El Papa Francisco, ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede


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Los candidatos (I)


Los candidatos (I).

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MOSAICO, 14-II-013


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Martínez Campos, 14-II-013

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 14 de Febrero.-   EN ESTOS TIEMPOS calamitosos (así decían los romanos en su tiempo hará más de dos mil años, je), no será por demás para quienes no somos romanos y vivimos en este calamitoso tiempo,  afinar uno sus sentidos de pertenencia, desde luego con orientación biofília, o sea con amor a la vida sea personal, familiar o comunitaria. Porque aunque parece obvio, esos sentidos no se nos dan como caídos de las estrellas (algunos sí, je), sino es una penosa búsqueda, personal tanto como comunitaria. Porque al mismo tiempo pertenecemos a nuestro núcleo familiar, a nuestro ombligo del mundo, sea pueblito, barrio, o gran ciudad; a nuestro gremio, nuestra clase (si se ve así), nuestro rol social. Y si del terruño pasamos a la región, el territorio, el país, el Continente, o la Tierra, la cosa se complica. Y más si pretendemos levantar los vuelos hacia mayores, insondables horizontes.  BIEN RECUERDO cuando falleció el Papa Pío XII, acontecimiento que me agarró sólo en los USA, donde pasé algunos afanes laborales durante alguna temporada. Me sentía un poco parte de la comunidad institucional, con añoranzas de mis años de formación en el internado, de donde no me salieron, (je), sino me salí voluntariamente. Ya cuando Juan XXIII, cambió la cosa y en pleno Concilio Ecuménico me dejé transformar por el nuevo pensamiento papal, y por la efervescencia que se suscitó. Con Paulo VI siguió mi camino de búsqueda, lamenté que el nuevo Papa, Juan Pablo I no fructificara en su sonriente pontificado de un mes, Juan Pablo II, a quien vi pasar por Insurgentes, la gran avenida,  claro que suscitó mi interés por sus viajes planetarios y Benedicto XVI, de quien leí un libro sobre el cristianismo escrito mucho antes de ser Pontífice, pues bueno me llamó la atención por su altura intelectual. Los acontecimientos en torno a muerte y promoción de los pontífices, cimbran y muchos de ellos los pasé en la redacción del diario. De entonces a esta fecha mi comprensión de las cosas, incluidas las eclesiales, ha cambiado y creo que para bien. Acepto que una Iglesia nueva no es imposible y hasta es necesaria en la vorágine del mundo convulso. Ni me escandaliza, aunque más bien lo deseo y lo espero, que se desclericalice mi Iglesia,  se modifique lo del celibato, haya sacerdocio femenino, y hasta que se descentralice totalmente en su funcionamiento. Claro, del deseo al hecho que al parecer se viene, pasarán tal vez generaciones. CON LA DIMISIÓN del Papa Benedicto, apuntan tiempos nuevos. Por la misma inercia de los acontecimientos. Esa renuncia en sí se califica de inédita, por sus circunstancias. Un Papa anciano que reconoce su impotencia para seguir conduciendo la Iglesia católica (en tiempos revueltos dentro y fuera de ella, opino). Desde luego, día con día, mientras no haya nuevo Papa y durante los primeros tiempos de su incipiente pontificado, habrá sorpresas. Y debate, como ya se apunta.  ME LLAMA LA atención un artículo de Leonardo Boff, pensador al que he leído desde hará unos 30 años , titulado “¿Qué tipo de Papa?. Las tensiones en la Iglesia de hoy”, que se puede encontrar en www.servicioskoinonia.org, columna semanal de Leonardo Boff. Hace una crítica de la iglesia tradicional, la del testimonio, como no adecuada ya a nuestros tiempos, y propone otro modo de ser Iglesia, la del diálogo. Nadie espera que de la noche a la mañana cambien las cosas, pero en realidad es el momento adecuado  para que se emprendan cambios de grandes vuelos. Que se haga, o n o, es otra cosa. Dice Boff refiriéndose a estos temas: “)El modelo del testimonio, asustó a muchos cristianos, que se sintieron infantilizados y desvalorizados en sus saberes profesionales; ya no sentían a la Iglesia como un hogar espiritual, y desconsolados, se han apartado de la institución, aunque no del cristianismo como el valor y la utopía de Jesús. El modelo del diálogo ha acercado a muchos, pues se han sentido en casa, ayudando a construir una Iglesia-aprendiz, abierta al diálogo con todos. El efecto ha sido un sentimiento de libertad y de creatividad. Así merece la pena ser cristiano. Este modelo del diálogo se hace urgente, si la institución quiere salir de la crisis en que se ha metido y que llegó a tocar su honra: la moralidad (los pedófilos) y la espiritualidad (robo de documentos secretos y problemas graves de transparencia en el Banco del Vaticano). Debemos discernir inteligentemente qué es lo que actualmente sirve mejor al mensaje cristiano, en medio de una crisis ecológica y social de consecuencias muy graves. Porque el problema central no es la Iglesia, sino el futuro de la Madre Tierra, de la vida y de nuestra civilización. ¿Cómo ayuda la Iglesia en este tránsito? Sólo dialogando y sumando fuerzas con todos los demás. A PEDRO CÓRDOBA Aguirre, de trato afable, lo traté durante su paso por Comunicación Social de la Presidencia de La Piedad, en administraciones anteriores y luego en el DIF cuando fue director..Tal vez en su actuar  público se hayan presentado diferencias partidarias o en relaciones laborales, pero su personalidad afable se impuso, la prueba está en su despedida multitudinaria en el templo. En el “face” mandé mi mensajito expresando como cristiano las “gracias por su resurrección”. En el templo escuché al sacerdote expresar que ya fue recibido amorosamente en la casa del Padre. El mensaje de fondo, pues, del Evangelio. O como se dice en el  primer versito de Romanos, 8. No hay ninguna condenación para quien cree en Jesucristo. Pero como lo vemos ahora, con horizontes insondables para todos,  y para toda la creación. Por eso también tratamos de reparar nuestra casa, el Planeta Extraviado

