de la vida, yo mismo ángel, reina coronada, si prefiere, o un hada bienhechora. Destellos rojos, verdes, amarillos, tornasoles visten el arcoiris que es mi cuerpo y a través de mi cuerpo mi mensaje. Soy reina o rey si prefiere y la diadema que a mí corona es receptáculo de lenguajes cifrados venidos de más alto, o de más profundo si prefiere y cada luminiscencia es una caricia para usted, el homo sapiens, en conspiración amorosa, acordada en las estrellas. Somos en mi planeta luminosos, dotados de luz fuerte, vigorosa, aun cuando su colorido iridiscente no lastime. Tachonada nuestra frente de joyas diminutas en destellos ordenados. Reflejamos con ellas lenguaje inteligente y en él afirmamos nuestro ser y nuestro estar vivos y damos gusto y regocijo a quien regocijo y gusto nos prodiga. Razón, gusto y afecto, alegría de ser que chocan con mundos y universos donde tal vez sólo domina el intelecto. Capaces somos de recibir los secretos máximos del mundo en la cadencia de una frase musical, pero también palpamos el misterio en la barrera diminuta de un bemol.

Satis mirari nequeo, señor extraterrestre, no puedo admirar bastante y disculpe el latinajo ya en desuso, que sea bello, radiante su planeta, ¿De cuál, de cuál procede, señor extraterrestre? ¿De Alfa Centauro o tal vez la Tau Zeta, Epsilon Eridani, Sirio, la estrella más cercana, o acaso la última lejana?; ¡Será usted habitante en Tauro, bella Orión, el Cangrejo o tal vez alguna de las Osas! ¿Y si es una galaxia, cuál, la próxima o aquella, Andrómeda tal vez, Magallanes será, M 3 ó la Z 24?

—De tu mismo planeta procedemos, el bello, rutilante, multiforme, viviente, el astro azul llamado Tierra, bendecido, tal vez con otros muchos de tu Cosmos, en el don prodigioso de la vida. Entiéndelo mejor, somos tú mismo, cuál eres ya por dentro, muy adentro pero no tanto que puedas negarte a escuchar lastimeros los ecos de tu SOS. Verás así que estamos cerca, encuentros cercanos surgidos de lo alto podrán ayudarte y junto y amoroso con todos mis hermanos, arregles desde ahora tu morada en justicia y la PAZ que te regalo. Tempestades vendrán, qué duda cabe, tormentas provocadas o espontáneas, pero encuentros cercanos con tu alma bien podrían ayudarte a esperar y hacer esperando la casa que viene hasta tu encuentro, hermosa, plena y solidaria. Tu pregunta respondo, al fin contento: los contactos cercanos que apeteces contigo mismo son, y yo tu HERMANO, soy tu mismo, el HOMBRE iridiscente del futuro. )))

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas, Págs. 7B-8B, 14/V/1995. y en ETCETERA, semanario de La Piedad, Mich., el 15/V/1995)

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º

Martínez Campos, 28/IV/011

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 28 de Abril.- EN ESTOS TIEMPOS desquiciados y desquiciantes, es bueno, a fin de sobrevivirlos, agarrarse de algo. Pero no es lo mismo agarrarse de un bastón a fin de sortear un tropiezo, o una caída, que agarrarse de un clavo ardiente, como se dice, con el riesgo consiguiente de terminar tatemado. En el caso personal, pues depende cómo agarre uno la vida; pero en el caso más amplio, el social o el comunitario, depende como le presenten el bastón, o en su caso el clavo. Digo esto, porque estos días a los amantes del espectáculo se nos presentan dos casos espectaculares para agarrarnos, en la fantasía, o en la devoción. La boda de Guillermo y la beatificación de Juan Pablo (no de Karol, por lo que se ve). SERÁ POR EDAD o será por convicciones, creo estarme volviendo más respetuoso y tolerante de las tradiciones (ajenas, claro) y creo que allá por los setenta se alborotaba el avispero bajando del pedestal estatuas e imágenes, en lo que estoy de acuerdo, pero esto poco a poco. En lo personal, ni tengo qué decirlo, asumo mi propia historia , incluidas mis fijaciones en mi ombligo del mundo, dicho sea de paso mi Ziquítaro. Pero creo no ser este el lugar para reminiscencias tan agrestes y campiranas, por lo que me veo obligado a cambiar de frecuencia. POR LO MISMO, debo decir, en el caso de “la boda del siglo” (¡Cómo le harán para saberlo, si apenas llevamos de él once años!), muy respetable la tradición británica que a estas alturas acepta a su nobleza. Eso sí, a veces la desnuda con sus críticas y los paparassi no se detienen ante nada para hurgar en busca de fotos. Para nosotros no pasa de ser espectáculo y para ellos, además tal vez un negocio colateral, porque si gastan millones de libras, de seguro las recuperarán con el turismo. Y EN CUANTO a lo de Juan Pablo, es otra cosa. Nadie niega que la gran inversión de la municipalidad para cuestiones de seguridad y orden, será compensada po r los millones (aquí no libras sino liras) que llevarán los millones de visitantes. Y por acá, entre nosotros y en otras latitudes, las transmisiones en vivo y en directo tendrán también su recompensa, por lo que significa meterle, entre prédica y prédica, el “mensaje” que deja también millones en ingresos publicitarios. PERO AQUÍ CAMBIO de frecuencia, pero por otras razones. Recuerdo cuando vi a Juan Pablo, en la esquina de Reforma e Insurgentes, en la ciudad de México. Entonces en vehículo totalmente descubierto, sin “papamovil” blindado como luego del atentado en su contra. Desde luego que para el creyente y seguidor del Papa, como dirigente (pastor), su figura impone. No hay qué desestimar, sin embargo, que en la realidad (lo leí en una novela donde el Papa de ficción llevaba consigo la forma eucarística) lleve la ostia y que, desde luego, siempre bendiga en nombre de Jesucristo. El caso es que según crítica de fondo, la explosión devota del pueblo mexicano durante el primer viaje y los subsecuentes de Juan Pablo II, fue una vivencia mística. Así lo creo. Por eso e independientemente de los manipuleos mediáticos, el pueblo mexicano sí estará en espíritu con el nuevo Beato, quien por lo demás en el Estadio Azteca, luego, de hecho se proclamó mexicano. EL MISTERIO DE todo esto es por qué ahora nosotros estamos en convulsión, presas de la violencia, del desencuentro, de la insania. ¿No será que los amaneceres luminosos siempre se anuncian por las noches más oscuras?. ¿Y esto también, a niveles globalizados?. Pues quién sabe. MUY BIEN QUE los mexicanos estemos representados en la beatificación, por nuestro Presidente y por los turistas que pueden hacerlo. En lo personal, sin dificultad, pero no sin sufrires por la movida de tapete que significan los cambios drásticos, estaría de acuerdo en una Iglesia desclericalizada, con sacerdocio femenino, desburocratizada al grado de volverse más comunitaria y menos masiva, porque nuestro mundo desquiciado necesita más y más su voz (la de su Maestro); pero las tradiciones de siglos o de milenios, no se acaban así porque así, sólo porque uno lo desee. Tal vez aquí también funcionen leyes evolutivas, en caso copadas o fomentadas, a según, por las burocracias cerradas o las mentes abiertas. PERO DE QUE hay otras quemazones, no tan metafóricas como en el caso de conservadurismos regresivos, las hay y las hay. Los incendios forestales tan destructrivos en buena parte de nuestro territorio. Sequía, altas temperaturas, vientos, irresponsabilidades, se mencionan como causas. Y por allí debe andar, medio oculto pero real, el tan llevado y traído cambio climático. EL MENSAJE DE fondo: una partecita de la homilía del Jueves Santo, del obispo auxiliar de Morelia, monseñor Carlos Suárez Cázares, oriundo de La Piedad: “…Es necesario hacer de la Eucaristía nuestra vida, pero también hacer de nuestra vida una Eucaristía, sobre todo con el ejercicio de la caridad al prójimo, en la lucha contra el hambre, hay tantos pobres en el mundo, en la construcción de una sociedad nueva donde se refleje el mandato que hace Jesús, que todos sean uno, como tu, Padre y Yo, somos uno. Hemos recibido y lo que hemos recibido debemos transmitirlo”. Y la exigencia del Jueves Santo, lavarnos los pies los unos a los otros. El obispo habría de encabezar el rito del lavatorio, que no se entiende aislado de la misa. El significado, pues, de la Eucaristía, don de Dios, Dios que se entrega, para hacerlo don entregarlo a los demas en el servicio, y esto clérigos y laicos y familias, según lo expresó y es de entenderse. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).

FANT.5- LA INVASION

[editar] LA INVASION

Silviano Martínez Campos

—Pst, pst, pst, somos nosotros, ganamos la guerra. Ganamos, ganamos, hey, mira, frente a ti, frente a ti. ¡Hey!, humano, aquí, aquí, nos tienes enfrente. En tu cabeza, arribita, pst, pst.

((— ¡Eso me pasa por transgredir la austeridad y cenar de más!, ¡no vuelvo a entrevistar al diablo! ¡Sólo eso faltaba, no niego que haya oído voces, pero eso fue hace más de veinte años!)).

— ¡Mirhaciarriba, de frente, por los libreros!, donde guardas empolvados pensadores y uno que otro músico.

((— ¡Ya caigo!, no que no. No que eran mudos, con mentalidad sólo histórica e inmortales pervivían solamente por sus obras y por su pensamiento plasmados en libros y en partituras. ¡Les seguiré el juego!)).

—Sí señores, ¡cómo no!, hermanos poetas, hermanos músicos, hermanos cuentistas, hermanos filósofos, hermanos pensadores. De acuerdo, ganaron la guerra, a mí, ávido en el buscar y torpe en el encontrar. He de confesar, sin embargo, que en cada libro puse un afecto, una duda, una pregunta y disculpen la propia dispersión. Doctorado en vida y de seguro porque anduve a tropezones; pero algo debió quedar de ustedes en la mente: alguna obra, un capítulo, algún párrafo, tal vez un pensamiento o la huella de una palabra solitaria.

Mil disculpas a usted señor Platón, mil disculpas a usted señor Aristóteles. Si no he logrado terminar sus obras, no es porque falte el interés, sino más bien entretuvo mi mente el arte de su pueblo y ¡cómo me divertían las travesuras de sus dioses! Y en nuestros propios monumentos admiraba los que sus artistas diseñaron.

—A ese paso, no te alcanzará el resto del milenio para el mea culpa en el recuento de tu ignorancia. ¡De frente, en tus ojos! —Ya caigo, “los cassetitos”. ¡De usted, señor Mozart, he aprendido que a los niños no se les debe colmar de honores (ni de vituperios), eso despierta celos que lastiman y corta las flores antes de que plenamente fructifiquen. Pero comulgo con su música y estoy de acuerdo en que la inspiraron ángeles.

Qué habría de contar a usted, señor Beethoven. Los sufrimientos también pueden ser fecundos. Y su quinta, desde joven, me enseñó a dar cauce a las nostalgias; su pastoral confirmó el gusto campirano por escuchar la orquesta en tempestades y su coral hizo también extender la mirada en más amplios panoramas.

