Martínez Campos, 12/XI/09
GUIA
MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 12 de Noviembre.- RECUERDO CUANDO EN aquellos tiempos, hará medio siglo y un lustro más o menos, durante los años de formación que me regaló mi Iglesia (a través de la arquidiócesis de Puebla), qué gratificantes los paseos campestres por las zonas campiranas y serranas. Como aquel o aquellos viajes, desde Tlaxcala, a plena sierra poblana, cruzando en autobús territorios arbolados, por brechas montañosas, hasta llegar a Zacatlán (de las manzanas), tierra del padre Oropeza y del padre Elías, de grata memoria, ya en territorio poblano. Tenga relación (discursiva) o no esto, el caso es que lo recordé porque acabé de escuchar en la tele que la deforestación en México ha llegado en pocos años a una extensión igual o mayor al territorio del Estado de Tlaxcala. Hágame favor, está grueso el asunto, diría reflexivo un joven de ahora. En desnutrición, también llevamos uno de los primeros lugares en el mundo. Y en impunidad, parece que también rompemos record. ¡AY SEÑOR, QUÉ CONVULSION!. Y el sindicato de electricistas con su manifestación en la gran urbe, desquiciando la ciudad, como toda expresión masiva de esa clase. Causas justas o no, alguien diría que se manifiesten, en todo su derecho, algo han de conseguir mediante presión, y si no, por lo menos se desahogan. En lo particular, creo que el actual gobierno responde a estas presiones, más que con balazos, con razones o hechos, sean funcionales o no. Pero en lo que sí se mandan los líderes, es en proponer una huelga nacional. Como alguna vez don Fidel, el nuestro. Resulta que como dichas huelgas parece que son raras y es dificilísimo articularlas, quien las anuncia, así como así, desprestigia su movimiento, movimiento justo en principio porque miles de trabajadores se ven afectados. Pero la contraparte también tiene sus razones, así es de que es mejor el diálogo. Un pasito adelante y otro también, pero no uno adelante y dos atrás, como se decía antes. ¡AY SEÑOR, QUÉ convulsión. Por eso cambio de frecuencia para decir que a veces dan ganas de tirar la toalla y mandar todo a la chingada, más propiamente hablando, con perdón de mi posible lector por eso de la chingada, pero creo que viene al caso. O será que a veces entran en juego factores subjetivos como eso de las crisis existenciales, de esas que no las curan relaciones, libros, películas. Sólo las cura el Infinito, pero ese es un don, que se regala pero en proceso. Así es de toalla que se agarra, no la suelte, amigo, y mande a donde dijo, sus fijaciones (sólo las que le estorben), sus resentimientos (todos si los tiene, o más bien si lo tienen atrapado a usted), sus añoranzas (sólo las que le estorben) y dése cuenta que la vida es crisis permanente, y de crisis en crisis se va humanizando el hombre. CAMBIO DE FRECUENCIA, para una cita que no estaba destinada a este MOSAICO, de un librito que saqué ayer mientras hurgaba en mis libros. Se refiere a la distinción entre revolucionario conductual o dinámico : “Uno no es un “revolucionario” en este sentido caracteriológico porque profiera frases revolucionarias o porque participe en una revolución. En este sentido es revolucionario el hombre que se haya emancipado de los lazos de sangre y suelo, de su madre y su padre, de fidelidades especiales al estado, clase, raza, partido o religión. El carácter revolucionario es un humanista en el sentido en que siente en sí mismo a toda la humanidad, y en que nada humano le es ajeno. Ama y respeta la vida. Es un escéptico y un hombre de fe. Es escéptico, pues sospecha que las ideologías encubren realidades indeseables…Mi afirmación es que la persona sana en un mundo insano, el ser humano plenamente desarrollado en un mundo tullido, la persona completamente despierta en un mundo semidormido, es precisamente el carácter revolucionario. Una vez que todos estén despiertos ya no habrá necesidad de profetas o caracteres revolucionarios: sólo habrá seres humanos plenamente desarrollados”. (Erich Fromm. La Condición Humana Actual. Paidós Studio, reimpresión 1987, pág. 77s). Cosa pues de educación, pero no la que dan los números ni las estadísticas ni los diagramas, que desde luego sirven de algo, sino la que hace hombres realmente participativos y solidarios. ESTOS CAMBIOS DE frecuencia me tienen ahora trambuluqueado. Pero aún así regreso a lo de Tlaxcala, para decir que la primera vez de la excursión a La Malinche, no la hice, me quedé donde termina la vegetación. No sé, sería porque me comí mi torta y tomé mi refresco, antes de llegar a la cima. Pero la segunda vez sí la hice, y llegué hasta arriba. Aun cuando medio nublado, fué una formidable experiencia ver desde arriba grandes extensiones de territorio. PUES SI, DE quienes suban a la montaña o puedan cruzar pantanos (aunque se enloden, diría yo), es de quienes se requiere para renovar el mundo, según el Club de Roma (La Primera Revolución Mundial, FCE, 1991). SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: no les gustó mi mundo, háganlo a su manera, pareció entender aquel individuo que le decía el de la voz. Pero el individuo aquel después habría de entender que también es un gran peso el ser libre, y que la tentación de la fuga por evasión, para dejarle el paquete a los que vienen, también es grande (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).
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