(  La Piedad.Santuario Diocesano Señor de la Piedad. Foto de Silviano)

(www.lapiedadymiregiondos.wordpress.com)

El Papa Benedicto XVI. abdica. Texto de su renuncia


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(Tomado del Sitio web de la Santa Sede, http://www.vatican.va)

  Nel corso del Concistoro Ordinario Pubblico per la Canonizzazione di alcuni Beati, tenuto alle ore 11 di questa mattina, nella Sala del Concistoro del Palazzo Apostolico Vaticano, durante la celebrazione dell’Ora Sesta, il Santo Padre Benedetto XVI ha fatto ai cardinali presenti il seguente annuncio:

  DECLARATIO DEL SANTO PADRE

Fratres carissimi

Non solum propter tres canonizationes ad hoc Consistorium vos convocavi, sed etiam ut vobis decisionem magni momenti pro Ecclesiae vita communicem. Conscientia mea iterum atque iterum coram Deo explorata ad cognitionem certam perveni vires meas ingravescente aetate non iam aptas esse ad munus Petrinum aeque administrandum.

Bene conscius sum hoc munus secundum suam essentiam spiritualem non solum agendo et loquendo exsequi debere, sed non minus patiendo et orando. Attamen in mundo nostri temporis rapidis mutationibus subiecto et quaestionibus magni ponderis pro vita fidei perturbato ad navem Sancti Petri gubernandam et ad annuntiandum Evangelium etiam vigor quidam corporis et animae necessarius est, qui ultimis mensibus in me modo tali minuitur, ut incapacitatem meam ad ministerium mihi commissum bene administrandum agnoscere debeam. Quapropter bene conscius ponderis huius actus plena libertate declaro me ministerio Episcopi Romae, Successoris Sancti Petri, mihi per manus Cardinalium die 19 aprilis MMV commissum renuntiare ita ut a die 28 februarii MMXIII, hora 20, sedes Romae, sedes Sancti Petri vacet et Conclave ad eligendum novum Summum Pontificem ab his quibus competit convocandum esse.