— ¡Huy Narciso, con razón te caíste en el estanque!. Ve de frente, en tus ojos, como cuando miras a contraluz tenue del día. ¿Qué has observado?

—Una como galaxia en el ojo izquierdo y, en los dos, como puntitos relucientes danzarines, semejantes a minúsculas estrellas. Defectos oculares, no lo niego, o quién sabe qué cosas naturales; pero alguna vez me incliné a ver en ellos, fantasioso, ánimas diminutas de difuntos vagando en nuestra tierra.

—Ni lo uno, ni lo otro. El garabato de tu ojo, uno como cordel entrelazado, es el Ebola. Puntitos luminosos ambulantes son los virus del SIDA. ¡Ganamos la batalla!, estamos en ustedes y somos parladores, les hemos invadido su organismo.

—Bichos infames, me trambuluquearon. Y yo, ingenuo, imaginaba se había estrenado nueva dimensión en nuestro mundo y dialogábamos con los inmortales.

—Tú, homo sapiens, naciste en África, según crees, y nosotros también allá nacimos; te extendiste por la tierra y asimismo nosotros; nos declaraste la guerra y estás correspondido.

—Animalitos del Señor, si no son malos, respetamos el milagro de su vida, pero respétennos también. Y no sean mentirosos, ni han salido de Africa ni han ganado la batalla, pero sí causan estragos entre hermanos, ahora de pronto allá, en un rincón del continente. ¿Por qué están enojados?

—Porque tú, homo sapiens, con los ensayos de tu química puedes ocasionar la muerte de todos los vivientes. No expertos en guerras como ustedes, hemos montado ejércitos potentes. Microbios, gérmenes, bacterias, virus, bacilos, en ordenada mezcolanza preparados estamos para los frentes de batalla. Cólera, tuberculosis, tifo, tétanos y rabia, viruela, polio, sarampión y gripe proletaria, convencionales armas son; armamento pesado el SIDA y el Ebola, más los que abramos en la marcha del conflicto: hoy por sobrevivir nos federamos.

Y ya que ustedes repudian esta bella Tierra, nosotros venceremos, dueños d’ella; reyes de la creación nos declaramos, pues dejó el trono quien no supo llevar digna corona. Gracias de todos modos por su paso, maestros del pensar, nos enseñaron, mas no se dieron cuenta por su prisa, que en cada especie muerta se corta al Creador un pensamiento y al Universo todo un latido de su pulso.

—No es para tanto, bichos maldicientes. Un pacto y podremos entendernos.

—Déjennos vivir y vivir los dejaremos.

—Vuelvan a los changuitos, a quienes no hacen daño, nos dejan en paz a los humanos y por siglos de siglos convivimos. Pero dennos tiempo, bichitos, una tregua; seguiremos simulando nuestra guerra, ustedes perdedores, pero al perderla, ganan.

Por principio de cuentas, los aislamos, mas no olvidamos a nuestros hermanos invadidos. Ángeles de cofia y ojos relucientes, cuidan a nuestras víctimas caídas. Generales y tropas de blancos uniformes armados de jeringas impiden que perdamos las batallas.

Doctorados científicos sacados a empujones de viejos laboratorios de la guerra, inventan nuevas armas que detecten, neutralicen, bichitos, a sus tropas. Brigadas portadoras de alimentos construyen las murallas defensoras porque sólo donde hay hambre y miseria llegan las huestes ebolinas.

En tanto se organizan las naciones, las Naciones Unidas se organizan, arman sus burocracias de la vida y entablan batallas planetarias. UNESCOs promotoras de cultura, educan en el uso de los bienes, educan en el uso de las letras; Obreros Mundialistas Sanitarios que limpian las cloacas de la Tierra y dejan relucientes sus estanques; Fecundos Agraristas Observantes cultivan en el campo los maizales; Unidos Numerosos Integrantes de Clubes Entusiastas Federados, rescatan a los niños de la calle.

La tregua de la guerra simulada, treinta años podría durar, ejércitos sidianos y ebolinos; paz concertada con huestes microbianas, es la propuesta de la humana raza.

—Ora sí te atrapamos, homo sapiens; muy en serio rey de la creación te titulaste y no sólo disponías de nosotros al ponernos nombre según condición y apariencia, sino en el curso de vida depredante fuiste acabando especie por especie y, al paso que vas, si te dejamos, quedarás como rey solo y desnudo, pero sin corte viviente que inciense tus grandezas, pero tampoco que te vista y alimente.

—Duros, drásticos son, bichos malvados. ¿Quién a ustedes encomienda defensa de los reinos? Rey de la selva, al león reconocemos, al delfín animal inteligente tras nosotros; como fiel servidor al perro, nuestro amigo, y dócil criado nuestro al asno laborioso. Pero ustedes microbios del demonio, sólo dolores y penurias causan. Torpes, faltos de entendimiento tuvieron qué escoger los ojos par manifestarse cuando a nuestro gran cerebro pudieron revelarse.

—Dos razones te damos, mentecato. El león, rey de la selva, claudicó de su reino entre nosotros al dejarse enjaular y ser hazmerreír en circos y festines; negóse el delfín temeroso a dejar seguridades en sus mares y correr en tierra la carrera que ganaste; el perro fiel prefirió la garantía de su comida al lado tuyo y el impráctico borrico escogió ser tu esclavo, pero no olvides que con sus dos grandes antenas, más disponible está para oír las señales de los astros.

Otra razón, no menos convincente, expresamos a ti, gran homo sapiens. Tu cerebro está más bien que sano, has logrado por él remontarte al principio de las cosas, a penetrar las entrañas de tu Cosmos y a medir el tamaño de su esfera. Has palpado fronteras del misterio y a través del cerebro pensar el Universo.

No es pues a tu cerebro al que queremos. Nuestras huestes conspiran defensivas a posesión mayor, donde tú sabes: al corazón que malquerencias trama, al corazón que a razonar se niega, al corazón que de temor enferma. Allí está tu maldad, no en el cerebro. Tus tendencias nocivas allí anidan.

—Bichitos parlanchines, causan risa. ¿Quién instruyó a bacilos moralistas, quien a los virus que prediquen vida? No todo corazón está podrido, abundan millonarios en largueza, ONGos pululan defendiendo al hombre, yerbas y bichos abogados tienen; casas, asilos, hospitales y orfanatos cuidados son por ángeles de cofia, salvan al mundo las Teresas de Calcuta. Treinta años de tregua nada más o perecemos o salvamos todos. Nada es tan simple y basta de locuaces mandatarios, su palabra esperamos, punto y cambio.

—Mandatarios lo somos, tú lo has dicho. Mandatarios de todo lo viviente. Olvidaste de pronto que tu origen, conforme a tus científicas razones, en microbios está y no en gigantes, ya sean hombres, elefantes o torpes dinosaurios. Por lo demás no lances ultimatums, ultimatums nosotros los ponemos. Nunca punto final hubo en tu historia, sí nuevo comenzar: punto y aparte. Si en materia de puntos discutimos, estaríamos en puntos suspensivos.

¡O paras tu rápida carrera, legislas desviaciones del progreso, unes al mundo y todas las naciones, calmas tu corazón de tempestades o nos vemos al término del pacto! Treinta años no es mucho, no seas tonto, un futuro de ensueño te deparo: tu nueva Tierra, aquí, por miles de años y la tierra de allá, por siempre nueva. (Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas 4-B-5-B. 11/VI /1995. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich. 5/VI/1995)

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FANT.6- LA MUSA

[editar] LA MUSA

Silviano Martínez Campos

—Pase usted, señora, cuánto gusto, ésta es su casa. Tiempo hacía, tal vez meses, no me visitaba. De seguro había notado algún desaire. Pero, a pesar de mi pobreza, le aseguro, la cortesía me impide rechazarla y póstrome de nuevo a sus aladas plantas.

—Mira muchacho, q’eso no te queda: tu párrafo primero está falseado. Cuarenta y cinco palabras he contado y de ellas 5 y 40 son vacías. Tratas de dar miel a la antigüita, pero te sale hiel a la moderna. Si acaso mi pobreza sea muy cierta. Pobreza de lenguaje: ocho hiatos, lugar común en número de cinco, disonancia final y poca simetría. Como que sale verso sin esfuerzo.

—A esas exigencias no me gana: hiatos al por mayor le he detectado y bien que sean de moda reprimendas gramaticales en altos niveles poderosos, pero eso no autoriza exigir melodía cuando usted sólo indicó el ritmo.

—Allí está la cuestión o sea el detalle. El ritmo lo palpaste a maravilla, desde el canto infantil aquél que sabes y luego tu tañer del tololoche con un palo y cordeles fabricado. Pero faltó la melodía, ¿recuerdas?, y tuve qué ponerla yo, tu musa, 35 años después o más o menos, con ayuda del músico Rossini.

—El ritmo lo enseñó don Chon, cuando tocaba en fiestas pueblerinas, escalas refrescantes del trombón y en los jarabes los compases del bajo improvisaba. Pero también doña Benita, cuando de joven era cantadora. Las alegres canciones que entonaba mientras hacía tortillas, las medía con el rítmico son de la palmada. A mano estamos, mi musita linda, tú también me fallaste con el tiempo: veintitrés años ha, si lo recuerdo, que pasó el Kohoutec por estos cielos. Entonces me decías del Thecel Phares (Mane también), como anuncio, en la cola del fúlgido cometa, que ni se vio, por cierto, pero la fantasía indicaba lo contrario.

—Puede tengas razón, bien lo recuerdo. El argumento se basaba en esto: es tal la confusión en el planeta, que un cometa agorero nos visita. Aparecen los signos en su cauda, las naciones lo miran temerosas. De los cuatro rincones de la Tierra comienzan los informes cautelosos, sin que hubiera “Internets” ni celulares, “vipers” ni redes ni correos satelitales.

—Los científicos arguyen sus razones, astrónomos escrutan los espacios, se juntan comisiones de estudiosos y concluyen de pronto con premura que ningún observatorio del planeta llegó a registrar los signos tales que a todos auguraban los tres ayes: tus días, tus días, tus días , están contados.

Un fenómeno tal, obvio es decirlo, no dejó satisfechos a los hombres, con las razones de los hombres sabios. Otros sabios también se dedicaron, por encargos precisos de la ONU, a estudiar por su cuenta los sucesos y echando mano de las ciencias varias, sobre todo las ciencias humanistas, concluyeron por fin muy cautelosos, que de signos aquellos, Thecel Phares (Mane también) sólo alucinación había ocurrido.

La guerra de Vietnam era una causa, dos guerras mundiales otra d’ellas, tensiones por doquier acumuladas, habían sobrecargado la memoria de violencias sin fin y eso, claro, que ni Ruandas, Yugoslavias o Chechenias aparecían por tanto en el planeta.

Entonces los gobiernos presurosos en la ONU por fin se concentraron y jefes de gobierno y los de Estado, una junta por fin recomendaron. Días de debate fueron y tensiones. Pero todos llegaban al consenso: una sola familia componemos y ante signo ominoso del cometa, no nos queda otra más, nos federamos.

Un gobierno mundial por consecuencia, había nacido ya tras el cometa, que según las noticias de la gente, tuvo su aparición el día primero, brilló por Navidad y un día 28, el de lo Santos Inocentes, manifestó esplendor, para dejar la Tierra en primeros de febrero.

—Cuánta razón te asiste, musa mía, la música faltó, qué duda cabe. Una novela quise hacer y darle al ritmo, versátil melodía llamativa. Mas te faltó decir que eran treinta años el plazo que se daban las naciones y eliminar las armas destructoras, derribar de sus bases los misiles y luego convertirlos en tractores.

El cuento contemplaba, por supuesto, organizar la ciencia y la cultura, salud, educación, la siembra y la cosecha: almacenar graneros previsores, reorientar la técnica hacia el hombre. Hurgar más las entrañas de la Tierra. Y todo en libertad de pueblos y naciones, en era universal inaugurada.

—Vergüenza debe darte confesarlo, ni siquiera el esquema terminaste. Pero la realidad te adelantó y los jefes de Estado y de gobierno, ciento cincuenta o más comienzan a reunirse, en Naciones Unidas con motivo de su cincuenta aniversario.

Veremos si ellos ponen como meta, organizar el Foro y, en treinta años, ponerle el parchecito al agujero de la capa de ozono desgarrada; terminar con las guerras de locura, prevenir a su tiempo los temblores; formar las Internet humanitarias; inventar artefactos bienhechores; regar por todos lados la semilla del trigo, del maíz, del arroz y los frijoles, para saciar el hambre de millones.

—Una cosa omitiste, muchachita, a no ser que me falle la memoria. Que el Kohoutec ya había pasado por la Tierra, dos mil años antes, al comienzo de esta historia.

—No juegues con el tiempo y con los signos, ya bastante penuria te atosiga. Dedícate mejor, si bien te place, a escribir sobre flores y jardines, con el estiércol que dejan las noticias de sismos, homicidios y masacres y ponte el saco que diseñan quienes lobos son al dar consejos a la luz de las estrellas en llanos cultivados entre montes, fervientes defensores de utopismos pregonados por locos fantasiosos tocados por las musas de los vientos.

—Si musa de los vientos te acreditas, sopla donde tú quieras, eres libre; pero dame tan sólo, te lo pido, el ritmo terciario o cuaternario y me pongo después sombrero ajeno, te saludo con él y yo te canto, la canción infantil de “La Paloma”. Pero ya adolescente, crecidita, podré cantarte un canto de mi pueblo y podré repetirte muchas veces, que tu cara es muy linda, “Eres Bonita”, que tu cara es muy bella, muchachita.

—Si a esas vamos yo también te canto, la primera canción que se me ocurra, porque todas me sirven para amarte; aunque podría ser la que tú escojas, te pido aceptes esas dos estrofas, de la bella canción : “Adolorido”.

—Desde luego que sí, con asegures, si ese canto y esa letra tú la extiendes a los seres que sufren y se angustian por los mil estertores del milenio. Sólo así comprendemos el sentido de voces y lamentos y plegarias que ofrendamos a diario los humanos, en casas, templos, catedrales o en las calles.

—No pides imposibles, lo aseguro; santo y seña te doy pa’ que me escuches. “Si a tu ventana llega una paloma, cuéntalo por seguro que es mi persona; si a tu ventana llega un burro flaco, trátalo con cariño, que es tu retrato”, como decía en sus cantos tu mamita. Si en la banda de Ichán o de Ocumicho, Numarán, Santa Fe, Cruces de Rojas, La Cañada, escuchas esos ritmos pegajosos, no olvides que en el bajo está la clave. Ta, Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta: Sol La Si Do.

Intenta comprender –¡si un niño entiende!— la clave te la da naturaleza, el solfeo repetido de las aves, sonsonete cansado de los grillos, el compás sosegado de las ramas y el ritmo que te dan las estaciones.

Pero si quieres música tremenda, que linda en las fronteras del misterio, entonces de la dan las tempestades, los gritos repentinos de los rayos, lamentos que resurgen de la Tierra, en huracanes, sismos, terremotos.

—Parece que capté, no mucho, ¿sabes?, pero empiezo a entender la tonadilla del canto aquel que te brindó Francisco. Pero también aquella, que en noches de Luna cándidos chiquillos entonaban y te devuelvo, con ligera versión modificada: “Una Paloma Blanca,/ que del cielo bajó,/ con sus alas doradas y en el pico una flor. De la flor a la lima,/ de la lima al limón/vale más mi muchacha/ que los rayos del sol.”

—Te dejo este paquete de tarea, por hoy es todo y hasta luego. Preparo mis maletas pa’ la ONU, a ver si alguien recibe mis susurros en temas importantes del dinero. Temas de enfermedad y del desarme, hambres, pestes y pandemias; cambios de clima y capas de ozono, mirar al sol en busca de energía. Si acaso quieran pueblos y naciones bailar al son que toco, pero que todos canten por sí mismos la letra de su propia melodía: costumbres y culturas, tradiciones, tejidas a lo largo de su historia. (Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich. México, Las Ventanas, Pág. 5-B, 28/X/1995. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich. 16/X/1975)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS (I)

[editar] SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS

Silviano Martínez Campos

(NOTA:Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Web. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña (despierto, por supuesto, ya sean grandezas, quimeras o imposibles) se le atribuyen “sueños guajiros”. Y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos los sueños fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo. Sacadas un poco de contexto, pero aún así dichas pinceladas subterráneas pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o se perdieron en la desmemoria, en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos. Pero ya aparecerán.)

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CAMBIO DE FRECUENCIA para citar un propio sueño guajiro, rústico: “Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos”…”¡Sí se puede, dirás, ¡sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario”. (“A2K o el error del Milenio”, GUIA, Febrero 28 de 1999, 3-B, Mi Ziquítaro y ahora El Taller). ( 14 de Abril del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:36 11 jun 2010 (UTC) como que le reclamaba “al de la voz”, a la manera de Job, que “si sabías que me ibas a hacer esto para qué me creates”. El de la voz de alguna manera replicó que “si no les gustó como lo hice, háganlo a su manera”. Tal vez el de la voz apelaba a la responsabilidad y qué cada cual la asuma, porque aquel individuo alcanzaba a decirle “perdóname”. Pero como única respuesta, el de la voz sólo decía: AMO, AMO, AMO…Sea como sea, parece que el individuo se dio por vencido, porque tal vez “después” alcanzó a “decir”: “el que me lo dio, no falla”. Conclusión del sueño guajiro: ¡ Siempre hay lugar para la Esperanza!.…(5 de Mayo del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO, que apunta “hacia arriba y hacia adelante”: Aquellos cuatro seres míticos, antropoformos, se congregaron , corriendo de prisa, desde todos los confines, en medio del caos y la penumbra y confluyeron frente a un altar, cuyo sagrario apuntaba hacia lo oscuro del misterio. No sé “dijo”uno, cuando yo vine, ya estaba, aludiendo al misterioso altar. Lo que sugiere que así estamos hechos, necesitamos algo, a Alguien que, no puede ser menos que amoroso, nos supere…Si no, nos invade el miedo violento (7 de Julio del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: De que se enredó, se enredó: estuvo dura la cáida del caballo. Pero aquel individuo no se mareó con las profundidades, sino con las alturas; no con lo oscuro, sino mas bien con lo luminoso; no con lo feo, sino por el contrario con lo bello; no con lo “banal” sino con lo grandioso; no con el “presente” trágico, sino con el “futuro” gozoso. Así es de que le dijo al de la voz: “me voy a volver loco”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz”.(21 de Julio del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: A veces decimos que entendemos, pero no entendemos nada. Lo que pasa es que hacemos afirmaciones perentorias, “definitivas”, “irrefutables”, contundentes, sobre todo en cuestiones políticas, ideológicas, y nos cerramos a la razón del otro. Y resulta que aun cuando lleguemos a la conclusión del sabio griego en aquello de que “sólo sé que no sé nada”, no lo aceptamos, por lo menos en público. Por eso aquel individuo de plano se enredó en “la dimensión desconocida”, más truculenta que en la serie cinematográfica del mismo nombre. Y eso por haber naufragado en las profundidades del sí mismo. Fue así que se encontró con, o fue encontrado, por alguna Presencia. Y fue entonces cuando le preguntó al de la voz: “¿En qué me vas a convertir, en cucaracha?, nada más que no pierda mi conciencia”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “Se quedará a ayudar al Homo Sapiens”.(24 de Noviembre del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo no supo cómo interpretar la visión y si su contenido era amenazante, o por el contrario previsor: Una caverna dorada, con matices amarillentos y rojizos poblada de seres semirrobóticos, humanoides, maquinales, con armaduras sofisticadas, no medievales, más bien de entidades astronáuticas, todos moviéndose lenta, lenta, pausada, pausadamente. Dentro de uno de ellos, su estructura era un esqueleto…El símbolo de la muerte.(8 de Diciembre del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se vio de pronto envuelto dentro de un Universo Robótico. Seres maquinales, luminosos en matices amarillentos y rojizos, equipados con cascos a la manera de astronautas. Su penetración en la mente sugería proporcionar informaciones sobre las medidas de lo real, tan grandes o más, que las usadas por astrónomos en sus mediciones de parsecs y kiloparsekcs, Algo tan grande, algo tan inmenso, que el individuo prefirió el tocar un cuerpo humano que alcanzar una estrella, el tararear una tonada infantil o un motivo clásico, que escudriñar el infinito. Y aquel individuo descubrió después el valor de ser vivo, de ser hombre. Y luego agradeció y adoró. (5 de Enero del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo creía que ya todo, todo, se había acabado, pero de pronto apareció una Nueva Tierra: grande, redonda, luminosa, blanca y azul como fue vista por los astronautas desde la Luna. Blanca y azul como La Inmaculada, morena como La Guadalupana. (12 de Enero del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo de plano se enredó en sus propias profundidades. Fue cuando la voz benevolente, que lo hacía apuntar su ser hacia algo bello y plenificante, por lo mismo indecible, le “dijo”: Dios no existe: somos todos nosotros. Pero el interpelado le repuso: sí existe: somos todos nosotros. ¡Cómo enreda la dialéctica!, porque el interpelado no quería decir que “somos todos nosotros”, sino que “sí existe”. En estas cuestiones lo mejor es ser humilde…( 2 de Febrero del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se encontró en los sótanos del sí mismo. Y de alguna manera entendió, o le fue dado entenderlo, que en el fondo no hay poder que lo haga atentar contra sí mismo, porque el máximo valor es la Vida. Por eso “gritó” cuando se despeñaba: ¡Viva la Vida!, mientras algún coro festejaba la conocida expresión de ¡Quién como Dios!, en reconocimiento a Quien de veras las puede y no falla.. Y el individuo siguió viviendo…(16 de Febrero del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo creía que todo se puede preguntar y que se pueden llevar los estilos del oficio a planos indecibles. Por eso el de la voz le dijo: no haga preguntas. Pero el individuo sacó de inmediato su “carnet” de periodista, es decir, creía que allí se podía también preguntar. Y sí, sí tuvo respuestas. Pero todavía no alcanza a digerirlas…Porque en esos planos, no funciona la curiosidad sino todo, todo, tiene sentido pedagógico y no se pueden lastimar las conciencias de los débiles…Porque allí, sí se ama.(23 de Febrero del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, al haber traspasado la dimensión del discurrir centrado en el sí-no, hacia el discurrir comunitario, “cibernético”, se dio cuenta que en aquella red se podía regresar a una base de datos más amplia y podía detectarse, en la “computadora” compartida, por ejemplo, santo y seña de un ancestro del Renacimiento, verificar con la información actual y luego expresarlo, traducirlo, a diferentes lenguas y signos. La “red” subjetiva de la que hablan parasicólogos (Oscar G. Quevedo), más “poderosa” y más humana y plenificante que la entrelazada por los satélites y las máquinas de los guerreros que lanzan con ellas sus tremendas bombas “inteligentes”. La red, que tal vez espere, siglos o milenios más delante, al ser hombre si éste sobrevive a sus propias locuras….(2 de Marzo de 2006)