Fratres carissimi, ex toto corde gratias ago vobis pro omni amore et labore, quo mecum pondus ministerii mei portastis et veniam peto pro omnibus defectibus meis. Nunc autem Sanctam Dei Ecclesiam curae Summi eius Pastoris, Domini nostri Iesu Christi confidimus sanctamque eius Matrem Mariam imploramus, ut patribus Cardinalibus in eligendo novo Summo Pontifice materna sua bonitate assistat. Quod ad me attinet etiam in futuro vita orationi dedicata Sanctae Ecclesiae Dei toto ex corde servire velim.

Ex Aedibus Vaticanis, die 10 mensis februarii MMXIII

BENEDICTUS PP XVI

[00244-07.01] [Testo originale: Latino]

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  TRADUZIONE IN LINGUA SPAGNOLA

Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.

BENEDICTUS PP  XVI

[00244-04.01] [Texto original: Latino]

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  TRADUZIONE IN LINGUA ITALIANA

Carissimi Fratelli,

vi ho convocati a questo Concistoro non solo per le tre canonizzazioni, ma anche per comunicarvi una decisione di grande importanza per la vita della Chiesa. Dopo aver ripetutamente esaminato la mia coscienza davanti a Dio, sono pervenuto alla certezza che le mie forze, per l’età avanzata, non sono più adatte per esercitare in modo adeguato il ministero petrino. Sono ben consapevole che questo ministero, per la sua essenza spirituale, deve essere compiuto non solo con le opere e con le parole, ma non meno soffrendo e pregando. Tuttavia, nel mondo di oggi, soggetto a rapidi mutamenti e agitato da questioni di grande rilevanza per la vita della fede, per governare la barca di san Pietro e annunciare il Vangelo, è necessario anche il vigore sia del corpo, sia dell’animo, vigore che, negli ultimi mesi, in me è diminuito in modo tale da dover riconoscere la mia incapacità di amministrare bene il ministero a me affidato. Per questo, ben consapevole della gravità di questo atto, con piena libertà, dichiaro di rinunciare al ministero di Vescovo di Roma, Successore di San Pietro, a me affidato per mano dei Cardinali il 19 aprile 2005, in modo che, dal 28 febbraio 2013, alle ore 20,00, la sede di Roma, la sede di San Pietro, sarà vacante e dovrà essere convocato, da coloro a cui compete, il Conclave per l’elezione del nuovo Sommo Pontefice.

Carissimi Fratelli, vi ringrazio di vero cuore per tutto l’amore e il lavoro con cui avete portato con me il peso del mio ministero, e chiedo perdono per tutti i miei difetti. Ora, affidiamo la Santa Chiesa alla cura del suo Sommo Pastore, Nostro Signore Gesù Cristo, e imploriamo la sua santa Madre Maria, affinché assista con la sua bontà materna i Padri Cardinali nell’eleggere il nuovo Sommo Pontefice. Per quanto mi riguarda, anche in futuro, vorrò servire di tutto cuore, con una vita dedicata alla preghiera, la Santa Chiesa di Dio.

Dal Vaticano, 10 febbraio 2013

BENEDICTUS PP XVI

[00244-01.01] [Testo originale: Latino]

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  TRADUZIONE IN LINGUA FRANCESE

Frères très chers,

Je vous ai convoqués à ce Consistoire non seulement pour les trois canonisations, mais également pour vous communiquer une décision de grande importance pour la vie de l’Eglise. Après avoir examiné ma conscience devant Dieu, à diverses reprises, je suis parvenu à la certitude que mes forces, en raison de l’avancement de mon âge, ne sont plus aptes à exercer adéquatement le ministère pétrinien. Je suis bien conscient que ce ministère, de par son essence spirituelle, doit être accompli non seulement par les œuvres et par la parole, mais aussi, et pas moins, par la souffrance et par la prière. Cependant, dans le monde d’aujourd’hui, sujet à de rapides changements et agité par des questions de grande importance pour la vie de la foi, pour gouverner la barque de saint Pierre et annoncer l’Evangile, la vigueur du corps et de l’esprit est aussi nécessaire, vigueur qui, ces derniers mois, s’est amoindrie en moi d’une telle manière que je dois reconnaître mon incapacité à bien administrer le ministère qui m’a été confié. C’est pourquoi, bien conscient de la gravité de cet acte, en pleine liberté, je déclare renoncer au ministère d’Evêque de Rome, Successeur de saint Pierre, qui m’a été confié par les mains des cardinaux le 19 avril 2005, de telle sorte que, à partir du 28 février 2013 à vingt heures, le Siège de Rome, le Siège de saint Pierre, sera vacant et le conclave pour l’élection du nouveau Souverain Pontife devra être convoqué par ceux à qui il appartient de le faire.