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no quería queso, sino salir de la ratonera, cuando penetró en el intrincadísimo mundo simbólico del sí mismo. De alguna manera tal vez lo atrapó la angustia, mala agorera de tanto problema, aquí sí que planetario, porque algún resquicio de Esperanza le quedó. Así es que su Planetita se despeñaba hacia el abismo, pero unos “caporales” con escafandras al estilo extraterrestre, sacando sus reatas lazaron a la Tierrita para rescatarla. No sé si allí, en esa dimensión simbólica, haya antes o haya después, el caso es que ante tanta calamidad, apareció una Tierra nueva, azul y blanca como la Inmaculada, reluciente, así como la veían los astronautas desde la Luna. Es de suponerse que una Tierra regenerada, capaz de albergar de nuevo arroyitos donde los niños campesinos tomen agua durante sus correrías campiranas. Y donde los ciudadanos de la “civitas”, ciudad, de la “urbs”, de la urbe, confíen de nuevo en el agua entubada. ( 9 de Marzo de 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo percibió dentro del abismo del sí mismo, una como chispita de razón, pero mezclada con la angustia vital de que no pudiera alcanzar el puntito rojo que lo abrigaría. Al fin lo alcanzó y se perdió en él. A lo mejor gracias a ello luego descubrió la maravilla del estar vivo (26 de Abril de 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo tuvo un sueño “real”, normal, no de esos sicalípticos que ocurren con motivo de enfermedades, crisis síquicas de fondo, o algo por el estilo. Sueño arquetípico, dirían los estudiosos, de esos sueños que vienen y se quedan. Al dicho individuo le daban una corretiza por un llano, debió ser en su ombligo del mundo, porque no hallaba la puerta y buscaba escapar de los perseguidores, invisibles por cierto. En un momento dado se le allegó Salvador (así se llamaba) como guía y se le sumó en la carrera, en busca del sueño americano, es decir, de la tierra prometida. La idea era llegar a los USA, desde luego, así es que se sumergieron “migrante” y guía (suena feo decir pollero), en una especie de tobogán, como de esos juegos de los parques, que llaman resbaladilla. Pero no llegaron a la tierra prometida sino a una estancia elegante, sobria, iluminada, como un despacho de abogado. Lugar a propósito para instalarse, supongo que con libros y todo. Pero no, alguna premura hizo que el individuo rompiera las elegantes paredes (supongo que de madera) con motivos ornamentales cuadrados y siguió la corretiza, pero no se veían los perseguidores. Ambos, individuo y guía, se sumergieron enseguida, mediantne una especie de clavado de nadadores expertos, en un estanque oscuro. Allí se perdió la noción y también el guía. El individuo llegó a una estancia de otro nivel. Un sillón de ejecutivo con cuatro gajos y un cetro, un librito amarillo, que contenía La Palabra, un grupo de mujeres enlutadas, de entre las cuales le esperaba una. Esa era la tierra prometida, y no los USA…¡Apa sueñitos! A lo mejor significan que la condición humana está “diseñada” para algo más que los pleitos por la vida y los pleitos callejeros por el poder. (27 de Abril de 2006)


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: El Gran Hermano de la novela y de la fantasía, pretendía controlarlo todo y hasta hacía la guerra para conservar la “paz”. El Gran Hermano, el de la realidad, hacía hombres libres, tanto, que el interfecto le preguntó admiradísimo al de la voz ¿a poco hasta en eso somos libres? No hubo respuesta, pero desde luego se avizoraban grandes sorpresas. (20 de Junio del 2006)


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: para quien dirigía la competencia, era muy importante el centro delantero, pero no desestimaba el trabajo de conjunto, el actuar de todo el equipo…(P:D. …”la democracia es el modo menos imperfecto de organizar la vida pública…debió decir en el anterior MOSAICO, en lugar de perfecto. (22 de Junio del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, TUSTICO: aquel individuo de plano se sentía desorientado. Habitaba un planeta que estaba a punto de caer en el abismo, pero unos caporales con escafandras de astronautas extrarterrestres, lazaron la Tierrita y la halaron para evitar se despeñara. Las máscaras que cubrían tanta infamia planetaria se precipitaron en el abismo. Y sea como sea, en su momento surgió una nueva Tierra, reluciente, blanca y azul, como la vieron los astronautas terráqueos desde la Luna (27 de Julio de 2006)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no sentía lo duro sino lo tupido, al encontrarse en la dimensión desconocida, en la película de la interioridad del sí mismo. Por eso le preguntó al de la voz, con cierto humor: ¿en qué me vas a convertir, en cucaracha? nada más que no pierda mi conciencia. Pero el de la voz le repuso: se quedará a ayudar al “homo sapiens”. Lo que es para uno, es para todos, podría decirse. Y habría qué ser humildes: ni uno solo descompuso el mundo, ni uno solo, lo va a arreglar. Es una tarea titánica, sí, pero comunitaria. (10 de Agosto del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo de seguro reclamó algo al de la voz, tal vez en torno al funcionamiento del mundo, porque el de la voz le replicó: si no les gustó como lo hice, háganlo a su manera. A poco hasta en eso somos libres, dijo el reclamante. No hubo respuesta. Es el precio del gran don de ser libre… (23 de Noviembre del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo quedó atrapado, en su inteligencia, por el Universo Robótico. La máquina pensante lo llevaba, a través de todos los puntos cardinales, a medirlo con los años luz, parseks y kiloparsecs que utilizan como escala los astrónomos y ni por eso aquello tenía fin. Aquel individuo comprendió lo gratificante de que su Tierrita fuera colocada frente al gran fuego y así la vida dentro de ella fuera valorada como una amorosa invención. Comprendió el valor del sentimiento y que de momento era más importante tocar un cuerpo humano que alcanzar una estrella. (7 de Diciembre del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo fue el primero en sorprenderse, desconcertarse, caer en la total ignorancia de saber quién era, al verse transformado, en plena calle y en plena gran urbe, en otro ser, entre humano y ángel, revestido de luz iridiscente y coronado (a) de una diadema, a través de la cual eran recibidas inefables señales amorosas de lo alto. Habría de entender después cuánta razón tienen las prédicas milenarias (universales por plurales) que apuntan hacia el insondable valor del ser humano, a quien se regala, pero no sin él, una realeza que trasciende las miserias del poder, del tener, del creer saber y del miedo, que lo hacen resistente a la grandeza prometida. (21 de Diciembre del 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo no hallaba la puerta, compungido, arrepentido de lo que había o no había hecho. Tuvo qué pedir perdón, pero el de la voz no lo lanzo a las tinieblas y sólo le dijo: “amo, amo, amo”. (4 de Enero de 2007)


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo percibió que todo en la naturaleza y en la obra humana estaba cifrado en vistas a su plenitud y su trascendencia. Lo mismo el ritmo terciario, o cuaternario de una canción ranchera que la sinfonía u obertura de un gran músico. Y que era tarea humana descifrarlo, en la admiración, el gozo, o la acción que promueve, no la que esclaviza.(25 de Enero del 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no sentía lo duro sino lo tupido. Pero en la frontera percibió que sí, que vale la pena, porque la palabra, La Palabra, realmente se está haciendo historia. ( (21 de Junio del 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, a quien se le dio como representación (gráfica) el Planeta Azul visto y fotografiado por los astronautas desde la Luna, se tomó en serio aquello de la Nueva Tierra. La de aquí, la histórica, y la de allá, la de la Promesa. (5 de Agosto de 2007)


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo vio la película, pero le fue borrada inmediatamente de su mente. Fue mejor, y se volvió más humilde, en eso del conocer. Y ante eso, percibió que la salida más humana es el ORAR, y el trabajar. Y luego también esperar. Porque de lo contrario, si leyera las cosas al revés, el mundo le parecería no sólo RARO, sino absurdo para el constructor de utopías. (6 de Septiembre de 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: el temor de aquel individuo era real, luego de haber incursionado, llevado o no hasta allí, por terrenos fronterizos donde se tambalean el ser y el sentido. Pero no estaba perdido. Allá, en el horizonte oscuro, surgió la Nueva Tierra, el planeta azul y blanco, como la Inmaculada, como el visto por los astronautas desde la Luna. (19 de Septiembre del 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se admiraba, desde lo hondo de si mismo, de que el día de la gran fiesta fueran vigentes tanto los bailes exóticos caribeños como las danzas pintorescas de los de Guerrero, los de Michoacán y de todas las geografías. Y que pasara el examen y cruzara la frontera, todo lo bueno que había hecho el ser humano en su búsqueda; pero no sólo las grandes creaciones artísticas, como dicen pensadores, sino cosas tan sencillas como el canto infantil La Víbora de la Mar hecho danza, ejecutada en vivo por adultos redimidos.(11 de Octubre del 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo percibía que los cuatro seres “antropomorfos” se habían congregado, veloces, desde las cuatro direcciones. Habían llegado a un altar, símbolo de lo sagrado. Uno de ellos simplemente dijo: “no sé, cuando yo vine, ya estaba aquí (el altar)”. Pero el altar, con fondo de tinieblas, apuntaba hacia arriba, hacia el no saber.(18 de Octubre del 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, que de alguna manera se percibía en situación anímica confusa, atípica, caminaba por la calle céntrica de la gran urbe, entre el ruido y el tráfago de las máquinas, poco más allá del templo de San Francisco, por Madero hacia Bolívar. De pronto se sintió transformado, o más bien poseído, en o por un cuerpo de luz bello, reluciente, tachonada su frente de joyas diminutas iridiscentes, coronada su cabeza de una diadema luminiscente mediante la cual recibía destellos de lo alto. Fue un momento y al tratar de cruzar la calle, esperó la luz del semáforo. El de la voz le había dicho simplemente: respeto sus reglamentos. Aquel individuo habría de entender después que en el ser humano lo atípico no es lo que viene, sino lo que está, no es lo de “adentro”, sino lo de “afuera” y que sí, en lo personal tanto como en lo comunitario “es el arquitecto de su propio destino” pero no sólo, porque le ha sido dada la gran palanca, la del sentido plenificante, para transformarse y para transformar su mundo. Y para el cristiano, esa gran palanca es Alguien como nosotros y algo más, Jesús a Quien confesamos como El Cristo, el Mesías. (25 Octubre 2007).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo de plano se hacía bolas con los nombres. Le decía licenciado a quien no era licenciado, le decía doctor a quien no era doctor, apoyándose en la promesa de que lo iba a curar, hasta que se le ocurrió el nombre de señor, dicho con extrañeza y con respeto. Pero el de la voz no repuso nada. A lo mejor no tenía nombre. Y a lo mejor le quedaba más bien el nombre de hermano. Y a lo mejor, también, los nombres son cosa humana, para entendernos, o para enredarnos…Y si son sólo siglas, huecas de contenido, está peor. (16 de Noviembre de 2007).