Frères très chers, du fond du cœur je vous remercie pour tout l’amour et le travail avec lequel vous avez porté avec moi le poids de mon ministère et je demande pardon pour tous mes défauts. Maintenant, confions la Sainte Eglise de Dieu au soin de son Souverain Pasteur, Notre Seigneur Jésus-Christ, et implorons sa sainte Mère, Marie, afin qu’elle assiste de sa bonté maternelle les Pères Cardinaux dans l’élection du Souverain Pontife. Quant à moi, puissé-je servir de tout cœur, aussi dans l’avenir, la Sainte Eglise de Dieu par une vie consacrée à la prière.

Du Vatican, 10 février 2013

BENEDICTUS PP XVI

[00244-03.01] [Texte original: Latin]

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  TRADUZIONE IN LINGUA INGLESE

Dear Brothers,

I have convoked you to this Consistory, not only for the three canonizations, but also to communicate to you a decision of great importance for the life of the Church. After having repeatedly examined my conscience before God, I have come to the certainty that my strengths, due to an advanced age, are no longer suited to an adequate exercise of the Petrine ministry. I am well aware that this ministry, due to its essential spiritual nature, must be carried out not only with words and deeds, but no less with prayer and suffering. However, in today’s world, subject to so many rapid changes and shaken by questions of deep relevance for the life of faith, in order to govern the barque of Saint Peter and proclaim the Gospel, both strength of mind and body are necessary, strength which in the last few months, has deteriorated in me to the extent that I have had to recognize my incapacity to adequately fulfill the ministry entrusted to me. For this reason, and well aware of the seriousness of this act, with full freedom I declare that I renounce the ministry of Bishop of Rome, Successor of Saint Peter, entrusted to me by the Cardinals on 19 April 2005, in such a way, that as from 28 February 2013, at 20:00 hours, the See of Rome, the See of Saint Peter, will be vacant and a Conclave to elect the new Supreme Pontiff will have to be convoked by those whose competence it is.

Dear Brothers, I thank you most sincerely for all the love and work with which you have supported me in my ministry and I ask pardon for all my defects. And now, let us entrust the Holy Church to the care of Our Supreme Pastor, Our Lord Jesus Christ, and implore his holy Mother Mary, so that she may assist the Cardinal Fathers with her maternal solicitude, in electing a new Supreme Pontiff. With regard to myself, I wish to also devotedly serve the Holy Church of God in the future through a life dedicated to prayer.

From the Vatican, 10 February 2013

BENEDICTUS PP XVI

[00244-02.01] [Original text: Latin]

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  TRADUZIONE IN LINGUA TEDESCA

Liebe Mitbrüder!

Ich habe euch zu diesem Konsistorium nicht nur wegen drei Heiligsprechungen zusammengerufen, sondern auch um euch eine Entscheidung von großer Wichtigkeit für das Leben der Kirche mitzuteilen. Nachdem ich wiederholt mein Gewissen vor Gott geprüft habe, bin ich zur Gewißheit gelangt, daß meine Kräfte infolge des vorgerückten Alters nicht mehr geeignet sind, um in angemessener Weise den Petrusdienst auszuüben. Ich bin mir sehr bewußt, daß dieser Dienst wegen seines geistlichen Wesens nicht nur durch Taten und Worte ausgeübt werden darf, sondern nicht weniger durch Leiden und durch Gebet. Aber die Welt, die sich so schnell verändert, wird heute durch Fragen, die für das Leben des Glaubens von großer Bedeutung sind, hin- und hergeworfen. Um trotzdem das Schifflein Petri zu steuern und das Evangelium zu verkünden, ist sowohl die Kraft des Köpers als auch die Kraft des Geistes notwendig, eine Kraft, die in den vergangenen Monaten in mir derart abgenommen hat, daß ich mein Unvermögen erkennen muß, den mir anvertrauten Dienst weiter gut auszuführen. Im Bewußtsein des Ernstes dieses Aktes erkläre ich daher mit voller Freiheit, auf das Amt des Bischofs von Rom, des Nachfolgers Petri, das mir durch die Hand der Kardinäle am 19. April 2005 anvertraut wurde, zu verzichten, so daß ab dem 28. Februar 2013, um 20.00 Uhr, der Bischofssitz von Rom, der Stuhl des heiligen Petrus, vakant sein wird und von denen, in deren Zuständigkeit es fällt, das Konklave zur Wahl des neuen Papstes zusammengerufen werden muß.

Liebe Mitbrüder, ich danke euch von ganzem Herzen für alle Liebe und Arbeit, womit ihr mit mir die Last meines Amtes getragen habt, und ich bitte euch um Verzeihung für alle meine Fehler. Nun wollen wir die Heilige Kirche der Sorge des höchsten Hirten, unseres Herrn Jesus Christus, anempfehlen. Und bitten wir seine heilige Mutter Maria, damit sie den Kardinälen bei der Wahl des neuen Papstes mit ihrer mütterlichen Güte beistehe. Was mich selbst betrifft, so möchte ich auch in Zukunft der Heiligen Kirche Gottes mit ganzem Herzen durch ein Leben im Gebet dienen.

Aus dem Vatikan, 10. Februar 2013

BENEDICTUS PP  XVI

[00244-05.01] [Originalsprache: Latein]

  TRADUZIONE IN LINGUA PORTOGHESE

Caríssimos Irmãos,

convoquei-vos para este Consistório não só por causa das três canonizações, mas também para vos comunicar uma decisão de grande importância para a vida da Igreja. Depois de ter examinado repetidamente a minha consciência diante de Deus, cheguei à certeza de que as minhas forças, devido à idade avançada, já não são idóneas para exercer adequadamente o ministério petrino. Estou bem consciente de que este ministério, pela sua essência espiritual, deve ser cumprido não só com as obras e com as palavras, mas também e igualmente sofrendo e rezando. Todavia, no mundo de hoje, sujeito a rápidas mudanças e agitado por questões de grande relevância para a vida da fé, para governar a barca de São Pedro e anunciar o Evangelho, é necessário também o vigor quer do corpo quer do espírito; vigor este, que, nos últimos meses, foi diminuindo de tal modo em mim que tenho de reconhecer a minha incapacidade para administrar bem o ministério que me foi confiado. Por isso, bem consciente da gravidade deste acto, com plena liberdade, declaro que renuncio ao ministério de Bispo de Roma, Sucessor de São Pedro, que me foi confiado pela mão dos Cardeais em 19 de Abril de 2005, pelo que, a partir de 28 de Fevereiro de 2013, às 20,00 horas, a sede de Roma, a sede de São Pedro, ficará vacante e deverá ser convocado, por aqueles a quem tal compete, o Conclave para a eleição do novo Sumo Pontífice.

Caríssimos Irmãos, verdadeiramente de coração vos agradeço por todo o amor e a fadiga com que carregastes comigo o peso do meu ministério, e peço perdão por todos os meus defeitos. Agora confiemos a Santa Igreja à solicitude do seu Pastor Supremo, Nosso Senhor Jesus Cristo, e peçamos a Maria, sua Mãe Santíssima, que assista, com a sua bondade materna, os Padres Cardeais na eleição do novo Sumo Pontífice. Pelo que me diz respeito, nomeadamente no futuro, quero servir de todo o coração, com uma vida consagrada à oração, a Santa Igreja de Deus.

Vaticano, 10 de Fevereiro de 2013.

El Papa Benedicto XVI, abdica. Texto de su renuncia.


El Papa Benedicto XVI, abdica. Texto de su renuncia..

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Benedicto XVI. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 2013


Benedicto XVI. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 2013.