Copyright (c) 2007 Silviano Martínez Campos. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, II (Y…III)

Martínez Campos, 2–23/II/08

EL TALLER (De la Enciclopedia Libre Universal en Español)

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, II (…y III) Silviano Martínez Campos

(NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Web. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo. Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)

…IMAGINEMOS UN SUEÑO guajiro, rústico: 4 entidades o seres vagan por quién sabe dónde, por espacios insondables. De pronto llegan volando a un sitio en torno al cual se congregan. Es como altar, con su protuberancia como sagrario que apunta a las alturas oscuras del misterio. Uno de ellos dijo, tratando de explicar el “hallazgo”: no sé, cuando yo vine, ya estaba aquí. ( 12 de Agosto de 2004).


HABLEMOS DE SUEÑOS guajiros, rústicos: un pobre mortal deambula por una calle de la ciudad de México, la urbe tan agitada como las que más en el mundo. Pongámoslo en la calle Madero, por ejemplo. En medio del tráfago se siente poseído por u n ser, que parece ser él mismo, bello, luminoso, con luminosidad multicolor donada, de arco iris, su cabeza coronada con diadema luminiscente que recibe a su vez luminiscencias por bellas, insondables, de lo alto, o de lo profundo. Se ve tentado a cruzar la calle, antes del alto del semáforo, atenido a su belleza pero una voz le advierte: respeto sus reglamentos. Sueños guajiros que apuntan, si acaso, a afirmar que lo que es para uno, es para todos y el ser humano es bello, bello, bello. Y a pesar de los pesares, tiene futuro. Después de todo, en estos tiempos de desfondamiento, lo improbable parece ser lo más cierto. (19 de Agosto de 2004).


UN SUEÑO GUAJIRO, rústico: un planeta extraviado está a punto de despeñarse en los abismos siderales muy oscuros. Pero unos caporales echan mano de sus reatas, lo lazan, lo rescatan y lo vuelven a su lugar. (2 de Septiembre de 2004).


…YA ME ENREDÉ con esto, mejor hago referencia a un sueño guajiro, rústico, más simple y menos enredado: en una caverna dorada, como de fuego pero sin quemar, danzan lenta, pausada, silenciosamente unos como seres humanoides con armaduras, a la manera de los guerreros medievales pero esos “uniformes” son modernizados estilizados. No bailan sino se mueven pausada, rítmicamente sin que nadie les toque ni los dirija. Surge en el fondo de uno de esos seres la visión de su interior, uno como esqueleto, en realidad su estructura ¿o algo , o alguien aprisionado?, ¿Sería la muerte? Quién sabe. ¿O será la muerte anunciada para la robotización radical? Quén sabe. Con eso de que estas cosas de la muerte, que conmemoramos el martes, son tan simples en su expresión: somos mortales. De lo demás no sabemos…Pero esperamos. (27 de Octubre de 2004).


SE ME FUE el santo al cielo (más bien el “espacio” electrónico en la pantalla) y este Mosaico me salió totalmente ambiental y se hace tarde para “enviarlo” a GUIA donde son tan benevolentes en la espera (siempre que su servidor no abuse). Por tanto, lo terminaré con un sueño guajiro, rústico: Aquel individuo veía la imagen de una especie de caporales astronautas o extraterrestres, que rea en mano lazaban al Planetita Extraviado para que no cayera en el abismo. Debieron lograrlo, porque surgió después la Nueva Tierra, como la vieron los astronautas desde la Luna, reluciente, blanca y azul . Morena como la Guadalupana; blanca y azul como la Inmaculada. Una Nueva Tierra regenerada después de sus dolores de parto ecológico. ¡Uf!…Siempre hay lugar para la Esperanza (pero la Esperanza activa, según la idea del sicólogo Erich Fromm). (9 de Junio de 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO, que apunta “hacia arriba y hacia delante”: aquellos 4 seres míticos, antropomorfos, se congregaron, corriendo de prisa, desde todos los confines, en medio del caos y la penumbra y confluyeron frente a un altar, cuyo sagrario apuntaba hacia lo oscuro del misterio. No sé “dijo” uno, cuando yo vine, ya estaba, aludiendo al misterioso altar. Lo que sugiere que así estamos hechos, necesitamos algo, a Alguien que, no puede ser menos que amoroso, nos supere…Si no, nos invade el miedo violento. (10 de Junio del 2005)


NO ME ALCANZÓ el espacio para mis rollos mosaiqueros habituales. Sólo he de afirmar que el planeta extraviado lazado por los caporales del espacio, al que hice referencia en el sueño guajiro, rústico, anterior, a pesar de sorpresa de nubarrones, tormentas y cambios climáticos, surgirá luego como una Nueva Tierra: blanca y azul como la Inmaculada. La ventaja de los sueños guajiros (las utopías), es que no son ni comprobables ni refutables. Allí no vale más que la “ciencia” de la Esperanza. (8 de Septiembre de…).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: a veces decimos que entendemos, pero no entendemos nada. Lo que pasa es que hacemos afirmaciones perentorias, “definitivas”, “irrefutables”, contundentes, sobre todo en cuestiones políticas, ideológicas, y nos cerramos a la razón del otro. Y resulta que aun cuando lleguemos a la conclusión del sabio griego en aquello de que “sólo sé que no sé nada”, no lo aceptamos, por lo menos en público. Por eso aquel individuo de plano se enredó en “la dimensión desconocida”, más truculenta que en la serie cinematográfica del mismo nombre. Y eso por haber naufragado en las profundidades del si mismo. Fue aquí que se encontró con, o fue encontrado, por alguna Presencia. Y fue entonces cuando le preguntó al de la voz: “¿En qué me vas a convertir, en cucaracha”, nada más que no pierda mi conciencia”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “Se quedará a ayudar al Homo Sapiens”. SIEMPRE, SIEMPRE, HAY una Benevolencia salvadora. Con tal de que extendamos nuestra mano para aceptar la caricia, el refugio, la invitación a la vida, de la mano tendida hacia la nuestra, y salgamos de los abismos en los que nos metemos o nos meten…Sea como entendamos la mano tendida: el ser querido, el próximo, el discurso en el libro, en el medio de comunicación, o en el llamado del Angel de la Vida, quien tiene mil recursos para hacerlo con cada quién. Porque como dice el sabio (Sto. Tomás, y no recuerdo dónde): “quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur”, lo que quiere decir que según el sapo es la pedrada. O más literalmente expresado: lo que se recibe, se recibe a la manera de quien lo recibe…PD: sean personas, sociedades o pueblos y, ¿por qué no?, el mismísimo Homo Sapiens (Demens, dicen algunos). (24 de Noviembre del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo se vio de pronto envuelto dentro de un Universo Robótico. Seres maquinales, luminosos en matices amarillentos y rojizos, equipados con cascos a la manera de astronautas. Su penetración en la mente sugería proporcionar informaciones sobre las medidas de lo real, tan grades o más, que las usadas por astrónomos en sus mediciones de parsecs y kiloparsecs. Algo tan grande, algo tan inmenso, que el individuo prefirió el tocar un cuerpo humano que alcanzar una estrella, el tararear una tonada infantil o un motivo clásico, que escudriñar el infinito. Y aquel individuo descubrió después el valor de ser vivo, de ser hombre. Y luego agradeció y adoró. (5 de Enero de 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo, al haber traspasado la dimensión del discurrir centrado en el sí-no, hacia el discurrir comunitario, “cibernético”, se dio cuenta que en aquella red se podía regresar a una base de datos más amplia y podía detectarse, en la “computadora” compartida, por ejemplo, santo y seña de un ancestro del Renacimiento, verificar con la información actual y luego expresarlo, traducirlo, a diferentes lenguas y signos. La “red” subjetiva de la que hablan parasicólogos (Oscar G. Quevedo), más “poderosa” y más humana y plenificante que la entrelazada por los satélites y las máquinas de los guerreros que lanzan con ellas sus tremendas bombas “inteligentes”. La red, que tal vez espere, siglos o milenios más delante, al ser hombre si éste sobrevive a sus propias locuras. (2 de Marzo de 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo vio sobre la región michoacana a las palomas mensajeras, advertidas de que si van al paraíso, “sopre él volando están”. Milenios después, la codicia y la complicidad del poder caciquil con el dinero, convirtieron al paraíso prehistórico en casi un desierto…Salgo de la realidad virtual hacia la “realidad real” y escucho el concierto mañanero, en los prados cercanos, de las torcacitas, las conguitas. Nuestra Tierra, averiada y todo, es realmente un paraíso…perdido en las inmensidades. (16 de Marzo de 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se había enredado de tal modo0 por siglos de condicionamientos en torno a personas y situaciones, que no encontraba la salida razonable para contestar, cuando el de la voz le preguntó qué opinaba sobre Benito Juárez. El individuo sólo acertó a destacar el mérito del personaje, de haberse remontado desde su origen indígena a las cimas del poder. Pero en el fondo le quedó al individuo el sentimiento desconcertante: en su duda para la respuesta, quedaba de manifiesto el enredo en que se había metido durante dos mil años de historia “del pensamiento”, o más. Entonces no lo percibía, pero tampoco era descabellado el hecho de estar pasando por un “juicio universal”, en el sentido histórico de estar revisando todo su pasado y su presente y su “porvenir”. Se le había movido el tapete, y un cambio de paradigmas, de modelos de representarse las cosas y de rehacerlas en todas las dimensiones de la vida, apuntaba hacia una nueva era, la nueva etapa en la aventura de ser humano… (23 de Marzo de 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo ya no veía lo duro sino lo tupido, en su incursión en las profundidades del sí mismo. El de la voz le preguntó: por qué cambió de ruta. El individuo no supo qué contestar. Pro es de recordarse el comienzo de la Divina Comedia del Dante: “en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura por haberme apartado del camino recto”, aplicable a personas, a grupos y a la especie, creo. (6 de Abril de 2006)


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo estaba totalmente derrotado en su mente, confuso y sin horizontes: allí sí era real el dicho de que se encontraba en u n callejón sin salida. Por eso no podía identificar al de la voz y lo trató de licenciado. No soy licenciado, se le dijo; sí, doctor, ¿no dice que me va a curar?; no soy doctor, se le repuso. Y aquel individuo no buscó más títulos y se dio por vencido, sólo acertó a decirle: Sí Señor. Lo que quiere decir que la verdadera curación de la semillita dañada al cruzar su cielo antes de aterrizar, no está en la máscara, en la apariencia, sino en el fondo; no en la superficie, sino en las profundidades…¡Uf!. (18 de Mayo de 2006).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Sarita nos dejó turulatos a Lupita y a mi, cuando de buenas a primeras dijo: “Cuando yo nací, había poca gente. Yo redimí al mundo… (hizo breve pausa)… y así me fue”. Desde su enfermedad mental expresó algo que aún no digiero, ni digeriré. ¿Una incursión en el inconsciente colectivo?. ¡Quién sabe!. Con eso que hay tantos enigmas en la dimensión desconocida. Tan insondable, como los agujeros negros. Pero al menos dicha dimensión sí permite que salgan de ella destellos de la palabra, o quizás de La Palabra…(21 de Febrero de 2008)