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Mensaje del Papa Benedicto XVI, con motivo de la XLVI Jornada Mundial de la Paz


SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS XLVI JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

HOMILÍA  DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Basílica Vaticana Martes 1 de enero de 2013

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Queridos hermanos y hermanas

«Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros».  Así, con estas palabras del Salmo 66, hemos aclamado, después de haber escuchado  en la primera lectura la antigua bendición sacerdotal sobre el pueblo de la  alianza. Es particularmente significativo que al comienzo de cada año Dios  proyecte sobre nosotros, su pueblo, la luminosidad de su santo Nombre, el Nombre  que viene pronunciado tres veces en la solemne fórmula de la bendición bíblica.  Resulta también muy significativo que al Verbo de Dios, que «se hizo carne y  habitó entre nosotros» como la «luz verdadera, que alumbra a todo hombre» (Jn 1,9.14), se le dé, ocho días después de su nacimiento – como nos narra el  evangelio de hoy – el nombre de Jesús (cf. Lc 2,21).

Estamos aquí reunidos en este nombre. Saludo de corazón a todos los presentes,  en primer lugar a los ilustres Embajadores del Cuerpo Diplomático acreditado  ante la Santa Sede. Saludo con afecto al Cardenal Bertone, mi Secretario de  Estado, y al Cardenal Turkson, junto a todos los miembros del Pontificio Consejo  Justicia y Paz; a ellos les agradezco particularmente su esfuerzo por difundir  el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que este año tiene como tema «Bienaventurados  los que trabajan por la paz».

A pesar de que el mundo está todavía lamentablemente marcado por «focos de  tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y  pobres, por el predominio de una mentalidad egoísta e individualista, que se  expresa también en un capitalismo financiero no regulado», así como por  distintas formas de terrorismo y criminalidad, estoy persuadido de que «las  numerosas iniciativas de paz que enriquecen el mundo atestiguan la vocación  innata de la humanidad hacia la paz. El deseo de paz es una aspiración esencial  de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena,  feliz y lograda… El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios. Todo  esto me ha llevado a inspirarme para este mensaje en las palabras de Jesucristo:  “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de  Dios” (Mt 5,9)» (Mensaje, 1). Esta bienaventuranza «dice que  la paz es al mismo tiempo un don mesiánico y una obra humana …Se trata de paz  con Dios viviendo según su voluntad. Paz interior con uno mismo, y paz exterior  con el prójimo y con toda la creación» (ibíd., 2 y 3). Sí, la paz es el  bien por excelencia que hay que pedir como don de Dios y, al mismo tiempo,  construir con todas las fuerzas.

Podemos preguntarnos: ¿Cuál es el fundamento, el origen, la raíz de esta paz?  ¿Cómo podemos sentir la paz en nosotros, a pesar de los problemas, las  oscuridades, las angustias? La respuesta la tenemos en las lecturas de la  liturgia de hoy. Los textos bíblicos, sobre todo el evangelio de san Lucas que  se ha proclamado hace poco, nos proponen contemplar la paz interior de María, la  Madre de Jesús. A ella, durante los días en los que «dio a luz a su hijo  primogénito» (Lc 2,7), le sucedieron muchos acontecimientos imprevistos:  no solo el nacimiento del Hijo, sino que antes un extenuante viaje desde Nazaret  a Belén, el no encontrar sitio en la posada, la búsqueda de un refugio para la  noche; y después el canto de los ángeles, la visita inesperada de los pastores.  En todo esto, sin embargo, María no pierde la calma, no se inquieta, no se  siente aturdida por los sucesos que la superan; simplemente considera en  silencio cuanto sucede, lo custodia en su memoria y en su corazón, reflexionando  sobre eso con calma y serenidad. Es esta la paz interior que nos gustaría tener  en medio de los acontecimientos a veces turbulentos y confusos de la historia,  acontecimientos cuyo sentido no captamos con frecuencia y nos desconciertan.