…Y III ELABORADO PARA, Y DEDICADO ESPECIALMENTE A EL TALLER

EL TALLER.- Aquel individuo, desde la postración en las oscuridades del sí mismo, oía los golpeteos metálicos reales en la noche del taller real, en la redacción del diario. Por no sé qué mecanismos en los subterráneos de sus propias fuerzas telúricas, parecía entender dichos golpeteos como la fragua en el construirse desde sus propias profundidades. Habría de captar después que el ser hombre (especie) además de una llamada, una voca–ción a lo mismo, es una forja. Y que los golpeteos en los viejos yunques de la fragua no son castigo, sino duros moldeos para dejar luego el modelaje delicado, en el taller del alfarero. O en el delicado trabajo del decorador, que aromatiza con azahares lo que será, a fin de cuentas, el nuevo cuerpo, el cuerpo real. O en el pincel del artista–pintor, para que retrate lo que es o parece y diseñe mediante el instrumental de sus sueños, lo que podría ser. O en el músico–artista que se monta con su asombro en la sinfonía de lo real para decirnos en el canto, o en la orquesta, que el ser hombre también es ser creador de sinfonías, aun cuando de momento parezca todo desentonar por la tragedia del desamor, o la falta de entendimiento entre nosotros mismos. O en el esquema siempre nuevo de quien escudriña los sentidos, para darnos un vislumbre no de lo que podría ser, sino de lo que realmente será. O en el cronista de lo trágico, que nos da cuenta de las infamias de la historia guardadas en la memoria, o en los escondrijos de la desmemoria de cada pueblo y de las que tal vez nadie pueda lanzar primeras piedras. O en el cronista de lo actual que da cuenta de las infamias de quien le teme al otro y por eso estructura poderíos o ídolos potentados o imperios de por sí perecederos. O más bien se teme a si mismo, podría decirse, y se espanta de su propia grandeza. O en el poeta que canta al amor, a veces con canto devaluado por la palabrería ambiental. Pero más bien, en el poeta de la vida que lo practica en los arrabales de la condición social humana y vuélvese el amante del otro, llámese, ese amante, Francisco, Vicente, Damián o Juan o Martin Luther King o Teresa de Calcuta, o Nelson Mandela, o las miríadas de amorosos, preclaros o anónimos que han tejido la historia con fibras de Esperanza. El taller, pues, de la raza, la única, la humana. La raza humana que hace actual aquello que se dijo sobre los dolores de parto, ahora en la clínica redonda de la Tierra. Imagen siempre actual y referida a lo grande, al nuevo hombre, más que colectivo, comunitario que nace llorando, dando alaridos en su asombro, al asomarse, entre los escombros que deja el poder–dominador, a una nueva vida diseñada y puesta en práctica por el soñado poder–servicio. La transformación, o metamorfosis del sí mismo, personal o comunitario. Siempre acompañado, pero ahora lo sabe, con el resto de los vivientes en este insondable y delicado sistema que el sabio bautizó como Gaia, pero desde siempre muchos lo han referido como la familia humana, o la creación. Grande, cósmica idea, tampoco contradicha, ahora, por los aleteos iniciales del Big-Bang, cuando se diseñó todo con los instrumentos de La Sabiduría y El Amor, aun cuando hubiese sacudimientos insondables con la gran explosión, el gran grito del parto inicial. La energía seminal paterna que siembra mediante fuerzas insondables universos, galaxias, estrellas, planetas y lunas. Y los conductos y senos maternos amorosos que la riegan y la cultivan con la leche nutricia de Su Vida… Y COMO TODOS estos pensamientos van hoy hacia EL TALLER, los dedico desde luego, como mi homenaje–agradecimiento a quienes primero me acogieron: LadyInGrey, KillOrDie (ATW-KOD), Lourdes Cardenal, Roy Fokker. Y luego a todos quienes con su arte y su pensamiento, que aquí también es arte, participan en esta forja que se hace con diseños, letras, fractales, pinceles electrónicos, intercambios, debates, cantos…..Y sueños. (La Piedad, Mich., México, mañanita del sábado 23 de Febrero del 2008. Silviano Martínez Campos).

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, IV

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, IV Silviano Martínez Campos

=(NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Weblog y otros sitios. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:45 11 jun 2010 (UTC). Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)

SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Al individuo aquél (smc)–Silviano Martínez Campos 16:58 11 jun 2010 (UTC), por más que lo había intentado, no le había sido posible borrar de su mente aquella tremenda, y a la vez regocijante experiencia, a pesar de las tres décadas y media transcurridas. Más de alguna vez se le había ocurrido adjudicarse aquel primer versito del Dante: “en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”. Especulaba que si bien podría aplicarse a sí mismo dicho pensamiento, el acontecer podría también permitir encajarlo en la gran crisis de la que ahora era testigo; porque al fin y al cabo todo indicaba, se había perdido el rumbo en algún momento de su historia, la misma del Homo Sapiens. Si bien la experiencia campirana le permitía rememorar tormentas en pleno día y luego tras ellas presenciar el espectáculo del Arco Iris, su atrevimiento no culminaba en afán adivinatorio, o precognitivo y se contentaba con rememorar, como testigo de lo incierto, aquella su gran experiencia de haber incursionado, o llevado al fondo del sí mismo para luego regresar, agradecido, al mundo del recuerdo. La vida “real”, en todo caso, más gratificante que las aventuras en un mundo de laberintos, sí, pero también de luminiscencias. Y aun cuando en épocas de la propia biografía, no del todo equilibrada, había dejado de orar, ahora podía hacerlo también, fuera por necesidad de afirmación o por sentimiento de confianza, dirigiéndose al Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de nuestro Señor Jesucristo, Dios de todos nosotros, Dios también personal ( de él). Había llegado a la convicción de que, Quien es soberano, sin embargo solicita para sus fines amorosos, cooperación voluntaria de la criatura, y no se le pueden poner condiciones, aun cuando bien que se presta al diálogo. Por eso aquellas experiencias en la dimensión oscura, pero también, y además en la dimensión luminosa, donde la firma personal, aun cuando “cibernética” es definitiva, según así parece, por cuanto se incursiona en el país del amor y de la verdadera condición de hombres libres. Y esto, por muy descabellada que dicha especulación pareciera, al fin y al cabo ya podía aceptar que no es descabellado imaginar un Universo ( o más universos) multidimensional, sea robótico, o maquinal, con extraterrestres, y seres innúmeros. Pero tampoco desdeñaba su tradición poblada de ángeles, bienaventurados, u hombres y mujeres de buena voluntad a través de quienes Quien de veras las puede, puede comunicar sus mensajes, y aún desde la yerba, el pájaro, el monte, las estrellas y todo cuanto existe. Aquel individuo había llegado a considerar además, que el Señor soberano lo es también, y sobre todo, en las profundidades del sí mismo, en los laberintos de la mente extraviada y, a pesar de todo, lo que parece locura, sea temporal o permanente, quizá también sea un modo, un vehículo para Quien deveras las puede. Porque la Potencia, amorosa, de seguro no tendría límites si de ayudar al hombre atribulado se tratara. Aquel individuo habría de considerar después, en su búsqueda de explicaciones al embrollo del sí mismo, que después de todo, el poeta puede tener razón, y parafraseándolo, podría pensarse que entre más grande el riesgo de hecatombe planetaria, más cercano está Quien salva. O hablando a lo cristiano, el Cristo Cósmico, el Señor del Universo también es humano y por eso mismo, no ajeno a los sufrires de su hermano, sea el hombre concreto, sea el hombre comunitario, o aún planetario, porque al fin y al cabo a El se le atribuye haberlo dicho: tengo compasión de esta multitud. Aquel individuo creyó que se le daría la manera de expresarse, la fue encontrando, y en el ocaso de su vida, más de tres décadas después, se atrevió también a considerar que sí, pueden tener razón quienes dicen que Dios es Pantocrator, por soberano y que el viento sopla donde quiere. También por eso, tal vez, Su soplo amoroso vaya dirigido a ese que ahora se llama el Planeta Extraviado, o más claramente, a quien a sí mismo se ha denominado Homo Sapiens, en riesgo de perderse , por haberse extraviado del camino recto. Pero la gran sacudida le hizo ver que sí, su porvenir es el Cielo, pero hay tiempo aún, para arreglar su Tierrita, la cual es, en rigor, hoy por hoy, el planetita extraviado. (5—I—010)

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=SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo ni por asomo hubiera pensado que aquellas cosas sucedieran en la calle, y en plena urbe desde entonces caótica. Porque luego del templo de San Francisco, por Madero y cerca de Bolívar, fue transformado en ser luminoso y bello, capaz de recibir destellos de lo alto. Después habría de pensar, y creer, que el hombre unidimensional fue un invento de la sociedad tecnológica y capitalista y, por el contrario, el ser humano, como las tradiciones lo han afirmado desde siglos y milenios, camina construyendo su historia, pero incursionando siempre, a tientas desde luego, en la dimensión desconocida, más plenificante que en la película del mismo nombre. (1–X–09)

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SUEÑO GUAJIRO RUSTICO: aquel individuo, en la postración, en la oscuridad del centro de si mismo, se percibía como parte de un juicio universal. Y tal vez fuese cierto, pero en algún momento salió del lado oscuro del si mismo, para encontrarse que el sueño había terminado con un amanecer luminoso (5—XI—09

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: en un momento dado, aquel individuo percibió, o le fue dado hacerlo, que también un son tarasco (purépecha), una danza guerrerense, un baile caribeño, o una danza infantil, eran rescatados del tiempo para la eternidad. Para la Vida verdadera, en la Nueva Tierra que sería colocada para regocijo, frente al Gran Fuego. Se trataba de hacerla, así, el corazón del mundo. (8—X—09)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: no les gustó mi mundo, háganlo a su manera, pareció entender aquel individuo que le decía el de la voz. Pero el individuo aquel después habría de entender que también es un gran peso el ser libre, y que la tentación de la fuga por evasión, para dejarle el paquete a los que vienen, también es grande (12—XI—09)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo se quedó turulato, aturdido, desconcertado, cuando creyó entender que el de la voz le decía, algo así como ¡quién le dijo que se suicidara!. Y aquel individuo no supo qué contestar, porque llegó al límite del no saber. Pero en las oscuridades del sí mismo, ya había percibido que en esta vida no todo es tinieblas. Y ante las amenazas del naufragar en el océano de las profundidades del sí mismo, no en lo oscuro, sino en lo luminoso, le dijo al de la voz: me voy a volver loco. Pero el de la voz sencillamente le dijo: nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz. Y aquel individuo afirmó su convicción de que el que se lo dio (ese mensaje), no falla. Y ha de ser, porque como dijo el poeta, entre más cercana está la amenaza, mas cercano está lo que salva. O dicho en otras palabras, entre más oscura es la noche, más cercano está el amanecer, como también suele decirse. Y aquel individuo luego habría de llegar a considerar que la humildad no ha pasado de moda, ni tampoco las siete obras de misericordia. Sólo que habrían de traducirse al hombre tecnotrónico. (17—XII—09)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: en la zona fronteriza entre el suelo de la Madre Tierra donde se ponen los pies, y los abismos de las profundidades del sí mismo, aquel individuo veía despeñarse al planetita extraviado, pero la salvación venía de los caporales extraterrestres que la lazaron para rescatarla. Lejos estaba, aquel individuo, de pensar que, décadas después, a ese proceso de salvamento del planetita extraviado, estarían sumados centenas, miles, millones de mujeres—hombres que no querían más adorar al dio$ de e$te mundo. Porque ya empezaban a distinguir las fronteras, entre los dos países, el país del ser y el país del tener, donde estaba el intríngulis de las cosas (30—VII—09)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, extraviado en las profundidades del sí mismo, había perdido el Norte, la brújula de su orientación. No dejó de ser reconfortante para él percibir que su Tierrita fue colocada frente al gran círculo de fuego, para hacerla, como planeta vivo, el corazón del cielo. Le había servido de referencia para captarlo, la portada de aquel librito denominado “Dios llega al Hombre”, en cuyo diseño estaba el planeta y sobre su esfera el diseño de la gran cruz, plantada, clavada precisamente sobre el astro, y apuntando desde luego hacia las alturas. Para aquel individuo, su Tierrita era el ombligo del mundo. (24—IV—08) +++++

Yo, el autor de este trabajo, (Silviano Martínez Campos) lo publico por este medio bajo la licencia de Dominio Público Esto es válido internacionalmente.