El texto evangélico termina con una mención a la circuncisión de Jesús. Según  la ley de Moisés, un niño tenía que ser circuncidado ocho días después de su  nacimiento, y en ese momento se le imponía el nombre. Dios mismo, mediante su  mensajero, había dicho a María –y también a José- que el nombre del Niño era «Jesús»  (cf. Mt 1,21; Lc 1,31); y así sucedió. El nombre que Dios  había ya establecido aún antes de que el Niño fuera concebido se le impone  oficialmente en el momento de la circuncisión. Y esto marca también  definitivamente la identidad de María: ella es «la madre de Jesús», es decir la  madre del Salvador, del Cristo, del Señor. Jesús no es un hombre como cualquier  otro, sino el Verbo de Dios, una de las Personas divinas, el Hijo de Dios: por  eso la Iglesia ha dado a María el título de Theotokos, es decir «Madre de Dios».

La primera lectura nos recuerda que la paz es un don de Dios y que esta unida  al esplendor del rostro de Dios, según el texto del libro de los Números, que  transmite la bendición utilizada por los sacerdotes del pueblo de Israel en las  asambleas litúrgicas. Una bendición que repite tres veces el santo nombre de  Dios, el nombre impronunciable, y uniéndolo cada vez a dos verbos que indican  una acción favorable al hombre: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine el  Señor su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y  te conceda la paz» (6,24-26). La paz es por tanto la culminación de estas seis  acciones de Dios en favor nuestro, en las que vuelve el esplendor de su rostro  sobre nosotros.

Para la sagrada Escritura, contemplar el rostro de Dios es la máxima  felicidad: «lo colmas de gozo delante de tu rostro», dice el salmista (Sal 21,7). Alegría, seguridad y paz, nacen de la contemplación del rostro de Dios.  Pero, ¿qué significa concretamente contemplar el rostro del Señor, tal y como lo  entiende el Nuevo Testamento? Quiere decir conocerlo directamente, en la medida  en que es posible en esta vida, mediante Jesucristo, en el que se ha revelado.  Gozar del esplendor del rostro de Dios quiere decir penetrar en el misterio de  su Nombre que Jesús nos ha manifestado, comprender algo de su vida íntima y de  su voluntad, para que vivamos de acuerdo con su designio de amor sobre la  humanidad. Lo expresa el apóstol Pablo en la segunda lectura, tomada de la carta  a los Gálatas (4,4-7), al hablar del Espíritu que grita en lo más  profundo de nuestros corazones: «¡Abba Padre!». Es el grito que brota de la  contemplación del rostro verdadero de Dios, de la revelación del misterio de su  Nombre. Jesús afirma: «He manifestado tu nombre a los hombres» (Jn 17,6). El Hijo de Dios que se hizo carne nos ha dado a conocer al Padre, nos ha  hecho percibir en su rostro humano visible el rostro invisible del Padre; a  través del don del Espíritu Santo derramado en nuestro corazones, nos ha hecho  conocer que en él también nosotros somos hijos de Dios, como afirma san Pablo en  el texto que hemos escuchado: «Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones  el Espíritu de su Hijo, que clama: “¡Abba Padre!”» (Ga 4,6).

Queridos hermanos, aquí está el fundamento de nuestra paz: la certeza de  contemplar en Jesucristo el esplendor del rostro de Dios Padre, de ser hijos en  el Hijo, y de tener así, en el camino de nuestra vida, la misma seguridad que el  niño experimenta en los brazos de un padre bueno y omnipotente. El esplendor del  rostro del Señor sobre nosotros, que nos da paz, es la manifestación de su  paternidad; el Señor vuelve su rostro sobre nosotros, se manifiesta como Padre y  nos da paz. Aquí está el principio de esa paz profunda -«paz con Dios»- que está  unida indisolublemente a la fe y a la gracia, como escribe san Pablo a los  cristianos de Roma (cf. Rm 5,2). No hay nada que pueda quitar a los  creyentes esta paz, ni siquiera las dificultades y sufrimientos de la vida. En  efecto, los sufrimientos, las pruebas y las oscuridades no debilitan sino que  fortalecen nuestra esperanza, una esperanza que no defrauda porque «el amor de  Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha  dado» (Rm 5,5).

Que la Virgen María, a la que hoy veneramos con el título de Madre de Dios,  nos ayude a contemplar el rostro de Jesús, Príncipe de la Paz. Que nos sostenga  y acompañe en este año nuevo; que obtenga para nosotros y el mundo entero el don  de la paz. Amén.

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