Copyright (c) 2010 {{{2}}}. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.

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Silviano Martínez Campos 16:57 11 jun 2010 (UTC)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, V

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, V–Silviano Martínez Campos 22:43 11 jun 2010 (UTC) +++++

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS, Silviano Martínez Campos =(NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Weblog y otros sitios. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:45 11 jun 2010 (UTC). Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos) ++++ SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 22:43 11 jun 2010 (UTC), por más que lo había intentado, no le había sido posible borrar de su mente aquella tremenda, a la vez que regocijante experiencia, a pesar de las décadas transcurridas. Más de alguna vez se le había ocurrido adjudicarse aquel primer versito del Dante:”en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”. Pero especulaba que si bien podría aplicarse a sí mismo dicho pensamiento, el acontecer bien podría también llevarlo a encajar aquel versito en la gran crisis de la que ahora era testigo en de alguna manera; porque al fin y al cabo todo indicaba se había perdido el rumbo en algún momento de su historia, la misma del la del Homo Sapiens. Si bien la experiencia campirana le hacía rememorar tormentas en pleno día y luego tras ellas presenciar el espectáculo del Arco Iris, su atrevimiento no llegaba a tanto en un plan adivinatorio, o precognitivo y se contentaba con rememorar, como testigo de lo incierto, aquella su gran experiencia de haber incursionado, o llevado al fondo del sí mismo para luego regresar, agradecido, al mundo del recuerdo, más gratificante, éste de la vida “real”, en todo caso, que las aventuras en un mundo de laberintos, sí, pero también de luminiscencias. Y aun cuando en épocas de la propia biografía, no del todo equilibrada, había dejado de orar, ahora podía hacerlo también, fuera por necesidad de afirmación o por sentimiento de confianza, dirigiéndose al Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de nuestro Señor Jesucristo, Dios de todos nosotros, Dios también personal ( de él). Había llegado a la convicción de que a ese Dios soberano, Quien sin embargo solicita para sus fines amorosos, cooperación voluntaria de la criatura, no se le pueden poner condiciones, aun cuando bien que se presta al diálogo. Por eso aquellas experiencias en la dimensión oscura, pero también, y además en la dimensión luminosa donde la firma personal es definitiva, según así parece. Y esto , por muy descabellada que dicha especulación pareciera, al fin y al cabo ya podía aceptar que no es descabellado imaginar un Universo ( o más universos) multidimensional, sea robótico, o maquinal, con extraterrestres, y seres innúmeros. Pero tampoco desdeñaba su tradición poblada de ángeles, bienaventurados, u hombres y mujeres de buena voluntad a través de quienes Quien de veras las puede, puede comunicar sus mensajes, y aún desde la yerba, el pájaro, el monte, las estrellas y todo cuanto existe, cuantimás desde las profundidades del sí mismo. Aquel individuo había llegado a considerar además, que el Señor soberano lo es también, y sobre todo, en las profundidades del sí mismo humano , en los laberintos de la mente extraviada y, a pesar de todo, lo que parece locura, sea temporal o permanente, quizá también sea un modo, un vehículo para Quien, como El sepa, o a través de sus mismas criaturas, dé mensajes al hombre atribulado y con su poder los haga extensivos a todo el Homo Sapiens, a quien sus errores históricos le han hecho hacerse merecedor también, en los últimos tiempos, de Homo Demens, por cuanto él mismo se amenaza con el propio suicidio contaminador y depredante. Pero aquel individuo haría de considerar también que, como se dice, entre más oscura es la noche, más cercano está el amanecer. Porque después de todo, el poeta puede tener razón, entre más grande el riesgo de hecatombe planetaria, más cercano está lo que salva. O hablando a lo cristiano, el Cristo Cósmico, el Señor del Universo también es humano y por eso mismo, no ajeno a los sufrires de su hermano, sea el hombre concreto, sea el hombre comunitario, o aún planetario, porque al fin y al cabo a El se le atribuye haberlo dicho: tengo compasión de esta multitud. Y les dio de comer, el pan diario, pero también el “epipisousios”, el supersustancial, el de allá, el de otras dimensiones, como dicen los sabios de la Tierra. Pero no, desde luego, el que con sus engaños pregonan los poderosos que también contribuyen a destruir con sus químicas a la trama de la vida, y al pan de los pobres, de los limitados. Aquel individuo creyó que se le daría la manera de expresarlo, la fue encontrando, y en el ocaso de su vida se atrevió también a considerar que sí, pueden tener razón quienes dicen que Dios es Pantocrator, por soberano y que el viento sopla por donde quiere. Porque, su Espíritu agita no sólo las aguas turbias de hombres destructivos, sino también comunidades o multitudes o continentes, siempre que haya un soplo, entre todas ellas, de espíritu vital que busca la plenitud de todo lo viviente. Pero también convulsiona y agita, a ese que ahora se llama el Planeta Extraviado, o más claramente, a quien a sí mismo se ha denominado Homo Sapiens, en riesgo de perderse , por haberse extraviado del camino recto. Sería también porque clavó demasiado sus ojos en el suelo utilitario, o porque los fijó demasiado en las lejanas estrellas. Pero la gran sacudida le hizo ver que sí, su porvenir es el Cielo, pero hay tiempo aún, para arreglar su Tierrita, el cual es, en rigor, el planetita extraviado. (1—I—010)

+++++ SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se quedó desconcertado por aquella visión de la pareja primordial. “El” desparramaba su semilla generadora de galaxias, constelaciones y estrellas a la manera de un rehilete de fuego pirotécnico. “Ella” rociaba con su feminidad y con su leche materna, aquel manto estrellado para darle vida generadora de afectos y amores, según aquel individuo alcanzó a entender la metáfora. (2—III—010) +++++ SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010). +++++ Martínez Campos, 27/V/010 GUIA MOSAICO Silviano Martínez Campos LA PIEDAD, 27 de Mayo.- DADO QUE NUESTRO mundo humano (no el astronómico) está totalmente alrevesado, ahora comienzo este MOSAICO al revés, o sea alrevesado. Con dos sueños guajiros, pues, pero de esos sueños comunes, no de esos sueños más profundos, de las oscuridades del sí mismo. Y los cuento, tal como “me los contó aquel individuo”. Resulta que el individuo aquel llegó a un monte rodeado de penumbra, a la cima que más parecía una zona arqueológica. Porque allí estaba un monolito (de piedra, claro) con un dibujo en relieve, de un ave con sus alas extendidas. El individuo aquel, curioso, quería saber quién era, o a quién representaba, aquel diseño artístico puesto allí por no sé quién. Miró hacia arriba y se encontró en las alturas con un pequeño sol, dorado, que le envió el mensaje telepático: es diosa. El enigma estaba descifrado. El otro sueño es más enredado porque, le adelanto, se trata de una rápida, vertiginosa carrera, rumbo al “sueño americano”. Aquel individuo se situaba en un llano, en medio de la penumbra y de pronto sintió el apremio de huir, porque alguien a quien no identificaba, le daba una corretiza. Pero en un momento, si aquí puede hablarse de momentos, se le unió Salvador (un amigo de la infancia). Ambos continuaron la carrera, llegaron a una especie de tobogán, de resbaladilla de esa de los parques infantiles, se deslizaron por ella y llegaron a una estancia elegante, como despacho de abogado, con las paredes adornadas con motivos cuadrados. Ya la hicimos, como que pensó aquel individuo, una estancia muy apropiada para el reposo, con libros para leer muy quitado de la pena, huido del mundanal ruido. Pero no, vino otro apremio y hubo necesidad de lanzarse contra las paredes elegantes, romper una de ellas, salir y continuar la carrera. Individuo y guía, que lo conducía hacia el país de la abundancia, llegaron a un estanque oscuro, se echaron ambos un clavado y se sumergieron en las aguas negras (nada más de color, no de olor). Allí se perdió el guía, y el individuo se encontró en otra estancia, con un sillón ejecutivo de cuatro gajos y un cetro, un librito amarillo de esos que dicen “Dios llega al Hombre” y un grupo de mujeres enlutadas, una de ellas que lo esperaba. Esa era la meta, y no el llamado sueño americano. Yo no sé qué diría el señor Jung de todo esto, pero lo que sí sé decir es que mejor cambio de frecuencia, luego de afirmar que en estas cuestiones el individualismo sale sobrando, porque se trataría, en todo caso, de una aventura compartida. (27—V—010)

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Yo, el autor de este trabajo, (autor) lo publico por este medio bajo la licencia de Dominio Público Esto es válido internacionalmente.

Copyright (c) año autor. Se autoriza la copia, la distribución y la modificación de este documento bajo los términos de la licencia de documentación libre GNU, versión 1.2 o cualquier otra que posteriormente publique la Fundación del Software Libre (Free Software Fundation); sin secciones invariables (Unvariant Sections), textos de portada (Front-Cover Texts), ni textos de contraportada (Back-Cover Texts).Se incluye una copia en inglés de esta licencia en el artículo Text of the GNU Free Documentation License.

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Silviano Martínez Campos 04:52 26 abr 2011 (CEST)

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3 comentarios

  1. [...] Guajiros, Rústicos. Silviano Martínez Campos  Publicado el abril 30, 2011 por silviano   SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS, VI. Silviano Martínez Campos Publicado el abril 29, 2011 por silviano | [...]

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La renovación de la Iglesia es tarea de todos. José Ma. Castillo


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vía La renovación de la Iglesia es tarea de todos. José Ma. Castillo.

Papa Francisco. Mensaje Urbi et Orbi, 2013


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vía Papa Francisco. Mensaje Urbi et Orbi, 2013.

Cotija. Benjamín González Oregel


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vía Cotija. Benjamín González Oregel.

Francisco de Asís y Francisco de Roma. Leonardo Boff


Francisco de Asís y Francisco de Roma

2013-03-29


Desde que el obispo de Roma electo, y por eso Papa, asumió el nombre de Francisco, se hace inevitable la comparación entre los dos Franciscos, el de Asís y el de Roma. Además, el Francisco de Roma se remitió explícitamente a Francisco de Asís. Evidentemente no se trata de mimetismo, sino de constatar puntos de inspiración que nos indiquen el estilo que el Francisco de Roma quiere conferir a la dirección de la Iglesia universal.

Hay un punto común innegable: la crisis de la institución eclesiástica. El joven Francisco dice haber oído una voz venida del Crucifijo de San Damián que le decía: “Francisco repara mi Iglesia porque está en ruinas”. Giotto lo representó bien, mostrando a Francisco soportando sobre sus hombros el pesado edificio de la Iglesia.

Nosotros vivimos también una grave crisis por causa de los escándalos internos de la propia institución eclesiástica. Se ha oído el clamor universal («la voz del pueblo es la voz de Dios»): «reparen la Iglesia que se encuentra en ruinas en su moralidad y su credibilidad». Y se ha confiado a un cardenal de la periferia del mundo, a Bergoglio, de Buenos Aires, la misión de restaurar, como Papa, la Iglesia a la luz de Francisco de Asís.

En el tiempo de san Francisco de Asís triunfaba el Papa Inocencio III (1198-1216) que se presentaba como «el representante de Cristo». Con él se alcanzó el grado supremo de secularización de la institución eclesiástica con intereses explícitos de «dominium mundi», de dominación del mundo. Efectivamente, por un momento, prácticamente toda Europa hasta Rusia estaba sometida al Papa. Se vivía en la mayor pompa y gloria. En 1210, con muchas dudas, Inocencio III reconoció el camino de pobreza de Francisco de Asís. La crisis era teológica, pues una Iglesia-imperio temporal y sacral contradecía todo lo que Jesús quería.

Francisco vivió la antítesis del proyecto imperial de Iglesia. Al evangelio del poder, presentó el poder del evangelio: en el despojamiento total, en la pobreza radical y en la extrema sencillez. No se situó en el marco clerical ni monacal, sino que como laico se orientó por el evangelio vivido al pie de la letra en las periferias de las ciudades, donde están los pobres y los leprosos, y en medio de la naturaleza, viviendo una hermandad cósmica con todos los seres. Desde la periferia habló al centro, pidiendo conversión. Sin hacer una crítica explícita, inició una gran reforma a partir de abajo pero sin romper con Roma. Nos encontramos ante un genio cristiano de seductora humanidad y de fascinante ternura y cuidado que puso al descubierto lo mejor de nuestra humanidad.

Estimo que esta estrategia debe haber impresionado a Francisco de Roma. Hay que reformar la Curia y los hábitos clericales de toda la Iglesia. Pero no hay que crear una ruptura que desgarraría el cuerpo de la cristiandad.

Otro punto que seguramente habrá inspirado a Francisco de Roma: la centralidad que Francisco de Asís otorgó a los pobres. No organizó ninguna obra para los pobres, sino que vivió con los pobres y como los pobres. Francisco de Roma, desde que lo conocemos, vive repitiendo que el problema de los pobres no se resuelve sin la participación de los pobres, no por la filantropía sino por la justicia social. Ésta disminuye las desigualdades que castigan a América Latina y, en general, al mundo entero.

El tercer punto de inspiración es de gran actualidad: cómo relacionarnos con la Madre Tierra y con los bienes y servicios escasos. En la alocución inaugural de su entronización, Francisco de Roma usó más de 8 veces la palabra cuidado. Es la ética del cuidado, como yo mismo he insistido fuertemente, la que va a salvar la vida humana y garantizar la vitalidad de los ecosistemas. Francisco de Asís, patrono de la ecología, será el paradigma de una relación respetuosa y fraterna hacia todos los seres, no encima sino al pie de la naturaleza.

Francisco de Asís mantuvo con Clara una relación de gran amistad y de verdadero amor. Exaltó a la mujer y a las virtudes considerándolas «damas». Ojalá inspire a Francisco de Roma una relación con las mujeres, que son la mayoría de la Iglesia, no sólo de respeto, sino también dándoles protagonismo en la toma de decisiones sobre los caminos de la fe y de la espiritualidad en el nuevo milenio.

Por último, Francisco de Asís es, según el filósofo Max Scheler, el prototipo occidental de la razón cordial y emocional. Ella nos hace sensibles a la pasión de los que sufren y a los gritos de la Tierra. Francisco de Roma, a diferencia de Benedicto XVI, expresión de la razón intelectual, es un claro ejemplo de la inteligencia cordial que ama al pueblo, abraza a las personas, besa a los niños y mira amorosamente a las multitudes. Si la razón moderna se amalgama con la sensibilidad del corazón, no será tan difícil cuidar la Casa Común y a los hijos e hijas desheredados, y alimentaremos la convicción muy franciscana de que abrazando cariñosamente al mundo, estamos abrazando a Dios.

Leonardo Boff

Papa Francisco. Homilía en la Misa Crismal


SANTA MISA CRISMAL

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Basílica Vaticana
Jueves Santo 28 de marzo de 2013

 

Queridos hermanos y hermanas

Celebro con alegría la primera Misa Crismal como Obispo de Roma. Os saludo a todos con afecto, especialmente a vosotros, queridos sacerdotes, que hoy recordáis, como yo, el día de la ordenación.

Las Lecturas, también el Salmo, nos hablan de los «Ungidos»: el siervo de Yahvé de Isaías, David y Jesús, nuestro Señor. Los tres tienen en común que la unción que reciben es para ungir al pueblo fiel de Dios al que sirven; su unción es para los pobres, para los cautivos, para los oprimidos… Una imagen muy bella de este «ser para» del santo crisma es la del Salmo 133: «Es como óleo perfumado sobre la cabeza, que se derrama sobre la barba, la barba de Aarón, hasta la franja de su ornamento» (v. 2). La imagen del óleo que se derrama, que desciende por la barba de Aarón hasta la orla de sus vestidos sagrados, es imagen de la unción sacerdotal que, a través del ungido, llega hasta los confines del universo representado mediante las vestiduras.

La vestimenta sagrada del sumo sacerdote es rica en simbolismos; uno de ellos, es el de los nombres de los hijos de Israel grabados sobre las piedras de ónix que adornaban las hombreras del efod, del que proviene nuestra casulla actual, seis sobre la piedra del hombro derecho y seis sobre la del hombro izquierdo (cf. Ex 28,6-14). También en el pectoral estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel (cf. Ex 28,21). Esto significa que el sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que se le ha confiado y llevando sus nombres grabados en el corazón. Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre los hombros y en el corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires, que en este tiempo son tantos.

De la belleza de lo litúrgico, que no es puro adorno y gusto por los trapos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado, pasamos ahora a fijarnos en la acción. El óleo precioso que unge la cabeza de Aarón no se queda perfumando su persona sino que se derrama y alcanza «las periferias». El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos, para los que están tristes y solos. La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite… y amargo el corazón.

Al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo; esta es una prueba clara. Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: por ejemplo, cuando sale de la misa con cara de haber recibido una buena noticia. Nuestra gente agradece el evangelio predicado con unción, agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando baja como el óleo de Aarón hasta los bordes de la realidad, cuando ilumina las situaciones límites, «las periferias» donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los que quieren saquear su fe. Nos lo agradece porque siente que hemos rezado con las cosas de su vida cotidiana, con sus penas y alegrías, con sus angustias y sus esperanzas. Y cuando siente que el perfume del Ungido, de Cristo, llega a través nuestro, se anima a confiarnos todo lo que quieren que le llegue al Señor: «Rece por mí, padre, que tengo este problema…». «Bendígame, padre», y «rece por mí» son la señal de que la unción llegó a la orla del manto, porque vuelve convertida en súplica, súplica del Pueblo de Dios. Cuando estamos en esta relación con Dios y con su Pueblo, y la gracia pasa a través de nosotros, somos sacerdotes, mediadores entre Dios y los hombres. Lo que quiero señalar es que siempre tenemos que reavivar la gracia e intuir en toda petición, a veces inoportunas, a veces puramente materiales, incluso banales – pero lo son sólo en apariencia – el deseo de nuestra gente de ser ungidos con el óleo perfumado, porque sabe que lo tenemos. Intuir y sentir como sintió el Señor la angustia esperanzada de la hemorroisa cuando tocó el borde de su manto. Ese momento de Jesús, metido en medio de la gente que lo rodeaba por todos lados, encarna toda la belleza de Aarón revestido sacerdotalmente y con el óleo que desciende sobre sus vestidos. Es una belleza oculta que resplandece sólo para los ojos llenos de fe de la mujer que padecía derrames de sangre. Los mismos discípulos – futuros sacerdotes – todavía no son capaces de ver, no comprenden: en la «periferia existencial» sólo ven la superficialidad de la multitud que aprieta por todos lados hasta sofocarlo (cf. Lc 8,42). El Señor en cambio siente la fuerza de la unción divina en los bordes de su manto.

Así hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las «periferias» donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que vamos a encontrar al Señor: los cursos de autoayuda en la vida pueden ser útiles, pero vivir nuestra vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de método en método, lleva a hacernos pelagianos, a minimizar el poder de la gracia que se activa y crece en la medida en que salimos con fe a darnos y a dar el Evangelio a los demás; a dar la poca unción que tengamos a los que no tienen nada de nada.

El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco – no digo «nada» porque, gracias a Dios, la gente nos roba la unción – se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. El que no sale de sí, en vez de mediador, se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en gestor. Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor «ya tienen su paga», y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con «olor a oveja» – esto os pido: sed pastores con «olor a oveja», que eso se note –; en vez de ser pastores en medio al propio rebaño, y pescadores de hombres. Es verdad que la así llamada crisis de identidad sacerdotal nos amenaza a todos y se suma a una crisis de civilización; pero si sabemos barrenar su ola, podremos meternos mar adentro en nombre del Señor y echar las redes. Es bueno que la realidad misma nos lleve a ir allí donde lo que somos por gracia se muestra claramente como pura gracia, en ese mar del mundo actual donde sólo vale la unción – y no la función – y resultan fecundas las redes echadas únicamente en el nombre de Aquél de quien nos hemos fiado: Jesús.

Queridos fieles, acompañad a vuestros sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios.

Queridos sacerdotes, que Dios Padre renueve en nosotros el Espíritu de Santidad con que hemos sido ungidos, que lo renueve en nuestro corazón de tal manera que la unción llegue a todos, también a las «periferias», allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora. Que nuestra gente nos sienta discípulos del Señor, sienta que estamos revestidos con sus nombres, que no buscamos otra identidad; y pueda recibir a través de nuestras palabras y obras ese óleo de alegría que les vino a traer Jesús, el Ungido.

Amén.

© Copyright 2013 – Libreria Editrice Vaticana

 

Spring is here! Canada geese all over the Montreal skies today.


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El Papa Francisco, ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede


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